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El Relato Caleidoscópico de Lara Fernández R.

Undécimo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Empezamos el año en El Relato Caleidoscópico con la aportación de Lara Fernández R.

Os recuerdo que el hashtag para comentar en twitter es #RCaleidoscópico11 y que también podéis hacerlo en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, así como en los comentarios de esta entrada.

Una semana más, antes del relato de Lara Fernández R. os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)
 
 
Día 9 (Laura Orens)

Su memoria borrada —por aquellos que se definían en plural— también se partió en dos. Así, un fragmento descompuesto de sus recuerdos perdidos, se dibujó de nuevo y prendió en su mente. Apenas una chispa. Un fogonazo de aquello que estuvo enterrado. Quizás fuera el momento de despertar. Sí. Muy en el fondo sabía que aquello no era una vida, no al menos la que rozó antes del olvido. Supo que le extirparon el dolor, el sufrimiento que Elíseo creyó insoportable, pero no se lo arrancaron todo. Quienes se definían en plural también podían equivocarse. Quedó el germen, que no era más que su voz luchando por sobrevivir. ¿Qué fue aquello tan insoportable de lo que quiso liberarse? Lo que deshumanizó a tantos otros convirtiéndolos en autómatas de lo global, de miradas ajenas. Elíseo lo supo. El orden. El orden siempre fue su talón de Aquiles, pensó. Contra el caos, contra las emociones, contra aquella mujer que se llevó parte de él. Pero ésa, no fue su batalla, sino la de su padre. Quien se arrancó la pérdida, e hizo lo mismo con tantos otros, que, de no recordar, acabarían estampados contra el asfalto.

Sin saber cómo ni por qué, el escenario cambió radicalmente. Sus ojos abiertos se encontraron con una luz blanca cegadora que le obligó a cerrarlos para que sus retinas no se vieran quemadas para siempre. No era el sol ni ningún otro astro, pues su luz no calentaba. Se concentró en su respiración. Notaba algunas gotas de sudor resbalando por su pecho. Algún tipo de tela le cubría desde el estómago a los pies. Estaba tumbado. De repente, todo volvía a ser muy humano. Intentó recordar la tarde anterior. Nada.

Un silbido. Otra vez. No, era un pitido. Intermitente. Elíseo entreabrió los ojos con cuidado. La luz permanecía, pero un poco menos dañina. Intentó mover la cabeza. Notó su cuello muy rígido. Le costaba, aunque no notaba dolor. Consiguió girarla lo justo para percibir que en aquella sala apenas había negrura, aparentemente la nada. Pero sí notó una luz azulada a su costado. La luz de una pantalla.

Proyecto El Ordenador en Sueños. Software preparado. Si desea continuar, ejecute la orden pulsando la tecla INTRO. Si no, presione la tecla CANCELAR.

Elíseo quiso incorporarse. No pudo. Algo retenía su cuello contra la camilla.

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour Garcia a Tierra Trivium
 
Día 11 (Lara Fernández R.)

Intentó alargar el brazo para pulsar la tecla «CANCELAR», le parecía lo más seguro, pero no pudo. Algo metálico también retenía sus muñecas a la camilla y enseguida notó el mismo frío en los tobillos.

Empezó a respirar más y más deprisa, se le aceleró el corazón y entró en pánico, no veía modo de huir de aquél sitio que ni si quiera sabía qué era. Elíseo no lograba entender ni recordar nada. El pitido de fondo fue acelerándose y agudizándose, y el dolor de cabeza empezaba a asomar cuando escuchó una puerta abrirse a sus espaldas.

Una voz femenina le saludó con maldad en el tono

—Ya despertaste, querido. ¿Cómo te encuentras? ¿Puedes recordar ya algo? —dijo mientras una pequeña risa con sorna salía de sus labios color carmín

La mujer se acercó a él, le miró a los ojos, comprobó el estado de sus pupilas y después se dirigió a la pantalla, movió el mueble con ruedas que la sustentaba, Elíseo se percató en ese momento de que éste estaba lleno de cables.

—¿Sabes Elíseo? Quizá tú no sepas nada de nosotros, pero nosotros lo sabemos todo de ti —le iba contando ella mientras colocaba parches de electrodos en el pecho del hombre, que aún tenía expresión de pánico en el rostro y continuaba respirando de manera acelerada.


La semana que viene La Buhardilla de Tierra Trivium tiene el placer de entrevistar a Txaro Cárdenas de MoonMagazine. Y en dos semanas Paqui Ortega le dará un nuevo giro al Relato Caleidoscópico.

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Entrevista a África Ruh (Parte 2)

África Ruh visita La Buhardilla de Tierra Trivium 2ª Parte de la entrevista.

Iniciamos 2019 en la Buhardilla de Tierra Trivium, retomando la entrevista a África Vázquez Beltrán (África Ruh) (parte 1), autora de siete novelas y ganadora con su primera novela Con vistas al cielo del III premio Jordi Sierra i Fabra. Que además ha participado en la antología Cuadernos de Medusa vol. II con el relato «Arkarian». En su web  África Ruh hay más información sobre su obra y en su twitter África Ruh (@afriruh) podéis leer más relatos suyos junto con consejos sobre el proceso de escritura. Tambien podeís encontarla en Facebook (África Vázquez Beltrán) e Instagram (@africaruh).

Imagen cedida por África Vazquéz Beltran a Tierra Trivium para esta entrevistaIJDG: Siguiendo en Twitter, recuerdo que posiblemente el primer tuit tuyo que leí era del hilo de los dramas del escritor novato, ¿cómo te surgió la idea de hacer hilos en Twitter sobre aspectos como ese o sobre como corregir un manuscrito antes de mandarlo a un editorial?

AVB/AR: Con respecto al primer hilo que mencionas, sé lo que es estar escribiendo en tu casa sin saber si podrás dedicarte profesionalmente a ello algún día, por eso quería darles un sentido lúdico a esas pequeñas frustraciones a las que nos enfrentamos quienes partimos de cero.

En cuanto a las cuestiones más prácticas, pienso que, si mi experiencia puede facilitarle las cosas a alguien, aunque sólo sea un poquito, está bien compartirla.

IJDG: Otros hilos que me han gustado y que me parece que son muy importantes a la hora de escribir un relato son el que has publicado hace poco sobre como gestionar historias con narradores múltiples, del que ya he tomado muy buena nota, y otro sobre creación de personajes. ¿Este tipo de información es algo que habías echado en falta cuando empezaste a escribir?

AVB/AR: Lo que me sirve a mí puede no servirle a otro/a escritor/a, pero creo que intercambiar ideas es positivo. Yo aún sigo leyendo las sugerencias y recomendaciones de mis colegas porque siempre aprendo algo nuevo.

IJDG: Para ir cerrando el apartado de las redes sociales, ¿qué te parece la posibilidad que tienen los lectores actuales de según terminan una novela poder decirle si les ha gustado o no a su autor, o incluso quejarse de lo sucedido en cierta página de la novela?

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García a Tierra Trivium
Presentación de Cuadernos de Medusa vol. II

AVB/AR: ¡Creo que ya sé de qué página me hablas, ja, ja, ja! A mí me encanta que mis lectores/as me escriban, aunque también es cierto que, hasta ahora, siempre han sido comentarios agradables (las quejas sobre la muerte de ciertos personajes no dejan de ser una prueba de que esa persona ha disfrutado leyendo mi libro, ¡y a veces me hacen reír un montón!).

IJDG: Volviendo a tus novelas. Cuéntanos cómo fue la experiencia de ganar la III edición del Jordi Sierra i Fabra. ¿Te lo esperabas?

AVB/AR: No. Ni en sueños. Jordi me pegó un buen susto cuando me llamó por teléfono, y aún me recuerda los gritos de alegría que di. La publicación de la novela fue una experiencia muy bonita y, aunque mi segundo libro llegó nueve años después, creo que no me hubiese atrevido a probar suerte con la escritura profesional de no haber sido por ese premio.

IJDG: El argumento de Con vistas al cielo, me ha resultado muy atrayente ¿de dónde surge la historia?

AVB/AR: Poco antes de escribir Con vistas al cielo, mi profesora de historia del instituto, Mª Ángeles, que en paz descanse, nos había hablado de la Segunda Guerra Mundial en clase y eso me había hecho empezar a leer cosas sobre el Holocausto. Recuerdo que el primer día que cayó en mis manos un artículo sobre Auschwitz estuve un buen rato llorando, y entonces decidí que tenía que hacer algo por todas esas víctimas, hablar de ellas. Casualmente, también acababa de entrevistar al escritor Ramón Acín, que me había descubierto el maquis. Así que decidí entrelazar esos dos episodios de nuestra historia reciente y contar el encuentro de dos jóvenes muy diferentes, pero con un pasado en común.

Aunque Con vistas al cielo ya está descatalogada, este año he escrito otra novela que bebe de ella (y que espero publicar en algún momento). Sigo pensando que la literatura puede ser una forma de dar voz a quienes la han perdido, de honrar la memoria de quienes sufrieron una injusticia y transmitir mensajes de respeto y esperanza.

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García a Tierra Trivium
Presentación de Cuadernos de Medusa vol. II

IJDG: En general, por lo que he leído de tu obra y los comentarios de tus seguidores e incluso tuyos propios, el amor es un protagonista más de las historias, ¿es algo buscado al escribir una historia o surge de los personajes según avanza la historia?

AVB/AR: ¡Es tan simple como que a mí me encantan las historias de amor! Y no sólo de personas que se quieren en un sentido estrictamente romántico, sino de amor entre familiares, amigos/as… Por eso el amor está presente en todas mis historias, independientemente de su género y público.

IJDG: Recordando el hilo de Twitter de los dramas, está la cuestión de brújula o mapa. En tu caso, ¿cuál es tu método de escritura?

AVB/AR: Soy escritora de mapa, aunque admito que escribir en modo brújula es más divertido porque no sabes lo que va a suceder en cada momento. Pero, teniendo en cuenta que me paso el día escribiendo, necesito tener la tranquilidad de saber hacia dónde voy. ¡Los/as escritores/as de brújula tienen toda mi admiración!

IJDG: Para ir cerrando esta interesante entrevista voy a dar paso a las preguntas más generales sobre tu relación con la escritura. ¿Cuáles son tus referentes literarios y artísticos en general?

AVB/AR: He tenido la suerte de crecer con la nariz pegada a los libros que había en mi casa. Mi madre siempre ha sido una lectora excelente, mi hermana me descubrió los mejores libros de mi infancia y mi adolescencia y mi padre, pintor y músico, me hizo enamorarme del arte en general. Mi familia es, por tanto, mi primer referente.

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García a Tierra Trivium
Presentación de Cuadernos de Medusa vol. II

Luego están las autoras y autores que me han acompañado siempre: Enid Blyton, María Gripe, Michael Ende, Agatha Christie, J. K. Rowling, Victoria Holt, Laura Gallego… Y personas a las que tengo el honor de llamar compañeros/as de profesión ahora mismo. Sus historias me inspiran porque las leo y pienso: «¡Ojalá algún día haga sentir a alguien lo mismo que ellos/as me hacen sentir a mí!».

Ah, y no quiero dejar de mencionar los videojuegos. Algunos, como Detroit: Become Human o The Elders Scrolls V: Skyrim me han inspirado muchísimo a la hora de escribir.

IJDG: ¿Qué te hizo empezar a escribir?

AVB/AR: No recuerdo ningún motivo en concreto, es algo que siempre he hecho. Cuando era muy pequeña, escribía cuentos, los ilustraba y los grapaba para regalárselos a familiares y amigos/as. Terminé mi primera novela a los diez u once años, si mal no recuerdo, y era una historia romántica de unas treinta páginas de Word llena de incorrecciones históricas sobre la Europa de Entreguerras (que no me importa que haya quedado enterrada en el olvido).

IJDG: Novela, relato, microrrelato, cuento… ¿Alguna preferencia?

AVB/AR: ¡Novela!

IJDG: ¿hay algún género literario que te atraiga más?

AVB/AR: Estoy entre la novela histórica y la fantástica, pero lo cierto es que leo gustosamente cualquier historia en la que haya amor.

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García a Tierra Trivium
Presentación de Cuadernos de Medusa vol. II

IJDG: Por último, ¿nos puedes hablar de tus próximos proyectos?

AVB/AR: Además de El valle de los ladrones, tengo pendientes una saga de fantasía celta y un romance histórico ambientado en la América del siglo XVIII. Y seguro que también escribo algo a cuatro manos con Marta Cruces, mi compañera de escritura (en 2019 sale a la venta la primera novela que hemos escrito juntas).

Ha sido un placer contar con tu presencia en La Buhardilla de Tierra Trivium, te deseamos la mayor de las suertes en tus futuros proyectos.

¡Igualmente, muchas gracias!

Y después de esta agradable entrevista, en quince días viajamos a la luna para entrevistar a Txaro Cárdenas directora de MoonMagazine. Mientras tanto os dejamos con el Relato Caleidoscópico de Lara Fernández R.

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El Relato Caleidoscópico de Miguel Rodríguez

Décimo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Terminamos el año con El Relato Caleidoscópico de Miguel Rodríguez.

Os recuerdo que el hashtag para comentar en twitter es #RCaleidoscópico10 y que también podéis hacerlo en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, así como en los comentarios de esta entrada.

Y como ya es tradición en esta sección, os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico seguidos del texto de Miguel Rodríguez.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)
 

Intentó aferrarse a cualquier cosa para frenar su caída, pero sus manos sólo hallaron lo que ya estaba en ellas. El papel azotado por el viento, vibrando como ala de insecto. Cuatro únicas palabras en su superficie: EL ORDENADOR EN SUEÑOS.

El suelo se acercaba. La colisión era inminente. Elíseo no tenía tiempo de pensar, y no lo hizo.

Se limitó a rasgar el folio en dos…

… y al hacerlo, rasgó en dos el mundo entero.

Se rasgó el asfalto de esa calzada con la que estaba a punto de impactar, generando una grieta. Se rasgó en dos cada edificio, cada coche, cada tanque de zinc, cada sombra, puede que cada átomo.

Y sintió cómo él mismo, desde sus profundidades más recónditas, también se desgarraba.

Media décima de segundo más tarde (también las décimas se habían fragmentado) Elíseo notó cómo una mitad del mundo se alejaba de su otra mitad. Noto cómo una parte de él mismo se distanciaba del resto de su ser, ensanchando la grieta.

La mitad femenina de Elíseo vio a su mitad masculina perderse en la distancia. En su mano, el trozo de papel rasgado en dos, luciendo dos únicas palabras: EL ORDENA.
 
Día 9 (Laura Orens)

Su memoria borrada —por aquellos que se definían en plural— también se partió en dos. Así, un fragmento descompuesto de sus recuerdos perdidos, se dibujó de nuevo y prendió en su mente. Apenas una chispa. Un fogonazo de aquello que estuvo enterrado. Quizás fuera el momento de despertar. Sí. Muy en el fondo sabía que aquello no era una vida, no al menos la que rozó antes del olvido. Supo que le extirparon el dolor, el sufrimiento que Elíseo creyó insoportable, pero no se lo arrancaron todo. Quienes se definían en plural también podían equivocarse. Quedó el germen, que no era más que su voz luchando por sobrevivir. ¿Qué fue aquello tan insoportable de lo que quiso liberarse? Lo que deshumanizó a tantos otros convirtiéndolos en autómatas de lo global, de miradas ajenas. Elíseo lo supo. El orden. El orden siempre fue su talón de Aquiles, pensó. Contra el caos, contra las emociones, contra aquella mujer que se llevó parte de él. Pero ésa, no fue su batalla, sino la de su padre. Quien se arrancó la pérdida, e hizo lo mismo con tantos otros, que, de no recordar, acabarían estampados contra el asfalto.

 
Día 10 (Miguel Rodríguez)

Sin saber cómo ni por qué, el escenario cambió radicalmente. Sus ojos abiertos se encontraron con una luz blanca cegadora que le obligó a cerrarlos para que sus retinas no se vieran quemadas para siempre. No era el sol ni ningún otro astro, pues su luz no calentaba. Se concentró en su respiración. Notaba algunas gotas de sudor resbalando por su pecho. Algún tipo de tela le cubría desde el estómago a los pies. Estaba tumbado. De repente, todo volvía a ser muy humano. Intentó recordar la tarde anterior. Nada.

Un silbido. Otra vez. No, era un pitido. Intermitente. Elíseo entreabrió los ojos con cuidado. La luz permanecía, pero un poco menos dañina. Intentó mover la cabeza. Notó su cuello muy rígido. Le costaba, aunque no notaba dolor. Consiguió girarla lo justo para percibir que en aquella sala apenas había negrura, aparentemente la nada. Pero sí notó una luz azulada a su costado. La luz de una pantalla.

Proyecto El Ordenador en Sueños. Software preparado. Si desea continuar, ejecute la orden pulsando la tecla INTRO. Si no, presione la tecla CANCELAR.

Elíseo quiso incorporarse. No pudo. Algo retenía su cuello contra la camilla.


La semana que viene vuelve La Buhardilla de Tierra Trivium con la segunda parte de la entrevista de Africa Ruh para charlar de literatura y de su prolífica carrera literaria. Y en dos semanas Lara Fernández seguirá con el Relato Caleidoscópico.

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Entrevista a África Ruh (Parte 1)

África Ruh visita La Buhardilla de Tierra Trivium 1ª Parte de la entrevista.

Hoy comienza la visita La Buhardilla de Tierra Trivium África Vázquez Beltrán (África Ruh), autora de siete novelas y ganadora con su primera novela Con vistas al cielo del III premio Jordi Sierra i Fabra. Además ha participado en la antología Cuadernos de Medusa vol. II con el relato «Arkarian». Podéis encontrar más información sobre su obra en su web África Ruh y en su twitter África Ruh (@afriruh) podéis encontrar más relatos y consejos sobre el proceso de escritura. Tambien podeís encontarla en Facebook (África Vázquez Beltrán) e Instagram (@africaruh).

Ignacio J. Dufour García: Es un placer contar con tu presencia en esta humilde Buhardilla de Tierra Trivium. Al preparar está presentación me ha sorprendido encontrarme con que publicas casi indistintamente como África Vázquez Beltrán o como África Ruh. ¿A qué se debe esta dualidad?

África Vázquez Beltrán (África Ruh): ¡También es un placer para mí, Ignacio! En cuanto a tu pregunta, decidí publicar con dos nombres porque mis respectivos libros iban orientados a un público diferente… o eso pensaba yo. Lo cierto es que, aunque publico novela juvenil (Con vistas al cielo, La ciudad de los ladrones, El juramento carmesí) y adulta (A las puertas de Numancia, Una sombra en la aljama, Sobre los puentes de París, La prisionera espartana), me he dado cuenta de que mis lectores/as suelen ser los/as mismos/as. Así que ahora tengo un pseudónimo, Ruh, no muy útil, pero sí bonito (está inspirado en los Edena Ruh de mi querida Crónica del asesino de reyes).

IJDG: Hace unos días anunciaste la segunda parte de La ciudad de los ladrones bajo el título de El valle de los ladrones. Siendo esta la primera novela que ambientas en el mismo universo que otra de tus obras anteriores, ¿te ha resultado más sencillo escribir El valle de los ladrones que La ciudad de los ladrones?

AVB/AR: Más que sencillo, me ha resultado emocionante porque echaba de menos a los personajes de La ciudad de los ladrones, en parte gracias al cariño que han recibido por parte de los/as lectores/as. Y, digan lo que digan, no me estoy portando demasiado mal con ellos…

IJDG: ¿Como se ha modificado tu proceso creativo al plantearte escribir una secuela de una de tus novelas?

AVB/AR: Como una parte del mundo ya estaba construido y más de la mitad de los personajes que narran aparecían previamente en La ciudad de los ladrones, no he tenido que partir de cero, sino explorar nuevas posibilidades. El reto no ha sido tanto crear cosas nuevas como hacer que todo evolucionara en la dirección correcta.

IJDG: ¿Tenías previsto escribir El valle de los ladrones cuando empezaste La ciudad de los ladrones?

AVB/AR: La idea estuvo ahí desde el principio, pero quizá no hubiese salido adelante si los/as lectores/as de La ciudad de los ladrones no me hubiesen pedido más. ¡O, por lo menos, yo no estaría tan ilusionada como ahora!

IJDG: Además de tus novelas hace unos meses se presentó la antología Cuadernos de Medusa vol. II ¿Cómo ha sido la experiencia?

AVB/AR: Muy bonita. El proyecto me encantaba y las editoras me dieron libertad para escribir lo que quisiera, por lo que disfruté enormemente. Y eso que casi nunca escribo relatos cortos, prefiero las novelas.

IJDG: En esta historia en las tres primeras líneas rompes todos los convencionalismos de las historias clásicas de fantasía al elegir a una mujer como protagonista, ¿fue una decisión premeditada o surgió del tema que querías tratar?

AVB/AR: Mis protagonistas son mujeres porque no concibo un mundo, real o imaginario, en el que no hagamos cosas.

IJDG: ¿Cuál es el germen de esta historia? ¿Tienes pensado usar este mundo para futuras historias?

AVB/AR: ¡Návener ya existía antes de «Arkarian»! Fue un mundo que diseñé para una novela de fantasía épica, Matadragones, que aún está sin terminar. «Arkarian» transcurre mil años después de los hechos que se narran en la novela, cuyos protagonistas (Coldra, la primera Matadragones, y el príncipe dragón Kaidranei) aparecen citados también en el relato de Cuadernos de Medusa vol. II

Creo que rescataré el proyecto algún día, me apetece mucho seguir explorando ese mundo en el que los humanos y los dragones siempre están en guerra.

IJDG: Hay muchas cosas de esta historia que me gustaría preguntarte, pero que si lo hago sé que la puedo destripar un poco. Por ello solo comentarte que me ha parecido una historia preciosa en la que cada palabra está en el lugar adecuado y que te sorprende a cada momento. Al hilo de esto me estoy acordando de la historia interactiva que publicaste en Twitter que se titulaba Blood School ¿Cómo surgió la idea de hacer una historia por capítulos en la que según votasen los lectores seguiría de una forma u otra?

AVB/AR: ¡Muchas gracias por tus palabras!

Blood School fue un pequeño divertimento fruto de mi experiencia como lectora, bibliotecaria y, por extraño que parezca, jugadora de videojuegos. Siempre me han encantado las historias con diferentes finales en función de las decisiones que toma quien la lee (o la juega) y me apetecía hacer algo parecido. Creo que la gente se lo ha pasado bien, por lo que no descarto repetir en algún momento.

IJDG: ¿Tienes pensado publicar la historia al estilo de «elige tu propia aventura» con todas las historias que habías preparado en función de los resultados de las encuestas?

AVB/AR: No era mi propósito inicial, pero, si alguna editorial se interesara por el proyecto, no lo descartaría.

Sintiendo dejaros con el caramelo en la boca, como si esto fuera una novela por entregas, toca poner el Continuará… Así que nos despedimos de África Ruh hasta la vispera del día de reyes cuando hablaremos con ella de su primera novela, de sus hilos de twitter y de Literatura.

Para que la espera no se os haga muy larga el proximo sábado tendremos un nuevo autor en el Relato Caleidoscópico, Miguel Rodriguez (@MiguelRClap) ¿Qué le deparará a Eliseo?.

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El Relato Caleidoscópico de Laura Orens

Noveno Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Esta semana retoma El Relato Caleidoscópico Laura Orens, ya que creo que es la escritora ideal para continuar la historia donde la dejó Juanjo Ramírez Mascaró ya que ella fue la responsable de que conociese a Juanjo.

Ya hablando en serio, os recuerdo que podéis comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico9.

Y como ya es tradición en esta sección, os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico seguidos del texto de Laura Orens.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)

Elíseo no se estampó contra el suelo. Con los ojos cerrados, escuchó una voz femenina.

—Tranquilo, cariño.

Elíseo abrió los ojos y se encontró suspendido en el aire, en una especie de gravedad cero sobre la que flotaba ligero. Movió las piernas y dio una brazada que hizo que, en las calles, el reguero de ciudadanos y robots se acelerase.

—Debes encontrar a tu hermana. No nos queda mucho tiempo.

Pero Elíseo estaba demasiado fascinado con su repentina capacidad de volar y no hizo preguntas; ser hijo único tampoco ayudó a que se interesase por la orden. Siguió nadando sobre la ciudad, fantaseando con la posibilidad de cruzar la frontera y, por qué no, ver por fin el mar. Pasados diez minutos, distinguió los famosos tanques de zinc de la Fábrica Nacional de Petróleo. En su interior se cocía una pasta oscura y densa sobre la que creyó ver un par de piernas desnudas de mujer que fueron engullidas entre burbujas pastosas. En ese momento, el volumen del altavoz interno de su cabeza se multiplicó por cinco y un coro de treinta voces gritó al unísono:

— Elíseo, no nos jodas.

Y Elíseo comenzó a caer, a plomo

Intentó aferrarse a cualquier cosa para frenar su caída, pero sus manos sólo hallaron lo que ya estaba en ellas. El papel azotado por el viento, vibrando como ala de insecto. Cuatro únicas palabras en su superficie: EL ORDENADOR EN SUEÑOS.

El suelo se acercaba. La colisión era inminente. Elíseo no tenía tiempo de pensar, y no lo hizo.

Se limitó a rasgar el folio en dos…

… y al hacerlo, rasgó en dos el mundo entero.

Se rasgó el asfalto de esa calzada con la que estaba a punto de impactar, generando una grieta. Se rasgó en dos cada edificio, cada coche, cada tanque de zinc, cada sombra, puede que cada átomo.

Y sintió cómo él mismo, desde sus profundidades más recónditas, también se desgarraba.

Media décima de segundo más tarde (también las décimas se habían fragmentado) Elíseo notó cómo una mitad del mundo se alejaba de su otra mitad. Noto cómo una parte de él mismo se distanciaba del resto de su ser, ensanchando la grieta.

La mitad femenina de Elíseo vio a su mitad masculina perderse en la distancia. En su mano, el trozo de papel rasgado en dos, luciendo dos únicas palabras: EL ORDENA.

 

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García al Grupo Tierra Trivium
Día 9 (Laura Orens)

Su memoria borrada —por aquellos que se definían en plural— también se partió en dos. Así, un fragmento descompuesto de sus recuerdos perdidos, se dibujó de nuevo y prendió en su mente. Apenas una chispa. Un fogonazo de aquello que estuvo enterrado.
Quizás fuera el momento de despertar. Sí. Muy en el fondo sabía que aquello no era una vida, no al menos la que rozó antes del olvido.
Supo que le extirparon el dolor, el sufrimiento que Elíseo creyó insoportable, pero no se lo arrancaron todo. Quienes se definían en plural también podían equivocarse.
Quedó el germen, que no era más que su voz luchando por sobrevivir.
¿Qué fue aquello tan insoportable de lo que quiso liberarse?
Lo que deshumanizó a tantos otros convirtiéndolos en autómatas de lo global, de miradas ajenas.
Elíseo lo supo.
El orden. El orden siempre fue su talón de Aquiles, pensó. Contra el caos, contra las emociones, contra aquella mujer que se llevó parte de él.
Pero ésa, no fue su batalla, sino la de su padre. Quien se arrancó la pérdida, e hizo lo mismo con tantos otros, que, de no recordar, acabarían estampados contra el asfalto.

 


La semana que viene vuelve La Buhardilla de Tierra Trivium con la esperada visita de África Ruh para charlar de literatura y de su prolífica carrera literaria. Y el último sábado de 2018 Miguel Rodríguez  dará una nueva vuelta a nuestro caleidoscopio.

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Entrevista a Estibaliz Burgaleta

Estibaliz Burgaleta visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Siguiendo con escritores y guionistas hoy visita La Buhardilla de Tierra Trivium Estíbaliz Burgaleta, ganadora del premio CEPA 2018 con su novela Loser. En redes sociales la podéis seguir en twitter @estipuntobpunto, en instagram @estibalizburgaleta o en su blog bichos raros.

Ignacio J. Dufour García: Muchas gracias por aceptar la invitación a la Buhardilla de Tierra Trivium. He de reconocer que desde la presentación que compartiste con Juanjo Ramírez Mascarón en El museo del Escritor, tenía ganas de hacer esta entrevista. Lo primero que me sorprendió de tu novela fue el título, ¿porqué Loser?

Fotografía realizada por Ignacio J. Dufour García (Cedida a Tierra Trivium)
Presentación de Loser y El Hipopotamo Mecánico en El Museo del Escritor

Estibaliz Burgaleta: La novela es la historia de una chica de 16 años que, como todos a esa edad, se siente perdida, está en el proceso de encontrarse a sí misma y, mientras tanto, se compara con los otros y ella cree que siempre sale perdiendo. Como, además, sus referentes son las películas americanas de instituto, con sus proms, sus reinas del baile, sus quaterbacks… tenía todo el sentido que el título «perdedora», fuera en inglés.

IJDG: Supongo que cuando la gente ve una novela protagonizada por gente normal y corriente, lo primero que piensa es que es autobiográfica, ¿has plasmado alguna experiencia personal en la novela?

EB: Seguro que alguna experiencia personal habrá, pero el proceso de escritura es tan largo y se transforma todo tanto, que no hay nada ahora que reconozca claramente como un anécdota cien por cien mía. Sí que he copiado y plagiado descaradamente cosas que me han contado amigos o hasta conocidos. Soy muy plagiadora.

IJDG: Siendo Loser una novela ambientada en la adolescencia, y haber trabajado como guionista en varias series de adolescentes, seguramente alguien pueda pensar que está es una novela más de adultos escribiendo historias de adolescentes, ¿qué hace especial a Loser y la diferencia del resto de obras protagonizadas por adolescentes?

EB: No creo en la etiqueta «para adolescentes». Ten en cuenta que en esa sección de las librerías encuentras Harry Potter, las sagas estilo Divergente, las novelas de Blue Jeans, clásicos como La historia interminable… todas muy distintas las unas de las otras. Yo, al menos, intento no juzgar a los adolescentes, no he escrito desde mi posición de adulta, ni he querido dar lecciones. Por eso mismo he escrito lo que a mi yo de 16 años le hubiera gustado leer: una novela divertida, realista, que haga que me ría de mis miserias.

IJDG: Siguiendo con tu dualidad escritora-guionista, ¿cómo ha influido tu profesión en tu escritura y viceversa?

EB: Mucho, para bien y para mal. Primero, porque creo que no me habría atrevido a escribir narrativa si no fuera porque en guión nunca escribes lo que quieres, sino lo que te piden. Al final me lancé a escribir una novela para poder hacer lo que me viniera en gana, sin tener en cuenta ni presupuestos, ni a la cadena, ni al productor ejecutivo, ni a nadie. Segundo, creo que los guionistas adquirimos vicios en nuestro trabajo diario y eso se nota al pasar a otro formato. Por ejemplo, escribimos muy deprisa porque estamos acostumbrados a plazos cortos y creo que eso resiente el resultado final de la novela.

IJDG: Volviendo a tu novela. ¿Cuéntanos cómo fue ganar el CEPA 2018? ¿Te lo esperabas?

Fotografía realizada por Ignacio J. Dufour García (Cedida a Tierra Trivium)EB: No me lo esperaba para nada. De hecho, escribí Loser hace años ya. Cada cierto tiempo la enviaba a algún concurso o a alguna editorial que aceptara manuscritos no solicitados, pero ya me había hecho a la idea de que no se iba a publicar. Y ya ves tú. Moraleja: hay que ser cabezota.

IJDG: Otra de tus facetas es la de ser guionista y directora de cortos. ¿Cómo es la experiencia de rodar algo que tú misma has creado?

EB: Estresante. Dirigir cortos es una gymkana que te obliga a hacer de todo: buscar financiación, hacer papeleo, buscar al equipo técnico y artístico, pedirles por favor que trabajen gratis y, cuando les has convencido, cuadrar sus agendas… hay que hacer todo eso y mil cosas más que no pongo porque no quiero que esta respuesta se alargue hasta el infinito. Se aprende mucho, pero yo ahora no me plantearía volver a dirigir, qué pereza.

IJDG: ¿Donde te sientes más cómoda escribiendo guiones para otros o para un corto que vas a dirigir?

EB: Yo no me considero directora, soy una guionista que ha dirigido alguna vez y, además, no me gustan los cortos especialmente, prefiero las historias más largas, sean series o películas. Por eso prefiero escribir para otros. Lo ideal es entenderse bien, que todos estemos de acuerdo en qué historia se quiere contar y cómo… pero esto no siempre sucede, claro.

IJDG: ¿Cuáles son tus referentes cinematograficos, literarios y artísticos en general?

EB: Muy eclécticos. Me encanta Pixar, pero también Breaking Bad, Battlestar galáctica, las películas clásicas de Lubitsch o de Hitchcock. En novela, en el último año, he descubierto a Zadie Smith y a Joyce Carol Oates, y me han fascinado, pero también disfruto mucho con Nick Hornby, Antonio Orejudo, Shirley Jackson… No sé si podría encontrar un hilo que uniera todos estos referentes, que engloban épocas y géneros tan distintos. Supongo que tanto en el audiovisual como en la literatura busco que me atrapen y me emocionen. No me interesan las obras de arte y ensayo, de ritmo lento, pagadas de sí mismas, que exigen mucho esfuerzo por parte del público, y tampoco los best sellers que te lees de un tirón y olvidas a los cinco minutos.

IJDG: Volviendo a la literatura. ¿Qué te hizo empezar a escribir?

EB: He escrito desde siempre, aunque no de forma continuada, más que nada porque soy una vaga. De cría doblaba un folio en horizontal por la mitad, la primera página era la portada y la siguiente el cuento. Tuve épocas en las que escribía diarios, otras en las que rompía los diarios… Creo que empezar a escribir va unido a leer y en mi casa siempre me animaron a leer. Si quería un libro, me lo compraban. Siempre. Con los juguetes no pasaba lo mismo.

IJDG: Novela, relato, microrrelato, cuento, teatro, microteatro, guión, corto, largo… ¿Alguna preferencia?

EB: Novela y guión, tanto de televisión como de cine. No me gustan los formatos muy cortos (cortometrajes, microteatros, microrrelatos), ni siquiera como espectadora, prefiero las historias más largas, que me permitan profundizar más en los personajes y en su universo. Ahora estamos en una edad de oro de la televisión y me encanta, porque permite desarrollar las historias durante más tiempo, más allá de las dos horas de una película.

IJDG: ¿Hay algún género literario o cinematográfico que te atraiga más?

EB: Me atraen mucho tanto la ciencia ficción como el género histórico. Supongo que porque, en el fondo, los dos te permiten viajar en el tiempo, ya sea al futuro o al pasado.

IJDG: Para ir finalizando esta entretenida entrevista, ¿nos puedes hablar de tus próximos proyectos?

EB: A finales de este año publicaré otra novela, El ganador se lo lleva todo, con la editorial Adeshoras. La presentación será el 20 de diciembre, en la librería Sin Tarima, en Madrid. También se trata de una comedia realista, pero protagonizada por adultos. Figúrate si hace tiempo que escribí Loser, que me dio tiempo a escribir esta novela… ¡y hasta me dio tiempo a encontrar editorial y todo!

Muchas gracias por este agradable rato hablando de literatura, cine y televisión. Ha sido un placer contar con tu presencia en La Buhardilla de Tierra Trivium, te deseamos la mayor de las suertes en la presentación de El ganador se lo lleva todo. Y estaremos encantados de volver a contar con tu presencia en esta humilde buhardilla.

La próxima semana os invito a leer el texto que ha creado Laura Orens para El Relato Caleidoscópico.

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El Relato Caleidoscópico de Juanjo Ramírez Mascaró

Octavo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Después de conocer a Juanjo Ramírez Mascaró para la entrevista en dos partes (I y II) no me pude resistir a proponerle participar en este juego, que es El Relato Caleidoscópico, y para mi sorpresa aceptó gustoso; así que otro sábado más contamos con su presencia.

Antes de dejar al pobre Elíseo en sus manos, os recuerdo que podéis comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico8.

Como ya es tradición, os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico seguidos de la continuación del relato por Juanjo Ramírez Mascaró.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

En el instante en el que Elíseo leyó aquellas palabras, el suelo empezó a temblar, y con él todo a su alrededor. Asustado, quiso huir de nuevo. Con la sacudida, las estanterías habían caído y bloqueado la puerta. Solo le quedaba la ventana como alternativa para salvarse. Era arriesgado, pero más lo era permanecer allí.

Se encaramó al alféizar con el corazón al galope. Era una altura considerable, pero podía hacerlo. Quería vivir, y descubrir el sentido de nuestra revelación, sobre la que apenas había podido reflexionar. Necesitaba entender lo que sucedía, por qué de repente su mundo se había vuelto tan extraño, y sobre todo, recuperar en su memoria los hechos de la tarde anterior.

Respiró hondo un par de veces, y cuando la propia pared a la que se aferraba comenzaba a resquebrajarse, se dio impulso y saltó al vacío.

Día 7 (Ana Boyero)

Elíseo no se estampó contra el suelo. Con los ojos cerrados, escuchó una voz femenina.

—Tranquilo, cariño.

Elíseo abrió los ojos y se encontró suspendido en el aire, en una especie de gravedad cero sobre la que flotaba ligero. Movió las piernas y dio una brazada que hizo que, en las calles, el reguero de ciudadanos y robots se acelerase.

—Debes encontrar a tu hermana. No nos queda mucho tiempo.

Pero Elíseo estaba demasiado fascinado con su repentina capacidad de volar y no hizo preguntas; ser hijo único tampoco ayudó a que se interesase por la orden. Siguió nadando sobre la ciudad, fantaseando con la posibilidad de cruzar la frontera y, por qué no, ver por fin el mar. Pasados diez minutos, distinguió los famosos tanques de zinc de la Fábrica Nacional de Petróleo. En su interior se cocía una pasta oscura y densa sobre la que creyó ver un par de piernas desnudas de mujer que fueron engullidas entre burbujas pastosas. En ese momento, el volumen del altavoz interno de su cabeza se multiplicó por cinco y un coro de treinta voces gritó al unísono:

— Elíseo, no nos jodas.

Y Elíseo comenzó a caer, a plomo.

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García a Tierra Trivium
Día 8 (Juanjo Ramírez Mascaró)

Intentó aferrarse a cualquier cosa para frenar su caída, pero sus manos sólo hallaron lo que ya estaba en ellas. El papel azotado por el viento, vibrando como ala de insecto. Cuatro únicas palabras en su superficie: EL ORDENADOR EN SUEÑOS.

El suelo se acercaba. La colisión era inminente. Elíseo no tenía tiempo de pensar, y no lo hizo.

Se limitó a rasgar el folio en dos…

… y al hacerlo, rasgó en dos el mundo entero.

Se rasgó el asfalto de esa calzada con la que estaba a punto de impactar, generando una grieta. Se rasgó en dos cada edificio, cada coche, cada tanque de zinc, cada sombra, puede que cada átomo.

Y sintió cómo él mismo, desde sus profundidades más recónditas, también se desgarraba.

Media décima de segundo más tarde (también las décimas se habían fragmentado) Elíseo notó cómo una mitad del mundo se alejaba de su otra mitad. Noto cómo una parte de él mismo se distanciaba del resto de su ser, ensanchando la grieta.

La mitad femenina de Elíseo vio a su mitad masculina perderse en la distancia. En su mano, el trozo de papel rasgado en dos, luciendo dos únicas palabras: EL ORDENA.

La semana que viene no nos vamos de puente. Estibaliz Burgaleta visitará La Buhardilla de Tierra Trivium para hablarnos de su novela Loser, que por estos azares del destino presentó junto a Juanjo Ramírez Mascaró. Y así le damos tiempo a Laura Orens a recomponer a Elíseo después de pasar por las manos de Juanjo.

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El Relato Caleidoscópico de Ana Boyero

Séptimo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Como os comentaba la semana pasada, por temas de agenda, para abrir boca a la presentación de la novela Luces que parpadean de Juan Manuel Sánchez Moreno alteré la frecuencia de La Buhardilla de Tierra Trivium y El Relato Caleidoscópico. Por ello, hoy nos acompaña Ana Boyero con su aportación a este collage en el que se está convirtiendo está sección. Os invito a comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico7.

Sin más preámbulos os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico y el relato de Ana Boyero, que estoy seguro que no os dejará indiferentes.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

El diario que antes había querido comprar pasó volando frente a él, impulsado por un viento sin aire. Las páginas revoloteaban a su alrededor, como queriendo dejarse atrapar, y Elíseo alargó un brazo y tomó suavemente entre sus dedos una de las hojas. Estaba en blanco.

Entonces todos paramos. Todos nos detuvimos, alfombra, personas, la arteria entera. Y empezamos a movernos hacia atrás, rebobinándonos en el tiempo. Él no, sólo nosotros, todo lo demás. Hasta que volvimos a dejarlo en su oficina, el lugar donde en el principio había abierto los ojos.

Y se vio a sí mismo dormido… No, dormido no, desplomado sobre una tecla Intro de un ordenador. El ordenador que, como antes, no estaba.

—¿Dónde está? —preguntó.

—¿El qué? —respondimos.

Él comenzó a mirar (a escuchar) en todas direcciones.

—¿Quién habla?

—Tú eres el ordenador.

—¿Cómo?

—El ordenador eres tú.

—¿Quiénes sois?

—Los que vivimos en tus circuitos de memoria, aquellos a los que tus algoritmos dan vida.

Se sentó en el suelo, la espalda contra la pared. Su voz apenas formaba sonidos al hablar.

—¿Qué está pasando?

—Eso es lo que debes descubrir.

Sólo entonces se dio cuenta de que el papel seguía entre sus manos. Una frase había aparecido en él: “EL ORDENADOR EN SUEÑOS”.

Día 6 (Ana Vigo)

En el instante en el que Elíseo leyó aquellas palabras, el suelo empezó a temblar, y con él todo a su alrededor. Asustado, quiso huir de nuevo. Con la sacudida, las estanterías habían caído y bloqueado la puerta. Solo le quedaba la ventana como alternativa para salvarse. Era arriesgado, pero más lo era permanecer allí.

Se encaramó al alféizar con el corazón al galope. Era una altura considerable, pero podía hacerlo. Quería vivir, y descubrir el sentido de nuestra revelación, sobre la que apenas había podido reflexionar. Necesitaba entender lo que sucedía, por qué de repente su mundo se había vuelto tan extraño, y sobre todo, recuperar en su memoria los hechos de la tarde anterior.

Respiró hondo un par de veces, y cuando la propia pared a la que se aferraba comenzaba a resquebrajarse, se dio impulso y saltó al vacío.

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García a Tierra Trivium

Día 7 (Ana Boyero)

 Elíseo no se estampó contra el suelo. Con los ojos cerrados, escuchó una voz femenina.

 —Tranquilo, cariño.

 Elíseo abrió los ojos y se encontró suspendido en el aire, en una especie de gravedad cero sobre la que flotaba ligero. Movió las piernas y dio una brazada que hizo que, en las calles, el reguero de ciudadanos y robots se acelerase.

 —Debes encontrar a tu hermana. No nos queda mucho tiempo.

Pero Elíseo estaba demasiado fascinado con su repentina capacidad de volar y no hizo preguntas; ser hijo único tampoco ayudó a que se interesase por la orden. Siguió nadando sobre la ciudad, fantaseando con la posibilidad de cruzar la frontera y, por qué no, ver por fin el mar. Pasados diez minutos, distinguió los famosos tanques de zinc de la Fábrica Nacional de Petróleo. En su interior se cocía una pasta oscura y densa sobre la que creyó ver un par de piernas desnudas de mujer que fueron engullidas entre burbujas pastosas. En ese momento, el volumen del altavoz interno de su cabeza se multiplicó por cinco y un coro de treinta voces gritó al unísono:

— Elíseo, no nos jodas.

 Y Elíseo comenzó a caer, a plomo.


Rompiendo las pocas leyes de la física que nos quedaban dejamos a Elíseo cayendo en las manos de Juanjo Ramírez Mascaró con los resultados que conoceremos la semana que viene y que a lo mejor pondrá un poco de cordura en está exquisita narración.

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Entrevista a Juan Manuel Sánchez Moreno

Juan Manuel Sánchez Moreno visita La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Sé que esta semana tocaría Relato Caleidoscópico con Ana Boyero, pero como nuestro invitado de hoy en La Buhardilla de Tierra Trivium presenta su novela Luces que parpadean el próximo miércoles 21 de noviembre en la Biblioteca Eugenio Trías acompañando a Paz Mancebo con su novela Las siete caras del Destripador o la venganza de Oscar Wilde, esta semana tendremos entrevista y la próxima volverá El Relato Caleidoscópico. Así que pasaremos del humor oscuro de Juanjo Ramírez Mascaró al humor luminoso y descacharrante de Juan Manuel Sánchez Moreno (Madrid, 1969), de la mano de Nikola Smiljan, de Guido Mandelbrot (protagonistas de Luces que parpadean) y de Washington Jaramillo.

Podéis seguir las desventuras de Washington Jaramillo en su blog Letras sin papeles (Cortoletrajes) y en sus otras redes sociales: Twitter @JMSnchez3 y Facebook (JM Sánchez). También podéis ver el booktrailer de Luces que parpadean.

Cartel presentación Luces que parpadean (Tierra Trivium)

Ignacio J. Dufour García: Muchas gracias JM por visitar esta buhardilla, tan oportuna para hablar de las vivencias de Smiljan y Mandelbrot en el París de finales del siglo XIX. ¿Cómo llegaron estos amigos tan opuestos a tu novela?

Juan Manuel Sánchez Moreno: Veo que es una buhardilla muy acogedora. Ambos personajes llegaron a la novela por la admiración que, por separado y por diversos motivos, les tengo. Mandelbrot se parece mucho a Maupassant, sobre el que hice mi tesis Las mujeres de Maupassant (2007), y Smiljan tiene mucho en común con Nikola Tesla, un científico sin par cuya vida me entusiasmó. Que estén los dos juntos en la novela es pura casualidad, fue saliendo y ya está. En cierto modo representan el humanismo que defiendo en el que no se diferencia entre letras y ciencias.

IJDG: Uno mientras lee Luces que parpadean siente que está paseando por ese París de finales de siglo, ¿cómo fue la documentación para lograr captar esa esencia?

JMSM: Como filólogo, francoparlante y francófilo residente muchos años en Francia, la documentación la tenía al alcance de la mano, especialmente la de Mandelbrot. Sobre Tesla hube de informarme de manera más autónoma, evitando los pormenores técnicos de la corriente eléctrica, que desconozco salvo a nivel de usuario.

JM Sanchéz firmando ejemplares de El Corrido de Washington Jaramillo en la Feria del Libro de Madrid [Fotografía cedida a Tierra Trivium por el autor]IJDG: Según va a avanzando la novela uno le va cogiendo más cariño a Mandelbrot, ¿esta evolución del personaje era algo previsto al iniciar la escritura de la novela?

JMSM: Me gusta pensar que sí, pero al escribir uno va aceptando lo que le viene. Imagino que inconscientemente el autor prescinde de lo más escabroso del personaje para que el lector sea indulgente con los terribles actos que comete. De ese modo, se pide la clemencia mediante el lado más cómico humor negro y mediante el lado heroico, ya que él también es vengativo con los verdaderos villanos de la novela.

IJDG: Esta es tu primera novela, ¿cómo ha cambiado tu proceso de escritura con respecto a tus colecciones de relatos?

JMSM: Creo que voy evolucionando en ambos terrenos, aunque no renuncio a varios principios: realismo, impresionismo y personajes canallas absueltos. En la segunda novela también los sigo, y en los demás relatos trato de hacer lo mismo, pero los microrrelatos a veces se pliegan a pautas o al límite de palabras. De ahí salió el intrépido Washington Jaramillo.

IJDG: Y cambiando de obra para que la gente pueda disfrutar de las aventuras de estos dos protagonistas de la mejor forma posible, que es sin esperarse que va a pasar en la siguiente página ni a que ilustres escritores van a conocer, cuéntanos como surge el personaje de Washington Jaramillo que dio lugar a tu primera recopilación de relatos bajo el título de El corrido de Washington Jaramillo.

JMSM: El honesto bribón Jaramillo nace de un relato seleccionado en Relatos en Cadena, el programa de la SER en el que quedó finalista semanal, y de ahí salió también el despegue de mi blog y de mi obra. Mitad personaje de Gabo y mitad personaje de Netflix, Jaramillo corresponde con el modelo de canalla adorable que me gusta para mis relatos.

IJDG: De este personaje me encanta su atrevimiento y cierta coplilla que le canta a un poderoso, ¿cuánto hay de ti en Jaramillo?

JMSM: Mucho en las ideas, pero poco en los actos. Me gusta protestar de modo más civilizado, tal vez porque soy menos arrojado que el intrépido cantante de boleros.

IJDG: Frente a la luminosidad de Luces que parpadean en tu siguiente novela Herederos y conquistadores vemos un tono más sombrío y a la vez más serio, ¿es algo buscado?

Imagen cedida por Juan Manuel Sánchez Moreno a Tierra Trivium JMSM: Quizás sea una evolución, pero no lo sé, porque en realidad la escribí antes. El caso es que, dado el asunto que trataba, era conveniente cambiar el tono. El enfrentamiento previsible entre un psicópata y un narcisista no se presta a tanta situación delirante.

IJDG: ¿Cómo surge la historia de Herederos y conquistadores?

JMSM: Tras la tesis, que tenía un alto contenido de análisis psicocrítico, me aficioné a la lectura de Freud, pero también a otros libros de neurociencia, de modo que decidí plantear un relato usando perfiles psicopatológicos que pudieran dar un conflicto interesante, aunque sin acabar en la novela negra ni en la persecución policial. Como siempre, la ficción me superó y me plegué a sus caprichos.

IJDG: Cambiando ligeramente de ámbito además de escribir organizas un certamen de microrrelato en colaboración YK Accesorios que este año ha celebrado su cuarta edición, ¿qué te llevó a crear un certamen literario?

JMSM: En realidad siempre quise hacer una cosa así, pero no encontraba un pretexto más fuerte. Un día, hablando de promover actos culturales en Malasaña, salió la idea con la propietaria de la tienda, y allí que nos lanzamos.

IJDG: Supongo que ya estarás preparando la siguiente edición, ¿qué parte es la más gratificante?

JMSM: Este año, el quinto, nos encontramos con que la tienda regresó a Castellón, su ciudad de origen, de modo que lo haremos de la misma manera pero buscando otro local que nos acoja. Pero el sello de YK permanece.

IJDG: Y ya para ir terminando esta entretenida entrevista, ¿cuáles son tus referentes literarios o tus autores favoritos?

JMSM: Aquellos que tengan realismo, humor delirante y canalla, mala leche y estilo vivo me gustan: Maupassant, Marías, Mendoza, Marsé, Nothomb,…

IJDG: ¿Nos puedes hablar de cómo empezaste a escribir? De qué te hizo ser escritor.

Imagen cedida por Juan Manuel Sánchez Moreno a Tierra Trivium

JMSM: Escritor me hizo el hecho de escribir mucho, leer mucho, traducir mucho, enseñar mucho. Pero sobre todo escuchar mucho para inventar historias cruzadas a partir de anécdotas sencillas. Todo eso en un blog, que fue mi maestro, me dio un estilo. Ah, y encontrar una editorial que me publicara.

IJDG: Novela, cuento, relato corto… ¿Tienes algún genero preferido? ¿Alguno en el que te sientas más a gusto?

JMSM: La novela es mi terreno, aunque me exige un tiempo del que no dispongo últimamente. El relato corto, de entre 50 y 200 palabras me adiestra mucho y tiene un formato muy adaptado a las redes sociales. El cuento me gusta para leer, y Maupassant es un maestro.

IJDG: Para terminar esta agradable charla, ¿nos podrías hablar de tus futuros proyectos?

JMSM: Además de seguir publicando mis micros en el blog y en otras antologías en papel, me gustaría volver a la novela con Jaramillo, ya a gran escala, en un engorro de aventura descabellada. Tengo el plan y muchas ideas, pero debo centrarme y tener continuidad.

Muchas gracias JM por este maravillo encuentro, y con ganas de que te tengamos de nuevo por La Buhardilla,  para seguir hablando de tus divertidos personajes y de los lios en los que se meten. Mientras tanto nos vemos el próximo miercoles 21 en la biblioteca Eugenio Trias.

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Tierra Trivium entrevista a Juanjo Ramírez Mascaró II

2ª parte de la visita de Juanjo Ramírez Mascaró a La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Como adelanté hace dos semanas, continuamos con la entrevista al polifacético Juanjo Ramírez Mascaró. Del que os recuerdo donde podéis encontrarle en redes sociales: en twitter (@ramirezmascaro), facebook (ramirezmascaro), instagram (@demasiadovioleta) o en su blog (nanasnegras).

Hoy nos adentraremos en sus facetas más audiovisuales y metaliterarias, así como en los referentes de su obra. Así que prepararos para visitar, como diría Juanjo, su sótano más oscuro y tenebroso.

IJDG: Juanjo, en general todas tus novelas tienen un velo de oscuridad, ¿es algo buscado?

JJRM: Todas ellas tiene bastante oscuridad porque no concibo escribir sin dejar salir cierta oscuridad, es cierto que en algunas hay una oscuridad más densa o menos densa. Creo que lo que al final determina el computo global es la visión del mundo que refleja.

Hay algunas que me han salido creo que bastante devastadoras, desesperanzadoras en cuanto al fin del mundo y a la naturaleza del ser humano; otras por el contrario, son completamente esperanzadoras y optimistas, supongo que todo depende del estado de animo con el que las escribo.

IJDG: Documentando me para esta entrevista he visto que también ilustras.

JJRM: Bueno a veces lo hago, pero obviamente no de manera profesional, eso lo considero más bien un hobbie. Una afición que a veces uso para dar rienda suelta a impulsos creativos, pero sin tener la presión o el respeto que la escritura siempre impone, al dedicarme a ello de manera profesional. Parece que uno acaba cogiendo ciertos vicios, cierta autoexigencia, que cuando dibujo simplemente me olvido de ellos. Cuando dibujo soy un aficionado a dibujar que simplemente dibuja sin someterse a demasiadas presiones internas.

IJDG: ¿Qué surge antes la ilustración o el relato asociado a la ilustración?

JJRM: Normalmente cuando hago dibujos asociados a relatos suelo hacerlos luego ex professo para el relato, muchas veces para intentar mover lo por editoriales de una manera un poco más vistosa. Obviamente como una versión beta de lo que luego podría hacer un ilustrador con más formación y más talento.

Sí creo que a veces en una imagen se puede expresar bien el tono de lo que quieres transmitir a quien normalmente no va a tener el tiempo para detenerse a leer una obra entera tuya. Entonces si consigues hacerles un esbozo de ese tono, de esos sentimientos, que luego van a estar implícitos en una novela o en una recopilación de relatos, creo que a lo mejor facilita que pueda darle más oportunidades dentro de esa montaña de manuscritos que todos imaginamos en la mesa de cualquier editor o de cualquier agencia.

IJDG: A nivel artístico, ¿tienes algún referente?

JJRM: Referentes, pues gente que es inalcanzable para mi. No los cuento como referentes sino que te podría hablar de ilustradores por los que siento especial aprecio, empezando obviamente por el grandisimo Francisco de Goya, sobre todo por su periodo de las pinturas negras, siguiendo por gente como Quentin Blake.

Hay un ilustrador que para mi es de los mejores que hay ahora mismo en activo, tuve la suerte de trabajar con él en un proyecto. Es el danes John Kenn Mortensen, le considero bastante deudor de Edgar Norick, pero llevando las cosas a un terreno completamente suyo.

IJDG: Cambiando de tema, ¿cómo te surge la inspiración para crear los hilos de Twitter?

JJRM: La verdad es que ahora mismo son válvulas de escape. Ahora mismo en mis ratos libres estoy escribiendo una nueva novela y estoy bastante volcado en ella, pero claro lo que tiene hacer este trabajo árido que todavía no puedes compartirlo con nadie hasta que no lo tengas todo armado es que uno tiene mono de escribir cosas que pueda compartir al instante. Y en Twitter encuentro esa relación bidireccional con el lector, ese feedback, esa inmediatez que me permite improvisar historias, muchas de ellas en una tarde. Y en las que muchas veces lo que más tiempo me lleva son los foto montajes ya que no son mi especialidad, .no soy diseñador gráfico.

Al final es una tarde divertida, a veces dos, en las que poder pergeñar una pequeña ficción de juguete y testearla sobre la marcha.

Luego, algunas de ellas voy viendo, según las voy desarrollando, que pueden pertenecer a un mismo universo. Por ejemplo, todo en miniatura. Entonces las voy interelacionando un poco por jugar con ello.

La verdad es que lo hago casi como comentábamos antes sobre el dibujo. Es algo que no considero del todo mi especialidad, ya que es un formato multimedia en el que no domino todas las facetas, que me permite divertirme más y constreñir me menos que al escribir novelas.

A veces bromeo diciendo que escribir novelas era más fácil cuando no sabías escribirlas. Cuanto más experiencia voy adquiriendo en este tipo de escritura más me cuesta parir cada una de ellas, más autoexigente soy. Entonces sigue siendo pasión, pero también tiene algo de sufrimiento o de atrevimiento y eso, a veces, me lo curo con estas válvulas de escape que son las gamberradas de Twitter.

IJDG: Últimamente tus hilos de Twitter están teniendo bastante repercusión. ¿Te lo imaginabas?

JJRM: No, la verdad es que no, de hecho, tampoco han tenido una repercusión altísima, pero si que es verdad que fue inesperada.

El primero que hice de ciencia ficción lo improvisé en una tarde libre, que estaba aburrido y no se, necesitaba jugar. No pensé que lo fuesen a leer tanta gente. A partir de ahí ya uno empieza a encariñarse más con este formato. De momento, creo que tienen una repercusión discreta, pero a la vez satisfactoria para mí.

Me han supuesto contactar y conocer a gente que no conocía antes y sobre todo sentir que esto también les parece importante. Comprobar como algo que sale de tu cabeza le gusta y lo aprecia gente que no te conoce de nada.

En esto hay una cosa que siempre me frustraba al principio, cuando escribía, que era eso de que solo te leyesen tus amigos, porque claro no es un barómetro objetivo. Luego pasamos a una fase más satisfactoria que es cuando hay gente con la que ahora tengo una buena relación e incluso se han convertido en amigos después de leer lo que escribo y encontrar ahí un vínculo. Bueno, para mi el siguiente paso que creo que todo escritor desea o debería desear es cuando tus obras van por ahí, por sitios por donde tu ni imaginas que están deambulando, y que las lea gente que a lo mejor no conoces ni conocerás, ni sabrás su opinión ni falta que te hace.

IJDG: Siguiendo con el absurdo. Tu primer largometraje Gritos en el pasillo está protagonizada por cacahuetes.

JJRM: Con está película tuvimos la suerte de tener más repercusión de la que esperábamos, la cosa fue creciendo sobre una pirámide invertida. De una iniciativa casi anecdótica cada vez se fue sumando más gente y, se fue tomando cada vez más en serio, de tal modo que cuando salió tuvo una repercusión que sin ser tampoco tremenda fue mucho mayor de la que esperábamos. Por lo menos eso me permitió seguir adelante en lo audiovisual. De hecho, al final, con esta clase de cosas he acabado dedicándome más a lo audiovisual que a la literatura pura que era mi vocación inicial.

Yo empecé a escribir relatos y novelas antes de escribir guiones, pero al final uno se va especializando, se va centrando tu vida profesional con aquello que le ayuda a uno a pagar el alquiler.

IJDG: ¿cómo se te ocurrió contar una historia ambientada en un manicomio con cacahuetes?

JJRM: Básicamente era una película que queríamos hacer con muy pocos personajes, principalmente dos, mi socio Alby Ojeda y yo en la isla de Fuerteventura, que es donde los dos nos hemos criado. Entonces nadie hacía cine allí, ahora mismo va a rodar Robert Zemekis, Riley Scott, Terry Guilliam, las películas de Star Wars, Wonder Woman… Por lo que necesitábamos algo que en la peor de la coyunturas pudiésemos hacer nosotros dos solos. Necesitábamos algo sin actores y hacerlo posible con objetos muy muy pequeños y fáciles de manipular.

La primera idea fue hacerlo con Playmovils, pero teníamos miedo a que los derechos de imagen de Playmovil fuesen un obstáculo. Así que tiempo después se me ocurrió el concepto de cacahuete del mismo modo que contaba antes [en la primera parte de la entrevista] me ha pasado con el hipopótamo, de una manera totalmente surrealista y sin ninguna justificación racional. Entonces se empezó a hacer esa historia del manicomio. Por su puesto la historia previa que queríamos hacer no transcurría en un Maní-comio sino que era una historia más de ciencia ficción que nunca llegó a hacerse.

IJDG: Hablanos un poco de tu experiencia como director y guionista de Gritos en el pasillo.

JJRM: Yo primero empecé a escribir y luego quise ser director de cine. Cuando empecé con la comunicación audiovisual me di cuenta de que no tenía estomago para la dirección. Así que decidí que lo que quería era escribir novelas, de ahí acabé escribiendo guiones y luego no tuve más remedio que dirigir de vez en cuando. Al final muchas de las cosas a las que me dedico, lo hago no tanto por decisión personal sino por que la vida me ha llevado a ello.

IJDG: Entrando ya en la recta final de esta entrevista, no podemos dejar de preguntarte por tu colaboración con El Mundo Today ¿Cómo es la experiencia de participar en uno de los medios más conocidos y que más bromas ha generado cuando algún medio se ha tomado en serio sus noticias?

JJRM: Es magnifica, El Mundo Today trabaja de una manera muy orgánica, ahora todo el mundo intenta definir todo lo que está haciendo diciendo que es muy orgánico y creo que casi nadie sabe lo que significa que algo sea orgánico. Yo creo que en el Mundo Today si que se trabaja de una manera muy orgánica. Hay un libro de estilo digamos como una linea editorial muy concreta y muy definida, pero dentro de eso la metodología que es bastante abierta. Yo creo que el gran secreto de El Mundo Today no es otro que son gente con un talento desmedido. Yo me siento allí muy pequeñito y bueno llevo más de un año colaborando con ellos, pero aun me siento indigno de estar ahí. Pienso que a lo mejor estoy allí por que les desgravo en la declaración de la renta.

Vamos es una experiencia muy satisfactoria y de la que aprende uno muchísimo. El Mundo Today tiene una cosa maravillosa que es que intenta huir de la payasada y de la caricatura e intenta que el contenido sea muy delirante, pero la forma sea bastante seria imitando lo que es el periodismo de verdad.

IJDG: Ya hemos hablado de tus referentes artísticos. A nivel literario, ¿cuáles serían?

JJRM: Además de los anteriormente citados, para mí uno de los mas importantes en mi vida ha sido Ray Bradbury, es mi debilidad; también Edgar Allan Poe, Lewis Carroll. Descubrir en la adolescencia El Señor de los Anillos de Tolkien, obviamente, también me cambió la vida. Aquí en España me apasiona Espronceda sobre todo, El estudiante de Salamanca. Además Stephen King, Clive Barker, las cosas que he leído de Alejandro Barico me llegan muy dentro. La verdad es que muchos, también va por épocas, en una juventud más temprana adolescencia disfrutaba mucho a Kafka y a Hoffmann, y ahora no puedo con ellos. En su día Los tres Mosqueteros de Alejandro Dumas fue de los mejores libros que leí y no se como reaccionaría si lo leyese ahora. Creo que cada autor e incluso cada libro tiene su propia época. Y creo que hay algunos que van dejando más poso que otros.

IJDG: ¿Qué te hizo empezar a escribir?

JJRM: Creo que escribir, esto va a sonar un poco pedante, realmente escribía bastante antes de empezar a escribir. Cuando era niño salía a la calle, mis padres me decían a donde vas y yo les decía me voy a pensar. Para mi ir a pensar era corretear por las aceras e imaginaba historias. A lo mejor que estaba en una nave espacial o una historia de piratas, quizás no era el protagonista de la historia sino que me imaginaba historias. Nunca imaginé que yo quería ser escritor ni mucho menos, era inventarme historias, pero yo vengo mucho de esto. Por parte de madre vengo de una familia de científicos y yo siempre asumí que soy científico. De pequeño quería ser paleontologo, de adolescente quería ser astrofisico, fue ya en la última etapa la adolescencia cuando ya empecé a interesarme por escribir primero relatos y después por hacer cortometrajes. Creo que eso cambió un poco mi brújula dentro. Si es cierto que cuando pedían redacciones o relatos o poesía en el colegio era con lo que más disfrutaba, pero nunca me lo planteé como una meta profesional hasta ya casi la mayoría de edad.

IJDG: Novela, relato, microrrelato, cuento, teatro, microteatro, guión, corto, largo… ¿Alguna preferencia? 

JJRM: Depende de para que tipo de historia, pero si es verdad que disfruto mucho escribiendo relato y disfruto mucho escribiendo novela, bueno junto con la poesía, de más joven escribía más poemas y ahora rara vez lo hago. Me gustan esos géneros porque son los únicos en los que puedo hacer lo que yo quiero tal y como yo quiero, sin ceder a otros condicionantes como pueden ser de presupuesto o de opiniones sobre la historia distintas a la mía. Eso no quiere decir, que no me parezca bien, de cuando en cuando, recoger un trabajo en equipo de tu visión mezclandola con la de otros, de hecho, es por lo que me suelen pagar. También es una experiencia magnifica y creo que muchos escritores, de eso tan solitario como la novela o el relato, deberían probar para también saber lo que es acostumbrarse a que la visión de uno no tiene necesariamente por que ir a misa. Si que es verdad que disfruto cuando me tiro todo un ciclo profesional escribiendo a la vera de otro, vomitando ideas que a lo mejor me motivaban y a las que uno renuncia con la profesionalidad y la madurez necesarias, necesita luego tener esa cosita con la que consolarse, que para mi son los relatos y las novelas. 

IJDG: ¿Hay algún género literario o cinematográfico que te atraiga más?

JJRM: Mis dos favoritos son la comedia y el terror, que es en los que suelo trabajar casi siempre, sobre todo cuando de mi depende. A veces, incluso, acabo combinándolos ya que combinan especialmente bien. Y quien dice terror, dice todos sus primos hermanos ya sea el thriller, el misterio, el suspense, o la intriga en general, son los que mas me gustan. En eso sigo siendo adolescente.

IJDG Para ir finalizando esta entretenida entrevista, ¿nos puedes hablar de tus próximos proyectos?

JJRM: Ahora mismo estoy terminando, bueno en realidad llevo el cincuenta por ciento de una nueva novela de ciencia ficción combinada con género fantástico que me motiva bastante. Luego estoy haciendo los guiones de una serie y un par de largometrajes con varios directores, cruzando dedos y tocando madera para que alguno llegue a buen puerto. Mientras tanto sinceramente lo que más me motiva es hacer la novela, que es mi criaturita mimada.

Muchas gracias Juanjo por aceptar nuestra invitación a esta humilde buhardilla, ha sido un placer tener esta preciosa charla de tantos y tan diversos temas. Te deseamos la mayor de las suertes en tus futuros proyectos y seguiremos enganchados a tus hilos de Twitter.