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El Relato Caleidoscópico de Juanjo Ramírez Mascaró

Octavo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Después de conocer a Juanjo Ramírez Mascaró para la entrevista en dos partes (I y II) no me pude resistir a proponerle participar en este juego, que es El Relato Caleidoscópico, y para mi sorpresa aceptó gustoso; así que otro sábado más contamos con su presencia.

Antes de dejar al pobre Elíseo en sus manos, os recuerdo que podéis comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico8.

Como ya es tradición, os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico seguidos de la continuación del relato por Juanjo Ramírez Mascaró.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

En el instante en el que Elíseo leyó aquellas palabras, el suelo empezó a temblar, y con él todo a su alrededor. Asustado, quiso huir de nuevo. Con la sacudida, las estanterías habían caído y bloqueado la puerta. Solo le quedaba la ventana como alternativa para salvarse. Era arriesgado, pero más lo era permanecer allí.

Se encaramó al alféizar con el corazón al galope. Era una altura considerable, pero podía hacerlo. Quería vivir, y descubrir el sentido de nuestra revelación, sobre la que apenas había podido reflexionar. Necesitaba entender lo que sucedía, por qué de repente su mundo se había vuelto tan extraño, y sobre todo, recuperar en su memoria los hechos de la tarde anterior.

Respiró hondo un par de veces, y cuando la propia pared a la que se aferraba comenzaba a resquebrajarse, se dio impulso y saltó al vacío.

Día 7 (Ana Boyero)

Elíseo no se estampó contra el suelo. Con los ojos cerrados, escuchó una voz femenina.

—Tranquilo, cariño.

Elíseo abrió los ojos y se encontró suspendido en el aire, en una especie de gravedad cero sobre la que flotaba ligero. Movió las piernas y dio una brazada que hizo que, en las calles, el reguero de ciudadanos y robots se acelerase.

—Debes encontrar a tu hermana. No nos queda mucho tiempo.

Pero Elíseo estaba demasiado fascinado con su repentina capacidad de volar y no hizo preguntas; ser hijo único tampoco ayudó a que se interesase por la orden. Siguió nadando sobre la ciudad, fantaseando con la posibilidad de cruzar la frontera y, por qué no, ver por fin el mar. Pasados diez minutos, distinguió los famosos tanques de zinc de la Fábrica Nacional de Petróleo. En su interior se cocía una pasta oscura y densa sobre la que creyó ver un par de piernas desnudas de mujer que fueron engullidas entre burbujas pastosas. En ese momento, el volumen del altavoz interno de su cabeza se multiplicó por cinco y un coro de treinta voces gritó al unísono:

— Elíseo, no nos jodas.

Y Elíseo comenzó a caer, a plomo.

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García a Tierra Trivium
Día 8 (Juanjo Ramírez Mascaró)

Intentó aferrarse a cualquier cosa para frenar su caída, pero sus manos sólo hallaron lo que ya estaba en ellas. El papel azotado por el viento, vibrando como ala de insecto. Cuatro únicas palabras en su superficie: EL ORDENADOR EN SUEÑOS.

El suelo se acercaba. La colisión era inminente. Elíseo no tenía tiempo de pensar, y no lo hizo.

Se limitó a rasgar el folio en dos…

… y al hacerlo, rasgó en dos el mundo entero.

Se rasgó el asfalto de esa calzada con la que estaba a punto de impactar, generando una grieta. Se rasgó en dos cada edificio, cada coche, cada tanque de zinc, cada sombra, puede que cada átomo.

Y sintió cómo él mismo, desde sus profundidades más recónditas, también se desgarraba.

Media décima de segundo más tarde (también las décimas se habían fragmentado) Elíseo notó cómo una mitad del mundo se alejaba de su otra mitad. Noto cómo una parte de él mismo se distanciaba del resto de su ser, ensanchando la grieta.

La mitad femenina de Elíseo vio a su mitad masculina perderse en la distancia. En su mano, el trozo de papel rasgado en dos, luciendo dos únicas palabras: EL ORDENA.

La semana que viene no nos vamos de puente. Estibaliz Burgaleta visitará La Buhardilla de Tierra Trivium para hablarnos de su novela Loser, que por estos azares del destino presentó junto a Juanjo Ramírez Mascaró. Y así le damos tiempo a Laura Orens a recomponer a Elíseo después de pasar por las manos de Juanjo.

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Tierra Trivium entrevista a Juanjo Ramírez Mascaró II

2ª parte de la visita de Juanjo Ramírez Mascaró a La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Como adelanté hace dos semanas, continuamos con la entrevista al polifacético Juanjo Ramírez Mascaró. Del que os recuerdo donde podéis encontrarle en redes sociales: en twitter (@ramirezmascaro), facebook (ramirezmascaro), instagram (@demasiadovioleta) o en su blog (nanasnegras).

Hoy nos adentraremos en sus facetas más audiovisuales y metaliterarias, así como en los referentes de su obra. Así que prepararos para visitar, como diría Juanjo, su sótano más oscuro y tenebroso.

IJDG: Juanjo, en general todas tus novelas tienen un velo de oscuridad, ¿es algo buscado?

JJRM: Todas ellas tiene bastante oscuridad porque no concibo escribir sin dejar salir cierta oscuridad, es cierto que en algunas hay una oscuridad más densa o menos densa. Creo que lo que al final determina el computo global es la visión del mundo que refleja.

Hay algunas que me han salido creo que bastante devastadoras, desesperanzadoras en cuanto al fin del mundo y a la naturaleza del ser humano; otras por el contrario, son completamente esperanzadoras y optimistas, supongo que todo depende del estado de animo con el que las escribo.

IJDG: Documentando me para esta entrevista he visto que también ilustras.

JJRM: Bueno a veces lo hago, pero obviamente no de manera profesional, eso lo considero más bien un hobbie. Una afición que a veces uso para dar rienda suelta a impulsos creativos, pero sin tener la presión o el respeto que la escritura siempre impone, al dedicarme a ello de manera profesional. Parece que uno acaba cogiendo ciertos vicios, cierta autoexigencia, que cuando dibujo simplemente me olvido de ellos. Cuando dibujo soy un aficionado a dibujar que simplemente dibuja sin someterse a demasiadas presiones internas.

IJDG: ¿Qué surge antes la ilustración o el relato asociado a la ilustración?

JJRM: Normalmente cuando hago dibujos asociados a relatos suelo hacerlos luego ex professo para el relato, muchas veces para intentar mover lo por editoriales de una manera un poco más vistosa. Obviamente como una versión beta de lo que luego podría hacer un ilustrador con más formación y más talento.

Sí creo que a veces en una imagen se puede expresar bien el tono de lo que quieres transmitir a quien normalmente no va a tener el tiempo para detenerse a leer una obra entera tuya. Entonces si consigues hacerles un esbozo de ese tono, de esos sentimientos, que luego van a estar implícitos en una novela o en una recopilación de relatos, creo que a lo mejor facilita que pueda darle más oportunidades dentro de esa montaña de manuscritos que todos imaginamos en la mesa de cualquier editor o de cualquier agencia.

IJDG: A nivel artístico, ¿tienes algún referente?

JJRM: Referentes, pues gente que es inalcanzable para mi. No los cuento como referentes sino que te podría hablar de ilustradores por los que siento especial aprecio, empezando obviamente por el grandisimo Francisco de Goya, sobre todo por su periodo de las pinturas negras, siguiendo por gente como Quentin Blake.

Hay un ilustrador que para mi es de los mejores que hay ahora mismo en activo, tuve la suerte de trabajar con él en un proyecto. Es el danes John Kenn Mortensen, le considero bastante deudor de Edgar Norick, pero llevando las cosas a un terreno completamente suyo.

IJDG: Cambiando de tema, ¿cómo te surge la inspiración para crear los hilos de Twitter?

JJRM: La verdad es que ahora mismo son válvulas de escape. Ahora mismo en mis ratos libres estoy escribiendo una nueva novela y estoy bastante volcado en ella, pero claro lo que tiene hacer este trabajo árido que todavía no puedes compartirlo con nadie hasta que no lo tengas todo armado es que uno tiene mono de escribir cosas que pueda compartir al instante. Y en Twitter encuentro esa relación bidireccional con el lector, ese feedback, esa inmediatez que me permite improvisar historias, muchas de ellas en una tarde. Y en las que muchas veces lo que más tiempo me lleva son los foto montajes ya que no son mi especialidad, .no soy diseñador gráfico.

Al final es una tarde divertida, a veces dos, en las que poder pergeñar una pequeña ficción de juguete y testearla sobre la marcha.

Luego, algunas de ellas voy viendo, según las voy desarrollando, que pueden pertenecer a un mismo universo. Por ejemplo, todo en miniatura. Entonces las voy interelacionando un poco por jugar con ello.

La verdad es que lo hago casi como comentábamos antes sobre el dibujo. Es algo que no considero del todo mi especialidad, ya que es un formato multimedia en el que no domino todas las facetas, que me permite divertirme más y constreñir me menos que al escribir novelas.

A veces bromeo diciendo que escribir novelas era más fácil cuando no sabías escribirlas. Cuanto más experiencia voy adquiriendo en este tipo de escritura más me cuesta parir cada una de ellas, más autoexigente soy. Entonces sigue siendo pasión, pero también tiene algo de sufrimiento o de atrevimiento y eso, a veces, me lo curo con estas válvulas de escape que son las gamberradas de Twitter.

IJDG: Últimamente tus hilos de Twitter están teniendo bastante repercusión. ¿Te lo imaginabas?

JJRM: No, la verdad es que no, de hecho, tampoco han tenido una repercusión altísima, pero si que es verdad que fue inesperada.

El primero que hice de ciencia ficción lo improvisé en una tarde libre, que estaba aburrido y no se, necesitaba jugar. No pensé que lo fuesen a leer tanta gente. A partir de ahí ya uno empieza a encariñarse más con este formato. De momento, creo que tienen una repercusión discreta, pero a la vez satisfactoria para mí.

Me han supuesto contactar y conocer a gente que no conocía antes y sobre todo sentir que esto también les parece importante. Comprobar como algo que sale de tu cabeza le gusta y lo aprecia gente que no te conoce de nada.

En esto hay una cosa que siempre me frustraba al principio, cuando escribía, que era eso de que solo te leyesen tus amigos, porque claro no es un barómetro objetivo. Luego pasamos a una fase más satisfactoria que es cuando hay gente con la que ahora tengo una buena relación e incluso se han convertido en amigos después de leer lo que escribo y encontrar ahí un vínculo. Bueno, para mi el siguiente paso que creo que todo escritor desea o debería desear es cuando tus obras van por ahí, por sitios por donde tu ni imaginas que están deambulando, y que las lea gente que a lo mejor no conoces ni conocerás, ni sabrás su opinión ni falta que te hace.

IJDG: Siguiendo con el absurdo. Tu primer largometraje Gritos en el pasillo está protagonizada por cacahuetes.

JJRM: Con está película tuvimos la suerte de tener más repercusión de la que esperábamos, la cosa fue creciendo sobre una pirámide invertida. De una iniciativa casi anecdótica cada vez se fue sumando más gente y, se fue tomando cada vez más en serio, de tal modo que cuando salió tuvo una repercusión que sin ser tampoco tremenda fue mucho mayor de la que esperábamos. Por lo menos eso me permitió seguir adelante en lo audiovisual. De hecho, al final, con esta clase de cosas he acabado dedicándome más a lo audiovisual que a la literatura pura que era mi vocación inicial.

Yo empecé a escribir relatos y novelas antes de escribir guiones, pero al final uno se va especializando, se va centrando tu vida profesional con aquello que le ayuda a uno a pagar el alquiler.

IJDG: ¿cómo se te ocurrió contar una historia ambientada en un manicomio con cacahuetes?

JJRM: Básicamente era una película que queríamos hacer con muy pocos personajes, principalmente dos, mi socio Alby Ojeda y yo en la isla de Fuerteventura, que es donde los dos nos hemos criado. Entonces nadie hacía cine allí, ahora mismo va a rodar Robert Zemekis, Riley Scott, Terry Guilliam, las películas de Star Wars, Wonder Woman… Por lo que necesitábamos algo que en la peor de la coyunturas pudiésemos hacer nosotros dos solos. Necesitábamos algo sin actores y hacerlo posible con objetos muy muy pequeños y fáciles de manipular.

La primera idea fue hacerlo con Playmovils, pero teníamos miedo a que los derechos de imagen de Playmovil fuesen un obstáculo. Así que tiempo después se me ocurrió el concepto de cacahuete del mismo modo que contaba antes [en la primera parte de la entrevista] me ha pasado con el hipopótamo, de una manera totalmente surrealista y sin ninguna justificación racional. Entonces se empezó a hacer esa historia del manicomio. Por su puesto la historia previa que queríamos hacer no transcurría en un Maní-comio sino que era una historia más de ciencia ficción que nunca llegó a hacerse.

IJDG: Hablanos un poco de tu experiencia como director y guionista de Gritos en el pasillo.

JJRM: Yo primero empecé a escribir y luego quise ser director de cine. Cuando empecé con la comunicación audiovisual me di cuenta de que no tenía estomago para la dirección. Así que decidí que lo que quería era escribir novelas, de ahí acabé escribiendo guiones y luego no tuve más remedio que dirigir de vez en cuando. Al final muchas de las cosas a las que me dedico, lo hago no tanto por decisión personal sino por que la vida me ha llevado a ello.

IJDG: Entrando ya en la recta final de esta entrevista, no podemos dejar de preguntarte por tu colaboración con El Mundo Today ¿Cómo es la experiencia de participar en uno de los medios más conocidos y que más bromas ha generado cuando algún medio se ha tomado en serio sus noticias?

JJRM: Es magnifica, El Mundo Today trabaja de una manera muy orgánica, ahora todo el mundo intenta definir todo lo que está haciendo diciendo que es muy orgánico y creo que casi nadie sabe lo que significa que algo sea orgánico. Yo creo que en el Mundo Today si que se trabaja de una manera muy orgánica. Hay un libro de estilo digamos como una linea editorial muy concreta y muy definida, pero dentro de eso la metodología que es bastante abierta. Yo creo que el gran secreto de El Mundo Today no es otro que son gente con un talento desmedido. Yo me siento allí muy pequeñito y bueno llevo más de un año colaborando con ellos, pero aun me siento indigno de estar ahí. Pienso que a lo mejor estoy allí por que les desgravo en la declaración de la renta.

Vamos es una experiencia muy satisfactoria y de la que aprende uno muchísimo. El Mundo Today tiene una cosa maravillosa que es que intenta huir de la payasada y de la caricatura e intenta que el contenido sea muy delirante, pero la forma sea bastante seria imitando lo que es el periodismo de verdad.

IJDG: Ya hemos hablado de tus referentes artísticos. A nivel literario, ¿cuáles serían?

JJRM: Además de los anteriormente citados, para mí uno de los mas importantes en mi vida ha sido Ray Bradbury, es mi debilidad; también Edgar Allan Poe, Lewis Carroll. Descubrir en la adolescencia El Señor de los Anillos de Tolkien, obviamente, también me cambió la vida. Aquí en España me apasiona Espronceda sobre todo, El estudiante de Salamanca. Además Stephen King, Clive Barker, las cosas que he leído de Alejandro Barico me llegan muy dentro. La verdad es que muchos, también va por épocas, en una juventud más temprana adolescencia disfrutaba mucho a Kafka y a Hoffmann, y ahora no puedo con ellos. En su día Los tres Mosqueteros de Alejandro Dumas fue de los mejores libros que leí y no se como reaccionaría si lo leyese ahora. Creo que cada autor e incluso cada libro tiene su propia época. Y creo que hay algunos que van dejando más poso que otros.

IJDG: ¿Qué te hizo empezar a escribir?

JJRM: Creo que escribir, esto va a sonar un poco pedante, realmente escribía bastante antes de empezar a escribir. Cuando era niño salía a la calle, mis padres me decían a donde vas y yo les decía me voy a pensar. Para mi ir a pensar era corretear por las aceras e imaginaba historias. A lo mejor que estaba en una nave espacial o una historia de piratas, quizás no era el protagonista de la historia sino que me imaginaba historias. Nunca imaginé que yo quería ser escritor ni mucho menos, era inventarme historias, pero yo vengo mucho de esto. Por parte de madre vengo de una familia de científicos y yo siempre asumí que soy científico. De pequeño quería ser paleontologo, de adolescente quería ser astrofisico, fue ya en la última etapa la adolescencia cuando ya empecé a interesarme por escribir primero relatos y después por hacer cortometrajes. Creo que eso cambió un poco mi brújula dentro. Si es cierto que cuando pedían redacciones o relatos o poesía en el colegio era con lo que más disfrutaba, pero nunca me lo planteé como una meta profesional hasta ya casi la mayoría de edad.

IJDG: Novela, relato, microrrelato, cuento, teatro, microteatro, guión, corto, largo… ¿Alguna preferencia? 

JJRM: Depende de para que tipo de historia, pero si es verdad que disfruto mucho escribiendo relato y disfruto mucho escribiendo novela, bueno junto con la poesía, de más joven escribía más poemas y ahora rara vez lo hago. Me gustan esos géneros porque son los únicos en los que puedo hacer lo que yo quiero tal y como yo quiero, sin ceder a otros condicionantes como pueden ser de presupuesto o de opiniones sobre la historia distintas a la mía. Eso no quiere decir, que no me parezca bien, de cuando en cuando, recoger un trabajo en equipo de tu visión mezclandola con la de otros, de hecho, es por lo que me suelen pagar. También es una experiencia magnifica y creo que muchos escritores, de eso tan solitario como la novela o el relato, deberían probar para también saber lo que es acostumbrarse a que la visión de uno no tiene necesariamente por que ir a misa. Si que es verdad que disfruto cuando me tiro todo un ciclo profesional escribiendo a la vera de otro, vomitando ideas que a lo mejor me motivaban y a las que uno renuncia con la profesionalidad y la madurez necesarias, necesita luego tener esa cosita con la que consolarse, que para mi son los relatos y las novelas. 

IJDG: ¿Hay algún género literario o cinematográfico que te atraiga más?

JJRM: Mis dos favoritos son la comedia y el terror, que es en los que suelo trabajar casi siempre, sobre todo cuando de mi depende. A veces, incluso, acabo combinándolos ya que combinan especialmente bien. Y quien dice terror, dice todos sus primos hermanos ya sea el thriller, el misterio, el suspense, o la intriga en general, son los que mas me gustan. En eso sigo siendo adolescente.

IJDG Para ir finalizando esta entretenida entrevista, ¿nos puedes hablar de tus próximos proyectos?

JJRM: Ahora mismo estoy terminando, bueno en realidad llevo el cincuenta por ciento de una nueva novela de ciencia ficción combinada con género fantástico que me motiva bastante. Luego estoy haciendo los guiones de una serie y un par de largometrajes con varios directores, cruzando dedos y tocando madera para que alguno llegue a buen puerto. Mientras tanto sinceramente lo que más me motiva es hacer la novela, que es mi criaturita mimada.

Muchas gracias Juanjo por aceptar nuestra invitación a esta humilde buhardilla, ha sido un placer tener esta preciosa charla de tantos y tan diversos temas. Te deseamos la mayor de las suertes en tus futuros proyectos y seguiremos enganchados a tus hilos de Twitter.

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Tierra Trivium entrevista a Juanjo Ramírez Mascaró

Juanjo Ramírez Mascaró visita La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Hoy visita La Buhardilla de Tierra Trivium Juanjo Ramírez Mascaró, con la excusa de su última novela El Hipopótamo Mecánico aunque más bien por el placer de charlar un rato con alguien que revoluciona twitter de vez en cuando con sus hilos. Además de escribir novelas, Juanjo Ramírez Mascaró es guionista de cine y televisión, ha dirigido el largometraje Gritos en el pasillo (referencia wikipedia), es ilustrador y colabora con El Mundo Today entre otras cositas. En redes sociales le podéis seguir en twitter (@ramirezmascaro), facebook (ramirezmascaro), instagram (@demasiadovioleta) o en su blog (nanasnegras).

Ignacio J. Dufour García: Muchas gracias por aceptar la invitación a la Buhardilla de Tierra Trivium, para mi es un honor contar con la presencia de alguien tan polifacético y admirador de Douglas Adams. Pero antes de adentrarnos en el mundo del humor, vamos a hablar de tu última novela El Hipopótamo Mecánico. ¿Cómo surge el Hipopótamo Mecánico que construye el protagonista de tu novela, es decir, como surge esa idea?

Imagen cedida a Tierra Trivium por Juanjo Ramírez Mascaró-Juanjo Ramírez Mascaró: Surge porque estaba en un época bastante oscura y justo había terminado de escribir otra novela más corta y bastante más oscura que se titula La Mierda y después de eso tenía ganas de algo que fuese más luminoso y al mismo tiempo más espontáneo, aunque luego se me fue oscureciendo y haciendo más compleja de lo que esperaba. Pero la idea inicial consistía en una huida hacia delante. Partí de una premisa que vino de la manera más surrealista, es decir, directamente del subconsciente, sin procesar: Trata de un chaval que se construye un vehículo con forma de hipopótamo y se lanza a correr aventuras. Todo eso fue surgiendo de una manera muy inconsciente. Luego viene el trabajo de la parte consciente, de ir cogiendo todo eso e ir convirtiéndolo en algo que tenga un sentido y una hilazón dramática.

IJDG: ¿Porqué un hipopótamo?

JJRM: Siempre digo que es el punto más surrealista de la historia precisamente por eso, porque no tiene ninguna explicación. Simplemente estalló en algún lugar de mi sótano ese concepto. Quizás tiene algo que ver con eso de que siempre me ha fascinado esa dicotomía que hay entre lo simpática que resulta la imagen de un hipopótamo y las oscuridades que encierra luego como animal agresivo que es. Bastante peligroso.

Imagen cedida a Tierra Trivium por Juanjo Ramírez MascaróIJDG: Has mencionado tu segunda novela, La Mierda, cuya portada es simétrica a la de portada de La Emperatriz de los Insectos.

JJRM: Sí, porque aunque las escribí por separado y son novelas totalmente independientes en cuanto a sus tramas y personajes, compartían muchas similitudes y género y de tono. Me lancé con ella al experimento de autoedición porque eran tan oscuras que en muchas ocasiones me daba hasta vergüenza enviarlas a editoriales, aunque hice un par de intentos. Llegados a ese punto mi intención fue publicarlas juntas por las razones que acabo de mencionar. Me surgió esa idea de las dos portadas con caras simétricas, se la propuse a Mar Delgado, que fue quien ilustró y diseñó las portadas, tanto de éstas como de la otra que publiqué en su propia editorial (Los vientos que te nombran), que en realidad fue escrita antes de estas dos. Mar hizo su magia con esa idea de la simetría que a mí me venía rondando desde hacía un tiempo en la cabeza.

IJDG: Entonces, ¿tu otra novela es anterior a estas dos?

JJRM: Pues sí. Cronológicamente estaba escrita primero Los vientos que te nombran, aunque no fuese la primera en publicarse. Después de ésa vino La Mierda. Acto seguido empecé El Hipopótamo Mecánico y la dejé a medias. Luego empecé La emperatriz de los insectos, y la terminé, y meses más tarde retomé El Hipopótamo Mecánico. A veces no llevo un proceso demasiado lineal y cronológico, ni en cómo las escribo ni en cómo luego acaban publicándose. Y las que acabamos de mencionar no son, de hecho, las primeras que escribí. Antes de estas escribí otras ocho o diez novelas que probablemente nunca llegue a permitir que vean la luz del sol. Aprendí mucho escribiéndolas, pero ahora mismo me parecen bastante flojas. Con respecto a cuándo acaba editándose cada una de ellas, supongo que muchas veces hay un momento para escribir algo y luego llega un otro en que, por lo que sea, es el momento adecuado para compartirlo. Y muchas veces, aunque queramos decidir eso nosotros, no siempre podemos. No siempre se dan la circunstancias adecuadas, o no tiene uno las fuerzas suficientes cuando ha terminado de escribir algo que le deja exhausto para encima moverlo y defenderlo.

IJDG: Como otros autores que han pasado por esta buhardilla, esta historia es fruto del NaNoWriMo, que cada año se celebra durante el mes de noviembre ¿Qué nos puedes contar de la experiencia?

Imagen cedida a Tierra Trivium por Juanjo Ramírez MascaróJJRM: La primera mitad de la novela fue lo que escribí en el NaNoWriMo, luego me surgieron ocupaciones laborales que interrumpieron mi ritmo de escritura, pero estuve un par de semanas participando en el NaNoWriMo y era fantástico. Siempre digo que se siente uno acompañado como escribiendo en una iniciativa como ésa: Como cuando vas a la biblioteca en épocas de exámenes y ves a los demás estudiando igual que tú o, en este caso, escribiendo ellos también su novela. Ves a todo el mundo compartiendo sus escollos, sus triunfitos… Eso te hace también a ti sentirte más motivado, así que me encantó la experiencia. Luego tuve que cambiar de vida y la novela se quedó hibernando. Cuando la retomé años más tarde fue ya un trabajo más solitario, más pausado, más reflexivo: El trabajo que tarde o temprano no le queda más remedio que desempeñar a un escritor en la mayoría de las ocasiones, supongo.

De un modo u otro, el NaNOWriMo me parece una experiencia magnífica, y se la recomiendo a cualquiera que tenga ganas de escribir y esté poniéndose siempre excusas para postergarlo. Es una opción interesante porque al tener la coartada de «la rapidez» no te juzgas tanto a ti mismo en la primera versión, y sabes que luego tendrás tiempo para perfeccionar lo que en principio has vomitado. Porque muchas veces, sobre todo al principio, lo que necesitamos es eso: vomitar.

IJDG: Tu estilo literario tiene ese punto de absurdo de las obras de Douglas Adams, Terry Prattchet, … ¿es algo buscado o surge de forma natural a la hora de ponerte a escribir?

JJRM: Es lo que me sale de manera espontánea. Obviamente se trata de un tipo de humor y un estilo de redacción que tenemos asociado a cierta literatura inglesa que me llama mucho, MUCHO como lector, así que no es de extrañar que también me influya bastante como escritor. De hecho siempre comento que para mí el referente más confeso de esta novela en concreto es Roald Dahl. Sobre todo sus incursiones en la literatura infantil. Supongo que ése es el aliciente a partir del cuál buscar una voz propia. Pero sí: Siento cierta debilidad por esos autores ingleses que cultivaron géneros como el fantástico, el terror o el misterio. Partiendo de titanes que dejaron su huella antes que Dahl o Tolkien, como Stevenson, Lewis Carroll, Chesterton, Thomas de Quincey… Aunque también adoro a los grandes titanes de la lengua española: Quevedo, Espronceda, Borges, Cortázar, García Márquez… No soy ni seré experto en ninguno de ellos, pero me encantaría morir aplastado entre los unos y los otros, como un insecto entre dos rebanadas de pan de molde.

Imagen cedida a Tierra Trivium por Juanjo Ramírez Mascaró

Tras esta divertida charla nos despedimos de Juanjo Ramírez Mascaró hasta dentro de dos semanas cuando hablaremos de sus otras facetas artísticas. Mientras tanto os invito a la presentación de El Hipopótamo Mecánico el próximo 30 de octubre en la Librería del Centro de Arte Moderno (C/ Galileo, 52) a las 20:00.