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ARDE PARÍS

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Hoy no escribimos arde París entre signos de interrogación, porque no hablamos de la exitosa novela publicada en 1964 por el irrepetible dúo compuesto por Larry Collins y Dominique Lapierre, y que fue trasladada dos años después a la gran pantalla. Lamentablemente, hoy escribimos arde París en otro registro bien distinto, no desde la hipótesis de qué habría ocurrido de llevarse a término los planes de Hitler de incendiar y arrasar París, argumento central de ¿Arde París? Lo hacemos desde nuestra incredulidad de espectadores asistiendo en directo a la destrucción de una parte tan fundamental de nuestra historia europea como es la Catedral de Nuestra Señora de París, la conocida universalmente como Notre-Dame de París, uno de los principales centros de atracción turística y peregrinaje católico del mundo, que comenzó a edificarse nada menos que en 1163 y que durante estos más de ocho siglos había logrado sobrevivir indemne a innumerables guerras, revoluciones y saqueos. Aunque dañada en su mayor parte, parece que, afortunadamente, Notre-Dame ha logrado resistir en pie y no ha terminado sus días devorada por el pavoroso incendio que ayer mantuvo en vilo a cientos de millones de personas de los cinco continentes que, al principio, se negaron a dar crédito a las imágenes que las pantallas de sus teléfonos móviles, tabletas o televisores les transmitían, pensando que tal vez se trataba de un montaje de mal gusto.

Desde el Grupo Tierra Trivium queremos realizar nuestro particular homenaje a Notre-Dame de París resaltando su faceta más literaria, como no podía ser de otra manera: la de protagonista de grandes obras de la literatura universal.

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La primera obra que a todos se nos viene a la mente lleva como título precisamente el nombre de la catedral: Notre-Dame de París (Nuestra señora de París), aunque en español es también conocida como El jorobado de Notre-Dame. Fue publicada por el inmortal escritor Víctor Hugo en 1831, en plena ebullición del romanticismo, y ha sido adaptada durante el siglo XX en numerosas ocasiones al cine, a la animación, a la televisión e inclusive al teatro. Junto a sus principales protagonistas, la gitana Esmeralda, el jorobado y sordo Quasimodo y el intrigante archidiácono Claude Frollo, que han formado y siguen formando parte del acervo cultural y sentimental de decenas de generaciones de lectores y espectadores durante estos casi dos siglos, la gran estrella de la historia es, sin duda alguna, la catedral de Notre-Dame, marco de la mayoría de escenas y acciones de la trama. La novela supuso tal éxito de público y críticas que no solo enriqueció y otorgó fama mundial a Víctor Hugo, sino que, además, sirvió para dar a conocer la catedral fuera de Francia, ponerla de moda, como diríamos ahora, denunciar su avanzado estado de abandono y deterioro y para que las autoridades competentes se plantearan su restauración, que finalmente se inició solo nueve años después de la publicación del libro, y que se ejecutó durante más de dos décadas envuelta en una gran polémica, confiriéndole el aspecto final por el que la hemos conocido hasta hace solo dos días. Fue el artífice de la rehabilitación, el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc, quien erigió la aguja a cuyo desplome asistimos ayer en directo, y que se trataba de un exponente del gótico flamígero que el restaurador echó en falta en la Catedral y por eso añadió. Quién iba a decirle en aquellos momentos de gloria, una vez la contempló levantada, que precisamente sería un hecho flamígero el que la destruiría siglo y medio después.

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Y este mismo hecho flamígero curiosamente es el que parece haber disparado las ventas de Notre-Dame de Parísque se ha convertido en el libro más comprado en la plataforma Amazon Francia en el día de ayer.

Este es un ejemplo de cómo la literatura puede cambiar el mundo que lo rodea, gracias a una novela que consigue que una catedral en estado casi ruinoso sea restaurada y recupere su pasado esplendor, y de cómo un suceso tan luctuoso como la casi destrucción de esa misma catedral puede conseguir remontar las ventas de aquella novela, brindándole la oportunidad de ser leída por miles de nuevos lectores,  rescatándola del olvido y prolongando así su vida.

Desde el Grupo Tierra Trivium celebramos, una vez, más la unión de la literatura y la vida.

Larga vida, pues, a Notre-Dame de París, novela y catedral, catedral y novela.