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Reseña de Barba Azul de Amélie Nothomb por Laura Orens

Reseña Barba Azul de Amélie Nothomb

Este año con la llegada del verano La Buhardilla no va a cerrar sus puertas, pero si que va a aprovechar para hacer algunas reformas e incluir otras secciones como las reseñas de Laura Orens, que esta semana nos habla de la novela Barba Azul de Amélie Nothomb, novela de la que ya hablo en su blog personal (Entramada) y sin más preambulos le cedo la pluma a Laura Orens:

BARBA AZUL. De Amélie Nothomb.

Amélie Nothomb, cuya biografía parece un relato más (infancia en el lejano oriente, aderezado con raíces belgas), digiere el clásico para tejer un universo propio: sin prejuicios.

Humana y literaria, lúcida y ácida, alimenta un particular juego de puertas; las abiertas y aquellas que se teme y se desea abrir con la misma intensidad, las que anticipan monstruos en la oscuridad, inteligentemente guardados sin llave, cuestión de confianza.

La premisa; París, presente indefinido. Saturnine Puissant, joven belga, se presenta a una entrevista para un coninquilinato lleno de ventajas. Encuentra a Elimiro Nibal y Mílcar, grande de España, hasta las entrañas, inspirado en el Gran Duque de Alba (Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel), con cierto encanto, literariamente hablando.

De todas las mujeres aspirantes, Don Elimiro se decanta por la joven, a quien parece no impresionar la reputación que arrastra de desaparición de ocho mujeres y que agita la curiosidad de las candidatas; la misma que alimenta la trama desde tiempos de Perrault 1697, como moscas a la miel, no así a la candidata belga.

La única prohibición: entrar al cuarto oscuro donde se revelan secretos y fotografías cuya entrada tendrá consecuencias.

A partir de aquí: la curiosidad -femenina- versus el derecho al secreto.

La curiosidad, históricamente denostada, ha sido sin embargo la causa de avances, de nuevas miradas, incluso de cierta inteligencia intuitiva.

¿Acaso tiene género?

En este caso, la ácida mirada de Nothomb la conjuga en esta intimista investigación de la joven belga sin perder un gramo de surrealismo hambriento. Hambriento, sí, como la curiosidad que bate hasta hacer tortilla, mientras trama una fábula tan apetitosa como sugerente, sin avergonzarse ni disculparse con todos los ingredientes de Elimiro, culto seductor, maniático, de obsesiones teológicas arraigadas, tráfico de indulgencias y todo agitado con mucho, mucho huevo.

A la mesa, Saturnine, comparte asiento con Tánatos, que planea como un invitado más, observador del duelo dialéctico de digestiones lentas, donde se disponen: alimentos como herramientas de cambio; «la cocina es un arte y un poder», la atracción masoquista femenina hacia el seductor protagonista «el miedo forma parte del placer» y el amor.

Un amor como proceso de transformación, no idealizado, descarnado, el que Elimiro construye tejiendo ausencias, quizás decepciones, las que coloreó sin sustituir las consecuencias de sus duelos, amando sus secuelas.

El de Saturnine que parte de su rechazo «¿Tan pronto? ¿Y por tan poco?», se alimenta a la sombra del lujo que rodea a Elimiro, que cual alquimista, convierte la seducción en civilización; de alimentos en la cocina, de tejidos en la confección para una mujer que se ve obligado a inventar en su búsqueda de «la frontera entre la amada y uno mismo».

«Pensar un vestido para un cuerpo y un alma, cortarlo, juntarlo, es el acto de amor por excelencia». «Cada mujer exige una ropa distinta. Se requiere una atención suprema para sentirlo: hay que escuchar, mirar. Sobre todo no imponer los propios gustos. Para Émeline, fue un vestido de color de día. Ese detalle del cuento Piel de asno la tenía obsesionada. Faltaba decidir de qué día se trataba: un día parisino, un día chino ¿y de qué estación? Dispongo aquí del catálogo universal de los colores, taxonomía establecida en 1867 por la metafísica Amélie Casus Belli: un compendio indispensable. Para Proserpine, fue una chistera de encaje de Calais. Me dejé las cejas confiriéndole a tan frágil material la rigidez adecuada, pero también la capacidad de escamoteo que exige este tipo de sombrero. Me atrevo a decir que lo conseguí. Séverine, una sévrienne algo severa, tenía la delicadeza del cristal de Sèvres: creé para ella una capa catalpa cuyo tejido tenía el sutil azul de la caída de las flores de ese árbol en primavera. Incardine era una chica de fuego: esa criatura nervaliana merecía una chaqueta llama, auténtica pirotecnia de organdí. Cuando se la ponía, me incendiaba. Térébenthine había escrito una tesis sobre el hevea. Pinché un neumático para recuperar la dúctil sustancia y poder realizar un cinturón-corpiño que le confería un porte admirable. Mélusine tenía los ojos y la silueta de una serpiente: completé su figura con un vestido tubo sin mangas, de cuello alto, que le llegaba a los tobillos. Estuve a punto de aprender a tocar la flauta para encantarla cuando se vestía así. Albumine, por motivos que no creo que deba explicar, fue la razón que me llevó a concebir una blusa cáscara de huevo de cuello merengue, en poliestireno expandido: una auténtica gorguera. Soy partidario del regreso de la gorguera española, no hay nada más apropiado. En cuanto a Digitaline, de venenosa belleza, inventé para ella un guante medidor. Unos largos guantes de tafetán púrpura que ascendían hasta más allá del codo y que gradué para ilustrar el adagio latino de Paracelso «Dosis sola facit venenum»: sólo la dosis hace al veneno.»

«El amor es una cuestión de fe, ésta es una cuestión de riesgo»

«Ponemos a prueba lo que amamos. Elimiro.

Uno protege los que ama. Saturnine».

Y en ese rincón entre las dos miradas del amor, dispares, incluso lejanas, ambos se encuentran en un rincón habitado por el color dorado, el mismo que agita las contradicciones de la belga en cada copa de champagne, suerte que invade al resto de sentidos en su enamoramiento bizantino, pura sinestesia.

«¿Qué es el color? El color no es el símbolo del placer, es el último placer. Es tan auténtico que en japonés color puede ser sinónimo de amor».

Saturnine cae en su propia trampa, desarmada, descubre ese amor con color propio y líquido, el que inventa para ella, amarillo número 87, el del forro de acetato de la falda que acaricia su piel, regándola de oro como las veladas que alimentan su curiosidad donde los matices del tejido «componen el amarillo asintótico; el color metafísico por excelencia».

Después de negociar consigo misma su enamoramiento, justifica al que desea no sea un asesino, apenas un tipo excéntrico que acaso ¿guarde un secreto atroz sin ser culpable?

Ser o no culpable.

Ser o no víctima.

Saturnine no es víctima ni culpable.

Elimiro le reconoce que «también se puede amar el mal» y se descubre ante ella, la invita a entrar al cuarto oscuro que revela el último aliento de aquellas que le precedieron, se preguntaron «amor mío ¿cómo puedes no acudir a salvarme?».

Allí donde sus fantasmas se convirtieron en un muestrario de retratos incompleto, de vestidos y colores, al otro lado de la doble óptica de la Hasselblad que multiplica las miradas de Saturnine, donde ella elige no formar parte del mosaico inacabado de las desaparecidas, muertas por su curiosidad y retratadas para siempre en su falta, en la que se encuentra consigo después de descubrirse poliédrica en las fotografías tomadas por Elimiro:

«¡Qué agradable era no ya ser otra, sino ser cincuenta otras distintas!»

Final.

Ser y no ser una y todas, piensa Saturnine, lo anhela con la misma intensidad con la que Elimiro necesita su retrato que complete su colección. Quizás aquello que les unió, fuera lo que los separe.

Dos personajes que avanzan a través de sus anhelos, de sus sombras y también de sus pérdidas.

Como el poso de una y varias lecturas, donde la metáfora se alimenta a capas en este juego de puertas abiertas y a medio cerrar, que es la in-existencia.


Por Laura Orens

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Reseña de Reina roja de Juan Gómez-Jurado por Laura Orens

Reseña Reina roja de Juan Gómez-Jurado

Esta semana por diferentes razones no os acampañará ni La Buhardilla de Tierra Trivium ni El Relato Caleidoscópico, pero os voy a dejar en manos de nuestra autora Laura Orens, que ha sacado un momento para hacer una reseña a uno de los libros del momento, Reina Roja de Juan Gómez-Jurado; que fue una de sus adquisiciones el pasado Sant Jordi en Barcelona donde ambos autores estuvieron firmando ejemplares de sus novelas. Sin más preambulos le cedo la pluma a Laura Orens:

Imagen de  un ejemplar de la novela, cedida a Tierra Trivium

REINA ROJA. De Juan Gómez-Jurado.

«Antonia sólo se permite pensar en el suicido tres minutos al día».

Con estas palabras arranca la última —hasta el momento— novela de Juan Gómez-Jurado. En ese rincón que anuda la vida y la muerte, de sus distintos significados que van mutando a lo largo de la trama hasta enfrentarse a nuevos caminos y significantes.

Antonia Scott es una mujer especial que se define por lo que piensa, por lo que hace y por lo que tiene, pero también, por lo que le falta. Por todos sus silencios. Y son éstos los que alimentan la trama y la tensión. Como contrapunto, su compañero Jon Gutiérrez —que no está gordo— pero sí lleno de información que no reprime, que no silencia.

Entre ambos se anudan y desanudan muchos mundos, los de cada uno, los que tienen que resolver y los que se enganchan en una investigación en la que Jon pasa hambre. Somos más de uno, y de dos, quienes hemos acabado el día con antojo de kokotxas de la amatxo, seguro.

Antonia no es una investigadora al uso con buen olfato para el crimen, no tiene, sino más bien una ágil máquina registradora que trata de no sentir demasiado no sea que se desborde, pero como en la vida, el clímax va creciendo con la intensidad de su investigación, de la posible amistad que se va construyendo con su compañero y con las desconfianzas que los rodean.

Y partiendo de un lugar real y nada amable como es la muerte, van aconteciendo los rostros del mal que se silencian y se enmascaran, es lo que tiene el poder, desdibujando el panorama en un caleidoscopio para acabar por reconstruirlo.

Al otro lado, las víctimas de la trama, sus fantasmas, y la sucia oscuridad que araña la vida de portada y la manicura perfecta que se intuye de Carla en un rincón sin tiempo ni más esperanza que la que ella misma cree, resonando los ecos de vidas más o menos prescindibles y en función de qué valor se vive cada una. Al otro lado del gran dilema, su padre Ramón Ortiz, multimillonario empresario textil, quien, sufre y lo hace profundamente en un lugar improbable y lejano para el común de los mortales. Son un menú de digestión lenta que genera contradicciones y estimula las ideas, los pensamientos políticamente correctos o todo lo contrario y sus posibles consecuencias.

A Antonia y Jon los acompañan en el trayecto de alguna forma: Mentor, quien resuelve con la eficacia necesaria para que las ideas y ejecuciones de Antonia no se queden en simples cabos sueltos y la abuela Scott, que respira humanidad y que, desde la campiña inglesa se conecta virtualmente a la realidad de Antonia a través de la confianza de hablar sin tapujos y cariño, con la dureza de saber lastimado a quien se quiere y se hiere regodeándose en el fango, haciendo de sus miserias, alimento.

Para quienes tengan la curiosidad despierta, además de la trama que va creciendo en personajes y complejidad, podrán encontrar interesantes ideas que propone el autor, como la colección de palabras de Antonia, de las cuales Ajunsuaqq del inuit «morder el pez y encontrar dentro sólo cenizas» se ha convertido en un lugar muy potente para quien esto escribe.

También hay mucho cine detrás de esta novela. En el ritmo y en la ambientación. Se intuye a Kubrick en la puesta en escena de la brutal pulcritud del primer crimen, que inesperadamente recuerda a La naranja mecánica. Sin embargo, ese lugar aséptico contrasta con la ferocidad y el bestialismo de la caza que arranca con el segundo crimen. De la desesperación del cazador cazado y de la supervivencia de una mujer que intuye la muerte pero no se resigna a ella. Y así, nuevos paisajes que son metáfora y distopía como las tripas de la tierra, las alcantarillas que siempre tendrán sabor en blanco y negro como en el de la Viena de final de los años cuarenta, donde la decadencia física y moral se encontraba entre ratas y un hedor insoportable. Allí donde El tercer hombre, trató no sólo de salvar su bolsillo, sino su propia existencia como en la trama de Reina roja, se descomponen esos lugares que no suelen asomar a la luz del día, que resultan incómodos y malolientes incluso para quien no tiene olfato, incluso para quien retrasa el clímax como una buena comida o las confesiones que se dan con el sabor y el saber de una despedida.


Por Laura Orens

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El Relato Caleidoscópico de Laura Orens

Noveno Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Esta semana retoma El Relato Caleidoscópico Laura Orens, ya que creo que es la escritora ideal para continuar la historia donde la dejó Juanjo Ramírez Mascaró ya que ella fue la responsable de que conociese a Juanjo.

Ya hablando en serio, os recuerdo que podéis comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico9.

Y como ya es tradición en esta sección, os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico seguidos del texto de Laura Orens.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)

Elíseo no se estampó contra el suelo. Con los ojos cerrados, escuchó una voz femenina.

—Tranquilo, cariño.

Elíseo abrió los ojos y se encontró suspendido en el aire, en una especie de gravedad cero sobre la que flotaba ligero. Movió las piernas y dio una brazada que hizo que, en las calles, el reguero de ciudadanos y robots se acelerase.

—Debes encontrar a tu hermana. No nos queda mucho tiempo.

Pero Elíseo estaba demasiado fascinado con su repentina capacidad de volar y no hizo preguntas; ser hijo único tampoco ayudó a que se interesase por la orden. Siguió nadando sobre la ciudad, fantaseando con la posibilidad de cruzar la frontera y, por qué no, ver por fin el mar. Pasados diez minutos, distinguió los famosos tanques de zinc de la Fábrica Nacional de Petróleo. En su interior se cocía una pasta oscura y densa sobre la que creyó ver un par de piernas desnudas de mujer que fueron engullidas entre burbujas pastosas. En ese momento, el volumen del altavoz interno de su cabeza se multiplicó por cinco y un coro de treinta voces gritó al unísono:

— Elíseo, no nos jodas.

Y Elíseo comenzó a caer, a plomo

Intentó aferrarse a cualquier cosa para frenar su caída, pero sus manos sólo hallaron lo que ya estaba en ellas. El papel azotado por el viento, vibrando como ala de insecto. Cuatro únicas palabras en su superficie: EL ORDENADOR EN SUEÑOS.

El suelo se acercaba. La colisión era inminente. Elíseo no tenía tiempo de pensar, y no lo hizo.

Se limitó a rasgar el folio en dos…

… y al hacerlo, rasgó en dos el mundo entero.

Se rasgó el asfalto de esa calzada con la que estaba a punto de impactar, generando una grieta. Se rasgó en dos cada edificio, cada coche, cada tanque de zinc, cada sombra, puede que cada átomo.

Y sintió cómo él mismo, desde sus profundidades más recónditas, también se desgarraba.

Media décima de segundo más tarde (también las décimas se habían fragmentado) Elíseo notó cómo una mitad del mundo se alejaba de su otra mitad. Noto cómo una parte de él mismo se distanciaba del resto de su ser, ensanchando la grieta.

La mitad femenina de Elíseo vio a su mitad masculina perderse en la distancia. En su mano, el trozo de papel rasgado en dos, luciendo dos únicas palabras: EL ORDENA.

 

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García al Grupo Tierra Trivium
Día 9 (Laura Orens)

Su memoria borrada —por aquellos que se definían en plural— también se partió en dos. Así, un fragmento descompuesto de sus recuerdos perdidos, se dibujó de nuevo y prendió en su mente. Apenas una chispa. Un fogonazo de aquello que estuvo enterrado.
Quizás fuera el momento de despertar. Sí. Muy en el fondo sabía que aquello no era una vida, no al menos la que rozó antes del olvido.
Supo que le extirparon el dolor, el sufrimiento que Elíseo creyó insoportable, pero no se lo arrancaron todo. Quienes se definían en plural también podían equivocarse.
Quedó el germen, que no era más que su voz luchando por sobrevivir.
¿Qué fue aquello tan insoportable de lo que quiso liberarse?
Lo que deshumanizó a tantos otros convirtiéndolos en autómatas de lo global, de miradas ajenas.
Elíseo lo supo.
El orden. El orden siempre fue su talón de Aquiles, pensó. Contra el caos, contra las emociones, contra aquella mujer que se llevó parte de él.
Pero ésa, no fue su batalla, sino la de su padre. Quien se arrancó la pérdida, e hizo lo mismo con tantos otros, que, de no recordar, acabarían estampados contra el asfalto.

 


La semana que viene vuelve La Buhardilla de Tierra Trivium con la esperada visita de África Ruh para charlar de literatura y de su prolífica carrera literaria. Y el último sábado de 2018 Miguel Rodríguez  dará una nueva vuelta a nuestro caleidoscopio.

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Entrevista a Furias y Féminas en La Buhardilla de Tierra Trivium

Entrevista a Furias y Féminas en La Buhardilla de Tierra Trivium

Este sábado, preludio del Día del Libro, vamos a entrevistar metafóricamente a tres autoras que intentaron sin éxito entrar en la RAE, una de ellas tres veces, para ello visitan La Buhardilla, las componentes de Furias y Féminas: La directora y autora de la obra: Nela Linares Antequera y las actrices que dan vida a Emilia Pardo Bazán (Paloma García Consuegra), Gertrudis Gómez de Avellaneda (Carmen Valverde) y Concepción Arenal (Begoña Del Castillo). Con esta visita queremos celebrar, como se merece, el Día del Libro aunando el teatro con tres grandes escritoras, que no han tenido el reconocimiento que debieran. Ante todo agradecerles a las tres, Paloma García Consuegra que da vida a Emilia Pardo Bazán ha tenido un compromiso de última hora que nos ha impedido hablar de esas tres veces que intentó entrar en la RAE, que hayan sacado un hueco para visitar nuestra buhardilla. Furias y Féminas están activas en las redes sociales: Twitter (@Furias_Feminas) y en Facebook (Furias y Féminas), donde podéis informaros de sus próximas actuaciones.

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.
Furias y Féminas recorriendo la calle Huertas en el día de las escritoras.

Ignacio J. Dufour García: Bienvenidas a esta buhardilla. La primera pregunta me parece que debe de ser para la autora de la obra. ¿Qué te lleva a escribir una obra en la que los personajes sean mujeres de la talla de Emilia Pardo Bazán, Gertrudis Gómez de Avellaneda y Concepcion Arenal?

Nela: Haciendo lecturas feministas, asiduamente cojo manuales de libros de escritoras referentes del feminismo tanto de las anteriores olas como de las actuales y descubro con el libro de Nuria Varela Feminismo para principiantes que hay tres literatas de nuestra historia que intentaron acceder a la RAE y no las dejaron por el simple hecho de ser mujer. A partir de conocer sus nombres, —bueno a dos de ellas sí las conocía (Emilia Pardo Bazán y Concepción Arenal) a Gertrudis Gómez de Avellaneda no— me pongo a investigar un poco más sobre cómo ha sido la historia de la Real Academia en cuanto a mujeres se refiere y llego a la conclusión de que actualmente seguimos sin estar. Actualmente solo hay ocho académicas de cuarenta y seis académicos en total. Entonces decido hacer una obra en la que se reivindique su presencia y se critique el patriarcado que desprende la Real Academia desde hace siglos.

IJDG: Y ahora le toca el turno a las actrices ¿Qué se os pasó por la cabeza cuando os propusieron dar vida a estas tres mujeres? ¿Cómo os habéis preparado al personaje?

Begoña Del Castillo: Que era una satisfacción muy grande poder encarnar a una persona como Concepción Arenal que tanto hizo por la educación y por concienciar a la sociedad de la desigualdad generada hacia la mujer. Se estudia muy poco en las aulas.

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.
Begoña Del Castillo, caracterizada como Concepción Arenal leyendo una cita de la escritora en la calle Huertas.

Siempre que hay un personaje histórico suelo recurrir al contexto social y político de ese momento. También referencias sobre ella, tanto físicas como aficiones, carrera profesional… Poder actuar qué es lo que me mueve de su discurso es muy importante para mi.

Carmen Valverde: Me pareció muy interesante, yo no conocía a Tula (Gertrudis Gómez de Avellaneda) y fue una forma de aprender. Llevar a escena a estas mujeres es necesario para poder colocarlas en el lugar que se merecen.

Me lo preparé desde el acento cubano. Ese fue el punto de partida, después llegó el juego con mis compañeras y todo cobró vida.

IJDG: Nela, qué sensación te produjo verlas transmutadas en tus personajes.

NLA: La sensación fue muy guay, porque además las niñas ayudaron mucho al proceso de construcción de los personajes. Se construyeron muchísimo los personajes haciéndome preguntas, ya que era la que me había documentado más sobre cada una, pero le dan cada una su toque y la impresión cuando las vi fue genial. Me lo paso muy bien cada vez que ensayamos. La verdad es que la sensación nunca es igual, me lo paso bien cada vez pero de manera diferente. Es una sensación chula.

IJDG: ¿Porqué el título de Furias y Féminas?

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.
Representación de Furias y Féminas en la calle Huertas conmemorando el día de las escritoras.

NLA: Se explica dentro de la obra. En la literatura, a lo largo de la historia, a la venganza femenina se le llama furia. Esto es una venganza femenina, un poco entrecomillada porque no quieren llegar a la sangre por dilemas morales, pero al fin y al cabo es una venganza. Son furias. Féminas es la reiteración porque hay que visibilizar que somos nosotras —lo femenino con el lenguaje. Crear un título así también era estar muy acorde con la obra.

IJDG: De dónde surge la idea de hacer un vermú literario.

NLA: El texto al principio era microteatro de quince minutos que luego amplié para que durase veinticinco minutos en la pretensión de convertirlo en la antesala dramática del vermú literario. Carmen, que hace de Gertrudis Gómez de Avellaneda en la obra, en cuanto lo leyó, le encantó el texto. Me dijo que teníamos que llevarlo adelante como fuese, que iba a gustar mucho, así que ella fue muy impulsora de esa idea. Nos pusimos las pilas y surgió de ellas la idea de hacer un vermú, que fuese por la mañana y que hubiese un coloquio posterior. Es una cosa muy bonita además porque está relacionado con la época de las escritoras a las que damos vida. Es un poco volver al Café Gijón, al café de Pombo y a ese espíritu de reunirse para hablar de literatura.

IJDG: Hay una escena que me encanta y es cuando ellas se ponen a cantar. ¿Era algo que estaba desde el principio en la obra o surgió durante los ensayos de la obra?

NLA: No tenía final porque yo tengo un problema como escritora con los finales ya que para mi nada es un final, de hecho se me olvidan los finales de las películas. Me interesa todo lo que se ha contado antes, el final solo es una conclusión que está muy bien pero no me llena. Yo como escritora tengo la sensación de que siempre me cuesta cerrar y darle el arco de cierre. Hablando con ellas para ver cómo cerrábamos les dije «me encantaría que esto fuese un musical y que empezasen a cantar porque realmente la obra tiene ese espíritu». Además se alude a la escena de Mary Poppins de «Sister Suffragette», que es en una de mis canciones preferidas y que ahora el feminismo ha retomado como una de las consignas.

IJDG: ¿Qué os ha sorprendido más de estas tres mujeres al conocer más profundamente su vida y obra?

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.
Carmen Valverde, caracterizada como Gertrudis Gómez de Avellaneda leyendo una cita de Tula en el día de las escritoras.

NLA: A mi me enamoró Emilia Pardo Bazán por su carácter. Creo que de hecho si me hiciesen la pregunta de con quien te gustaría cenar a lo largo de la historia con una persona viva o muerta yo diría Emilia Pardo Bazán, porque era una persona muy interesante, de cara a la época en la vivió una mujer muy empoderada, una mujer que hablaba 4 idiomas, que había viajado alrededor de toda Europa, una mujer que se separó de su marido porque no le quería, que se escribía cartas super subidas de tono con Pérez Galdós. Lo que más me sorprendió de ella es que una pilla, una pilla de cuidado. Leyéndola se ve entre líneas.

De Gertrudis, la labor que hizo con el esclavismo, era una persona racializada que venía de Cuba en una época en la que España perdió Cuba. Fue la autora de la primera novela antiesclavista y no se conoce. Se habla de El color púrpura y no se habla de Sab, eso me sorprendió mucho.

De Concepción Arenal, que es una ilustrada. Una mujer con tanta entereza y tanta paz, —eso creo que lo transmite muy bien Bego con su personaje— con tanta sabiduría, con tanta calma, con eso de «las cosas se hacen de otra manera». Creo que actualmente en el mundo nos hace falta a todos un poquito de Concepción Arenal.

BC: La frase de ella que dice «Abrid escuelas y se cerrarán cárceles». Una idea de evolución muy actual para ser del siglo XIX. Y que se vistiera de hombre para poder acceder a estudios universitarios.

CV: A mi me sorprendió el pensamiento que tenían, por ejemplo Tula con la defensa del divorcio.

IJDG: Usáis una cita como subtitulo de la obra «Que se otorgue al mérito lo que es sólo del mérito y no del sexo»

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.
Paloma García Consuegra, caracterizada como Emilia Pardo Bazán leyendo una cita de la escritora en la calle Huertas.

NLA: Sí. Es de Emilia Pardo Bazán, fue una de sus reivindicaciones para entrar en la Real Academia. Es una verdad muy grande, lo que pasa es que hay que tener cuidado porque desde el feminismo actual también se critica mucho el tema. El ataque machista para estas situaciones es el de la meritocracia, de que accedas a los puestos por mérito (no por ser mujer). Lo que pasa es que es un debate mucho más largo. Las cuotas existen para impulsar, si no existiesen tampoco existiría la meritocracia, realmente hay mujeres que valen mucho más y no tienen puestos de poder, ni tienen siquiera puestos de trabajo reconocidos, pero si es una frase que define muy bien la esencia de la obra, que es el mérito para el mérito y no para el sexo.

IJDG: ¿Cómo llega esta cita a la obra? ¿Cuánto os ha influido?

NLA: Por estudiar a Emilia Pardo Bazán, cuando empecé a escribir busqué citas de cada una para incluirlas en el texto, por ejemplo cuando Emilia Pardo Bazán en la obra dice frases como «por la boca solemos morir como los simples peces, y no es muerte propia de hombre avisado, sino de animal bruto, frío y torpe». Son citas sacabas de su obra literaria, que me venían muy bien porque dicen lo que realmente quiere decir el personaje en ese momento. Hice un glosario de citas de cada una y las introduje en el texto y esta nos la quedamos como leitmotiv ya que define muy bien la obra.

IJDG: En este año en el que se está hablando tanto de feminismo, en el que casualmente el tono Pantone de este año es el violeta como nos comentaba Laura Orens en su visita a La Buhardilla de Tierra Trivium, ¿Qué creéis que hubiesen dicho/hecho Pardo Bazán, Gómez de Avellaneda y Arenal de haber vivido en la actualidad?

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.
Emilia Pardo Bazán enseñando a usar Twitter a Concepción Arenal durante la representación de Furias y Féminas (LSE) en el ciclo enREDadas.

NLA: Creo que existen homónimas actuales de ellas. Por ejemplo, la figura de Laura Freixas, como escritora, se me asemeja muchas veces a las reivindicaciones que hacía Emilia Pardo Bazán. Además da muchísima caña por Twitter y en la obra al personaje de Emilia se le ocurre la idea de usar Twitter. Hay referentes actuales que se parecen muchísimo a lo que harían ellas en el caso de estar vivas. Se que Concepción Arenal estaría en el congreso y estaría muy activa con la prisión permanente revisable. Emilia Pardo Bazán estaría en las redes sociales y en muchas conferencias dándole mucha caña a la RAE, como Laura Freixas. Y Gertrudis Goméz de Avellaneda estaría mas en la escena teatral.

BC: Hubieran salido a la calle, y cuando digo salir a la calle, digo salir en colectivo a luchar por lo que les fue quitado.

CV: Creo que estarían sorprendidas de que estemos aún así.

IJDG: En octubre pasado participasteis en una de las acciones reivindicativas de incluir citas de escritoras en el barrio de las letras. ¿Que nos podéis contar de esa experiencia?

NLA: Fue muy guay sobretodo ver cómo reaccionaba la gente al personaje caracterizado en medio de la calle. Las tres fueron caracterizadas de sus personajes por la calle huertas en la que no hay ninguna escritora. A la gente le gustó muchísimo, ellas se sintieron muy a gusto y se lo pasaron muy bien. Cantaron, leyeron citas de las autoras. Fue muy bonito.

La pena entre comillas, es que estas acciones tengan que surgir de asociaciones populares, desde el pueblo desde los barrios y no desde las instituciones públicas, que es de donde debería de salir.

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.
Furias y Féminas paseando por la calle Huertas en el día de las escritoras.

BC: Fue una experiencia preciosa y que de poder conseguirse, seria muy significativa en la tarea de dar un lugar y una visibilidad a estas escritoras.

CV: Fue un camino bonito, pero faltaba tanta gente… Faltaban niñas, niños, hombres… Yo sentí que estábamos un poco solas.

IJDG: Se que representando Furias y Féminas dentro del ciclo de actividades «enREDadas» ya estáis de alguna forma posicionándoos ¿A nivel personal/artístico que os parece todo lo que esta sucediendo?

NLA: Yo no concibo mi creación, ni mi activismo, artivismo como dice Ofelia (Ofelia E. Oliva López), cultural sin feminismo. El feminismo tiene que ser transversal y para mi lo es en el sentido de que lo aplico a todo lo que hago. Yo formo parte de esa cuarta ola de mujeres que se reúnen, que hacen cosas, que salen a la calle, que protestan y que estamos haciendo un trabajo, una labor, bastante importante. En nuestros trabajos, en nuestra clase, en nuestras casas, con nuestros padres, con nuestros hermanos.

Por tanto, me parece maravilloso que la palabra feminismo esté en la boca de todo el mundo. Me parece realmente sensacional, espectacular. Hacía falta.

BC: Muy satisfactoria toda la experiencia.

IJDG: La obra habla de tres mujeres que es relativamente sencillo que la gente haya oído hablar y que tenga una cierta idea de quienes fueron. Qué otras referentes tenéis y que consideráis que no se les ha dado el lugar que se merecen.

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.
(De izquierda a derecha) Ofelia E. Oliva López, Nela Linares Antequera, Begoña Del Castillo, Paloma García Consuegra y Carmen Valverde al finalizar la representación de Furias y Féminas en la calle Huertas por el día de las escritoras.

NLA: Hoy (en el coloquio posterior a la representación de Furias y Féminas en el ciclo de actividades «enREDadas») han salido con la tradición feminista, no nos dejamos a casi ninguna en el tintero. Las mas importantes que se han ido visibilizando; escritoras como María Teresa León, María Moliner, Carmen de Burgos, pintoras como Maruja Mallo, Zenobia Camprubí, Marga Gil (una escultora que a los veinticuatro años se suicidó, pero que fue una mujer muy moderna para la época en la que vivió, a principios de los años 20).

Actualmente estamos trabajando mucho en eso y se está logrando visibilizarlas. E irán saliendo poco a poco por nuestras lecturas, por nuestros conocimientos.

BC: Isabella, Bird que en pleno sigo XIX y con 100 libras en los bolsillos, recorrió mil kms de las Montañas Rocosas para luego contarlo en uno de sus libros, o Suzzanne Giroust, que en el siglo XVIII fue uno de los pocos miembros de la Real Academia de Pintura y Escultura de Francia a pesar de los recelos de los académicos, que pensaban que era la modelo y no la pintora, ya que su esposo también pintaba. En fin, son muchas las mujeres que fueron invisibilizadas a lo largo de la historia que haría mucho bien tenerlas presentes como referentes femeninos para las niñas en las escuelas la verdad.

CV: Yo tengo muchos referentes que son mujeres anónimas, sobre todo del mundo de la interpretación, dirección, guión… Mujeren que luchan a diario por poder contar historias de «mujeres», no la historia de la «mujer de…»

IJDG: En un par de días se conmemora el Día del Libro, ¿tenéis alguna anécdota al respecto? ¿A quien creéis que se debería dedicar este año el Día de Libro?

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.
Representación de Furias y Féminas (LSE) en el ciclo enREDadas

NLA: Me consta que la feria del libro de este año en Sevilla está dedicada a la mujer escritora y será inaugurada por Almudena Grandes. El foco principal es el que llevamos reiterando durante toda la entrevista; dar visibilidad a la mujer literata. En la feria del libro de Madrid, que este año es la 77 edición, no sé a ciencia cierta si van a conmemorar de manera especial a la figura de la escritora. Sospecho que no… el año pasado estuvo muy presente Gloria Fuertes por ser el aniversario de su nacimiento, pero este año no he escuchado novedad destacable… quizá el ayuntamiento pueda plantearse llamar a las Furias para representar nuestra función en el Retiro uno de los días de feria. Sería bonito y necesario.

IJDG: Nela, ¿Nos puedes hablar de como empezaste a escribir?

NLA: Yo escribo desde siempre porque en mi familia mi padre es músico, mi madre es profesora y también compositora. Entonces en mi casa todo el mundo escribe y todo el mundo es de la SGAE. Yo desde chica he hecho teatro para mí con mis amigos, he enredado a todo el mundo en hacer teatro. Cuando llego a Madrid y estudio mi carrera de Comunicación audiovisual, escribo de una manera más profesional y empiezo a mover proyectos. A partir sobre todo de escribir cortometrajes empiezo a escribir teatro. Principalmente por peticiones, que es una manera relativamente fácil de sacar proyectos adelante y que la gente te conozca. Con microteatro y cosas pequeñitas. También Bego ha tirado mucho de mi para el teatro y me ha hecho que escriba cosas bonitas.

IJDG: ¿Y a vosotras la actuación?

BC: A los 12 años me subí a un escenario y ya no me bajó nadie.

CV: empecé en le colegio con 10-12 años. A los 16 comencé en una escuela de teatro y desde entonces no he parado. No puedo entender la vida sin la interpretación.

IJDG: Para terminar esta agradable charla, ¿Cuáles son vuestros futuros proyectos?

NLA: Tengo dos guiones de largometrajes escritos y estoy intentando buscar productor o alguien que los compre y los haga. Tengo que ampliar Furias y Féminas porque el formato vermú literario es muy bonito, pero todo el mundo quiere una obra larga. Entonces la perspectiva es ampliarla para que dure una hora y veinte, una hora y media. Seguir escribiendo cosas y que se me reconozca profesionalmente esto como una profesión de la que poder vivir.

BC: Pues ahora dirijo una obra que se llama IntrusA que espero se pueda ver pronto en los teatros.

CV: En breve estreno Tiempo de Silencio en el Teatro de la Abadía y me alegra muchísimo que el dramaturgo que ha hecho la adaptación haya escrito maravillosos monólogos a los personajes femeninos, dando voz a su pensamiento y creando un discurso muy actual y necesario.

Imagen cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García, autor de la misma.Muchas gracias por traernos un poco de esas grandes mujeres que han sido minimizadas por la historia, y por hacernos reflexionar un poco sobre el mérito y la RAE. Además de alegrarnos la velada con ese buen rollo que trasmitís en la obra y que le hace a uno desear haber conocido en persona a Emilia Pardo Bazán, a Tula (Gertrudis Gómez de Avellaneda) y a Concepción Arenal. Quedáis invitadas a visitarnos cuando queráis y como muchos de los que han disfrutado con Furias y Féminas estamos deseosos de ver esa ampliación. Os deseamos la mayor de las suertes en vuestros proyectos actuales y futuros.

Finalizamos este mes tan literario en La Buhardilla de Tierra Trivium con la visita de José Jesús García Rueda para hablarnos de su blog A voz en Cuento, en el que da vida a relatos y poemas, transportándote unicamente con su voz al interior de los mismos.

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Entrevista a Laura Orens

Esta semana no tenemos que viajar para conocer a una autora que imaginó que pasaría si la Luna se pusiera tan triste que se apagara, ya que ha sido ella la que ha venido a nuestra buhardilla. Ella es Laura Orens autora del cuento Del revés y escritora entramada. En su blog (https://entramada.wordpress.com/) mezcla, o mejor dicho entreteje, sus dos grandes oficios los tejidos y la literatura. También la podéis encontrar en Twitter (@LauraOrens) e Instagram (@lauraorens).

Ignacio J. Dufour García: Bienvenida a esta buhardilla de la Revista Tierra. Al leer Del revés me sorprendió esa premisa inicial, ¿cómo se te ocurrió?

Fotografía: Sr Muy

Laura Orens: Este cuento lo escribí realmente para un adulto, para un exnovio, porque no era buen momento… No sé si conoces una poesía de Neruda, «Pido silencio» que dice «yo cambio la primavera por que tú me sigas mirando» y a raíz de aquella idea escribí el cuento. Más tarde, el dibujante me preguntó si tenía algún cuento infantil para trabajar en él. Lo modifiqué y así nació.

IJDG: Viendo tu blog y los relatos que publicas en Instagram, ¿tienes pensado volver a escribir relatos para niños?

LO: Tengo un cuento escrito para niños a la espera de que una ilustradora a quien admiro y se ha convertido en amiga, colabore conmigo -sin presión-; Lyona vive en Barcelona y la conocí en una presentación de un libro suyo. Me acerqué a hablar con ella y le di un cuento al que me encantaría que diera vida con sus imágenes. Cuando volví a Barcelona quedamos y hemos acabado siendo amigas a falta de publicar juntas.

IJDG: ¿Qué es lo que más te gusta de participar en cuentacuentos?

LO: Realmente lo más bonito de la experiencia de un cuentacuentos es ver la respuesta de los niños. Es alucinante descubrir el universo que se les crea con tres cosas, empiezan a verlo y es mágico.

IJDG: Con Del revés participaste en la Feria del Libro de Madrid ¿Qué nos puedes contar de la experiencia?

LO: Fui no sé si dos o tres veces (la tercera creo que me la invento). La primera fue alucinante, la típica feria del libro de diluvio, entre semana y creo que no cerraron la caseta por mi cara, de los días más felices de mi vida porque viví la sensación de ser consciente de estar cumpliendo un sueño. Cuando iba de pequeña a la feria del libro con mi padre y yo veía a los autores, generalmente hombres, ahí firmando sus libros y yo decía «quiero hacer eso» y me decía mi padre, «¿qué, escribir un libro?» «También quería estar ahí, compartiéndolo y dedicándoselo a quienes lo quisiera leer…»

Aquel día fui consciente de conseguirlo y rodeada de amigos. La segunda sí hubo paseantes desconocidos y fue igualmente emocionante.

IJDG: ¿Cuándo te enteraste de que la película de Pixar Inside/Out se iba a traducir como Del revés, qué te pareció?

LO: Me preguntaron por los derechos del título. En cualquier caso, pensé, que algún despistado lo compraría. Visibilidad por la tangente, creí. Tiene su punto que dos historias para niños se llamen igual, mal tampoco iba a hacer.

IJDG: ¿Cómo se te ocurrió crear tu blog Entramada?

LO: El blog nació de la necesidad de unir el oficio, que me aporta mucho en lo personal, como en lo profesional, con «lo mío» que es escribir. En mi caso, no es solamente una financiación económica que me permite seguir escribiendo, aunque de momento no gane dinero con ello, pero sí me permite tener una vida más o menos razonable como para buscarme un huequito para hacer lo que realmente me hace feliz. Sí, a veces pienso que, si hago una visión del textil no ya en modo blog sino en modo extendido con personajes, podría ser muy curioso, un desahogo maravilloso, de hecho, hay personajes que en la última novela que he escrito, que han formado parte de mi vida. Quería buscar una manera de enlazar algo que me hiciera seguir además con ese espíritu de seguir aprendiendo cosas nuevas, de no aburrirme y no cansarme, porque habitualmente, es fácil que cuando no te dedicas a lo que te hace feliz, te puedas desgastar más rápido de lo que esperas. Fue un auto estímulo conmigo misma. También me ha ayudado a disciplinarme un montón, yo era muy prolífica ahora en otoño e invierno, pero con la llegada del buen tiempo, no tanto. Ha sido como un doble estímulo.

IJDG: ¿Qué te inspira para crear las entradas de tu blog, con esa definición de la RAE incrustada en el texto?

LO: Tengo una relación de amor/odio, absolutamente platónica, con la RAE. Primero el amor, que es más importante. De pequeña mi padre siempre me insistió en la importancia de expresarme bien, de hablar bien y ahora de adulta creo que todo eso es un reflejo de saber pensar. Y por eso, muchas veces cuando la gente escribe o se expresa de una manera incorrecta y sólo dan importancia a la forma… la forma importa, como en todo. Es cierto que tengo una relación de amor con la lengua porque es cierto que a mí me aporta mucho, ya sea escrita o en conversación, me parece que son dos maneras de comunicarse básicas, fantásticas y a veces, en declive, porque no se valora en su justa medida.

Escuchar a la clase política en general es un reflejo. Y se dedican a expresarse, entre otras cosas. Me da mucha pena que no sólo no se valore, sino que luego en la calle te des cuenta de esa realidad. Creo que, si se hiciera el esfuerzo y se puliera más ese aspecto, también se puliría un poco más el pensamiento, van muy de la mano. La lengua escrita me ayuda a estar en el mundo.

Y la relación de «odio» con la RAE es porque a veces, y en esto igual soy un poquito purista, pero no puedo entender que se asuman y se aceptan términos porque su uso esté extendido, sean o no vulgarismos, como nos enseñaron en el colegio. Una cosa es que la lengua está viva, es cierto y hay que integrar cosas y ser tolerante, y otra es deshacer lo aprehendido (cómo «sólo y solo»: Realmente hay veces que el contexto no ayuda y se necesita esa tilde para diferenciar, guión…). Me parece importante cuidarla y preservarla.

Cuando empecé a escribir el blog, me gustó la idea de unir un concepto con el textil, hacer ese entramado, ese viaje mental. Por ejemplo, todos los meses de enero hablo del color del año según lo que propone Pantone. El de este año, al principio me sugirió un bonito campo de lavanda y al final me llevó al sufragio femenino. Esa parte es textil, sin serlo; tirar de un hilo para acabar en otro lugar, que a priori, no tiene nada qué ver.

IJDG: Siguiendo con este tema: me resulta interesante que este año, que se está palpando la fuerza del feminismo resulte, como comentas, que el color Pantone del año sea el morado. ¿Qué opinas de todos estos movimientos feministas? ¿Y de las polémicas con algunos escritores?

LO: Está muy bien que se le visibilidad a cualquier tipo de movimiento humano y de ámbito social. Sé cuáles son mis motivaciones,  las que el mundo laboral, y las que el textil en mayor medida, me han desarrollado. Sé quién soy y qué pienso, y eso forma parte de mis textos, pero no me gustan las etiquetas, porque son engañosas. A veces, creo que hay cierta pérdida, no ya de la realidad, sino también falta un poco de autocrítica, así como ser conscientes que el propio pensamiento puede no ser compartido por el de al lado. Mientras las dos posturas se respeten, se convive. Otra cosa es el fanatismo, que, como en todas las causas, incluso las más justas, también lo hay.

Claro, es que en el fondo otra de las cosas que también me han enseñado en mi casa y lo valoro mucho, es el hecho de que cada uno siente y es como siente y es, no como nadie imponga. Me parecería maravilloso que realmente en el mundo eso se aceptara así.

Retomando la RAE y al feminismo, lo enlazo con el señor Javier Marías: leo en muchos medios que dicen que su única fijación es que se hable de él, dejando de lado su trayectoria, que guste o no, son años de trabajo. Hay cosas que escribe con las que estoy de acuerdo y otras con las que no, y eso no significa que considere que este señor tenga que callar. La libertad de expresión es que alguien pueda decir algo que a mí no me guste. A veces creo se olvida.

Y estar en desacuerdo no implica tampoco generar odio. Twitter hay que saber leerlo, es verdad que la gente al estar detrás de una pantalla se expresa de una manera mucho más bestia pero ese odio está ahí. Y es un caldo de cultivo que en determinadas circunstancias puede salir. A mí me parece preocupante que se asuma. Existen los haters y los haters son tus vecinos, están ahí. Son personas, votan, viven a alrededor.

De todas formas, creo que muchas veces la gente no lee los textos, sino se quiere coger el titular y adaptarlo a lo que ya opinen sin leer el contenido. También eso me parece peligroso, así como el papel que juegan muchos medios de comunicación porque la polémica les da dinero claramente. Y lo terrible es que no se procese y se alimente. Está en la mirada de cada uno lo que importa y lo que no importa, sin embargo, a veces, de lo anecdótico, se hace un mundo.

IJDG: ¿Cuál es tu inspiración para los relatos de Instagram?

LO: Ninguna en concreto. En realidad, las fotos sirven como excusa para escribir el texto, no al revés. Con lo que quiero expresar, busco la foto, que suele ser de un viaje. Decidí democratizar las palabras, mediante las etiquetas, es decir, que no tuvieran más importancia unas que otras, aunque haya quien crea que no tiene sentido, para mí lo tiene.

IJDG: Sabemos que Benedetti es uno de tus mayores referentes literarios ¿cómo llegó Benedetti a tu vida?

LO: Por una profesora de lengua con la que mantengo una amistad. Ella propuso la lectura de Primavera con una esquina rota. Aunque seguramente Benedetti ya formaba parte de mi vida con las grabaciones de mi padre con música de Daniel Viglietti. Hay autores con los que se tiene cierto affaire, a quienes me hubiera encantado conocer… Tal es el caso que lo he convertido en personaje-homenaje (Mario V. Matteotti), escritor, que también tiene algo de Manuel Vázquez-Montalbán, en los exilios que comparten, ya sean interiores o no.

IJDG: ¿Cuáles son tus otros referentes literarios o tus autores favoritos?

LO: La señora Agatha Christie. Me ha «salvado» en momentos difíciles, siempre recurro a algún libro suyo y me lleva a otro lugar. A veces creo que está infravalorada por el género al que se dedicó, porque, además, fue una mujer alucinante, con muchos recursos en su vida e inteligencia en sus formas. Para mí siempre fue un referente, me hubiese gustado tener una charla con ella, saber más de sus mecanismos y de su trabajo, poner en común nuestras maneras de enfocar la escritura, compartir procesos creativos, conocer la sociedad que describe en sus obras, posicionamientos o cuestionarse a través de sus personajes (como en un libro en el que menciona la tortura por la tauromaquia…) y saber más de su relación con Poirot, excéntrico, a veces incluso aborrecible, a quien tengo mucho cariño. El vínculo ha crecido después de haber escrito una historia de un asesinato.

IJDG: ¿Nos puedes hablar de cómo empezaste a escribir? ¿Qué te hizo ser escritora?

-LO: No se responder a eso, yo siempre me recuerdo con un lápiz en la mano y que tenía algo que expresar y ya está. No hay nada concreto, simplemente, aprendí a escribir y hasta hoy. Quizás el hecho de ser hija única también me haya ayudado a construir algo con mi imaginación. No tenía hermanos con los que jugar, aprendí a jugar sola, a montar historias.

IJDG: Orens no es tu verdadero apellido ¿Qué es Orens para ti? ¿Y cómo llegó a formar parte de ti?

LO: Es una historia bonita, también relacionada con la literatura. Creo que yo tenía trece años, cuando leí un libro de Lorenzo Silva que se llama «El cazador del desierto». Uno de los dos personajes protagonistas -Orens-, le dice a la chica que cada uno debería elegir el nombre que quisiera. Me pareció muy bonito y lo usé como nombre en el primer concurso de relatos en el que participé y me trajo suerte. Aquello me inspiró y fue el comienzo de Orens para mí.

IJDG: Novela, cuento, relato corto… ¿Tienes algún género preferido? ¿Alguno en el que te sientas más a gusto?

LO: Según el momento de mi vida y según el tiempo también. De adolescente me gustaba mucho el relato corto, ahora, es una foto de Instagram. De unos años a esta parte, me hace feliz la novela, que requiere una carrera de fondo muy larga y además si no tienes la suerte de vivir de ello, más todavía, porque vas buscando ratos para arañar tiempo y poder desarrollarla. Es una relación a largo plazo que vas construyendo poco a poco, los lugares, los personajes, y es bonito. Le decía a una amiga cuando acabé la última novela en la que he trabajado, extrañaba la rutina con los personajes, aunque suene a locura, y ella me dijo que, si ella como lectora echaba de menos a personajes que había conocido leyendo, entendía que me ocurriera con quienes llevan años conmigo. Incluso aquellos que me caen relativamente mal, he aprendido a conocerlos, así como los que están basados en quienes han formado parte de mi vida, porque escribirlos pone distancia y ayuda a reconciliar, se aprende a tolerar mejor, es una terapia, al fin y al cabo.

IJDG: Para terminar esta agradable charla, ¿nos podrías hablar de tus futuros proyectos?

LO: Sí, estoy contenta de recuperar «mi universo galaico». La última novela que comentaba antes, forma parte de una trilogía y acabo de empezar el proceso de documentación de una nueva, y aunque hay una parte hecha, el lugar ya está construido y algunos personajes también, pero ésta sucede en distinta época, habrá cambios, incluso, en los mismos personajes. Acabé muy vinculada a Galicia, donde ocurre, y tengo ganas de recuperar todo aquel mundo y la energía que genero cuando me implico con una historia.

Y aquí espacio dedicado a la auto promoción: ya tengo novelas escritas, la gallega que comentaba, y otra historia de soledades que transcurre en Barcelona de la posguerra, una dura historia de amor, por si a alguien le interesa publicarme.

Finalmente aprendí a darle la vuelta a mi escritura; hace años relataba universos lo más alejados de mí, de mis emociones y de mis puntos de vista, posibles. Tiempo después, asimilé quizás todo para aprovecharlo, para poner de mí en las historias, a construir desde mi experiencia, a maquillar contextos y poner, así, mi mundo un poco del revés.

Muchas gracias Laura, por visitar esta buhardilla y dejarnos conocer un poco más las entretelas de tus relatos. Deseamos poder ver pronto las novelas que tienes entre manos y ya sabes que aquí tienes un rincón en el que charlar de textos tejidos o de lo que se nos ocurra. Y sin movernos metafóricamente de Galicia, en nuestra siguiente entrevista, nos visitará una de las gallegas más famosas de la literatura universal, Emilia Pardo Bazán o mejor dicho a la actriz que le da vida en la obra de teatro «Furias y Féminas» junto con sus compañeras de reparto que dan vida a Gertrudis Gómez de Avellaneda y a Concepción Arenal, acompañadas por la autora y directora de la obra Nela Linares Antequera.

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La Buhardilla

Buenos días a todos, bienvenidos a mi humilde buhardilla. Por ella pasaran ilustradores/as, autoras/es, editores/as, directoras/es de teatro, blogueros/as y a todas aquellas personas que tengan alguna relación con este maravilloso mundo de las letras que nos hace vivir o escrivivir como dice la gran Rosario Curiel.

Mientras amueblaba está acogedora buhardilla, inspirada en la guardilla de Max Estrella en Luces de Bohemia, han ido pasando por aquí la ilustradora Sara Muñoz, con su Dietario Feminista; Patricia Martín Rivas, con sus palabras intraducibles en Saudade, y Ana Vigo, con La Búsqueda de los Dioses en cuya Lluviópolis parece que llevamos unos días instalados.

La siguiente visitante a esta acogedora buhardilla será Laura Orens (@LauraOrens) que se pasará a hablarnos de su cuento ilustrado Al revés. Pero eso será en dos semanas, en La Buhardilla del Grupo Tierra Trivium.