Publicado el Deja un comentario

El Relato Caleidoscópico de Alberto Blanco Rubio


Vigesimo primer Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

En esta vigesimo primera semana de El Relato Caleidoscópico el encargado de continuar la historia ha sido Alberto Blanco Rubio. Os recuerdo que podeís comentar esta entrada con el hashtag #RCaleidoscópico21, tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en el Facebook.

Para no romper la tradición, paso a recopilar los enlaces a las entradas anteriores, antes de dar paso al texto de Alberto.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)

Día 8 (Juanjo Ramírez Mascaró)

Día 9 (Laura Orens)

Día 10 (Miguel Rodríguez)

Día 11 (Lara Fernández R.)

Día 12 (Paqui Ortega)

Día 13 (Juan Manuel Sánchez Moreno)

Día 14 (Jordi Rosiñol)

Día 15 (Estibaliz Burgaleta)

Día 16 (Marina Ezama Botas)

Día 17 (Eduardo S. Aznar)

Día 18 (Jacobo Feijóo)

Día 19 (Patricia Martín Rivas)

Volvieron los silbidos. Los silbidos. Los silbidos acusadores de la infancia son los cuchillos invisibles del presente. Los silbidos en la escuela.

[Onomatopeya de un silbido.]

Te silbaban por ser diferente, Elíseo. Por eso ahora estás maniatado. Por eso tu calvicie, estéril y aceitosa. Por eso los panes multiplicados que rodean tu cintura.

[Onomatopeya de todos los silbidos, simultánea, dolorosamente.]

223 miraba con satisfacción resbaladiza los recuerdos hirientes de Elíseo. Sabía que, para los Nuevos Humanos, recordar enladrillaba el camino hacia la sanación.

—No recuerdes, Elíseo. Olvídame. Olvida los indomables fueguitos de los silbidos.

Elíseo se obcecaba pretéritamente, obsesionado con los silbidos, inmovilizado por 223, /silbidos/, ciego, /silbidos/; y se retorcía en la camilla.

—Date cuenta, querido, de que el pasado está solidificando tu presente.

Y entonces los silbidos se agudizaron y se convirtieron en zinc, en tanques de zinc, y 223 carcajeó con malicia, en una risa que se hacía eco entre los silbidos.

—Hasta que no te desprendas de tu pasado, no podrás pasar a la categoría de Nuevo Humano, Elíseo. Borrarte la memoria de poco sirve, pues tu cerebro la recupera. Has vuelto a esta aula como si nada. ¿No te das cuenta?

—¿Y qué puedo hacer?

—Resucitar.

Día 20 (Sara Levesque)

—¿Cómo resucito si no estoy muerto?

—Estás muerto en vida. ¿No lo ves? —Elíseo, cada vez más confuso, observaba a 223—. Esas cadenas te las has acomodado tú sólito. Solo tú posees el valor de abrirlas y liberarte. Pero, por lo que acabo de ver, solo tienes huevos para hincharlos pensando en mis tetas. ¿Me equivoco?

223 se acercó mutando hasta Elíseo. Daba un paso disfrazada de enfermera sexy y, a la siguiente pisada, era su antigua profesora.

Elíseo palideció, no sin sentir una breve punzada de excitación por debajo de la cintura al pensar de nuevo en aquellos pechos repletos de sabores. Abrió la boca, pero su intangible voz le traicionó. No así su expresión.

—¿Quieres respuestas, pequeño? —223 hablaba con una golosa sonrisa satánica mientras le acariciaba la frente.

Elíseo afirmó con la mirada. Al mismo tiempo, asombrado, frunció el ceño al sentir la piel tan avinagrada de 223, de tacto desigual, como si le palpara con papel de lija.

—Esos grilletes son tu pasado. Tú mismo has permitido que te amarren, aferrándote al ayer porque te asusta lo que está por llegar. Por eso creas mundos diferentes. Por eso eres un autor mediocre. Por eso añades eslabones a tu esclavitud con cada tecla que aprietas.

Los ojos de Elíseo intentaban adentrarse en los de 223. Saltaban del derecho al izquierdo y vuelta a derecho, con movimientos cada vez más desesperados. Sentía como si hubiera una barrera entre ellos. No conseguía profundizar en su mirar.

—Dime ahora —223 pegó su tajante nariz a la del muchacho—, ¿para qué tienes huevos?

Día 21 (Alberto Blanco Rubio)

Elíseo se quedó mirando a 223 sin saber qué palabras debía utilizar. Tal vez fuese verdad que nunca había tenido valor para enfrentarse a sus propios miedos. Siempre había jugado a cobijarse entre líneas de tinta sin puntos, pero con muchas comas.

—¿No vas a decir nada, Elíseo? —223 observaba a su interlocutor con el gesto fruncido y un extraño brillo en sus ojos.

—Me vas a perdonar, 223, pero ya que dices que soy un escritor mediocre, tú también deberías mirar en tu interior y aceptar, de una vez, que no eres más que la luz de la imaginación de un genio. Jamás tendrás una forma definida más allá de los libros. —Elíseo hizo una pausa antes de continuar hablando. Poco a poco, comenzaba a recuperar el orgullo que había perdido unos minutos antes—. Y no trates de engañarme con tus disfraces. Tus caricias son los susurros de las hojas al unirse y tu corazón solo entiende de renglones abstractos.

223 guardó silencio. No se esperaba aquella respuesta por parte de Elíseo. El joven puso el capuchón a su bolígrafo, no sin antes haber escrito un punto sobre el papel. Después, dejó que la noche le atrapase en la página 223 de aquella misteriosa obra sobre la vida y la muerte.


La semana que viene volverán las entrevistas de La Buhardilla de Tierra Trivium y en en dos semanas volveremos a tener un nuevo relato de Elíseo.



Publicado el Deja un comentario

El Relato Caleidoscópico de Sara Levesque

Vigesimo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

A modo de celebración de estas veinte semanas de Relato Caleidoscópico, hemos invitado a nuestra compañera Sara Levesque, de la que podeís leer sus colaboraciones cada viernes. Como es costumbre, os invitamos a comentar este relato con el hashtag #RCaleidoscópico20, tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en el Facebook.

Como no iba a ser de otra manera en esta vigesima entrada volvemos a recopilar los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico, seguidas del texto de Sara Levesque.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)
Día 9 (Laura Orens)
Día 12 (Paqui Ortega)
Día 14 (Jordi Rosiñol)
Día 18 (Jacobo Feijóo)
Su dedo pulsó el punto. Quizá el final, quizá el punto y aparte.
— Vaya volada llevas, hermano — le espetó un colega rastafari que estaba tirado en el sofá sacando humo de un cigarrillo de extraño olor.
Elíseo se quedó mirando la pantalla. Eso de hacer una novela caleidoscópica como las de Italo Calvino se le estaba yendo de las manos. Su cerebro procesaba a velocidad de resacoso y lo único que pudo hacer fue rascarse el culo.
—Y encima no has dejado ni un trago de vodka negro — añadió una choni desde el cuarto del fondo, acompañada por una risa de sonido tabernario de dios sabe quién.
Elíseo (cuyo verdadero nombre era Ignacio, pues Elíseo era su nick) miró de nuevo la yema de su dedo, la del punto. Dirigió ese dedo hasta la ventana del navegador que tenía el Twitter abierto y escribió: «Dios es un concepto de bar que mora en todos nosotros». No había terminado de escribirlo cuando ya alguien le estaba llamando fascista, otro le invitaba a unirse a su secta y un tercero amenazaba con denunciarlo.
—Los autores en calzoncillos sois escojonantes —interrumpió al fondo la voz de risa tabernaria justo cuando empezaba una canción de Los Pitufos Makineros.
Elíseo apuró lo que quedaba de vodka negro y le dio el último beso a su petardo de marihuana.
—Joder —pensó—. La que voy a liar ahora pulsando de nuevo el INTRO…

Volvieron los silbidos. Los silbidos. Los silbidos acusadores de la infancia son los cuchillos invisibles del presente. Los silbidos en la escuela.

[Onomatopeya de un silbido.]

Te silbaban por ser diferente, Elíseo. Por eso ahora estás maniatado. Por eso tu calvicie, estéril y aceitosa. Por eso los panes multiplicados que rodean tu cintura.

[Onomatopeya de todos los silbidos, simultánea, dolorosamente.]

223 miraba con satisfacción resbaladiza los recuerdos hirientes de Elíseo. Sabía que, para los Nuevos Humanos, recordar enladrillaba el camino hacia la sanación.

—No recuerdes, Elíseo. Olvídame. Olvida los indomables fueguitos de los silbidos.

Elíseo se obcecaba pretéritamente, obsesionado con los silbidos, inmovilizado por 223, /silbidos/, ciego, /silbidos/; y se retorcía en la camilla.

—Date cuenta, querido, de que el pasado está solidificando tu presente.

Y entonces los silbidos se agudizaron y se convirtieron en zinc, en tanques de zinc, y 223 carcajeó con malicia, en una risa que se hacía eco entre los silbidos.

—Hasta que no te desprendas de tu pasado, no podrás pasar a la categoría de Nuevo Humano, Elíseo. Borrarte la memoria de poco sirve, pues tu cerebro la recupera. Has vuelto a esta aula como si nada. ¿No te das cuenta?

—¿Y qué puedo hacer?

—Resucitar.

{{flickr| |title=Is it distracting when I do this? |description= |photographer=Rachael Ashe |photographer_location=Vancouver, Canada |photographer_url=http://flickr.com/photos/48600091752@N01 |flickr_url=http://flickr.com/photos/48600091752@N01/9828938 |t

Día 20 (Sara Levesque)

—¿Cómo resucito si no estoy muerto?

—Estás muerto en vida. ¿No lo ves? Elíseo, cada vez más confuso, observaba a 223. Esas cadenas te las has acomodado tú sólito. Solo tú posees el valor de abrirlas y liberarte. Pero, por lo que acabo de ver, solo tienes huevos para hincharlos pensando en mis tetas. ¿Me equivoco?

223 se acercó mutando hasta Elíseo. Daba un paso disfrazada de enfermera sexy y, a la siguiente pisada, era su antigua profesora.

Elíseo palideció, no sin sentir una breve punzada de excitación por debajo de la cintura al pensar de nuevo en aquellos pechos repletos de sabores. Abrió la boca, pero su intangible voz le traicionó. No así su expresión.

—¿Quieres respuestas, pequeño? 223 hablaba con una golosa sonrisa satánica mientras le acariciaba la frente.

Elíseo afirmó con la mirada. Al mismo tiempo, asombrado, frunció el ceño al sentir la piel tan avinagrada de 223, de tacto desigual, como si le palpara con papel de lija.

—Esos grilletes son tu pasado. Tú mismo has permitido que te amarren, aferrándote al ayer porque te asusta lo que está por llegar. Por eso creas mundos diferentes. Por eso eres un autor mediocre. Por eso añades eslabones a tu esclavitud con cada tecla que aprietas.

Los ojos de Elíseo intentaban adentrarse en los de 223. Saltaban del derecho al izquierdo y vuelta a derecho, con movimientos cada vez más desesperados. Sentía como si hubiera una barrera entre ellos. No conseguía profundizar en su mirar.

—Dime ahora 223 pegó su tajante nariz a la del muchacho, ¿para qué tienes huevos?


La semana que viene volverán las entrevistas de La Buhardilla de Tierra Trivium y en en dos semanas volveremos a tener un nuevo relato de Elíseo.

Publicado el Deja un comentario

El Relato Caleidoscópico de Patricia Martín Rivas

By Tamorlan - Photo taken by Tamorlan, CC BY-SA 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2004388

Decimonoveno Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Y para finalizar esta semana del Día del Libro retomamos el Relato Caleidoscópico de una autora que ya ha pasado varias veces por La Buhardilla de Tierra Trivium, que no es otra que Patricia Martín Rivas. Esta semana os invitamos a comentar este relato con el hashtag #RCaleidoscópico19, tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en el Facebook.

Y para no olvidar las buenas costumbres os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico, junto con el texto de Patricia Martín Rivas.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)
Día 9 (Laura Orens)
Día 12 (Paqui Ortega)
Día 14 (Jordi Rosiñol)

Lo había dicho 223: los Nuevos Humanos carecéis de memoria. Sin embargo, Elíseo RECORDABA haber escuchado esa frase. ¿Un fallo de sistema? ¿Un bucle de protección roto? ¿O una oportunidad? ¿Quizá la única oportunidad?

Cerró los ojos con fuerza hasta que todo se apagó. Los párpados le dolían mientras trataba de incendiar de luces su oscuridad, sumando imágenes una tras otra. Las mesas del colegio de los Salesianos, los pechos turgentes de 223, la ciudad a vista de pájaro, retazos de su sueño y aquella forma sin nombre pero con tacto sólido: el diario de papel que aún quería leer. Una tormenta de flashes parpadeaba locamente en su pantalla interior hasta colapsarla. Pero cuanto más recordaba, más se suavizaba su respiración, más se aflojaban sus ligaduras metálicas y una sonrisa se abría cada vez más en su rostro.

Hasta que, de pronto, en su frente se aclaró el nombre del periódico, dónde y, sobre todo, por qué encontrarlo. Sin ataduras ni peso que lo retuvieran, Elíseo se levantó de la camilla, dio dos pasos y alcanzó el umbral de la habitación. Clavadas al suelo, la señorita Inmaculada gritaba con aspereza, 223 mostraba sus pechos turgentes y una silueta pixelada con millones de puntos grises tecleaba con furia frente a un monitor.

Mas todo en vano. Elíseo salió de la estancia y cerró la puerta por fuera.

Día 18 (Jacobo Feijóo)
Su dedo pulsó el punto. Quizá el final, quizá el punto y aparte.
— Vaya volada llevas, hermano — le espetó un colega rastafari que estaba tirado en el sofá sacando humo de un cigarrillo de extraño olor.
Elíseo se quedó mirando la pantalla. Eso de hacer una novela caleidoscópica como las de Italo Calvino se le estaba yendo de las manos. Su cerebro procesaba a velocidad de resacoso y lo único que pudo hacer fue rascarse el culo.
—Y encima no has dejado ni un trago de vodka negro — añadió una choni desde el cuarto del fondo, acompañada por una risa de sonido tabernario de dios sabe quién.
Elíseo (cuyo verdadero nombre era Ignacio, pues Elíseo era su nick) miró de nuevo la yema de su dedo, la del punto. Dirigió ese dedo hasta la ventana del navegador que tenía el Twitter abierto y escribió: «Dios es un concepto de bar que mora en todos nosotros». No había terminado de escribirlo cuando ya alguien le estaba llamando fascista, otro le invitaba a unirse a su secta y un tercero amenazaba con denunciarlo.
—Los autores en calzoncillos sois escojonantes —interrumpió al fondo la voz de risa tabernaria justo cuando empezaba una canción de Los Pitufos Makineros.
Elíseo apuró lo que quedaba de vodka negro y le dio el último beso a su petardo de marihuana.
—Joder —pensó—. La que voy a liar ahora pulsando de nuevo el INTRO…
By Tamorlan - Photo taken by Tamorlan, CC BY-SA 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2004388
Día 19 (Patricia Martín Rivas)

Volvieron los silbidos. Los silbidos. Los silbidos acusadores de la infancia son los cuchillos invisibles del presente. Los silbidos en la escuela.

[Onomatopeya de un silbido.]

Te silbaban por ser diferente, Elíseo. Por eso ahora estás maniatado. Por eso tu calvicie, estéril y aceitosa. Por eso los panes multiplicados que rodean tu cintura.

[Onomatopeya de todos los silbidos, simultánea, dolorosamente.]

223 miraba con satisfacción resbaladiza los recuerdos hirientes de Elíseo. Sabía que, para los Nuevos Humanos, recordar enladrillaba el camino hacia la sanación. 

—No recuerdes, Elíseo. Olvídame. Olvida los indomables fueguitos de los silbidos.

Elíseo se obcecaba pretéritamente, obsesionado con los silbidos, inmovilizado por 223, /silbidos/, ciego, /silbidos/; y se retorcía en la camilla.

—Date cuenta, querido, de que el pasado está solidificando tu presente. 

Y entonces los silbidos se agudizaron y se convirtieron en zinc, en tanques de zinc, y 223 carcajeó con malicia, en una risa que se hacía eco entre los silbidos. 

—Hasta que no te desprendas de tu pasado, no podrás pasar a la categoría de Nuevo Humano, Elíseo. Borrarte la memoria de poco sirve, pues tu cerebro la recupera. Has vuelto a esta aula como si nada. ¿No te das cuenta?

—¿Y qué puedo hacer?

—Resucitar.


Con esta vuelta al interior de la historia dejamos a Elíseo luchando con sus fantesmas. La semana que viene como en Madrid tenemos un pequeño puente volverá el Relato Caleidoscópico de la mano de una nueva autora.

Publicado el Deja un comentario

Creadoras letras visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Creadoras letras visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Con motivo del día del libro de este año en La Buhardilla de Tierra Trivium queremos seguir hablando de esas grandes escritoras que fueron olvidadas por la historia, por decirlo finamente. Y por ello esta semana vamos a entrevistar a Teresa Hernández González, Virginia González Ventosa, Nela Linares Antequera, Patricia Martín Rivas y Ofelia E. Oliva López miembros del equipo de Creadoras de Órbita Diversa y artífices de que Doña Emilia Pardo Bazán disponga de una cita en la calle Huertas.

Ignacio J. Dufour García: Tras ver la primera de las citas de escritoras en el pavimento, ¿cómo surge la reivindicación de escritoras en la calle Huertas?

Fotografía realizada por Ignacio J. Dufour García, cedida a Tierra Trivium
Patricia Martín Rivas en la mesa de votación del pasado 23 de marzo

Patricia Martín Rivas​: La reivindicación surge al abrir los ojos ante la desigualdad, algo que sucedió gracias al feminismo. A pesar de que sentimos la cultura machista a lo largo de nuestras vidas, hay un antes y un después al tener contacto con el feminismo, ya que a lo que antes nos molestaba inconscientemente, ahora le podemos poner palabras. Así, antes de tener contacto directo con el feminismo, paseaba por la calle Huertas con los ojos cerrados; pero gracias a escuchar y leer a otras mujeres, las desigualdades entran en el plano de lo visible. En fin, cuando me di cuenta de que faltaban mujeres en Huertas, pensé en cómo reivindicar su presencia y, con influencias del arte performativo de reivindicación, se me ocurrió la idea de las tizas y los libros. Desde que se la conté al equipo de Órbita Diversa, se entusiasmaron con la idea y la hicieron realidad activando todos los mecanismos necesarios antes, durante y después. Desde luego, el trabajo posterior de gestión, comunicación, redes y realización de más actividades ha sido fundamental para llegar a donde estamos ahora: con las primeras citas de mujeres incrustadas en letras de cobre en la calle Huertas.

IJDG: ¿Os Esperabais la repercusión de la acción del 7 de enero de 2017?

Fotografía realizada por Ignacio J. Dufour García, cedida a Tierra TriviumPMR: ​Para nada. Al tratarse de la primera acción activista creada por mí, no esperaba en absoluto que hiciera tanto ruido y que llegara tan lejos. Obviamente, no hubiera sido posible sin el trabajo incansable de Órbita Diversa y #CreadorasLetras.

Ofelia E. Oliva López:​ Éramos optimistas, claro que sí. Sobre todo confiábamos en el apoyo de la red y las compañeras, porque somos muchas y diversas trabajando en materia de herstory y en la lucha feminista. Juntas en los últimos años hemos logrado mucho, incluida nuestra petición. Si bien es cierto, no esperábamos estar, en tan sólo 12 días, en el Pleno de Distrito Centro con la petición aprobada y con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, menos la abstención del PP, así como, el interés de determinados medios de comunicación.

IJDG: ¿Qué os parece que la primera cita sea de Emilia Pardo Bazán?

Fotografía realizada por Ignacio J. Dufour García, cedida a Tierra Trivium
Virgina González Ventosa caracterizada como Emilia Pardo Bazán

Nela Linares Antequera: Justicia poética. Emilia fue pionera en muchas cosas, no sólo en el ámbito literario, también en el reivindicarse dentro de un mundo puramente masculino. Fue presidenta de la sección de literatura del Ateneo de Madrid, organizaba tertulias literarias en el salón de su casa, se separó de su marido cuando éste le pidió que dejase de escribir. Era —porque, entre otras cosas, su posición de noble se lo permitía— una mujer que aspiraba a la libertad que ellos ya disfrutaban. Y no reparó en una época que se le quedaba pequeña. Ella intentó acceder hasta tres veces a la Real Academia, era una incansable. Recibió insultos, burlas por saberse inteligente, creadora y literata. El problema no era que lo fuese, el problema, además, era que ella lo reivindicaba, lo exponía y reclamaba su posición. Emilia sacaba de quicio a más de uno. Que ella sea la primera es un honor, pero también una manera de hacerle justicia a su legado, a su lucha. Al fin y al cabo, entre muchas otras cosas, Emilia fue quien nos dejó uno de los mejores argumentos feministas: «que se otorgue al mérito lo que es sólo del mérito y no del sexo».

IJDG: El pasado 23 de marzo, además de celebrar la colocación de la inscripción de Emilia Pardo Bazán en el pavimento, se realizó una consulta vecinal para seleccionar las dos citas que se van a incluir a continuación, una de Rosalía de Castro y otra de María de Zayas, ¿cuáles fueron las frases elegidas en la consulta?

Fotografía realizada por Ignacio J. Dufour García, cedida a Tierra Trivium
Lectura de los resultados de la votación del 23 de marzo

Teresa Hernández González​: La cita de María de Zayas procede de su obra Novelas amorosas y ejemplares y es: «Las almas no son hombres ni mujeres: ¿qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras no podemos serlo?»

En cuanto a la cita de Rosalía de Castro es de su obra Lieders «Sólo cantos de independencia y libertad han balbucido mis labios, […] porque el patrimonio de la mujer son los grillos de la esclavitud.»

IJDG: Durante la consulta tres actrices hicieron de Emilia Pardo Bazán, María de Zayas y Rosalía de Castro, y en la mesa de votación se empleó una estética de principios del siglo XX, ¿Cómo se os ocurrió?

Virginia González Ventosa:​ Nos parecía importante que de alguna manera las tres escritoras que van a abrir camino yendo al pavimento de la calle Huertas estuvieran ese día representadas. Dada la andadura de Órbita Diversa en el artivismo y teniendo en cuenta que la asociación tiene un grupo teatral y varios proyectos en torno a las artes escénicas, y en confluencia con Jana Pacheco de Clásicas y Modernas, pensamos que lo mejor era traerlas al presente de la mano de la caracterización y la teatralización, revivirlas en nosotras del modo más respetuoso posible, homenajearlas pudiendo ser ellas.

IJDG: Además del equipo de creadoras, en la selección de frases han participado otras entidades. ¿Cómo ha sido este trabajo conjunto?

Fotografía realizada por Ignacio J. Dufour García, cedida a Tierra Trivium
Intervención de Jana Pacheco

OEOL: ​La cita de Emilia Pardo Bazán ha sido elegida por el Área de Cultura y Deporte del Ayuntamiento de Madrid. Las citas de María de Zayas Sotomayor y Rosalía de Castro, sí que han sido elegidas por nosotras. María de Zayas mano a mano con la Asociación Clásicas y Modernas, en concreto Jana Pacheco (escritora, dramaturga y directora de teatro, además de activista feminista) ha sido «una más» de nuestro equipo en los últimos meses. En el caso de Rosalía de Castro, nos pusimos en contacto con su Fundación (cuya sede está en Padrón, Galicia) y fueron ellas quienes propusieron la cita finalmente elegida. Personalmente me hizo muy feliz, en los mails que intercambiamos, ver la firma de la escritora y poeta gallega Chus Pato. Además del trabajo y aprendizaje, en materia herstory, que ha implicado para todas nosotras la petición y el proyecto Creadoras Letras, el trabajo conjunto con estas entidades está siendo una oportunidad de conocer y entablar relación con muchas mujeres y creadoras contemporáneas a las que admiramos y a quiénes, por supuesto, confiamos que el relato presente y futuro no borre sus letras de la memoria colectiva.

IJDG: Volviendo a la víspera de ese 7 de enero de 2017, ¿os esperabais conseguir las citas en tan breve tiempo?

OEOL: ​Han sido dos años arduos y no se nos han hecho cortos (risas). Aún así estamos muy satisfechas de cómo ha sido el proceso y la relación con todos los agentes implicados en él. También ha sido todo un aprendizaje lo que ha implicado el camino (sonríe). Y lo que queda por andar… diez autoras y citas por tener su lugar en cobre en la calle Huertas.

IJDG: Y ya hablando del futuro, ¿cómo será el proceso de selección de las citas y autoras que completarán las 13 autoras a semejanza de los 13 autores que ya están presentes en el pavimento de la calle Huertas?

OEOL: ​No los sabemos con seguridad. Sí tenemos el compromiso tanto del Área de Cultura y Deportes como de los/as responsables de Distrito Centro del Ayuntamiento de Madrid de mantenernos informadas de cada paso y hacerlo de forma colaborativa y participada. Por nuestra parte, el deseo es seguir colaborando en todo el proceso con el Consejo de las Mujeres del Municipio de Madrid (tal y como se establece en la resolución distrital en la que se aprobó la petición «Queremos escritoras en el Barrio de las Letras») y la Asociación Clásicas y Modernas, así como con las organizaciones o fundaciones de las propias escritoras en los casos que existen.

THG:​ Y el criterio es el mismo, que hayan habitado Madrid a lo largo de su vida, que su obra tenga reconocimiento y calidad y por último un criterio cronológico, es decir, desde el Siglo de Oro hasta el siglo XX.

Muchas gracias por visitar La Buhardilla de Tierra Trivium para hablarnos de las escritoras que estan y estarán en la calle Huertas y estáis invitadas para celebrar la instalación del resto de citas en el pavimento.

El próximo sábado volverá El Relato Caleidoscópico con un nuevo giro de la trama.

Publicado el 1 comentario

El Relato Caleidoscópico de Jacobo Feijóo

Decimoctavo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Aunque tocaría este relato para el próximo sabado, por un fallo informatico, ha tocado adelantarlo una semana. Esta vez el encargado de Eliseo en El Relato Caleidoscópico es Jacobo Feijóo. Esta semana os invitamos a comentar este relato con el hashtag #RCaleidoscópico18, tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en el Facebook.

Como ya es tradición os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico, junto con el texto de Jacobo Feijóo.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)
 
 
Día 9 (Laura Orens)
 
 
 
Día 12 (Paqui Ortega)
 
 
Día 14 (Jordi Rosiñol)
 
 

La escena pareció desdibujarse para comenzar a tomar la forma de una clase de escuela. De la escuela de los Salesianos que recordaba a la perfección, un lugar en el que prefería no pensar pues en él se guardaban sus más profundos miedos, esos demonios privados que Elíseo tanto se había esforzado por enterrar y encerrar bajo siete candados.

Poco a poco, para terror de Elíseo, la escena a su alrededor se volvía más y más nítida y familiar y los recuerdos por tanto tiempo reprimidos comienzan a desarrollarse, como si de una obra teatral se tratase, delante del encadenado e impotente espectador, observó como su versión más joven se dejaba arrastrar por el mar negro de las emociones reprimidas y como las invisibles puñaladas que eran los comentarios hirientes comenzaban aquella macabra danza que le horrorizaba y fascinaba a partes iguales.

Quería gritar, instarle a su otro yo a luchar y a reaccionar, a levantarse contra los demonios de los sueños que convertían su vida en aquel peculiar infierno. Pero fue entonces cuando la figura dejó de mirar al escenario y se giró, echando a andar hacia Elíseo al tiempo que sonreía burlón y murmuraba:

—Recuerda.

Lo había dicho 223: los Nuevos Humanos carecéis de memoria. Sin embargo, Elíseo RECORDABA haber escuchado esa frase. ¿Un fallo de sistema? ¿Un bucle de protección roto? ¿O una oportunidad? ¿Quizá la única oportunidad?

Cerró los ojos con fuerza hasta que todo se apagó. Los párpados le dolían mientras trataba de incendiar de luces su oscuridad, sumando imágenes una tras otra. Las mesas del colegio de los Salesianos, los pechos turgentes de 223, la ciudad a vista de pájaro, retazos de su sueño y aquella forma sin nombre pero con tacto sólido: el diario de papel que aún quería leer. Una tormenta de flashes parpadeaba locamente en su pantalla interior hasta colapsarla. Pero cuanto más recordaba, más se suavizaba su respiración, más se aflojaban sus ligaduras metálicas y una sonrisa se abría cada vez más en su rostro.

Hasta que, de pronto, en su frente se aclaró el nombre del periódico, dónde y, sobre todo, por qué encontrarlo. Sin ataduras ni peso que lo retuvieran, Elíseo se levantó de la camilla, dio dos pasos y alcanzó el umbral de la habitación. Clavadas al suelo, la señorita Inmaculada gritaba con aspereza, 223 mostraba sus pechos turgentes y una silueta pixelada con millones de puntos grises tecleaba con furia frente a un monitor.

Mas todo en vano. Elíseo salió de la estancia y cerró la puerta por fuera.

https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Cigarette_rolling_papers#/media/File:Unrolled_joint.jpg

Día 18 (Jacobo Feijóo)
 
Su dedo pulsó el punto. Quizá el final, quizá el punto y aparte.
— Vaya volada llevas, hermano — le espetó un colega rastafari que estaba tirado en el sofá sacando humo de un cigarrillo de extraño olor.
Elíseo se quedó mirando la pantalla. Eso de hacer una novela caleidoscópica como las de Italo Calvino se le estaba yendo de las manos. Su cerebro procesaba a velocidad de resacoso y lo único que pudo hacer fue rascarse el culo.
—Y encima no has dejado ni un trago de vodka negro — añadió una choni desde el cuarto del fondo, acompañada por una risa de sonido tabernario de dios sabe quién.
Elíseo (cuyo verdadero nombre era Ignacio, pues Elíseo era su nick) miró de nuevo la yema de su dedo, la del punto. Dirigió ese dedo hasta la ventana del navegador que tenía el Twitter abierto y escribió: «Dios es un concepto de bar que mora en todos nosotros». No había terminado de escribirlo cuando ya alguien le estaba llamando fascista, otro le invitaba a unirse a su secta y un tercero amenazaba con denunciarlo.
—Los autores en calzoncillos sois escojonantes —interrumpió al fondo la voz de risa tabernaria justo cuando empezaba una canción de Los Pitufos Makineros.
Elíseo apuró lo que quedaba de vodka negro y le dio el último beso a su petardo de marihuana. 
—Joder —pensó—. La que voy a liar ahora pulsando de nuevo el INTRO…
 

Con este nuevo giro del caleidoscopio vamos a buscar a quien se atreva a seguir la historia de Eliseo tras la Semana Santa en la que este blog en su versión La Buhardilla no descansará con la entrevista al equipo de Creadoras de Órbita Diversa que estaba previsto publicar este sábado vispera del aniversario de la proclamación de la II República y que saldrá el próximo sabado.

Publicado el 1 comentario

El Relato Caleidoscópico de Eduardo S. Aznar

Decimoseptimo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Para este mes de abril retomamos El Relato Caleidoscópico de la mano de Eduardo S. Aznar. Esta semana os invitamos a comentar este relato con el hashtag #RCaleidoscópico17, tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en  el Facebook.

Y para no perder las buenas costumbres, os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico, antes de dar el testigo a Eduardo S. Aznar.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)
Día 9 (Laura Orens)
Día 12 (Paqui Ortega)
Día 14 (Jordi Rosiñol)

—¿Una enfermera pícara de pechos turgentes, Eliseo?, ¿en serio? Si llego a saber que tenías una imaginación tan anodina elijo a otro sujeto. Esperaba más de los Nuevos Humanos, la verdad.

Eliseo, hecho un lío, comprobó si seguía maniatado: pues sí. Pero frente a él ya no estaba la enfermera sexy, sino una mujer de más de sesenta años, en absoluto turgente y que le recordaba a alguien, aunque no acababa de saber quién. Eliseo se sentía mareado, confuso y además le dolían los huevos después del calentón. No entendía nada.

—No entiendo nada —dijo, lógicamente.

La anciana suspiró. Ella tampoco parecía muy feliz. Entonces cayó en la cuenta. Esa expresión de hastío y profunda decepción de ella hizo saltar un clic en su interior:

—¡Coño! La señorita Inmaculada.

—Al menos me has reconocido —dijo ella.

Ni Nuevos Humanos ni ordenadores de sueños, esto era una pesadilla. Sin más. ¿Por qué si no iba a soñar con la profesora de matemáticas que tuvo en primero de Bachillerato en Salesianos?

—¡Cancelar! ¡Cancelar! ¡Cancelar! —gritó Eliseo con desesperación.

La escena pareció desdibujarse para comenzar a tomar la forma de una clase de escuela. De la escuela de los Salesianos que recordaba a la perfección, un lugar en el que prefería no pensar pues en él se guardaban sus más profundos miedos, esos demonios privados que Elíseo tanto se había esforzado por enterrar y encerrar bajo siete candados.

Poco a poco, para terror de Elíseo, la escena a su alrededor se volvía más y más nítida y familiar y los recuerdos por tanto tiempo reprimidos comienzan a desarrollarse, como si de una obra teatral se tratase, delante del encadenado e impotente espectador, observó como su versión más joven se dejaba arrastrar por el mar negro de las emociones reprimidas y como las invisibles puñaladas que eran los comentarios hirientes comenzaban aquella macabra danza que le horrorizaba y fascinaba a partes iguales.

Quería gritar, instarle a su otro yo a luchar y a reaccionar, a levantarse contra los demonios de los sueños que convertían su vida en aquel peculiar infierno. Pero fue entonces cuando la figura dejó de mirar al escenario y se giró, echando a andar hacia Elíseo al tiempo que sonreía burlón y murmuraba:

—Recuerda.

Imagen cedida al Grupo Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García
Día 17 (Eduardo S. Aznar)

Lo había dicho 223: los Nuevos Humanos carecéis de memoria. Sin embargo, Elíseo RECORDABA haber escuchado esa frase. ¿Un fallo de sistema? ¿Un bucle de protección roto? ¿O una oportunidad? ¿Quizá la única oportunidad?

Cerró los ojos con fuerza hasta que todo se apagó. Los párpados le dolían mientras trataba de incendiar de luces su oscuridad, sumando imágenes una tras otra. Las mesas del colegio de los Salesianos, los pechos turgentes de 223, la ciudad a vista de pájaro, retazos de su sueño y aquella forma sin nombre pero con tacto sólido: el diario de papel que aún quería leer. Una tormenta de flashes parpadeaba locamente en su pantalla interior hasta colapsarla. Pero cuanto más recordaba, más se suavizaba su respiración, más se aflojaban sus ligaduras metálicas y una sonrisa se abría cada vez más en su rostro.

Hasta que, de pronto, en su frente se aclaró el nombre del periódico, dónde y, sobre todo, por qué encontrarlo. Sin ataduras ni peso que lo retuvieran, Elíseo se levantó de la camilla, dio dos pasos y alcanzó el umbral de la habitación. Clavadas al suelo, la señorita Inmaculada gritaba con aspereza, 223 mostraba sus pechos turgentes y una silueta pixelada con millones de puntos grises tecleaba con furia frente a un monitor.

Mas todo en vano. Elíseo salió de la estancia y cerró la puerta por fuera.


Así con la recuperación de la memoría de Elíseo le cedemos el testigo al siguiente autor y mientras tanto os invito a leer la entrevista al equipo de Creadoras de Órbita Diversa que publicaremos el próximo sabado.

Publicado el Deja un comentario

Escritoras que cambiaron el mundo en La Buhardilla de Tierra Trivium

Escritoras que cambiaron el mundo en La Buhardilla de Tierra Trivium

Como colofón a este mes de marzo dedicado a las mujeres no vamos a tener entrevista en La Buhardilla de Tierra Trivium sino que voy a recuperar tres entrevista que publicamos en esta buhardilla con motivo de la colocación de la primera cita de una escritora en la calle Huertas.

El pasado miércoles 20 de marzo de 2019 en la confluencia de las calles Huertas y Amor de Dios se incluyo en el pavimento la cita «Vivir es tener opiniones, deberes, aspiraciones, ideas» de Emilia Pardo Bazán.

Y tras este hito historico retrocedemos al 7 de enero de 2017 en el que Patricia Martín Rivas da inicio a la acción que desembocará en la inclusión de Emila Pardo Bazán en el pavimento de la calle Huertas.

Y para ello recuperamos el inicio de la entrevista que hice a Ofelia E. Oliva López, Teresa Hernández González y Alba Garrido Lázaro con motivo de la publicación del Fanzine #Creadoras Letras, Escritoras que cambiaron el mundo.

IJDG: Bienvenidas a la Buhardilla del Grupo Tierra Trivium, en este fanzine recuperáis a trece autoras que en algunos casos han sido olvidadas por la historia y en otros se han intentado intentado eliminar de la historia como fue el caso de Carmen de Burgos, ¿De donde surge la idea de hacer un fanzine recuperando estás grandes artistas?

Ofelia E. Oliva López: La idea surge cuando Patricia Martín Rivas, dando un paseo por calle Huertas se para a pensar en que no hay escritoras en el pavimento de la calle. Nosotras ya llevábamos tiempo con el proyecto de Creadoras, Mujeres que cambian el mundo con el tema de la reflexión de género, la visibilidad de la historia y el pasado y presente de las mujeres.

Patricia tiene la idea de buscar citas de mujeres que pudieran estar en el pavimento, citas de escritoras que estuvieran en la línea o en el nivel de las citas de las que ya estaban. A partir de ahí Patricia y Tere empezaron el trabajo documental.

Teresa Hernández González: La idea fue tratar de que cubriéramos un espectro de todas las artes y cronológicamente que hubiera representantes de diferentes épocas. En un primera aproximación ese propuso a María de Zayas, Carolina Coronado, Carmen Laforet, Carmen de Burgos.

Tenía que estar María de Zayas porque era una escritora del siglo de oro de la cual no se había oído hablar. Concha Espina que fue una de las mujeres que estuvo a punto de recibir un premio nobel. Y así se seleccionaron hasta trece, con aportaciones por parte de otras compañeras. Luego hubo que seleccionar fragmentos y esa fue la segunda parte del proceso.

IJDG: ¿Como elegisteis a estas trece autoras? ¿Cuales fueron los criterios empleados para la selección?

OEOL: Hubo tres criterios:

-Tenían que haber habitado Madrid de alguna forma. La única de las elegidas que no ha habitado nunca Madrid es Sor Juana Inés de la Cruz, que decidimos incluirla por la importancia que tiene en el siglo de Oro.

-El segundo criterio fue temporal, para cubrir el mismo espacio temporal de los autores que hay en le pavimento, es decir, del siglo de Oro al siglo XX. A la hora de hacer herstory tienes que tener un poco de distancia en el tiempo, por eso nos quedamos en Carmen Martín Gaite, Ana María Matute.

-El tercer criterio fue en base a los logros, a como se valoran los logros dentro del arte, es decir, dentro del mundo cultural o de la literatura. Si lo piensas es un poco heteropatriarcal: quien le ha dado premios a quien, quien ha conseguido publicar, etc.

Es verdad que ahora, tras este año y medio con el proyecto, te das cuenta de que falta alguna imprescindible.

THG: Sí, pero bueno el espacio que teníamos era ese, eran trece escritoras y había que seleccionar.

OEOL: Pero yo voy más allá. Faltan algunas imprescindibles, porque no las conocíamos. Por como nos han enseñado la historia de las mujeres. Por ejemplo, no sabíamos quien era Gertrudis Gómez de Avellaneda y es una de las que no deberían faltar.

IJDG: ¿Y por que trece?

OEOL: Por que hay trece citas de autores en la calle Huertas.

THG: Esa es la razón.

Como mencionaba Ofelia, se han mantenido esos criterios para seleccionar a las autoras que acompañaran a Emilia Pardo Bazán en la calle Huertas, pero antes de hablar de lo que vendrá en un futuro volvemos a viajar en el tiempo hasta la entrevista a Patricia Martín Rivas en La Buhardilla, donde nos cuenta como fue la repercusión de ese 7 de enero de 2017 que ya forma parte de la historia de Madrid.

IJDG: La última acción en la que participaste antes de emprender este viaje que te ha llevado a recorrer Asia, fue reivindicar que hubiese citas de escritoras en el barrio de las letras. ¿Te esperabas la repercusión que tuvo la acción? ¿Cómo se te ocurrió?

PMR: ¡La verdad es que no! La acción #CreadorasLetras fue intensa y preciosa, tuvo mucha repercusión mediática y llevó a que la Junta del Distrito Centro aprobara la inclusión de citas de mujeres en la calle Huertas. El proceso para llegar a esta acción tomó, en realidad, varios años. Como escritora, siempre he tenido por referentes a los grandes autores: leía sus libros y los anotaba en una lista. Cuando llegué a cien libros, revisé la lista y, de esas cien obras, solo tres estabas escritas por mujeres. Esto me llevó a replantearme los referentes y la enseñanza, ya que, como no hay presencia de escritoras en las calles ni en los libros de texto, mis referentes literarios eran meramente masculinos. Así, me empecé a fijar en diferentes detalles cotidianos y la calle Huertas, por la que había paseado admirada desde niña, de repente se convirtió en un lugar incompleto. Pasa en todo el mundo: ahora estoy organizando con un grupo de mujeres una acción reivindicativa parecida en Palo Alto (California), donde hay veintisiete calles con nombres de escritores, que no incluyen ninguna mujer.

Tras ese 7 de enero de 2017 se repitió la acción con motivo del día de las escritoras tanto el 22 de octubre de 2017 como el 21 de octubre de 2018. En 2017 se contó con la colaboración de las actrices y la autora-directora de la obra Furias y Féminas, con motivo de lo cual recuperamos el momento de la entrevista en el que nos hablan de su participación en dicha acción:

IJDG: En octubre pasado participasteis en una de las acciones reivindicativas de incluir citas de escritoras en el barrio de las letras. ¿Que nos podéis contar de esa experiencia?

NLA: Fue muy guay sobretodo ver cómo reaccionaba la gente al personaje caracterizado en medio de la calle. Las tres fueron caracterizadas de sus personajes por la calle huertas en la que no hay ninguna escritora. A la gente le gustó muchísimo, ellas se sintieron muy a gusto y se lo pasaron muy bien. Cantaron, leyeron citas de las autoras. Fue muy bonito.

La pena entre comillas, es que estas acciones tengan que surgir de asociaciones populares, desde el pueblo desde los barrios y no desde las instituciones públicas, que es de donde debería de salir.

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.
Furias y Féminas paseando por la calle Huertas en el día de las escritoras.

BC: Fue una experiencia preciosa y que de poder conseguirse, seria muy significativa en la tarea de dar un lugar y una visibilidad a estas escritoras.

CV: Fue un camino bonito, pero faltaba tanta gente… Faltaban niñas, niños, hombres… Yo sentí que estábamos un poco solas.

Y así llegamos hasta el pasado 20 de marzo en el que por fin podemos decir que hay escritoras en la calle Huertas. A la que en un futuro le acompañaran otras doce autoras elegidas según los criterios que mencionaba Ofelia en el fragmento de la entrevista sobre el Fanzine; que hubiesen vivido en Madrid, que tengan logros equivalentes a los escritores que están en el pavimento y que cubran el mismo espectro literario que los escritores desde el siglo de oro hasta el siglo XX.

Las dos primeras seran Rosalía de Castro y María Zayas con las citas que se eligieron en la consulta vecinal que se realizó el sabado 23 de marzo en el Espacio de Encuentro Feminista junto a la plaza de Cascorro.

Dicha votación contó con la presencia de Emilia Pardo Bazán, Rosalía de Castro y María de Zayas.

Publicado el Deja un comentario

Entrevista a Irene M. Morgado

Irene M. Morgado visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Tras el pequeño parentesis de la semana pasada con la vuelta de El Relato Caleidoscópico de la mano de Marina Ezama Botas retomamos nuestro especial de entrevistas en La Buhardilla de Tierra Trivium de la mano de Irene M. Morgado psicóloga y socióloga especializada en recursos humanos y autora de las charlas El Feliz Developer, Developers y Demás Parientes entre otras. Nos ha parecido interesante contar con su presencia en este ciclo de entrevistas con motivo del ocho de marzo dada su experiencia en el sector informático. Podéis seguirla en Twitter (@IrnMM).

Ignacio J. Dufour García: La semana pasada, nuestra invitada participó en el T3chFest 2019 que se celebró en la Universidad Carlos III de Madrid, con la charla Developers y Demás Parientes, continuación de la charla El Feliz Developer realizada el año anterior. ¿Qué te lleva a analizar el entorno de los informáticos desde una óptica ajena a la ingeniería?

Irene M. Morgado: Mientras estudiaba la carrera de Sociología en la Universidad Carlos III de Madrid, tuve la oportunidad de formar parte de la Delegación de Estudiantes donde trabajaba de manera muy estrecha con compañeros de la Escuela Politécnica. Así empecé a conocer mejor el perfil del ingeniero. Además, me llamaba especialmente la atención una asignaturas que la decana de Sociología impartía en el campus técnico, llamada sociología del ingeniero, en la que los fenómenos sociales se aplicaban al ámbito de los perfiles que estudiaban en la Escuela Politécnica. Cuando llegó el momento de comenzar mi Trabajo de Fin de Carrera, quise profundizar en este área. Con la ayuda de mi tutores y de mis compañeros estudiantes de ingeniería, que se prestaron como objetos de estudio, y que me cedieron tanto espacio como recursos, pude realizar una investigación sobre ellos que duró un par de años. Mi interés en el perfil del ingeniero, y más concretamente en el del ingeniero informático, no ha disminuido desde entonces. A eso podemos sumarle que trabajo en comunicación y recursos humanos dentro de empresas tecnológicas; este nuevo estudio era algo que simplemente necesitaba hacer para poder conocer mejor a la gente para la que trabajo.

IJDG: Tus charlas son alabadas por muchos profesionales de la ingeniería, principalmente del sector que ha sido objeto de tu estudio. ¿A qué crees que es debido?

IMM: Yo creo que lo que hay es interés en este tema. Me alegro de que sea algo de lo que se empieza a hablar. Me preocupa que quede solo en el postureo, y no en la acción. Pienso que hay que ir mucho más allá de la mera apariencia, del departamento al que llamamos People, pero que sigue pensando en los humanos como recursos, que se centra solo en la selección y no en la calidad del tiempo de las personas dentro de la organización, ni en su plan de carrera. Los profesionales del sector de la informática están cansados de que se les vea como freaks. Son personas, exactamente igual que el resto de los profesionales. Las empresas tecnológicas que disponen de recursos y que han superado la crisis, se ven envueltas en un mercado salvaje en el que las personas deciden en qué empresas quieren trabajar. Es hora de que las organizaciones se preocupen de cómo cuidar a sus profesionales. De eso trata el estudio, y creo que a todos nos gusta que nos traten bien. Por eso pienso que despierta interés.

IJDG: Aunque esta revista se centra principalmente en el arte y la literatura, aun no hemos invitado a ningún desarrollador, creo que hay mucho en común, ya que ellos usan sus lenguajes para crear otros mundos como los escritores usamos nuestras palabras para crear historias. ¿Qué aspectos de los resultados de tu estudio entiendes que pueden extenderse a otros sectores como el literario?

IMM: Hay una frase con la que últimamente empiezo todas las charlas que es el lenguaje construye la realidad. Una de las técnicas de análisis que se utiliza durante todo el estudio es el análisis del discurso, en el que se tiene en cuenta cómo se expresan los ingenieros, su manera de hablar. En estas charlas hablamos y reflexionamos de las consecuencias que tiene usar a la ligera palabras como «normal», afirmaciones categóricas, definiciones y conceptos sociales, alusiones al género… lo que decimos y cómo lo decimos tanto de manera oral como escrita, tiene mucho poder. El lenguaje no solamente crea historias ficticias: crea la realidad del día a día en el que nos desenvolvemos de manera personal y profesional, y es muy importante tenerlo en cuenta.

IJDG: Previamente a tus participaciones en el T3chFest has tenido un programa periódico en la radio del GUL (Grupo de Usuarios de Linux de la Universidad Carlos III de Madrid) que se llamaba Irene Tonight, ¿Cómo surge Irene Tonight?

IMM: Fue precisamente a raíz de mi proyecto final de carrera, hablando del tema con un conocido que asistió a un curso que impartí sobre habilidades sociales en la universidad. Él participaba en un podcast, al que me invitaron a compartir los resultados del estudio. después de ese día me invitaron a colaborar con ellos de vez en cuando. La cosa cuajó entre los oyentes, y mis compañeros fueron tan insensatos de proponer que hiciéramos un programa monográfico, en el que habláramos en profundidad de habilidades sociales y profesionales enfocado al mundo de la ingeniería. La verdad es que no puedo dejar de estar agradecida por la oportunidad. ¡Y ahora tenemos muchas ganas de retomarlo…!

IJDG: ¿Qué temas tratabas en tu programa?

IMM: Intentábamos, mediante casos prácticos, hablar de situaciones que pudieran darse en la vida real tanto profesional como académica de los estudiantes de ingeniería y los profesionales del sector. Los programas tratan diferentes temas: gestión del estrés, entrevistas de trabajo, adaptación al cambio… los compañeros del estudio de grabación que participan también en el programa son ingenieros, y aportan una visión real muy interesante sobre la teoría.

IJDG: Al hilo del pasado 8 de marzo y siendo tu campo de estudio los ingenieros, ¿has encontrado algún tipo de reticencia al respecto por temas de genero?

IMM: Se da un caso curioso en este colectivo. Como sabes la informática empezó siendo un sector propio de mujeres, con el tiempo cada vez hubo más hombres y, aunque durante unos años el número de mujeres matriculadas en la universidad subió, últimamente se ha observado un descenso en el número de universitarias informáticas. Hay mucha reflexión al respecto, sobre si es un problema de pocas referentes femeninas, si es necesaria una reflexión sobre el sistema educativo, si existe una discriminación en el acceso a los puestos y en el ascenso, así como un techo de cristal real. Creo que todas estas teorías son ciertas. El ambiente de trabajo para mujeres, que suponen el 50% de la población, es en la mayoría de los casos más hostil que para sus compañeros hombres, aunque a veces no seamos conscientes de ello. Existe discriminación no solo en la selección, si no también durante el crecimiento profesional debido en muchos casos a las peticiones de conciliación. Por eso es fácil que no tantas mujeres como nos gustaría se animen a crecer y desarrollarse profesionalmente en el sector de la ingeniería informática. Sin embargo creo que es algo que está empezando a cambiar. Programas como Adalab, que apuestan por la inclusión, y las comunidades enfocadas a las mujeres tecnólogas, están ayudando mucho a concienciar sobre la importancia de la mujer dentro de este sector.

IJDG: ¿Cómo crees que influye el estereotipo en la cantidad de informáticas que hay actualmente?

IMM: Puede causar rechazo a la hora en la que una niña decide hacia dónde quiere orientar su futuro. Por eso es tan importante que en nuestro día a día nos tomemos en serio cómo podemos actuar para hacer que sí el sueño de una niña es ser informática, tenga las mismas oportunidades de alcanzarlo que sí su sueño es ser veterinaria, enfermera, profesora, o cualquier otra profesión. Perpetuar el estereotipo solo conseguirá que nos perdamos una visión del mundo mucho más rica, una generación de productos digitales mucho más sesgada, un diseño de inteligencia artificial no realista. Un mundo tecnológico, en definitiva, en el que las mujeres no hayan dicho nada.

IJDG: ¿Has sentido que en la ingeniería y en concreto en la informática, haya cierta reticencia a contratar a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres?

IMM: Creo que en algunas empresas sigue existiendo el miedo y el prejuicio hacia este colectivo (¿se quedará embarazada? ¿Será tan capaz como otro desarrollador? ¿Podrá asumir el liderazgo de un equipo?), pero no de manera diferente al prejuicio que hay en otro sector. Lo bueno es que cada vez más a los responsables de selección se les pide por favor incorporar en la medida de lo posible a mujeres. Existe incluso cierta discriminación positiva en muchos procesos de selección, aunque todavía es muy difícil encontrar currículums de mujeres. Lo importante realmente es lograr que si una persona se incorpora a una organización lo haga por sus propios méritos y, aún más importante, que desee quedarse en esa organización porque encuentre en ella un ambiente sano donde quieras ir creciendo como profesional. Y eso lo logramos entre todos

IJDG: Dejando tus estudios a un lado, ¿nos podrías hablar de tus referentes?

IMM: A nivel sociológico, desde luego la primera persona que me enseñó que era posible unir la ingeniería y la sociología, María Victoria Gómez. A partir de ahí, he bajado los estudios en la sociología de las organizaciones, y a las metodologías de trabajo con enfoque en la evaluación de proyectos, pero sobre todo me he enfocado a la filosofía opensource para poder expandir mi conocimiento y profundizar en la comunidad tecnológica.

IJDG: Como en La Buhardilla de Tierra Trivium no podemos dejar pasar la ocasión de hablar aunque sea brevemente de literatura, ¿Cuál es tu genero literario favorito?

IMM: ¡Ni te imaginas lo que me apasiona la lectura! En mi habitación siempre ha habido dos filas de libros, porque no cabían en las estanterías, y mis padres me han leído desde muy pequeña. Disfruto de prácticamente cualquier género, y aunque últimamente por razones profesionales he leído más ensayo, me encanta el misterio, el género fantástico, el histórico… no sabría elegir solo uno. Aunque creo que mi lectura favorita es la saga de Corfú de Durrell.

IJDG: ¿Prefieres la novela o el relato corto?

IMM: Generalmente, la novela. Aunque tanto [Roald] Dalh como [Edgar Alan] Poe como [Conan] Doyle tienen relatos muy buenos.

IJDG: Muchas gracias Irene por acompañarnos en este maravilloso rato con el que hemos querido abrir nuestra humilde Buhardilla a otras mujeres en este mes de marzo tan reivindicativo, y para finalizar, ¿nos podrías hablar de tus futuros proyectos?

IMM: Me encantaría poder continuar con el estudio. Creo que es algo que nunca podré acabar del todo jaja porque siempre estará en continua evolución. Por otro lado, retomar el podcast, y voy a seguir colaborando con algunos blogs y proyectos de formación relacionados con la tecnología y preocupados por el entorno profesional.

A los que no hayan tenido la oportunidad de ver las charlas de Irene, os las recomiendo encarecidamente, mientras hacéis tiempo hasta el sábado que viene con una nueva entrevista de este ciclo alrededor del ocho de marzo aunque eso no quiere decir que no sigamos entrevistando a mujeres el resto del año. Antes de cerrar las ventanas de La Buhardilla de Tierra Trivium hasta el próximo sábado queremos desearle a Irene M Morgado mucha suerte en la continuación de su estudio y el resto de sus proyectos, sobre los que esperamos charlar de nuevo en esta buhardilla.

Publicado el 1 comentario

El Relato Caleidoscópico de Marina Ezama Botas

14_Tamara_de_Campos_Hospital_San_Juan_Jerusalen_Museo_lou Description Español: Támara de Campos (Palencia, España). Sede del Ayuntamiento en el edificio románico que fue la iglesia de la Orden de San Juan de Jerusalén. Estancia dedicada a museo etnográfico. Pupitres de la antigua escuela. Date 10 August 2014, 12:44:39 Source Own work Author Lourdes Cardenal

Decimosexto Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

En esta tercera semana de este mes de marzo, recuperamos a Elíseo de la mano de Marina Ezama Botas. Esta semana os invitamos a comentar este relato con el hashtag #RCaleidoscópico16, tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en  el Facebook.

Y como ya es tradición os dejo con los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico, antes de dar paso al fragmento de Marina Ezama Botas.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)
Día 9 (Laura Orens)
Día 12 (Paqui Ortega)
Día 14 (Jordi Rosiñol)

Al ver completamente desnuda a 223, se felicitó a si mismo por el buen gusto que siempre había tenido a la hora de imaginar envoltorios de piel femenina, y pensó que después de tan incomprensible y angustioso trajín futurista, se merecía aprovechar las circunstancias que se le iban descubriendo para relajarse entre los brazos de 223.

La fue observando detenidamente, el tiempo estaría detenido mientras él quisiera, y la prisa delante de semejante diosa no existía. A través de los ojos ardientes sostenía la mirada en el abundante cabello cayendo ensortijado sobre la desnudez de unos hombros perfectos, desnudos y mullidos. El cuerpo despojado de ropa de Eliseo temblaba de calor, se humedecía perlado de sudor bajo la lujuriosa y dominante mirada de 223, la piel abrazaba débil sus carnes, su respiración acelerada le mareaba, y bajo su vientre cosquilleaba sensual de gusto. Una medio sonrisa dibujaba la comisura de los carnosos labios de ella, un gesto libidinoso le hacía controlar la situación, él la había vestido humana, por 223 le iba hacer sentir lo que nunca, ni él mismo había conseguido en sus más locas noches de pasión a solas con su imaginación. Picara, 223 apartó un mechón de pelo que tapaba la oscura y gran aureola presidida por un pezón turgente sobre el pecho desafiante a la ley de la gravedad, él seguía paralizado cuando ella le cogió la mano y la acercó despacio, lentamente la atrajo hacia su seno, y a pocos milímetros, sintiendo ya el fuego que desprendía, suavemente le freno, no había contacto físico, pero aun así comenzaba a sentir un placer como nunca le sucedió antes del despertar en la nueva dimensión.

—¿Una enfermera pícara de pechos turgentes, Eliseo?, ¿en serio? Si llego a saber que tenías una imaginación tan anodina elijo a otro sujeto. Esperaba más de los Nuevos Humanos, la verdad.

Eliseo, hecho un lío, comprobó si seguía maniatado: pues sí. Pero frente a él ya no estaba la enfermera sexy, sino una mujer de más de sesenta años, en absoluto turgente y que le recordaba a alguien, aunque no acababa de saber quién. Eliseo se sentía mareado, confuso y además le dolían los huevos después del calentón. No entendía nada.

—No entiendo nada —dijo, lógicamente.

La anciana suspiró. Ella tampoco parecía muy feliz. Entonces cayó en la cuenta. Esa expresión de hastío y profunda decepción de ella hizo saltar un clic en su interior:

—¡Coño! La señorita Inmaculada.

—Al menos me has reconocido —dijo ella.

Ni Nuevos Humanos ni ordenadores de sueños, esto era una pesadilla. Sin más. ¿Por qué si no iba a soñar con la profesora de matemáticas que tuvo en primero de Bachillerato en Salesianos?

—¡Cancelar! ¡Cancelar! ¡Cancelar! —gritó Eliseo con desesperación.

14_Tamara_de_Campos_Hospital_San_Juan_Jerusalen_Museo_lou<br /> Description<br /> Español: Támara de Campos (Palencia, España). Sede del Ayuntamiento en el edificio románico que fue la iglesia de la Orden de San Juan de Jerusalén. Estancia dedicada a museo etnográfico. Pupitres de la antigua escuela.<br /> Date 10 August 2014, 12:44:39<br /> Source Own work<br /> Author Lourdes Cardenal

Día 16 (Marina Ezama Botas)

La escena pareció desdibujarse para comenzar a tomar la forma de una clase de escuela. De la escuela de los Salesianos que recordaba a la perfección, un lugar en el que prefería no pensar pues en él se guardaban sus más profundos miedos, esos demonios privados que Elíseo tanto se había esforzado por enterrar y encerrar bajo siete candados.

Poco a poco, para terror de Elíseo, la escena a su alrededor se volvía más y más nítida y familiar y los recuerdos por tanto tiempo reprimidos comienzan a desarrollarse, como si de una obra teatral se tratase, delante del encadenado e impotente espectador, observó como su versión más joven se dejaba arrastrar por el mar negro de las emociones reprimidas y como las invisibles puñaladas que eran los comentarios hirientes comenzaban aquella macabra danza que le horrorizaba y fascinaba a partes iguales.

Quería gritar, instarle a su otro yo a luchar y a reaccionar, a levantarse contra los demonios de los sueños que convertían su vida en aquel peculiar infierno. Pero fue entonces cuando la figura dejó de mirar al escenario y se giró, echando a andar hacia Elíseo al tiempo que sonreía burlón y murmuraba:

—Recuerda.


Tras este fugaz recuerdo de Elíseo le volvemos a dejar hasta una nueva vuelta del caleidoscopio ya en el mes de abril.

Publicado el Deja un comentario

Entrevista a Nuria Barnes por su nueva obra, «Con alma de gata»

foto nuria barnes

Hoy, en nuestro espacio dedicado a conocer a los autores Tierra Trivium, conversamos con Nuria Barnes, una de nuestras últimas «adquisiciones», ya que, aparte de autora, desde hace unos meses es colaboradora de nuestra editorial y escribe semanalmente para esta misma revista unos muy interesantes artículos sobre mujeres que podemos encontrar en la sección que bajo el sugerente título de Mujeres más allá del tiempo y la historia publicamos cada sábado.

Nuria nació en Barcelona en 1967, pasó los primeros años de su vida en Madrid y después ha residido en distintas ciudades, hasta recalar en la pequeña población de Bellaguarda, situada en la provincia de Lérida, donde actualmente reside. Es Licenciada en Antropología Social y cultural y, aparte del libro que hoy venimos a presentar, Con alma de gata, cuenta con tres libros publicados: uno de relatos cortos, titulado La vida desde el tejado, y dos poemarios, Pieles visitadas y Mujeres tras el espejo. Todos ellos recibieron muy buena acogida por el público. La revista argentina La poesía alcanza ha publicado algunos de sus poemas, al igual que la revista colombiana Libros y letras.

Su intensa actividad artística no finaliza en la escritura de relatos y poemas, ya que, por ejemplo, ha puesto voz y texto al espectáculo teatral Donde nacen las sirenas y ha colaborado en las exposiciones del fotógrafo Stambolsky y en el Festival de Navidad de Barcelona 2016 introduciendo poemas a las canciones de la cantante Niña Blood.
Mantiene un blog de escritora en nuriabarneswordpreess.com, por si desean obtener más información sobre ella o incluso contactarla.

Grupo Tierra Trivium (GTT): Buenos días, Nuria, y muchas gracias por cedernos una parte de tu tiempo para ayudar a conocerte un poco mejor. Para comenzar, nos gustaría que contaras a nuestros lectores si recuerdas en qué momento comenzó tu amor por la literatura, como lectora y también como escritora.

Nuria Barnes (NB): Mi amor por la lectura, sé que antes de los cinco años, porque me tenían que operar y en las pruebas que me hacían yo no decía ni mu, así me aseguraba un cuento. También recuerdo cuándo íbamos de vacaciones a Barcelona; me crié en Madrid desde casi recién nacida hasta casi los 9 años. El quiosco de la esquina de la calle Marià Aguilo estaba frente a una pastelería, pero para mí sólo existían los cuentos. Y de ahí, hasta que la vida me permita. A escribir empecé más tarde; poemas en la adolescencia, pero me encantaba hacer redacciones en el cole, y hay una anécdota que me guardo para las presentaciones de Con alma de gata.

23 -03 Con-alma-de-gata-en-Alibri-Barcelona (1)

GTT: ¿Conservas tus primeros escritos? Si no los conservas, ¿recuerdas si fueron cuentos, tal vez poemas?

NB: No, porque el número de mudanzas en mi vida da casi a una cada dos años, y con el tiempo, como Machado, tuve que aprender a viajar ligera de equipaje. Eran más poemas que relatos, porque yo soy de las que pienso que poeta se nace, y, realmente, me surgen de todo y en todas partes.

GTT: ¿Podrías confesarnos qué te ha aportado y te sigue aportando la literatura? Tanto como lectora como escritora.

NB: La literatura es mi vida, no puedo concebir el mundo sin libros. Mi madre me regañaba, para que saliera más, y en el colegio en el que estudié de los 9 a los 17 años nadie ha batido mi récord de libros leídos de la biblioteca. Mi mejor regalo es un libro, lo único malo es que el tiempo pasa y me quedarán muchos por leer. En cuanto a escribir, es una necesidad vital, cada día tengo que escribir, me duermo imaginando historias, o me despierto con una idea y la escribo en el móvil.

GTT: ¿Te consideras una escritora metódica, o te gusta más escribir de forma espontánea y sin una planificación concreta?

NB: Yo soy anárquica en casi todo, no planifico, excepto cuando trabajo para otros, que conociendo mi caos me transformó en alguien metódico, ordenado… Cuando empiezo a escribir, me dejó llevar, no se que pasará ni cómo terminará la historia.

GTT: ¿Con qué género te sientes más cómoda escribiendo: poesía, relatos cortos, novela…?

NB: Sin duda la poesía, porque nace de mí, vestida de un armazón que en momentos de mi vida ha llegado a asustar, se esconde una hipersensibilidad que intento no demostrar, es muy difícil que llore, y menos en público, de alegría y emoción sí, incluso de rabia, pero de pena, no. En el relato me siento muy cómoda, y también me surgen de todas partes, y mi reto es la novela, tengo varias ideas, y quiero ponerme en verano, cuando termine la vorágine de presentaciones de Con alma de gata. Eso sí, en mi página de Facebook, «Escritora Nuria Barnes» cada noche hay un poema.

GTT: ¿Tienes localizados ciertos referentes a la hora de escribir: autores, obras, movimientos literarios…?

NB: Uff en poesía son Miguel Hernández, Lorca, Machado, Salinas, Cernuda, Benedetti, Pizarnik, José Hierro, Sabines, Cernuda… y me dejo muchos. Mi escritor es Julio Cortázar, seguido de García Márquez, Unamuno, Valle Inclán, y, de mujeres, Jane Austin, Virginia Wolf, Almudena Grandes, Susana Tamaro, Julia Navarro. En catalán, Miquel Martí i Pol, Joan Maragall, Manuel de Pedrolo, Pilar Rahola, Mercé Rodoreda, Narcis Oller… es muy difícil, son tantos. En cuanto a movimientos, todo me interesa, no me dejó llevar por generalidades.

cartel 16 marzo.jpg

GTT: Centrándonos ya en tu nueva obra, Con alma de gata, ¿cuánto de ti crees que hay en ella, y cuánto de esta obra crees que ha revertido sobre ti?

NB: Si te digo la verdad, en todo lo que escribo va escondido un trocito de mi alma, pero quizá había más de mí, porque era el primero y más inocente en La vida desde el tejado. Desde luego, el alma de gata la tengo, soy independiente, luchadora y dura, y creo que se nota en los personajes femeninos, siempre dejo entrever lo que me gusta y me disgusta de los seres humanos y la sociedad. El hecho de reflejarse en otros ya da pie a ver tus defectos y tus virtudes, los relatos nacen de la observación, de escuchar, a veces conversaciones ajenas que te llaman la atención, si voy con el perro, es más fácil, porque él oculta a la gata. En esta obra, he aprendido a mirar de otra manera, no soy tan rígida, sobre todo en los relatos más recientes.

GTT: ¿Podrías afirmar que no eres la misma persona ni la misma escritora después de finalizar cada libro? ¿Hasta qué punto crees que te pueden haber influido

NB: La misma persona sí, pero enriquecida de lo que te aportan los otros seres humanos que transitan por tu vida; evidentemente, me quedo con lo bueno. La misma escritora no, he aprendido y voy aprendiendo con cada escrito, soy más meticulosa, intento no asfixiar al lector, porque yo escribo como soy, y, cuando estoy bien, hablo deprisa, ametrallo dicen, gesticulo, le pongo pasión a todo, por eso he tenido que aprender a respirar, y sólo pretendo crecer como ser humano, y como escritora aprender es mi gran vicio.

GTT: Háblanos un poco más de Con alma de gata. ¿Existe algún nexo de unión entre los relatos? ¿El título habla más de la escritora que de los cuentos, o también podemos encontrar en ellos ese espíritu felino al que aludes?

NB: El alma de gata es mía, siempre he sido muy felina, no me gusta que me abracen ni que me dé dos besos todo el mundo, soy muy cariñosa, pero con los años he aprendido a seleccionar y a la par, como decía un amigo italiano soy cativa, me llamaba así, porque como alguien toque a alguien que amo, en el sentido extenso de amar, sale la pantera que vive en mí y no duda en sacar la uñas bien afiladas. Y eso lo transmito a los personajes femeninos en algunas ocasiones. Pero, como te decía, en cada cuento hay algo de mí, y, sin embargo, excepto la gran dureza, fuerza, capacidad de lucha que le doy a mis mujeres, no tienen nada que ver.

GTT: Ya por último, ¿qué crees que podrán encontrar nuestros lectores en Con alma de gata que no puedan hallar en ningún otro libro de relatos?

NB: Para empezar, una prosa poética, más en unos relatos que en otros, historias que no tienen nada que ver, algunos finales que te dejan como diciendo, ¿Y? De hechoh de más de uno me han dicho que puede surgir una novela. Los lectores encontrarán todos los sentimientos humanos: amor compasión, miedo, deseo, envidia… personajes reales, con los que se pueden identificar en parte, hay mezcla de sueños, ternura y, a la vez, de cruda realidad.

Muchas gracias, Nuria, por haber compartido estos minutos con nosotros y habernos permitido entrever tu alma de gata. Te deseamos muchos éxitos con las presentaciones de Con alma de gata, la primera de las cuales tendrá lugar este próximo sábado 16 de marzo a las 19h en la preciosa librería La Forja de las Letras, ubicada en el corazón del literario barrio de las Letras, en Madrid, y la segunda en la no menos encantadora librería Alibri, situada en la calle Balmes 26 de Barcelona, y a las cuales invitamos a todos nuestros lectores y amigos.