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Tierra Solidaria, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos

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Hoy, en Tierra Solidaria, la parte más concienciada y social del Grupo Tierra Trivium, celebramos que justo hace 70 años el mundo empezó a ser un poco mejor. Quizás los padres y madres de aquella Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, y que con tanto esfuerzo e ilusión fue alumbrada, esperaban mucho más de las generaciones venideras, aquellas que, además de disfrutar de su contenido, deberían mantenerlo, respetarlo y aplicarlo. Quizás sus anhelos y esperanzas no se han cumplido en su totalidad. Quizás todo lo que deseaban y aspiraban a conseguir en aquellos momentos continúa siendo una utopía.

Sabemos que en muchos estados y territorios del planeta la Declaración no solo no es respetada, sino también vilipendiada, ultrajada y pisoteada, constantemente. Sabemos que incluso en nuestro mismo país todos los días asistimos a vulneraciones de los derechos y libertades recogidos por la Declaración y sus subsiguientes Pactos Internacionales, pactos que son de obligado cumplimiento por los países firmantes. Sabemos que no podemos bajar la guardia, que debemos vigilar su aplicación por parte de todos los Poderes Públicos del Estado y de sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que debemos estar atentos a cualquier intento de poner en cuestionamiento los derechos y libertades que tanta sangre, tiempo y trabajo costaron ser aprobados y promulgados.

Pero lo que no podemos negar es que resulta todo un logro que 70 años después todavía perviva, y que hoy estemos celebrando su proclamación, y estamos seguros de que el mundo es hoy, con todos sus males y defectos, un poquito mejor de lo que era a fecha de 9 de diciembre de 1948.

Ahora es labor de todos: ciudadanía, órganos del Estado, y también asociaciones y empresas, como integrantes de la sociedad que somos, contribuir a mantenerla y a aplicarla durante al menos 70 años más, porque no podemos arriesgarnos a perder todo aquello que la humanidad ganó un 10 de diciembre de 1948. En Grupo Tierra Trivium nos hemos comprometido desde el principio con este objetivo, ya que, como reza uno de nuestros lemas, somos mucho más que una editorial, y, en todo caso, somos una editorial comprometida.

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Regala a tus libros una segunda vida en Honduras

CARTEL NINGÚN NIÑO SIN CUENTO

Por segundo año consecutivo, en el Grupo Tierra Trivium lanzamos nuestra campaña solidaria navideña de recogida de libros usados en colaboración con la asociación ACOES (https://acoes.org/), que se encargará de transportarlos hasta Honduras y distribuirlos en bibliotecas y colegios de zonas rurales desfavorecidas. Este año, además de cuentos infantiles, recogeremos también libros de adultos y material escolar (cuadernos, lapiceros, gomas de borrar…).

Iremos informando de los puntos de recogida a medida que se vayan incorporando. De momento en la localidad de Tres Cantos (Madrid) contamos con la juguetería-librería Engorengo (Sector Literatos 3), el Centro Óptico Chacel (Literatos 34), Arteluna Teatro (Sector Oficios 27), Serendo Creatividad (Sector Foresta, 6), Escuela Infantil La Casita de la Abuela (Calle del Comercio, 55) y el Café 53 (calle Comercio 53). La fecha límite de entrega es el 11 de enero.

Tus libros se merecen una segunda vida. ¡Déjales que viajen hasta Honduras y ayuden a soñar y reír a otras personas!

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Entrevista al autor inglés Philip Hoare por su último libro, «El alma del mar».

foto-hoare-4055634903-1541180980489.jpgPhilip Hoare nos recibe en la cafetería de un céntrico hotel madrileño, donde se encuentra descansando tras su participación en la primera edición del Festival Liternatura, celebrado el pasado fin de semana en Barcelona con gran éxito de afluencia de público y unas muy propicias condiciones climáticas. Luce su habitual imagen marinera: camiseta a rayas azules y blancas, pantalón corto y chanclas. No en vano Hoare habita en un lugar tan marinero como Southampton, ciudad portuaria de la costa sur de Inglaterra cuyo puerto es uno de los principales del país y conocido mundialmente por haber sido punto de partida del primer y último viaje del Titanic.

Hoare nos cuenta que está acostumbrado a nadar todos los días en su mar, antes del amanecer, y nos confiesa que hoy, en Madrid, tan lejos del mar, se ha visto obligado a buscar un sustituto, que, por motivos que no desvelaremos, no nos es posible revelar a nuestros lectores, y que mantendremos en silencio como parte de nuestro «secreto profesional».

Esta tarde (22 de octubre) presenta en la librería Alberti de Madrid su nueva obra,  publicada en España por la editorial Ático de los Libros con el título El alma del mar, acompañado del escritor y periodista Jesús Marchamalo.

Hoare es un tipo simpático, espontáneo, muy natural, que me pide que lo tutee y no deja de sonreír en todo momento, incluso cuando mi llegada interrumpe su almuerzo y lo pospone durante casi 30 minutos.

Philip, acabas de llegar del Festival Liternatura de Barcelona. ¿Cómo valoras la experiencia? Siendo como eres un ecologista y conservacionista, entiendo que ha debido de ser una experiencia fantástica, junto a la naturaleza y la fauna marina.

Fue maravilloso; como estaba en Barcelona pude nadar todas las mañanas en el mar, lo cual es muy importante para mí, y estuvimos en la montaña, donde tuvieron lugar los actos del Festival, en un escenario precioso inundado por el canto de los pájaros. Mi conferencia tuvo lugar al atardecer, rodeado de artistas, mientras uno de ellos dibujaba un mural con diversas escenas marinas. Tuvimos una maravillosa presentación, y un estupendo actor leyó mis palabras en español, lo cual fue fantástico. El ambiente era muy agradable, con muchas familias, con niños jugando. Les conté historias sobre mis experiencias con ballenas en el mar para inspirarles, o eso espero. Mientras hablaba, los perros corrían alrededor… fue estupendo. Para mí, creo que esta es la forma en la que debemos acercarnos a estos temas, en comunidad. Escribo artículos para el periódico The Guardian sobre lo que pienso que no va bien en el mundo, especialmente en relación con el medio ambiente marino, pero pienso que la gente no quiere sermones todo el tiempo, sino que prefieren que se les demuestre que el mundo sigue siendo un lugar hermoso, lleno de cosas increíbles. En relación a mis artículos no me considero a mí mismo como un polemista, ni un educador, ni un activista. Intento que la gente conozca el medio ambiente marino, lo respete y aprenda a cuidarlo.

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Fotografía cortesía de Philip Hoare

En relación con el mural al que has hecho referencia, fue el artista Vorja Sánchez quien lo realizó al mismo tiempo que tú leías fragmentos de tu anterior libro, El mar interior. Por lo que he podido ver en fotografías, Vorja pintó diversos animales marinos, como pulpos, ballenas… mientras leías tu libro en alto. ¿Cómo te sentiste? Entiendo que debió de ser un momento muy emocionante.

Al principio estaba preocupado, porque me sentía responsable de cómo otra persona iba a interpretar mi trabajo… él tiene, ya sabes, su propia imaginación. Pero todo salió perfecto, porque Vorja tiene un estilo extraordinario, una manera de pintar que me recuerda a El Bosco en su Jardín de las Delicias.

Y se puso a ello… su imaginación fue maravillosa y a la vez extraña… figuras extrañas con formas cambiantes… lo que él dibujó es realmente la forma en que yo percibo el mar. También dibujó seres humanos… imagínate, que deben cambiar de figura también, sobre todo cuando quieren convertirse en un delfín o una ballena o una foca… imágenes de seres humanos que permanecen anclados a la tierra y se deslizan hacia el agua, que se expanden y se hacen dinámicos y son capaces moverse dentro de ella. Y eso, para mí, es muy bello.

¿Era la primera vez que coincidías con Vorja, o ya le habías conocido anteriormente? Después de esta preciosa experiencia, supongo que os habréis convertido en amigos para siempre.

Eso espero (risas). Estaban sus amigos por allí y escuché que les decía: «Es un buen tipo» (más risas). Y eso me gustó, me gustó mucho.

Sé que esta no es tu primera visita a España. ¿Cuál es tu relación con España y, especialmente, con Madrid?

Madrid es para mí un lugar muy histórico, tiene realmente mucha historia. Tiene un extraordinario pasado imperial, cuando era el estado más importante del mundo. Su imperio era por entonces el más extraordinario de todos y tenía vínculos con todos los territorios del mundo.

Es por eso que encuentro el Museo del Prado tan fascinante. Esta tarde voy a volver al Prado, que tiene algunas de las mejores obras de arte del mundo: Goya, Vélazquez, El Bosco, Alberto Durero, que me está interesando mucho últimamente… En estos tiempos en que hemos tenido ese estúpido referéndum en el Reino Unido, que decidió que vamos a separarnos de Europa, creo que es muy importante remarcar nuestros vínculos culturales, y yo no quiero perderlos, eso es algo que me importa mucho.

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Fotografía cortesía de Philip Hoare

¿Eres capaz de sentirte cómodo en un ambiente seco como el de Madrid, tan diferente al de la costa donde resides?

Me resulta muy difícil. Echo de menos el mar y poder nadar en él. Me siento asfixiado y claustrofóbico, con la necesidad de estar en el mar.

¿Eres capaz de cambiar el mar por una piscina cuando te encuentras lejos?

Me gusta el agua natural, es a lo que estoy acostumbrado. Fui ayer al lago de la Casa de Campo, pero me encontré con que está seco… (risas). Así que tuve que buscar otro lugar (que no desvelaremos)… (más risas).

Continuando con el tema del mar, tengo la sospecha de que hubieras sido otra persona de no haber nacido junto al mar, que hubieras tenido otra vida diferente, otra personalidad, otra manera de escribir.

No sé cómo sería en ese caso. Nací junto al mar, y de hecho casi nací bajo al agua, en un submarino. Mi padre llevó a mi madre a visitar un submarino que estaba atracado en el muelle cuando estaba embarazada de mí, y estuvo a punto de dar a luz allí mismo, bajo el agua. Además he sabido que fui concebido junto al mar, cuando mis padres estaban de vacaciones. Sin embargo, siempre me dio mucho miedo nadar, el mar me asustaba, y no aprendí a nadar hasta cerca de los treinta años.

Sí, quedé muy sorprendida al enterarme de que aprendiste a nadar muy tarde. ¿Cómo recuerdas aquella primera experiencia?

Me encontraba viviendo por aquella época en la parte Este de Londres, casi tan lejos del mar como Madrid, y un día me di cuenta de que necesitaba desafiarme a mí mismo. Entonces me acerqué a una piscina del centro de Londres, en un enorme y antiguo edificio de estilo eduardiano, y una señora mayor me dijo lo que debía hacer. Me indicó cómo posar mi rostro sobre el agua para romper la piel del océano, la piel del mar, y eso que se trataba de una piscina. Desde entonces la bendigo todos los días, porque me enseñó cómo a hacerme amigo del mar; no, quizás no a hacerme amigo del mar, porque al mar le tienes sin cuidado, sino a cómo llegar a un pacto con él.

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Fotografía de El País

Has escrito: «cada vez que nadas es una pequeña muerte, pero es también un recordatorio de que estás vivo». Esta frase es muy profunda, pero me gustaría saber si alguna vez has sentido que estabas en peligro real mientras nadabas, aparte del incidente con aquella ballena que has relatado tantas veces.

Sí, me siento en peligro cada día en el mar. Sentir miedo forma parte de la emoción, de la recarga de energía. Todos los días me baño en la oscuridad, a las cuatro de la madrugada, y todos los días significa todos los días. Me asusta, y al mismo tiempo no quiero tener cuidado, quiero sentirme libre, pero yo he estado en el mar cuando me ha llevado hacia dentro, cuando me ha volteado 360 grados, cuando casi me ha ahogado o cuando me ha arrastrado fuera, hacia la orilla. Y he estado en riesgo en todas esas ocasiones, y en dos de ellas pensé que no iba a poder salvarme.

¿Te bañas entonces todos los días del año en el mar, en Southampton? Supongo que el agua debe de estar muy fría allí, sobre todo en invierno.

Sí, nado todos los días en el mar en Southampton. El agua está muy fría, pero estoy acostumbrado, y además nado sin ninguna ropa, porque la idea es fundirme con el mar y formar parte de la naturaleza.

el alma del marAcerca de tu nuevo libro, Rising tide, falling star, titulado en España El alma del mar, nos gustaría saber cómo ha sido el proceso de estudio y documentación, sobre todo en cuanto a la investigación histórica. Supongo que te habrá llevado mucho tiempo, tal vez años.

Sí, tardé tres o cuatro años en escribirlo, porque para mí ha sido un gran largo viaje. Es como cuando estás en la playa y recoges conchas, piedras… y luego las coleccionas; así hago yo con las historias… He llegado a ser, soy muy obsesivo en estas circunstancias, soy como un perro: huelo algo, y entonces tengo que seguir el rastro, y no puedes detenerme… Para mí no es un trabajo, y no me parece difícil. Lo que sí encuentro difícil es parar; ese es mi mayor problema, dejar de buscar información y dejar de escribir.

¿Recuerdas el momento en que te llegó la primera idea sobre este libro?

No, nunca recuerdo ese primer momento, porque es un largo proceso. Quizás recuerdes la primera vez que te metiste en el mar, pero esto es diferente… es como cuando te enamoras… no piensas… ohhh… me acabo de enamorar… es algo que luego llega con el tiempo, pero no es un momento determinado en el que dices: «oh, te quiero»… Se trata de un proceso de empatía… El libro es una nueva manera para mí de expresar lo que siento sobre el mar. Lo amo, pero también lo temo…

Es una extraña relación de amor y…

Sí, de amor y odio… no, no de odio… de amor y miedo… Creo que todos tenemos esta relación con el mar, creo que todos pensamos, siendo honestos, que es un lugar aterrador. Es una de las cosas más hermosas del planeta, pero al mismo tiempo es una de las más terribles, porque te puede te arrancar la vida muy fácilmente; puedes morir muy fácilmente en el mar.

¿Practicas alguna clase de deporte relacionado con el mar?

No creo en los deportes, pienso que son una pérdida de tiempo. Para mí, de lo que se trata es de conquistar el mar, de imprimir tu huella sobre él. Lo que pretendo es ser parte de él, quiero estar allí, ver lo que está sucediendo, participar de su ambiente… pero no conquistarlo en plan macho man, eso no me interesa en absoluto. Prefiero ver lo que está sucediendo, pensar como si yo fuera uno más de ese mundo de las aves, las ballenas, las focas… La mayor parte de la historia de la humanidad va de cómo el hombre trata de conquistar cosas: los ingleses conquistando el mundo, los españoles conquistando el mundo… Normalmente lo hicieron a través del mar, pero no me gusta esa idea de imponer nuestro mundo sobre el mar. Yo quiero que el mar me invite. Y me gustaría comprobar que el mar me recuerda.

¿Se encuentra algún tipo de fauna marina en Southampton, focas, delfines…?

Algunas veces te encuentras focas, pero delfines y ballenas no hay. Tuve una vez una experiencia maravillosa con los delfines más pequeños del mundo, en Nueva Zelanda. Son una monada, te los llevarías a casa y los meterías en la ballena. Nadan muy rápido y es muy difícil seguirlos, pero unos cuantos me rodearon y el que estaba al frente se me acercó y me miró como diciéndome, «vamos, sígueme». Entendí entonces que me admitían como parte de su pandilla y nadé con ellos durante un buen rato, hasta que finalmente tuve que despedirme porque resultaba agotador seguir su ritmo. Cuando me despedí se me quedaron mirando como sin entender por qué me marchaba, ya que parecían estar divirtiéndose mucho y no comprendían por qué no seguía más tiempo nadando con ellos.

Por último, quería saber si conoces la película Remando al viento, del director español Gonzalo Suárez, y si la has visto. Aunque rodada en Asturias, fue grabada en idioma inglés, y protagonizada por Hugh Grant entre otros. Leyendo tu libro El alma del mar me ha venido esta película a la mente, ya que el mar está muy presente en ella. Sus protagonistas son algunos de los personajes que aparecen en tu libro, como Percy Shelley, Mary Shelley y Lord Byron, todos ellos con una gran relación con el mar, como cuentas en El alma del mar.

No, no la conozco… pero me parece muy interesante, así que la buscaré para poder verla. ¡Muchas gracias por tu recomendación!

Muchas gracias a ti, Philip, por dedicarnos tu tiempo y concedernos esta entrevista tan interesante, durante la cual nos hemos sentido muy a gusto. Te deseamos mucha suerte con lo que te queda de promoción de El alma del mar y esperamos verte de nuevo muy pronto por España. Y agradecemos a su editorial Ático de los Libros su amabilidad, ayuda y colaboración, sin las cuales esta entrevista no podría haberse realizado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Comienza la temporada otoñal en el Grupo Tierra Trivium

Con la mesa redonda titulada «La literatura como forma de resistencia durante la Dictadura», que tuvo lugar el pasado sábado 29 de septiembre en la encantadora librería La Forja de las Letras, situada en el corazón del barrio de las Letras de Madrid, inauguramos nuestra temporada otoño-invierno de conferencias y presentaciones, tras el paréntesis veraniego, bajo el evocador nombre de «El dardo en la palabra», tal como habíamos anunciado hace unos meses.

Mañana, 6 de octubre, tendremos la oportunidad de conocer de cerca a dos autores recién incorporados a nuestra gran familia Tierra Trivium en la preciosa Librería Burma, ubicada en el céntrico barrio de Lavapiés de Madrid, que en los últimos años ha experimentado un espectacular resurgimiento escénico y cultural. Se trata de los escritores Paz Mancebo, residente en Madrid, y Jordi Rosiñol, a quien agradecemos el esfuerzo de desplazarse desde su lugar de residencia, Murcia, para poder acompañarnos en una tarde muy especial, en la que trataremos una cuestión tan sugerente como «la oscuridad en la literatura», de la que sus últimos libros publicados, Las siete caras del destripador o la venganza de Oscar Wilde, en el caso de Paz, y Relatos al límite, en el de Jordi, son destacados exponentes.

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El próximo miércoles, 10 de octubre, nuestra directora Jimena Tierra visita la Biblioteca Lope de Vega, situada en el municipio madrileño de Tres Cantos, para dar a conocer su segunda obra de suspense, Cambio de rasante, como parte de una gira que la ha llevado ya por gran parte del territorio nacional, habiendo sido su escala anterior la maravillosa ciudad de Santander, que es además el escenario donde se desarrolla la novela. La cita con el público tricantino será a las 19h en el salón de actos de la Biblioteca, y, por supuesto, serán bienvenidos todos aquellos vecinos de otras localidades que deseen acompañarnos en una muy interesante conversación con Jimena, en la que hablaremos de la histórica obsesión del ser humano por retrasar el envejecimiento y alargar la vida, y del binomio ética-ciencia, que ha generado controvertidos debates en los últimos años.

CARTEL PRESENTACIÓN CAMBIO DE RASANTE EN TRES CANTOS

Aunque iremos informando puntualmente a nuestros amigos, lectores y suscriptores de todas las presentaciones, mesas redondas y conferencias que tengan lugar próximamente, les recomendamos que consulten nuestro calendario, que podrán encontrar en el enlace web https://tierraeditorial.com/calendario/ para apuntar en su agenda todas las citas ya programadas y de esta forma no perderse ninguno de los encuentros con el público de nuestros autores y colaboradores y de las presentaciones de nuestras novedades literarias.

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El error es la vida: Los lúcidos bordes del abismo.

Panero1Hoy en Tierra a la vista nos acercamos a una de las familias más conocidas, aunque, no por ello, mejor comprendidas, de la historia de la literatura española del siglo XX. Hace dos días, el 27 de agosto, se cumplieron 56 años de la muerte de su patriarca, Leopoldo Panero Torbado, encuadrado, junto a otros poetas como Miguel Hernández y Luis Rosales, dentro de la conocida como Generación del 36.  Nacido en Astorga en 1909, la primera desgracia de la saga familiar tuvo lugar muy pronto, cuando en 1937 murió su hermano Juan, también poeta, en un accidente de automóvil, suceso que le afectó profundamente, transformando su ideología en conservadora, hasta el punto de afiliarse durante la Guerra Civil a Falange Española. Solo unos meses antes, en octubre de 1936, había sido encarcelado, acusado de recaudar fondos para Socorro Rojo (en Astorga era sobradamente conocida su afinidad republicana), y fue solo gracias a la mediación de Carmen Polo, esposa de Francisco Franco, y que era prima de su madre, que pudo ser liberado un mes después.

Finalizada la Guerra, Leopoldo Panero se traslada a Madrid, donde vivirá desde 1940 junto a sus hermanas en un piso alquilado por sus padres e iniciará su relación amorosa con Felicidad Blanc, una chica «bien» del barrio de Salamanca, con quien contraerá matrimonio en mayo de 1941. La pareja se traslada junto con su primogénito, Juan Luis, a Reino Unido, ya que Panero ha sido designado para dirigir el Instituto de España (hoy Instituto Cervantes) en Londres. Uno de los propósitos de Leopoldo era un acercamiento a los exiliados españoles que residían allí, y en especial sentía gran interés por conocer a Luis Cernuda, de cuya poesía era gran admirador, y que muy pronto se convirtió en gran amigo del matrimonio, sobre todo de Felicidad, con quien mantuvo una relación muy cercana, hasta el punto de que ella se irá prendando de Cernuda hasta llegar al enamoramiento, amor que confesó a su esposo años después, ya de vuelta en Madrid, provocando que se agrandara el distanciamiento entre ambos que ya había comenzado durante su estancia en Londres. De hecho, durante las largas ausencias de Leopoldo Panero, a causa de viajes oficiales, Felicidad y sus dos hijos (ya había nacido para entonces el segundo, Leopoldo María) se trasladaron a vivir con sus padres al palacete donde residían. Continuó carteándose con Luis Cernuda, mientras su esposo cada vez se refugiaba más en sus amigos y el alcohol, el cual le provocaba cada vez más violentas reacciones. Aún así en esa época nació un tercer niño más, José Moisés, «Michi».

El 27 de agosto de 1962 Leopoldo Panero murió en su casa de Castrillo de las Piedras, a la temprana edad de 52 años, tras sufrir una angina de pecho mientras regresaba en su coche. Poco más de un año después, Felicidad sufrió un nuevo golpe al recibir la trágica noticia de la muerte de Luis Cernuda en México, por infarto de miocardio.

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Desde entonces, Felicidad se volcó en su tres hijos, de los cuales Juan Luis y Leopoldo María se dedicaron también a la poesía y Michi vivió como intelectual y diletante, conocido tanto por su faceta de dandy y noctámbulo como por su trabajo de columnista en varios periódicos y de empresario de uno de los bares emblemáticos de la Movida madrileña. Finalmente, abandonado por casi todos (perdió su empleo de columnista y tuvo que dejar su casa; unas amigas le proporcionaron un pequeño apartamento en el que vivió hasta su muerte) y claramente avejentado por una serie de enfermedades crónicas y por la factura pasada por su intensa vida nocturna, Michi murió también de cáncer en 2004, a la misma edad que su padre, 52 años.

Michi fue solo un intento de escritor, ya que se lo conoce como ejemplo de escritor sin obra y autor de relatos no publicados. En cambio sus dos hermanos sí se forjaron cierta fama como poetas. Su hermano mayor, Juan Luis, que también trabajó como editor y como crítico literario y viajó por todo el mundo residiendo en diferentes países, cosechó numerosos premios a lo largo de su fructífera carrera literaria. El más conocido de los tres, Leopoldo María, uno de los escritores españoles «malditos» del siglo XX y encuadrado en el grupo poético de los Novísimos, vivió durante más de 40 años en varios centros psiquiátrico, a causa de la esquizofrenia que le fue diagnosticada con 17 años, enfermedad que también había padecido una de las hermanas de su madre. De joven  se sintió fascinado por la izquierda radical, y su militancia antifranquista le condujo a uno de sus primeros reveses, una estancia en la cárcel. De aquellos años jóvenes datan también sus primeras experiencias con las drogas, desde el alcohol hasta la heroína, pasando por todo tipo de sustancias. En los años 70 fue ingresado por primera vez en un psiquiátrico. Las repetidas reclusiones no le impidieron desarrollar una copiosa producción no solo como poeta, sino también como traductor, ensayista y narrador. A finales de los años 80, al mismo tiempo que su obra obtenía el reconocimiento de la crítica, ingresó permanentemente en el psiquiátrico de Mondragón, y su madre confesó después haber tenido que buscar y comprar la droga que le demandaba en los lugares marginales de la zona. Finalmente se estableció, por propia voluntad, en la unidad psiquiátrica de Las Palmas de Gran Canaria, donde falleció en 2014. Para entonces, sus únicas adicciones eran fumar y la Coca-Cola, que bebía compulsivamente. El poeta Luis Antonio de Villena, que lo conoció muy bien, explica que «para él, la escritura era una terapia, una tabla de salvamento de sus ideas suicidas, y su estancias en los centros le estabilizó, aunque no le ayudó a mejorar. Escribía mucho y se repetía mucho sin que luego depurase su obra, pero también componía poemas de gran altura».

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Los miembros de la familia se despedazaron unos a otros, sacando todos sus trapos sucios, en la película El desencanto, especie de documental protagonizado por ellos y dirigido por Jaime Chávarri y estrenado en 1976, que tuvo una especie de continuación en 1994 con el también documental Después de tantos años, de Ricardo Franco, aunque para entonces Felicidad ya había fallecido, en 1990. En opinión de Luis Antonio de Villena, que a finales de 2014 publicó el ensayo Los lúcidos bordes del abismo, sobre sus recuerdos y vivencias con la familia, de la que fue amigo personal, los Panero siguen despertando el interés de la gente por «el hecho insólito en España de que hablasen tan claramente de ellos mismo, de contar las verdades». El poeta y ensayista solo se ha decidido a contar sus verdades sobre la familia tras morir el último de sus miembros, su gran amigo Leopoldo María. Con él terminó la saga familiar, ya que ninguno de los hermanos tuvo descendencia. La tesis que subyace en su obra es que es la teoría de la destrucción la que explica el devenir trágico de la familia Panero. De Villena explica que «por encima de anécdotas que se vuelven categoría, creo que lo más novedoso del libro no es el horror hacia la familia franquista o hacia el padre, sino su búsqueda de la total destrucción. Su horror a la vida». […] «El mito de los Panero empieza primero contra su padre, luego los hijos se volvieron contra la madre, pero en realidad su mito fue contra la vida. El error es la vida».

Desde el Grupo Tierra Trivium recomendamos tanto visionar los dos documentales mencionados, El desencanto y Después de tantos añoscomo leer el ensayo Los lúcidos bordes del abismo para ahondar en el conocimiento de estos seres humanos tan extraordinarios, a veces extravagantes, a veces grotescos, pero siempre atractivos y sorprendentes, que formaron la familia Panero, y las complejas relaciones que se establecieron entre ellos: los hijos con su padre, la madre con sus hijos, los padres entre sí… y, tal vez, para llegar a comprenderlos, aunque solo sea vagamente y desde nuestra visión de «personas racionales con los pies en la tierra», característica que, dicho sea de paso, no se podría aplicar a ninguno de los miembros de la estirpe de los Panero.

 

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La poesía es un arma cargada de presente

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«La poesía es un arma cargada de presente». Esta frase fue pronunciada el domingo pasado por Carlos Santos, presentador del programa de Radio Nacional No es un verano cualquiera, en referencia a los nuevos fichajes de alta responsabilidad dentro del Ministerio de Cultura. Por un lado, la poeta asturiana Olvido García Valdés ha sido designada para estar al frente de la Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura, que en el anterior gobierno no existía con entidad propia, sino incluida dentro de la Dirección General de Industrias Culturales, y, por otro, el poeta granadino Luis García Montero tomó posesión como director del Instituto Cervantes el pasado 2 de agosto.

GARCIA MONTERO.jpgAdemás de uno de los poetas españoles más relevantes del panorama literario actual, García Montero es catedráti­co de Literatura Española en la Universidad de Granada, en la cual ha desempeñado diversos cargos, como la dirección del Secretariado de Extensión Universitaria. Como poeta, narrador y ensayista ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Literatura (1994), Premio Nacional de la Crítica (2003), Premio del Gremio de Libreros de Madrid (2009), Premio Poetas del Mundo Latino (México, 2010), Premio Ramón López Velarde (México, 2017) y Premio Paralelo 0 (Ecuador, 2018). 

En cuanto a Olvido García Valdés, es Licenciada en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la de Valladolid. Profesionalmente ha ejercido como Catedrática de Lengua Española y Literatura en institutos de Valladolid y de Toledo, y ha ostentado el cargo de Directora del Instituto Cervantes de Toulouse, en Francia.OLVIDO GARCIA VALDES.jpg Como creadora, además de dedicarse a la poesía ha escrito numerosos ensayos y reflexiones literarias y textos para catálogos de artes plásticas, y también ha desarrollado una importante labor como traductora. Entre otros galardones, recibió en 2007 el Premio Nacional de Poesía. Como divulgadora, ha sido codirectora de la revista Los Infolios desde 1987, miembro del consejo editor de la hispano-portuguesa Hablar/Falar de Poesia, creada en 1996, y cofundadora de El signo del gorrión. Ha dirigido o coordinado diversos cursos, seminarios y ciclos de poesía contemporánea. Ha formado parte del proyecto Estudios de Poética, y coordinado la página de poesía «Y todos estábamos vivos» en ABC Cultural.

Estos nombramientos de dos personas tan sobresalientes e influyentes dentro del ámbito académico e intelectual suponen un soplo de aire fresco para la vida cultural española y muy especialmente para el mundo literario, de lo cual nos alegramos enormemente en el Grupo Tierra Trivium.

Como ya habíamos hecho notar en artículos anteriores, sentimos que estamos viviendo unos nuevos tiempos de esperanza y optimismo para la poesía. En estos días convulsos y descorazonadores para el ser humano, la poesía supone uno de los pocos remansos de paz, belleza y consuelo que el alma puede encontrar.

Fieles a nuestro compromiso con la poesía, durante el próximo otoño pondremos a disposición de nuestros amigos y lectores una amplia variedad de novedades relacionadas con el género poético y lírico en general. Nuestra aportación no se va a limitar solamente al campo editorial, sino que dentro de nuestro ciclo «El dardo en la palabra», del que ya hemos hablado en otras ocasiones, la poesía va a ocupar un lugar predominante, el que justamente le corresponde, a través de diferentes conferencias, tertulias y mesas redondas.

GLORIA FUERTESPor otro lado, el segundo número de nuestra colección Mementos, homenaje a aquellos autores que nos dejaron hace un tiempo pero cuyo recuerdo permanece en la memoria colectiva por su importancia tanto literaria como humana, estará dedicada a la inolvidable poeta Gloria Fuertes, y verá la luz a lo largo de los próximos meses. 

Podemos afirmar sin riesgo a equivocarnos que el género poético disfruta de una segunda oportunidad, que de momento ha sido salvado del olvido y que tanto creadores como editores somos conscientes de que debemos aprovechar estos buenos tiempos para la lírica ofreciendo al público lector en general y al amante de la poesía en particular lo mejor de nuestro repertorio, aunando la calidad literaria con uno de los objetivos que debe cumplir el poeta, objetivo claramente explicado por Gabriel Celaya en su célebre poema La poesía es un arma cargada de futuro, algunas cuyas estrofas, las más explícitas, podemos leer a continuación:

[…]

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

[…]

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

[…]

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

[…]

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

[…]

En el Grupo Tierra Trivium pensamos, como Carlos Santos, que la poesía no es solamente un arma cargada de futuro, sino también de presente. Del presente que hoy nos toca vivir y sobrevivir, y que sin poesía sería, sin lugar a dudas, mucho menos vivible.

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Este verano, no te olvides de nosotros

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Este verano, no te olvides de escribir… ni de leer… porque en septiembre volveremos repletos de novedades literarias, de talleres de escritura, charlas y conferencias de escritores, ciclos de mesas redondas («El dardo en la palabra», «Nos queda la palabra»), presentaciones de libros, festivales literarios y muchos proyectos, iniciativas e ideas dirigidas a mantener viva la palabra oral y escrita, fomentar la discusión y los foros de debate sobre temas de actualidad social y cultural, y, sobre todo, continuar cumpliendo las expectativas de nuestros autores y lectores, que entendemos deben seguir siendo exigentes hasta que  podamos alcanzar el nivel de calidad que se requiere de nosotros.

No permitas que tu idilio con la literatura termine como el «breve encuentro» que unió a los protagonistas de la fotografía de cabecera, extraída de la película del mismo nombre dirigida por David Lean en 1945, que te recomendamos efusivamente ver si todavía no has tenido la oportunidad.

Durante estas vacaciones, mantente fiel al Grupo Tierra Trivium, y a cambio nosotros te tendremos informado de todos nuestros proyectos y novedades.

¡¡Te esperamos a la vuelta del verano!!

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18 de julio, San Federico

Hoy, 18 de julio, se celebra la onomástica de los Federicos. Su origen se encuentra en la trágica muerte del obispo San Federico de Utrecht, el 18 de julio del año 838; mientras celebraba una misa de Acción de Gracias tras una visita pastoral en su diócesis, entraron en la iglesia dos hombres que lo asesinaron. Nunca se averiguó qué motivos los condujeron al crimen o si alguien se lo había encargado.

romance

Podemos encontrar cierto paralelismo entre la muerte de San Federico de Utrecht y otro histórico Federico, el apellidado García Lorca. Hoy, 18 de julio, es también el aniversario del levantamiento golpista de 1936, uno de los hechos que desencadenó el asesinato del poeta. Y esa fue además la fecha de la última carta que escribió de la que se tiene constancia, dirigida a su último amor, «El rubio de Albacete», un joven estudiante de 19 años, protagonista del Romance del mismo nombre, dentro de sus Sonetos del amor oscuro, poemas de los que actualmente se le considera, por parte de los expertos, principal inspirador: «Aquel rubio de Albacete / vino, madre, y me miró. / ¡No lo puedo mirar yo! / Aquel rubio de los trigos / hijo de la verde aurora, / alto, solo y sin amigos / pisó mi calle a deshora. / La noche se tiñe y dora / de un delicado fulgor / ¡No lo puedo mirar yo! / Aquel lindo de cintura / sentí galán sin…/ sembró por mi noche obscura / su amarillo jazminero / tanto me quiere y le quiero / que mis ojos se llevó. / ¡No lo puedo mirar yo! / Aquel joven de la Mancha / vino, madre, y me miró. / ¡No lo puedo mirar yo!».

Solo unos días antes, el 13 de julio, Federico se había despedido de Juan Ramírez de Lucas, su «rubio de Albacete» en la estación de Atocha, donde tomó el tren que lo llevaría a Granada para no volver, con las palabras «No llores, dos meses pasan pronto». Sería así Ramírez de Lucas la última persona que vio vivo a García Lorca en Madrid, lo cual ha salido a la luz solamente tras su muerte, en 2010, al abrir su familia una caja que había entregado en custodia a una de sus hermanas, y en la cual encontraron la carta enviada por García Lorca el 18 de julio de 1936 junto a las memorias de su relación, que Ramírez de Lucas escribió 60 años después, en el mes de septiembre de 1996. En su manuscrito se pueden leer las emotivas palabras con las que recordaba la despedida del poeta en la estación de Atocha: «Suena el silbato de partida y no pude evitar el llanto por la tristeza que me producía su marcha. No llores, dos meses pasan pronto. Dos meses que nunca han pasado, que siguen presentes como en aquel instante decisivo, dos meses clavados en lo más profundo de mi alma y que nunca, nunca pasarán. Dos meses, estas fueron sus últimas palabras. Dos meses que ya se han convertido en 864 meses de recuerdo incesante, guardado en lo más profundo de mi existencia y para el que no ha existido ni un solo día de olvido».

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Aunque pueda parecer increíble, Ramírez de Lucas mantuvo este recuerdo en secreto a lo largo de su dilatada vida; no quiso nunca sacar provecho económico, social ni profesional a costa de la relación de casi dos años mantenida con Lorca. Solamente su hermano mayor, Otoniel, que también estudiaba en Madrid en aquella época, estaba al tanto, así como Luis Rosales, gracias al cual entró a trabajar en el periódico ABC, en el que ejerció durante toda su vida con gran éxito como crítico de arte y arquitectura.

Se ha sabido también recientemente de los planes de ambos para marcharse juntos a México, de la mano de la actriz y amiga íntima de García Lorca Margarita Xirgu, a la vista la convulsa situación prebélica que vivía España, planes que se vieron truncados por la oposición del padre de Juan, que montó en cólera al conocerlos y se negó a otorgar su consentimiento, necesario para que su hijo, menor de edad en aquella época, pudiera salir del país. La realidad se impuso sobre el deseo, como diría Luis Cernuda, e impidió que ambos volvieran a verse. A juzgar por sus memorias, Juan Ramírez de Lucas jamás olvidó a Lorca y mantuvo vivo su amor a través de las décadas de su longeva vida, guardándolo en secreto hasta su muerte.

Tras descubrir el manuscrito, sus herederos se pusieron en contacto con algunas editoriales y con la Fundación García Lorca al objeto de expresar su deseo de que fuera publicado, y finalmente fue la Diputación de Granada la que se interesó por él, recabando su consentimiento de publicación por escrito. En la actualidad estamos a la espera de que la voluntad de Juan Ramírez se vea completamente realizada, plasmándose en la publicación de estas memorias, a las que tanto lectores como investigadores podamos tener acceso.

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Mientras este deseo se convierte en realidad, podemos leer la recreación que el escritor Manuel Francisco Reina realizó de su romance en la novela Los amores oscuros, publicada en 2012, para la que se ayudó de documentación extraída de la prensa de la época. La obra arranca con esta frase de Juan Ramírez de Lucas: «Yo fui el último amor de Lorca, y tal vez, la razón de su muerte», en la que Manuel Francisco Reina ha encontrado por fin la respuesta a la histórica pregunta de por qué Lorca no emigró a México cuando era consciente de que estaba siendo perseguido y todo el mundo le recomendaba marcharse. Un enigma más de la vida del gran poeta andaluz que ha logrado ser resuelto. Esperemos que el de su muerte, esto es, el lugar donde descansan sus restos, sea también pronto desvelado.

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Recordado Rey Gudú

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Hace unos días, mi buen amigo Paco Riera, que forma parte de la familia Tierra Trivium tras haber publicado su preciosa obra Las mujeres de mi vida, llamó mi atención señalándome una reedición especial de la fantástica Olvidado Rey Gudú, que Ana María Matute tardó veinte años en publicar, como es sabido a causa de la superstición que sobre ella sentía, ya que siempre pensó que moriría justo después de darla a luz. Afortunadamente para ella y para sus lectores, su presagio no se cumplió, sino que, al contrario, se trató de un parto muy feliz que cosechó grandes éxitos de venta y el aplauso unánime de la crítica, que aún hoy en día la considera una de las mejores novelas del siglo XX.

Finalmente tuvimos la suerte de contar con Ana María Matute durante 18 años más, y disfrutar de las obras que siguió escribiendo hasta su muerte, acaecida el 25 de junio de 2014. Hace, pues, dos días se cumplieron los primeros cuatro años de su ausencia, y qué mejor modo de homenajearla que releer, o leer por vez primera, lo cual considero un privilegio porque se trata de una experiencia inolvidable, una obra que ha sido calificada de «clásico de culto», «libro de caballería», «cuento de hadas», «obra sobre el tiempo y sus criaturas» o «alegoría antibelicista», y que la misma Matute consideraba su creación maestra.

Olvidado Rey Gudú es una fábula que se extiende a lo largo de 960 apasionantes páginas repletas de fantasía y aventuras, dando forma a una compleja saga medieval que narra el nacimiento y la expansión del imaginado reino de Olar (que podríamos situar en la Centroeuropa del siglo X, aunque en la novela no se especifique), con una trama protagonizada por multitud de personajes, de entre los cuales los preferidos por los lectores son el propio Rey Gudú, la Reina Ardid, el Príncipe Predilecto, el Conde Olar y la Princesa Tontina, y por unos territorios mágicos habitados por guerreros, hechiceros, gnomos, ondinas y trasgos. Las historias de unos y otros se entremezclan, inundando de poesía y colores cada una de las páginas del libro, sobre el fondo multicolor de unos paisajes maravillosos repletos de simbolismo, como el misterioso Norte, la inhóspita estepa del Este y el rico y exuberante Sur, que limitan la expansión del reino de Olar.

Recomendamos a todos nuestros lectores y amigos que aprovechen la oportunidad que nos ofrece la reedición de la novela para sumergirnos por vez primera o reencontrarnos con este mundo mágico al que nos traslada Ana María Matute, que es sin duda una de las grandes escritoras del siglo XX, y, por qué no, de la primera década del XXI, y que, sin embargo, sufrió el hándicap de ser española. De haber nacido en EEUU o Reino Unido, sin duda alguna Olvidado Rey Gudú se habría ya convertido en serie televisiva al mismo nivel que las sagas Juego de Tronos o Vikingos, o en trilogía cinematográfica al
estilo de Las crónicas de Narnia o El señor de los anillos.

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En el Grupo Tierra Trivium no nos hemos querido olvidar del aniversario de su fallecimiento, ni dejar de destacar la importancia de la reedición de Olvidado Rey Gudú, de igual manera que hemos considerado que este es el momento perfecto para dar a conocer Anunnaki, nuestra nueva colección dedicada a la literatura fantástica, de ciencia ficción y de terror. Será esta nuestra humilde pero ilusionada aportación a estos géneros que cada día cuentan con más lectores y más autores, y que desde hace unos años han ampliado su espectro dando forma a series de televisión, películas, cómics y videojuegos, entre otros formatos. En pocos meses esperamos poder lanzar los primeros títulos de la colección, para lo cual solicitamos la colaboración de todos, lectores y escritores, al objeto de darle forma e insuflarle la energía que necesita para dar sus primeros pasos.

Recuerda, Anunnaki, de Tierra Trivium:

Si eres escritor, este es tu destino. Si eres lector, llegarás para quedarte.

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Mujer olvido: el doble olvido de María Teresa León

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Por segunda vez en menos de una semana oigo hablar de una de las mujeres españolas más valientes y brillantes del siglo XX, y que sin embargo a día de hoy todavía no ocupa el lugar que merece en nuestra memoria colectiva.

El pasado viernes día 15 tuve el privilegio de asistir a la representación de Mujer olvido, un proyecto escénico que la joven compañía Desde el tejado ha fraguado con gran maestría y sensibilidad desde el acercamiento, el estudio y la inmersión en la obra de María Teresa León. Perfectamente asesoradas por la investigadora Irene Muñoz Cerezo, que se encuentra volcada en la elaboración de una Tesis Doctoral sobre La construcción de la identidad de la mujer y las redes femeninas en María Teresa León, y por tanto la persona idónea para ello, las dramaturgas Clara Santafé y Cristina Canudas, que también participan en la obra como actrices, han creado una atmósfera mágica en la que podemos intuir la presencia etérea de María Teresa sobrevolando la sala, impregnando cada escena y cada frase con su memoria de la melancolía. Es quizás esta, la autobiografía novelada que lleva este título, su obra más conocida, y fue entre sus páginas que asistí con tremenda emoción a la crónica del salvamento de los cuadros del Museo del Prado, que María Teresa capitaneó bajo las instrucciones del Gobierno de la República. Este fue sin duda uno de los episodios más relevantes de su vida, y el viernes los espectadores de Mujer olvido tuvimos la fortuna de asistir a una emotiva recreación que nos conmovió intensamente, hasta el estremecimiento.

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Y precisamente llegan hoy a mis oídos las palabras del  escritor José Calvo Poyato, quien acaba de publicar el libro El milagro del Prado, tachando la hazaña de María Teresa León y sus valientes colaboradores como una gran irresponsabilidad, manteniendo que el traslado de las obras fue innecesario y arriesgado. Es cierto que corrieron muchos riesgos y peligros, que sufrieron una gran cantidad de avatares e incidentes inesperados en los miles de kilómetros que recorrieron, de Madrid a Valencia, de Valencia a Ginebra y de nuevo de vuelta a Madrid; es evidente que podían haber sido bombardeados en cualquier momento, que los cuadros podían haber sufrido una caída fatal desde los camiones que los transportaban, que no iban convenientemente protegidos, y que la suerte, o los designios divinos, o los hados, o quizás las musas (dependiendo de lo que quiera creer cada uno), tuvieron que intervenir para que la aventura finalizara felizmente, con la mayoría de los lienzos indemnes. Pero también es cierto que la decisión se tomó en unas circunstancias que no dejaban tiempo ni lugar a una deliberación pausada ni a una resolución suficientemente meditada. Lo único obvio es que el edificio que albergaba el Museo del Prado corría el fundado riesgo de ser atacado y bombardeado por el ejército golpista, y por tanto la supervivencia de los cuadros se encontraba seriamente amenazada.

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Dejemos esta controversia para los historiadores, y centrémonos en la figura de esta gran persona que fue María Teresa León: intelectual, escritora, dramaturga, escenógrafa, feminista, activista política y social… y, sobre todo, mujer. Una mujer que, después de soñar durante casi 40 años con regresar a España desde el exilio, cuando finalmente aterrizó en el aeropuerto de Barajas el 27 de abril de 1977, fecha que es recordada en varias ocasiones durante la representación, se encontraba ya afectada por la peor enfermedad que podía sufrir una persona como ella, la del olvido. El terrible mal de Alzheimer, que la condenó a no reconocerse ni a sí misma, constituyó el primero de los olvidos que la aquejaron. El segundo es el de su país de nacimiento, España, que ella siempre recordó con nostalgia, añoranza y profundo amor, sentimientos que a fecha de hoy no le han sido correspondidos. Este segundo olvido es por suerte todavía reversible, y esperamos que iniciativas como este precioso montaje teatral de la compañía Desde el tejado ayuden a recuperar la figura de una de las mujeres más importantes política, social y culturalmente de España a lo largo del siglo XX.

Desde el Grupo Tierra Trivium animamos a sus integrantes a continuar con este proyecto de acercamiento a María Teresa León, para recuperar su figura y rehabilitar su memoria y, en general, el de todas las mujeres pioneras, precursoras y luchadoras que, como ella, han sufrido el olvido y el ostracismo por parte de la sociedad española en su conjunto.

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