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Ecos de Tierra Trivium: Enero 2020 (II)

ECOS DE TIERRA TRIVIUM

Ya hemos pasado la mitad de enero con su famosa cuesta y ya estamos de vuelta de nuevo para amenizaros estas dos semanas de enero recuperando las entrevistas, reseñas y otras noticias que han sucedido en estos días.

ENTREVISTAS

“Es fundamental que el periodista de sucesos tenga unos conocimientos mínimos en derecho penal y criminología” Entrevista a Jimena Tierra (toyoutome blog, 2020).

Micrófono abierto, PEDRO DE PAZ (Anaquel Literario, 2020).

Entrevista capotiana a Rosa María Mateos (Alma en las palabras, 2019).

RESEÑAS

Entre el asfalto y el mar. Una reseña de Vicente Moreno. (Primaduroverales, 2020).

Versografía maldita – Paco Gómez Escribano, por José Antonio Algarra (Negra y Mortal, 2019).

NOTICIAS

Nuevo curso de Formación Teórico-práctica de novela policíaca (Todo Literatura, 2020).

Canción de Mayo de Rosa María Mateos seleccionada para el XXVI PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2020. (Asociación Andaluza de Escritores y Críticos, 2020).

Feria del Libro de Viña del Mar 2020 destaca a libros de ecología, política y feminismo como más solicitados (PUCV Multimedios, 2020).

Agapornis dirigida por José Mellinas con guion de José Mellinas y Rosario Curiel participará en la 2ª Edición del Amaizing Shorts! Film Festival and Movies que se celebra en Madrid del 20 al 25 de enero.

PRESENTACIONES

Entre el asfalto y el mar. Presentación. (Primaduroverales, 2019).

 ACADEMIA TIERRA

Derecho Criminal y Crónica Negra por Jimena Tierra del 31 de Enero de 2020 al 8 de Febrero de 2020 en El País ( C/ Miguel Yuste, 40, Madrid) (Ultimas plazas)(Necesaria Inscripción previa abierta hasta el 24 de Enero).

Teoría del crimen para escritores, por Jimena Tierra del 26 al 28 de Febrero de 2020 en Fuentetaja (Calle Cervantes nº 21, entresuelo). (Necesaria Inscripción previa).

 EVENTOS

Del 8 de Enero de 2020 al 26 de Enero de 2020: Michel Deb participa en la 38 Feria del libro de Viña del Mar (Viña del Mar, Chile).

23 de Enero de 2020 a las 19:00 en la Detroit Llibres (Alcoy): Presentación de Encuentro con los dioses de María Serra.

24 de Enero de 2020 de 16:00 a 19:30 en The Village Tap Room (C/Martín de los Heros 28, Madrid): Proyección del corto Agapornis en el Amaizing Shorts! Film Festival and Movies.

Y tras este resumen de los eventos de la próxima semana nos despedimos hasta dentro de dos semanas con un nuevo Ecos cargado de novedades y empezando a calentar motores de cara a la temporada de ferias.

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37º Latitud Norte: El Jarama

Esta semana Rosa María Mateos nos trae una historia muy diferente, su protagonista es un río, cercano a Madrid y que ha sido más conocido por eventos, lugares o novelas a los que ha dado nombre que por si mismo, y sin más preámbulos os dejo con la visión de nuestra autora sobre el Jarama.

©José Luis Vega. El Jarama a su paso por Titulcia (Madrid)

El Jarama

«Sus primeras fuentes se encuentran en el gneis de la vertiente Sur de Somosierra, entre el Cerro de la Cebollera y el de Excomunión. Corre tocando la Provincia de Madrid, por La Hiruela y por los molinos de Montejo de la Sierra y de Prádena del Rincón. Entra luego en Guadalajara, atravesando pizarras silurianas, hasta el Convento que fue de Bonaval. Penetra por grandes estrechuras en la faja caliza del cretáceo, prolongación de la del Pontón de la Oliva, que se dirige por Tamajón hacia Sigüenza».

Rafael Sánchez Ferlosio inicia su obra El Jarama con este texto entrecomillado, ya que el autor verdadero es Casiano de Prado, Ingeniero de Minas y geólogo del siglo XIX. El río va marcando el territorio y el lector fluye también con la narración. Casiano de Prado se da el lujo de jugar con las palabras en un documento científico y consigue el propósito mágico de la literatura: crear una sensación estética a través de la palabra escrita.

Alguien que cursara una carrera de ciencias en el siglo XIX tenía que lidiar con tres años de griego y otros tantos de latín. El científico trabajaba afanosamente los escritos, mezclando conocimiento y estilo porque «una palabra bien elegida puede economizar cantidad enorme de pensamiento», en palabras de Ramón y Cajal. Esa sutileza que proporciona el manejo del lenguaje escrito marca la diferencia entre el tecnócrata y el científico. Decía Carl Sagan que la belleza de la vida no hace referencia a los átomos que la componen, sino a la forma en que estos átomos se juntan.

Desde la publicación en 1864 de Casiano de Prado, han pasado 156 años y un rosario de leyes educativas. Cada vez se ha dado un paso más para crear ese abismo mortal entre las letras y las ciencias. En las carreras científicas, todo lo que olía a humanidades se ha ido desechando, hasta quedarnos prácticamente en pelotas. Me pregunto cómo describiría yo el río Jarama en la actualidad. Muy probablemente con toda una serie de fríos tecnicismos y muchos datos cuantificables, sin permitirme la más mínima licencia literaria. De ninguna manera me atrevería con las «pizarras silurianas», aunque el término suena y huele a mares remotos. Redactaría un texto impersonal con poca gracia, haciendo gala de un estilo duro que únicamente entendieran mis colegas. Estamos a un tris de comenzar a pensar como los ordenadores, y no a la inversa.

Rafael Sánchez Ferlosio estaba hasta las narices de que los críticos literarios afirmaran que la mejor parte de El Jarama era su comienzo. Con la sexta edición del libro, Ferlosio decidió incluir una nota aclaratoria: «Es mi deber consignar aquí de una vez para siempre su verdadera procedencia, devolviendo así al extraordinario escritor a quien tan injusta como atolondradamente ha sido usurpada, la que yo también, sin sombra de reticencia o modestia, coincido en considerar la mejor página de prosa de toda la novela».


Por Rosa María Mateos

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37º Latitud Norte: Caponata en Central Park

En este último domingo del año Rosa María Mateos nos trae otro de sus relatos, pero esta vez el protagonista os resultará familiar. Y sin más demora os dejo con Caponata en Central Park.

Caponata en Central Park

Mi hijo americano llegó con los últimos coletazos del verano, en una semana que los termómetros batieron récords y salir a la calle era una osadía para un blanco prístino caucásico. El chiquillo se pasó las tres primeras semanas durmiendo como una marmota. Al principio pensamos que podía ser el jetlag, pero luego nos dimos cuenta que se trata de su estado normal vegetativo. Tiene el hábito de descansar antes de llegar a cansarse, por si las moscas. Un día de estos entra en coma. Para que se levante, le pongo a todo volumen el himno de EEUU cantado por Beyoncé: es la única estrategia para que su cuerpo adopte una postura vertical antes de la hora del almuerzo.

Mi americano se educó en uno de esos centros elitistas que liberan de una manera personalizada el potencial de los niños que cambiarán el mundo. Comienzan la jornada mirándose al espejo y recitando la siguiente consigna: soy el mejor, soy el mejor. A su favor debo decir que no tiene un pensamiento lineal (como el mío): su educación es transversal y con muchas sinergias. Articula argumentos con enorme destreza y está muy preparado para defender públicamente sus opiniones. Eso sí: se escucha muy bien a sí mismo, porque a los demás ya tiene más dificultades. Los indicios de vida que andan buscando sus compatriotas en otros planetas son pequeños fragmentos de su autoestima, que tiene dimensiones siderales.

Decía el poeta Luis Rosales que «el dinero solo es dinero cuando se gasta». El chaval es un pragmático de esta frase. Aparte de una reposición completa de su fondo de armario y de compras de lo más variopintas, se mueve en taxi por la ciudad. Atesora también una especie de farmacia ambulante, con pastillas de todos los colores que devora ante el mínimo contratiempo. Los personajes hipocondríacos de Woody Allen no le llegan a la altura del betún.

Apenas muestra interés por lo que le rodea y nuestra cultura le trae absolutamente al pairo. Cada dos por tres necesita una inmersión gastronómica en el Starbucks porque los potajes y el jamón le dan sarpullidos. Habita en un mundo virtual cuyo objetivo diario es conseguir una foto de su persona para subirla a Instagram; eso sí, con poses de aventurero y ciudadano del mundo.

Piensa que la naturaleza está llena de incomodidades y los animales son seres nocivos que transmiten enfermedades. Lo más cerca que ha estado del campo es el bosque de coníferas que tiene como fondo de pantalla en su portátil, otro apéndice inseparable de su cuerpo junto con el móvil. El otro día nos sorprendió con su convencimiento de que los gatos son ovíparos. No obstante, su objetivo en la vida es llegar a ser un alto funcionario del Ministerio de Medio Ambiente, o tal vez ministro. Fijo que lo consigue.

En fin, si algo le agradezco a mi americano es darme la oportunidad de ver en primera fila el prototipo, el piso piloto de algo que los maestros y educadores llevan años alertando.

Para terminar, una preguntilla: ¿La gallina Caponata pone huevos?

©Fotografía: Shannon Stapleton


Por Rosa María Mateos

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37º Latitud Norte: El cagapenas

Esta semana Rosa María Mateos nos trae la historia de un curioso emprendedor al que le gusta reconfortar a la gente y sin añadir más os dejo con El cagapenas.

EL CAGAPENAS

Cuando le conté a mi madre la idea del negocio, me dijo que tendría menos futuro que un buzo en el desierto y que, de haberlo sabido, no se hubiera sacrificado tanto para pagarme los estudios universitarios. Ella soñaba con un letrado repeinado y zapatos de lustre que ejerciera la abogacía en un bufete del centro. Pero mira por dónde me gano la vida bastante bien, no tengo competencia laboral y ando cada día con más encargos. El lema de mi empresa es «Siempre hay alguien que está peor».

Para cubrir todos los escenarios posibles tengo tres biografías en el portafolios. La primera es ligera: tan solo hablo de mi reciente viudez y de la extraña enfermedad de mi hija que requiere una atención exclusiva las veinticuatro horas del día. Si la pena del cliente es mayor, me paso a la segunda vida: entonces me convierto en un pobre hombre sin trabajo que tiene que bregar con una madre paralítica, una mujer alcohólica y un hijo pequeño tuerto del ojo derecho. Es la historia que más suelo contar porque la tercera la guardo únicamente para las ocasiones extremas: soy un joven marcado por una infancia de hospicio, desahuciado por un cáncer terminal y que ha tenido la desgracia de enterrar a dos hijos y una mujer.

Me muevo como Pedro por su casa entre los pasillos de los hospitales, los cementerios y los velatorios. Me contratan los familiares para aliviar las penas de sus seres queridos, a treinta euros la hora. Voy siempre muy pulcro, perfumado y arreglado, porque uno es triste pero digno, y llevo en el bolsillo unas falsas gafas bañadas en polvos de pimienta para soltar la lágrima fácil cuando se tercie. Como soy daltónico, mi madre elige los colores de mis trajes, que suelen oscilar entre los tonos grises y marrones. Parecer afligido requiere profesionalidad y una puesta en escena bien elaborada. Además, cada vez estoy más orgulloso del enorme servicio que brindo a la sociedad porque, tras siete años de profesión, puedo ratificar que nada reconforta más que saber que existe alguien más desgraciado que uno.

En ocasiones me llevo grandes sorpresas. El otro día estaba en un velatorio contándole a la viuda la segunda versión, cuando la señora me agarra de la mano y me dice:

—No insistas muchacho. No te puedes hacer una idea lo contenta que estoy. Este desgraciado (señalando al finado) me ha dado muy mala vida y por fin está el puñetero criando malvas.

Invité a la viuda a un carajillo en la cafetería del tanatorio para celebrar su buena suerte. Con estas anécdotas, he comprobado que no soy el único que le echa teatro a las penas; algunos exageran los sufrimientos y mienten más que hablan.

Ahora mi madre me ayuda en el trabajo, toma buena nota de los recados además de llevar la contabilidad. Estamos ultimando la campaña postnavideña, porque la cuesta de enero es nuestra rampa de lanzamiento. Aunque la gente ande con menos liquidez, los problemas con la familia se disparan durante las fiestas y algunos vienen los pobrecillos necesitados de doble sesión. Estoy con la redacción de una nueva biografía para estos casos, donde a mis desgracias habituales añado la traición de un cuñado: el marido de mi hermana la coja me robó un décimo premiado de la lotería y se marchó a las Seychelles de vacaciones.

En estas noches tan frías nos ponemos una copita de Chinchón con el surtido de mantecados y repaso con mi madre los servicios realizados a lo largo de la jornada. Nos dan las tantas en la mesa camilla con una risa tan tonta, que no podemos parar.


Por Rosa María Mateos

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37º Latitud Norte: Tempestad sobre el escenario

Esta semana Rosa María Mateos nos lleva al teatro a ver una obra muy especial que seguro que os gusta.

Tempestad sobre el escenario

La compañía de teatro Maravillas era un auténtico guirigay. La actriz que hacía de Bernarda Alba, en la función de las ocho, estaba liada con el actor que encarnaba a don Juan Tenorio, en la función de las diez; la señora Abadesa de las Calatravas se entendía con Pepe el Romano, y entre doña Inés, la Poncia y las hijas de Bernarda Alba existía una relación abierta que ahora se conoce como «poliamor». El aroma pasional se podía respirar en los camerinos, donde proliferaban los besos de tornillo, los tocamientos pecaminosos, pellizcos en el trasero y una variedad de gestos y guiños en todas las direcciones. El director de la compañía se dejó influenciar por tanto delirio amoroso y comenzó a desvariar mezclando las dos obras al mismo tiempo.

Bernarda: Las mujeres en la iglesia no deben mirar a más hombre que
al oficiante, y a ése porque tiene faldas.
Don Juan:  ¡Oh! Sí, bellísima Inés
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos,
como lo haces, amor es

Unió a Lorca y Zorrilla con tal desenvoltura que los espectadores, en vez de protestar por el disparate, aplaudieron la osadía. El dueño del teatro prolongó varios meses el contrato y el patio de butacas se fue llenando — noche tras noche— desde las primeras filas de la platea hasta las últimas de los palcos. Los críticos dedicaron páginas de tinta a esta nueva forma de hacer teatro y la compañía Maravillas comenzó a salir en los suplementos culturales del domingo, con el reparto ataviado con ropa de postín y recitando banalidades a tutiplén.

Pero esta harmonía no tardó en resquebrajarse. Bernarda Alba empezó a verse en secreto con el padre de doña Inés, con el que retozaba a escondidas en el foso de la orquesta. La señora Abadesa se dejó seducir por uno de los tramoyistas, abandonando a Pepe el romano con una brevísima carta manuscrita: «id con Dios». En el grupo poliamoroso prendieron los celos, las revanchas y las envidias. Las puertas de los camerinos se cerraron con pestillos y entre bambalinas se escuchaban gritos, llantos e improperios. La chispa de la discordia prendió también en el espectáculo: los actores tomaron la iniciativa de modificar el guión a su antojo, colocando los versos y las frases más mordaces a destiempo.

Bernarda
Alba: ¡Qué pobreza la mía no tener un
rayo entre los dedos!
Don Juan:  ¡Por Satanás,
amor insano,
que no sé cómo he tenido
calma para haberte oído
sin asentarte la mano!

Todo estalló la noche que se esperaba a las autoridades en el palco. Nada más levantar el telón comenzó una batalla campal sobre el escenario. Hubo palos, zancadillas, tirones de pelos, puñetazos, collejas a dos manos y patadas con acrobacia. La Poncia perdió un par de dientes en la contienda y el Tenorio recibió un mordisco en la oreja de tal calibre, que dejó un reguero de sangre por el entablado. Las hijas de Bernarda Alba se arremangaron los vestidos negros hasta la cintura y comenzaron a soltar sopapos a diestro y siniestro. Para rematar, doña Inés se quitó la cofia de novicia y arrancó parte del escenario para estrellarlo contra el apuntador, que estaba intentando poner algo de calma desde la escotilla.

El director ya no estaba cuando sonó la ovación, ni fue testigo de los veinticinco minutos de gloria con el público en pie. Tampoco posó ante las cámaras con los representantes de la cultura, que se pavonearon de un país a la vanguardia. Al presenciar el cuarto zurriagazo, Agustín Valeriana tomó la decisión de regresar a la empresa familiar de colchones y almohadas «La Dormilona», que su padre había preservado con una dedicación enfermiza. Salió del teatro con lo puesto, dejando la petaca de orujo en una esquina del telón y los sueños de literato entre bastidores. En el tren reafirmó su iniciativa. Había representado a los más grandes, desde Calderón a Chejov, pasando por Lope y Molière. No quería pasar a la historia como el impulsor del reality show sobre el escenario.

No, de ninguna manera.

Y con el chacachá del tren, pensando cómo encaminar su vida buscando acomodo a los sueños de los demás, le salió la vena de dramaturgo. Saltó de un bote al pasillo, se agarró a los laterales del vagón y se puso a declamar como un poseso:

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Por Rosa María Mateos

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Ecos de Tierra Trivium: Noviembre 2019 (II)

ECOS DE TIERRA TRIVIUM

Hoy quiero aprovechar esta entrada para rendirle un homenaje a Asunción Balaguer, fallecida en el día de ayer, ya que el centro cultural que lleva su nombre está íntimamente ligado con mi carrera literaria y a cuyas puertas he participado en varias ferias del libro.

ENTREVISTAS

Entrevista a Martín Garrido Ramis en Novela más que negra.

Juan Ramón Biedma o el compromiso con la calidad literaria y el lector (Moon Magazine 2019)

Entrevista a Mari Carmen Sinti en La Tarde con Marina (CV radio 2019) (21/11/19 a partir del minuto 100)

Entrevista a Jesús Velasco Moro en Hoy por Hoy Medina (Cadena Ser/Radio Medina, 18-11-2019)

Entrevista a Jesus Velasco Moro en Hoy por Hoy Medina (Cadena Ser/Radio Medina, 18-11-2019)

RESEÑAS

“Zoilo Pollès”, de Martín G. Ramis, la oscuridad de un personaje que retrata el significado de lo que es un novela negra (Todo Literatura 2019)

Reseña en pijama de Versografía Maldita de Paco Gómez Escribano

Reseña en pijama de Caricias de fogueo de Pedro de Paz (1 y 2)

Una sonrisa en el espíritu (Reseña de El año americano de Jesús Velasco Moro) (Diario 16, 2019)

NOTICIAS

Rosa María Mateos: “La España vaciada es el telón de fondo de mi novela” (Diario de Mallorca, 2019)

Cicatrices bajo la piel de Joan Roure nominada a los Premios Britt (Las Chicas Britt, 2019)

Critica de la película Turbulencia Zombie de nuestro autor Martín Garrido Ramis

El escritor sevillano Juan Ramón Biedma gana el XXI Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones (Europa Press, 2019)

Juan Ramón Biedma, Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones (Papel en blanco, 2019)

“El sonido de tu cabello” gana el XXI Premio Unicaja de Novela (EFE, 2019)

La XXI edición del Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones ya tiene ganador: Juan Ramón Biedma con su obra ‘El sonido de tu cabello’.

En el acto, celebrado ayer día 15 en Cádiz, estuvieron presentes Rafael Muñoz, director de Actuaciones Socioculturales de la Fundación Unicaja; Valeria Ciompi, en representación de Alianza Editorial; y Mercedes Monmany, como miembro del jurado.

La obra de Biedma es un thriller que se desarrolla en la barriada de las tres mil viviendas en Sevilla.

‘Con Alma de gata’ en Málaga (Hilos finitos 2019)

 ACADEMIA TIERRA

Seminario teórico-práctico Crimen Perfecto por Jimena Tierra del 4 de Diciembre de 2019 al 26 de Febrero de 2020 en el Ateneo Escurialense (San Lorenzo de El Escorial, Madrid) (Necesaria Inscripción previa).

Seminario teórico-práctico Crimen Perfecto por Jimena Tierra, modalidad a distancia del 9 al 11 de Diciembre de 2019 (Necesaria Inscripción previa).

Corrección para escritores por Quela Font, modalidad a distancia del 10 al 12 de Diciembre de 2019 (Necesaria Inscripción previa).

Poesía para el principio por Alberto Morate, modalidad a distancia del 10 al 12 de Diciembre de 2019 (Necesaria Inscripción previa).

Herramientas para escribir Género Negro por Paco Gómez Escribano, modalidad a distancia del 11 al 13 de Diciembre de 2019 (Necesaria Inscripción previa).

Formación en locución profesional por Mari Carmen Sinti, modalidad a distancia del 16 al 18 de Diciembre de 2019 (Necesaria Inscripción previa).

Primeros pasos para enfrentarte a tu novela por Marta González Peláez, modalidad a distancia del 16 al 18 de Diciembre de 2019 (Necesaria Inscripción previa).

Un amor de libro por Carmen F. Etreros, modalidad a distancia del 19 al 21 de Diciembre de 2019 (Necesaria Inscripción previa).

 EVENTOS

27 de Noviembre de 2019 en Valencia: Presentación de Efecto Transilvania de Juan Ramón Biedma.

27 de Noviembre de 2019 a las 19:30 en la Librería Jepi de Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona): Presentación de 21 días de ira de David Casals-Roma.

29 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Librería Alibri (Barcelona): Literatura y Cine por Martín Garrido Ramis, Martín Garrido Barón y David Casals-Roma.

29 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en el Gat Pelut (Barcelona): Presentación de Canción de Mayo de Rosa María Mateos.

29 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Librería Gigamesh (Barcelona): Presentación de Orbe Dividido de Michel Deb.

29 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Biblioteca Medina del Campo (Medina del Campo, Valladolid): Presentación de El año americano de Jesús Velasco Moro.

30 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Librería Burma: Presentación de Versografía Maldita de Paco Gómez Escribano.

4 de Diciembre de 2019 a las 19:00 en la librería La Sombra (Madrid): Presentación de El Bosque de Euxido de Rodolfo Arévalo.

5 de Diciembre de 2019 a las 19:00 en la Biblioteca Publica de Municipal de Bubión (Bubión, Granada): Presentación de Canción de mayo de Rosa María Mateos.

5 de Diciembre de 2019 en la SGAE de Madrid: Presentación de El tren de juguete de Martín Garrido Baron.

6 de Diciembre de 2019 en la 50 Hispacon que se celebra en Valencia: Participación Michel Deb, autor de Orbe Dividido.

12 de Diciembre de 2019 a las 18:00 en la Librería Omega (Madrid): Presentación de Orbe Dividido de Michel Deb.

12 de Diciembre de 2019 a las 19:00 en el Gat Pelut (Barcelona): Presentación de la edición limitada de La niña de la cajita de cerillas y otras historias de Paco Riera con ilustraciones de Juan Carlos Calzado.

Y tras las fechas navideñas tendremos más presentaciones.

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37º Latitud Norte: Los tiburones nadan en círculo

Esta semana Rosa María Mateos nos trae un relato muy negro en el que nada es lo que parece o si.

Los tiburones nadan en círculo

Fotografía: ©Arash Ashkar

El comisario Bermúdez atrapó por fin a un pez de los grandes: el mayor narcotraficante del país había sido encontrado con un tiro en la sien junto al cuerpo, también sin vida, de una muchacha de vida galante. El hielo de los vasos de whisky aún no se había derretido cuando la policía derribó la puerta de la habitación, para encontrarles semidesnudos y abrazados como un par de adolescentes en su primera cita. Él llevaba un lazo de raso blanco en la muñeca, con varios nudos a modo de recordatorio, y ella calcetines rojos de lana gruesa subidos hasta las rodillas. Las pruebas del escenario confirmaron que aún estaban en los preliminares cuando recibieron el disparo mortal.

—Una bala por cabeza, limpia y certera —informó el comisario.

La señora Valici, una huésped con insomnio y acostumbrada a hurgar en las vidas ajenas, pudo ver al asesino en su huida por las escaleras, con la pistola caliente aún en la mano. Solo le vio de espaldas, pero en su declaración afirmó que se trataba de un joven blanco de unos 30 años, alto y moreno, correctamente vestido y con un delicado tatuaje en el brazo derecho: un trébol verde de cuatro hojas. El asesino escapó por la salida de incendios, abriendo la puerta sin dilación hacia dentro, como Pedro por su casa. Dejó una estela de perfume varonil, de los caros, puntualizó la señora.

La reconocida escritora Emilia Valici salió de la comisaría a la hora del vermut. Se había demorado corrigiendo las faltas de ortografía de su declaración. Tenía una cita para comer y aún debía pasar por el hotel para cambiarse de zapatos. Los tacones altos siempre dan una mayor prestancia para hablar con los periodistas.

Los libros de la Valici son objetos de culto en las universidades internacionales, por su precisa documentación histórica y su depurado estilo literario. Para ella, la vida es una constante oposición a cátedra y no deja un resquicio a la improvisación. Mientras sube la calle de Alcalá recuerda las amenazas recibidas por su último libro, donde califica de alcohólicos a los nórdicos y de vagos a los mediterráneos. Breves mensajes electrónicos intimidatorios que acaba por tirar a la papelera. Es el precio que ha de pagar por su erudición.

El periodista es mucho más joven de lo que esperaba. Le sorprende su traje impecable y los finos modales. Esperaba a uno de esos desaliñados con ínfulas de escritor que suelen enviar las editoriales; petulantes snobs que no acentúan las palabras esdrújulas y utilizan una retahíla de anglicismos para hablar de la tortilla de patatas. Hay algo en él que le resulta familiar, piensa la escritora. Ella le advierte que trae todas las respuestas por escrito y que no tolerará que le cambie una sola coma. El joven sonríe y asiente, levantando el brazo para pedir la carta.

—Invita la editorial —le recuerda con un guiño a la escritora.

Es entonces cuando ella ve el tatuaje bajo la manga y reconoce su perfume.

El comisario Bermúdez no cree en las casualidades. No es tan tonto como para aceptar que su única testigo haya muerto de manera accidental. Sabe que los tiburones de la ciudad están al acecho; nadan en círculos por el asfalto. El taxista jura y perjura que la señora se le tiró bajo el coche. Hay decenas de testigos que lo confirman. Los clientes del restaurante la vieron salir a la carrera, tropezando con las sillas y cojeando.

—Se lanzó a la calle sin mirar, justo en el momento que el semáforo se ponía en verde para los coches —asevera un grupo de estudiantes.

El joven periodista declara que el encuentro se estaba desarrollando con normalidad, dentro de las peculiaridades de la señora.

—Cuando alcé la mano para llamar al camarero, la señora Valici se levantó de un salto y corrió disparada hacia la salida. A la altura de la barra se le rompió un tacón.

Tras agotar todas las preguntas, el comisario deja al joven periodista a solas con la perito. Por ahora, es el único sospechoso.

—Todos los jóvenes lleváis la misma colonia, ¿la nueva de Armani? —le pregunta la experta.

—Sí, un regalo. Ayer fue mi cumpleaños —responde el periodista.

—Mis hijos también la llevan. ¿Quieres un café? Mucho me temo que la noche será larga.

Cuando el joven estira el brazo para agarrar la taza, nota algo colgando de la manga de la camisa. Es una de las pegatinas con las que jugaba esta mañana su sobrina: una imagen infantil de la Hello Kitty envuelta en un precioso trébol verde.

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Ecos de Tierra Trivium: Noviembre 2019 (I)

ECOS DE TIERRA TRIVIUM

En este domingo de Noviembre que para muchos parecerá que nos encontramos en la película de El día de la marmota desde Tierra Trivium queremos romper con la monotonía y el monotema que copará el día para recuperar las reseñas de nuestros autores, entrevistas, estrenos cinematograficos y eventos varios así como para anunciaros los eventos de la editorial para las próximas tres semanas, que ya os adelanto que vienen cargaditos y repartidos por toda la geografía.

ENTREVISTAS

Entrevista a María Serra en el programa Qué et contes? en TV Intercomarcal.

RESEÑAS

‘Equinoccio’, de Jimena Tierra en Culturamas

Equinoccio, de Jimena Tierra en Entretanto Magazine

Equinoccio de Jimena Tierra en El Cotidiano

Sudor frío, de Mari Carmen Sinti en Letralia

PRESENTACIONES

Grabación de la presentación de El año americano de Jesús Velasco Moro en la Biblioteca Ricardo León de Galapagar (Madrid) por Radio Clístenes de Galapagar.

NOTICIAS

El libro ‘Hasta los andares’, de Laura Orens, se presentó en la Casa de Galicia en Madrid (Crónicas de la emigración, 2019)

La interpretación de Carril y la palabra escrita de Curiel irrumpen en la UIMP (El Diario Montañés 2019)

Jesús Velasco Moro con su novela El año americano en el primer programa de Biblioteca Radio Activa

 EVENTOS

12 de Noviembre de 2019 a las 20:00 y a las 22:00 en el Teatro de las Letras (Madrid) : Estreno de Turbulencia Zombie dirigida por Martín Garrido Ramis.

15 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Librería Agapea (Palma de Mallorca): Presentación de Canción de mayo de Rosa María Mateos.

16 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Biblioteca Pública Cas Metge Rei de Santa María del Camí (Mallorca): Presentación de Canción de Mayo de Rosa María Mateos.

16 de Noviembre de 2019 a las 18:00 en Navalanegra (Navalagamella, Madrid): Presentación de Efecto Transilvania de Juan Ramón Biedma.

17 de Noviembre de 2019 a las 12:00 en la librería Sin Tarima (Madrid): Vermut literario con Laura Orens y Joan Roure.

19 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Casa de la cultura de Colmenarejo (Madrid): Presentación de El año americano de Jesús Velasco Moro.

20 de Noviembre de 2019 a las 17:30 en la ONCE (Madrid): Presentación de Cambio de Rasante de Jimena Tierra.

21 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Valencia: Presentación de Sudor Frío de Mari Carmen Sinti.

22 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Biblioteca Pública de Cabrils (Barcelona): Presentación de La niña de la cajita de cerillas y otras historias de Paco Riera.

27 de Noviembre de 2019 en Valencia: Presentación de Efecto Transilvania de Juan Ramón Biedma.

27 de Noviembre de 2019 a las 19:30 en la Librería Jepi de Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona): Presentación de 21 días de ira de David Casals-Roma.

29 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Librería Alibri (Barcelona): Literatura y Cine por Martín Garrido Ramis, Martín Garrido Barón y David Casals-Roma.

29 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en el Gat Pelut (Barcelona): Presentación de Canción de Mayo de Rosa María Mateos.

29 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Librería Gigamesh (Barcelona): Presentación de Orbe Dividido de Michel Deb.

Y en diciembre tendremos más presentaciones de Rodolfo Arévalo, Rosa María Mateos, Michel Deb, Paco Riera y Martín Garrido Barón. Estar atentos a nuestras redes para conocer las fechas.

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37º Latitud Norte: Ronda de Muertos

En este fin de semana marcado por la celebraciones de Todos los Santos, María Mateos en su sección 37º Latitud Norte nos trae desde México su relato Ronda de Muertos.

Ronda de Muertos

© Fotografía: National Geographic

Doña Lola es una mujer alta, lozana y guapetona de nacimiento. Tiene planta de actriz de los años cuarenta y los hombres le silban a su paso por ese caminar ceremonioso que lleva a ritmo de sandunga. Peca la señora de mucho carácter y dice las cosas como le vienen, sin un ápice de diplomacia. Fuma cigarrillos de tabaco negro sin filtro y se queja de un dolor punzante en el pecho que atribuye al libertinaje de los nervios. Va siempre bien peripuesta, con ropa de moda ajustada y zapatos de medio tacón. En los aderezos abusa de los dorados y las lentejuelas y lleva el pelo recogido en un moño bajo adornado con flores de tamarindo.

Novios y enamorados nunca le han faltado porque doña Lola es una hembra de armas tomar. El pobre Don Agustín la estuvo cortejando durante casi una década sin resultado alguno. Día tras día se pasaba a rondarla con un ramillete de jazmines y tallaba para ella cajitas de madera donde le decía, guardaba su corazón. Doña Lola no sucumbió a las atenciones de su pretendiente, que fueron muchas, y el pobre enamorado fue apagando día a día su fuego de galán hasta que se marchó de la ciudad. Cuentan que vaga como un espíritu triste por Aguascalientes, vendiendo pequeñas cajas de madera a los turistas reumáticos que van a tomar las aguas.

Doña Lola vive en la casita de los aguacates, la única del vecindario que no sufrió un solo desperfecto durante el terremoto de 1985. Los cimientos estaban construidos con los mástiles de una goleta inglesa, hundida frente a las costas de Veracruz, y las ondas sísmicas movieron los cimientos de la misma manera que un barco navega sobre las olas. Pero la semana pasada, la señora salió a fisgonear un casamiento en el Santuario de la Virgen de los Remedios; le gustaba arreglarse para ceremonias a las que no había sido invitada. Las cúpulas se desplomaron con la nueva sacudida sísmica en el momento justo que la cotilla se ajustaba las medias en la puerta de la iglesia.

La sobrinada le ha levantado un altarcito en el Día de los Muertos, con platos de frijoles de olla, tamales de cordero y el tradicional pan dulce de anís con canela. Don Agustín llegó del norte con una botella de tequila añejo y el repertorio completo de Juan Gabriel, para bailar soñando un agarradito con la muerta. El viejo había labrado para su amada todas las flores del trópico en un baúl de madera de sándalo, para que pueda guardar desde el otro mundo el tabaco de liar y las numerosas cartas que tiene pensado escribirle.

Desde el más allá, la mexicana decide que ha llegado el momento de corresponder a su amartelado artesano.

Ahora será ella quien irá a rondarle durante la noche.


Por Rosa María Mateos

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El Relato Caleidoscópico de Rosa María Mateos

Esta semana volvemos con una nueva participación en el Relato Caleidoscópico, esta vez la encargada de narrar la historia de Elíseo es Rosa María Mateos. Como es costumbre el hashtag para comentar la entrada es #RCaleidoscópico27, tanto en el Facebook como en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium).

Como os comentaba hace dos semanas para no alargar en exceso la entrada voy a ir dejando solo parte de los textos anteriores, quedando el resto accesibles desde los enlaces correspondientes.

Primer Intermedio (Ignacio J. Dufour García)

Día 22 (Salvador Ramírez)

Día 23 (Eva Palomares)

Día 24 (Joan Roure)

Día 25 (Haizea M. Zubieta)

Al otro lado de la puerta no se veía más que negro. Negro como lo que Elíseo imaginaba que habría dentro de su cráneo, despojado de recuerdos; negro, pero al fondo, muy al fondo, una luz titilaba.

Elíseo respiró hondo y forzó a sus pies a dar un paso hacia delante.

Luego, otro. Y luego, otro.

Cuando quiso darse cuenta, Elíseo estaba caminando por un pasillo a oscuras.

Con un temblor de la tierra, de las paredes, del suelo, la puerta que se había abierto se cerró detrás de él.

—Ya no hay vuelta atrás —se dijo Elíseo, en un susurro que apenas si podía oír él mismo—. Ya no hay… vuelta atrás.

La oscuridad era absurda, densa, pegajosa; Elíseo miraba hacia abajo y no se veía los pies. Solamente sabía que estaban andando porque escuchaba sus pasos, porque notaba el rozar en los callos, y la luz que había allá lejos se acercaba poco a poco.

Elíseo parpadeó. Se frotó los párpados. Los entrecerró, intentando ver qué era.

La bombilla —o lo que fuera— pareció guiñarle un ojo.

Al cabo de un tiempo que Elíseo no sabía calcular —y aunque hubiera sabido, se le habrían escurrido los segundos de entre los dedos, como agua— llegó a estar justo debajo de la luz.

Era una ventana.

En medio del techo, un ventanuco circular, una claraboya cerrada, le invitaba a contemplar lo que había fuera: un desierto.

Día 26 (Adolfo Pascual Mendoza)

Por muchos recuerdos robaos, por mucho que alguien intentara que no recordara nada, algo prevalecía en él, algo así como su memoria ancestral y, si de todo esto había alguna pequeño resquicio para salir de este encierro involuntario, este era esa pequeña claraboya del techo.

La observo minuciosamente, era inalcanzable, al menos estaba a cuatro metros de altura y a pesar de que alrededor de él, había algo de claridad, en todo lo que alcazaba a ver, no había ni un solo objeto que le pudiera ayudar en esta empresa.

Se movió unos cuantos pasos en uno y otro sentido tratando de localizar algo que le ayudara a salir, pero solo el ancho y cada vez más oscuro pasillo, según se alejaba de la claraboya.

Entonces recordó esas veces que en su encierro, imaginaba que en salas idénticas a las suya, se encontrarían otros seres como él, en circunstancias idénticas a las suyas, busco puertas como por la que acababa de salir, pero en ese lago pasillo, nada parecía indicar ni el más mínimo resquicio de aperturas de ningún tipo, intentó volver a su lugar de origen, tal vez con el deseo de volver a refugiarse en esa sala en la que estaba enclaustrado, pero que al menos tenía luz.

Desorientado, perdido y asustado corrió a lo largo del pasillo, sin viso alguna de esa puerta por la que había salido, se tiró de rodillas desesperado en medio del corredor y en su desesperación comenzó a gritar.

Fue entonces, cuando se cerró la claraboya, produciendo una oscuridad mucho más intensa en todo el espacio, que le dejo absolutamente paralizado, a la vez que una aguda sirena comenzó a sonar y un olor intenso y picante inundó todo el espacio, dejándolo inerte en el suelo.

Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=321066

Día 27 (Rosa María Mateos)

Cuando despertó, el reflujo de las olas traía de nuevo el olor -picante e intenso- del aliento de los leones marinos. Supo así que estaba en la barriga de un barco perdido entre la banquisa. Comprendió también que la sirena sonó para avisar del vuelco de la nave hacia estribor, cuando todo se volvió horizontal. De esta forma pudo Elíseo acercarse a la claraboya y romper el cristal de la oscuridad, para asomar la cabeza y sentir el golpe de frío. Absorto contempló cómo se cuarteaban los icebergs, estallando con truenos de hielo. A pesar de no tener recuerdos, jamás imaginó que pudiera ver algo tan bello.

El desierto blanco.

En el silencio eterno de la mañana se acercaron las ballenas jorobadas a merodear por la proa. Gigantes, soberbias, nadando en círculos. Elíseo les hizo señas para que se acercaran. Fue así como se dio cuenta que sabía cantar en la misma frecuencia que los cetáceos, entre los 15 y los 25 hercios, y pudo narrarles su desconsuelo. Las jorobadas arrastraron el barco a mar abierto, para evitar que la presión del hielo hiciera volar la goleta por los aires.

Le estaban regalando un futuro.

Elíseo no fue programado para el agradecimiento, pero quiso cantarles una despedida; algo así como un blues melancólico que hizo llorar a las colosas del mar.