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Descanso estival en la Revista Tierra Trivium

Con estos calores hemos decidido tomarnos un descanso en la Revista Tierra Trivium durante el mes de agosto.

Así que hasta septiembre no volverán el Relato Caleidoscópico y La Buhardilla de Tierra Trivium, y más novedades.

Y como aperitivo os adelanto una nueva sección mensual, Ecos de Tierra Trivium en la que recopilaremos reseñas de nuestros autores, entrevistas y todo tipo de noticias breves del universo Tierra Trivium.

ECOS DE TIERRA TRIVIUM

ENTREVISTAS

Paco Riera (Radio Puigcerdá)

Javier Joya (Capgrós, el diari digital de Mataró i el Maresme)

Rosario Curiel (Opinión.com.bo)

RESEÑAS

Cicatrices bajo la piel de Joan Roure por Tumateix Llibres, parlem de llibres

Hasta los andares de Laura Orens por Muntanyes de llibres

PRESENTACIONES

Lunes 29 de Julio a las 19:30 en la Librería Santos Ochoa de La Coruña presentación de Hasta los andares de Laura Orens.

PICADILLO

Cicatrices bajo la piel de Joan Roure entre las 20 novelas recomendadas por Negra y Mortal para este verano

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La Buhardilla de Tierra Trivium

En este verano tan caluroso, me ha apetecido echar la mirada atrás a ese primer día de enero en el que comenzó la andadura de La Buhardilla de Tierra Trivium y ver como esa primera entrevista con Sara Muñoz al hilo de la publicación del Dietario Feminista fue un preludio de la tematica de las entrevistas que le siguieron. De esta forma hemos hablado de reivindicaciones como la inclusión de escritoras en el pavimento de la ciudad de Madrid, con referentes de la literatura juvenil actual, y de tantas autoras, cientificas e inventoras que han sido silenciadas por la historia.

Y para la próxima temporada que dará comienzo en agosto (queremos seguir yendo contracorriente y más en los tiempos que corren), entrevistaremos a más referentes del moviemiento feminista, a más artistas… Poniendo nuestro granito de arena para que tengamos que estar recuperando la memoria de aquellas que fueron olvidadas o borradas de la historia como hace mi compañera Nuria Barnes en su sección semanal.

Os adelanto que en esta temporada empezaran a volver algunos de los entrevistados para hablarnos de sus nuevas novelas, lo que supondrá un doble honor para nosotros.

Y para concluir esta visita por La Buhardilla os dejo los enlaces a todas las entrevistas publicadas, espero que las volvaís a disfrutar con la misma emoción que el día en el que se publicarón.

SARA MUÑOZ (Dietario Feminista)

PATRICIA MARTIN RIVAS (Saudade)

-ANA VIGO (La busqueda de los Dioses)

LAURA ORENS (Del revés)

JOSE MELLINAS Y ROSARIO CURIEL (Agapornis)

-LA VIDA DE COLOR CAOBA (Blog)

-ORBITA DIVERSA (Fancine Creadoras Letras)

FURIAS Y FEMINAS (Obra de teatro)

-JOSE JESUS GARCIA RUEDA (A Voz en Cuento)

-SARA LEVESQUE (Participación en Cuadernos de Medusa)

-RAQUEL LOPEZ MARTIN (Desnuda en versos)

EVA MARIA MEDINA (Relojes Muertos)

-MANUEL TRIGO (La Esfera Negra)

-PILU DEL RIO (Varios textos)

-JORDI ROSIÑOL LORENZO (Relatos al límite)

-JUANJO RAMIREZ MASCARO (Parte 1 y Parte 2)

-JUAN MANUEL SANCHEZ MORENO (Luces que parpadean)

-ESTIBALIZ BURGALETA (El ganador se lo lleva todo)

-AFRICA RUH (Parte 1 y Parte 2)

-TXARO CARDENAS (Revista digital Moon Magazine)

-CLARA CORTES (Clementine)

-HERSTORICAS PIONERAS (Juego de Cartas)

-IRIA G. PARENTE Y SELENE M. PASCUAL (El Orgullo del Dragón)

ORBITA DIVERSA (Escritoras que cambiaron el mundo)

-CREADORAS LETRAS

-NURIA BARNES (La cala, versión musical)

-JAVIER JOYA (Paula X)

-DAVID ALVAREZ SANCHEZ (Secretos en la vida de Paula)

Nos vemos en agosto con novedades y la semana que viene continúa el Relato Caleidoscópico.

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David Álvarez Sánchez visita La Buhardilla de Tierra Trivium

David Álvarez Sánchez visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Esta semana Albahaca Martín entrevista en La Buhardilla de Tierra Trivium al escritor David Álvarez Sánchez con motivo de la publicación de su poemario Secretos en la Vida de Paula.

Albahaca Martín: Me gustaría saber ¿Por qué decides en un momento dado ponerte a escribir, emprender el camino literario?

David Álvarez Sánchez: Fue a raíz de la muerte de mi abuelo cuando tomé la decisión de empezar a escribir sobre el papel, en ese momento me emocioné recordando las historias que me solía contar en nuestros paseos.

AM: ¿Cómo realizas la planificación de la obra antes de escribirla, tienes todo atado antes de escribir o sin embargo vas dando pie a la improvisación?

DAS: Lo primero que hago es coger una libreta para empezar a escribir la idea que quiero transmitir al lector. A medida que va avanzando la historia que estoy contando sobre el papel suelo improvisar alguna idea que se me está ocurriendo en ese momento.

AM: Ciñéndonos a Secretos en la vida de Paula, ¿Qué ha sido lo más complicado a la hora de escribirla?

DAS: A la hora de desarrollar la historia, había momentos en los que no sabía cómo continuar, por suerte a mi lado tenia mi libreta.

AM: Creo que aparte de novelista también escribes poesía, en qué género te sientes más cómodo o te gusta más.

DAS: No sabría decirte, en un futuro me planteo escribir un libro de poemas.

AM: Tienes en mente nuevos proyectos literarios.

DAS: Ahora mismo estoy con la promoción de Secretos en la vida de Paula y lo compagino con las oposiciones a Correos. Estoy escribiendo una nueva historia que lleva por título Alma y su nueva vida para el concurso de Amazon.

Antes de despedirme quisiera dar las gracias a la editorial Grupo Tierra Trivium por darme la oportunidad de formar parte de ella.


La próxima semana retomaremos el Relato Caleidoscópico con un nuevo autor.

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El Relato Caleidoscópico de Eva Palomares

Esta semana la encargada de los designios de Elíseo es Eva Palomares. Y como comenté hace un par de semanas la historia continúa desde el primer punto intermedi, siendo el hashtag de hoy #RCaleidoscópico23, tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en el Facebook para comentar la entrada de hoy.

Primer Intermedio (Ignacio J. Dufour García)

Elíseo estaba a punto de dormirse cuando una idea cruzó por su mente— si me duermo olvidaré lo poco que recuerdo —hizo todo lo posible por intentar mantenerse despierto sin llegar a conseguirlo.

Se despertó en una habitación deshabitada de paredes que una vez fueron blancas, en las que se intuían las sombras de los antiguos muebles que una vez la poblaron, como los retazos de recuerdos que poblaban su mente de Nuevo Humano.

Recordaba vagamente el despertar del día anterior en la que creía que era su oficina, su vagar por distintos planos de la consciencia sin estar seguro de que había sido realidad y que había sido una ensoñación.

Las marcas en tobillos y muñecas eran lo único que le podía indicar que el encuentro con 223 había sido en este plano de la realidad, pero justo esa parte del día anterior era la que se había corrompido en la mente de Elíseo.

Se levantó y un tintineo le alertó de la caída de lo que tenía en el regazo, eran el bolígrafo y hoja que asía antes de que el sueño le venciese. En el papel se intuían restos de unas palabras, «DOP F/ SU NO?» que no le decían nada.

Día 22 (Salvador Ramírez)

—Debe haber un problema de circuitos. Esto no está funcionando…

—Sí, pero no entiendo qué puede ser. Hemos revisado todo. Otros han ido bien, pero éste… De repente recuerda algo, lo mezcla con sucesos extraños, viaja a la infancia… Y esa insistente interferencia de deseo sexual con la enfermera…

Entre tanto, Elíseo, aturdido en el nuevo escenario en que se encuentra, observa desconcertado el bolígrafo y el papel recién caídos al suelo. Su cabeza es ahora un remolino de confusión. Algunas ideas vagas le rondan, vienen y van, pero no logra atrapar ninguna.

Al otro lado, mientras le observan a través de una oculta cámara, las dos mujeres continúan la conversación.

—Es comprensible, Mayda. Son cosas que forman parte de su pasado, de fantasías, no sé, juegos infantiles, pesadillas, miedos… Y el deseo erótico es más normal, si cabe. Lo hemos visto ya en otros. Son pensamientos muy arraigados. Tú lo sabes bien, se ha discutido en el equipo, el propio Plan advertía de algo así. La Gran Transformación en Nuevos Humanos no iba a ser tan sencilla.

—Ya… sí… Lo sé, Alene, lo sé. Pero aquí hay algo más. Éste se resiste, cambia con demasiada frecuencia, lucha incluso con cierta conciencia de ello. Es como si no quisiera abandonar su pasado.

En ese momento, Elíseo gritó.

Día 23 (Eva Palomares)

Y Elíseo se escuchó a sí mismo.

Pero él no había abierto la boca para proferir ningún sonido. Los gritos provenían de todas direcciones. Múltiples gargantas de Elíseos invisibles se colaban en su tímpano a través de los muros que delimitaban aquella habitación.

¿Qué era aquello? ¿Una broma macabra? Rápidamente, los ojos de Elíseo recorrieron la estancia en busca de una salida. No la halló. No existía.

Estaba emparedado en aquella habitación. La única pista que podría sacarle de allí pendía de su mano agarrotada. Y estaba tan exaltado que no se dio cuenta de cómo el sudor le corría por la muñeca, humedeciendo el trazo de bolígrafo que, hasta ese momento y, sin que él lo supiera, era su «as en la manga».

Se apoyó en las paredes y escuchó. Ruidos, alguien caminaba. Oía su propia voz al otro lado.

Elíseo se dio cuenta de que estaba en una ratonera de alguna mente psicótica. Allí había otros Elíseos repartidos en dios sabe cuantas habitaciones iguales a la suya.

Se acercó a una de las paredes y la tocó. La pintura rugosa revelaba algo escrito.

Fijó la vista. Un código igual al que se aferraba su mano. Otro, otro, otro más… Aquellos muros estaban repletos de códigos.


La semana que viene vuelve La Buhardilla de Tierra Trivium y en dos semanas volveremos a tener un nuevo relato de Elíseo.



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El Relato Caleidoscópico de Salvador Ramírez

Tras una semanas de parón retomamos el Relato Caleidoscópico de la mano de Salvador Ramírez dando comienzo a este nuevo ciclo en la vida de Elíseo.

Como adelanté el otro día con la creacción del primer punto intermedio de la historia, a partir de ahora solo guardaré los enlaces desde el primer intermedio, en el que podreís encontrar las referencias a todo lo anterior. Y para no complicar mucho los hashtags continuaremos la numeración desde el último día, es decir, el hashtag será #RCaleidoscópico22, que usaremos tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en el Facebook para comentar la entrada de hoy.

Primer Intermedio (Ignacio J. Dufour García)

Elíseo estaba a punto de dormirse cuando una idea cruzó por su mente— si me duermo olvidaré lo poco que recuerdo —hizo todo lo posible por intentar mantenerse despierto sin llegar a conseguirlo.

Se despertó en una habitación deshabitada de paredes que una vez fueron blancas, en las que se intuían las sombras de los antiguos muebles que una vez la poblaron, como los retazos de recuerdos que poblaban su mente de Nuevo Humano.

Recordaba vagamente el despertar del día anterior en la que creía que era su oficina, su vagar por distintos planos de la consciencia sin estar seguro de que había sido realidad y que había sido una ensoñación.

Las marcas en tobillos y muñecas eran lo único que le podía indicar que el encuentro con 223 había sido en este plano de la realidad, pero justo esa parte del día anterior era la que se había corrompido en la mente de Elíseo.

Se levantó y un tintineo le alertó de la caída de lo que tenía en el regazo, eran el bolígrafo y hoja que asía antes de que el sueño le venciese. En el papel se intuían restos de unas palabras, «DOP F/ SU NO?» que no le decían nada.

Día 22 (Salvador Ramírez)

—Debe haber un problema de circuitos. Esto no está funcionando…

—Sí, pero no entiendo qué puede ser. Hemos revisado todo. Otros han ido bien, pero éste… De repente recuerda algo, lo mezcla con sucesos extraños, viaja a la infancia… Y esa insistente interferencia de deseo sexual con la enfermera…

Entre tanto, Elíseo, aturdido en el nuevo escenario en que se encuentra, observa desconcertado el bolígrafo y el papel recién caídos al suelo. Su cabeza es ahora un remolino de confusión. Algunas ideas vagas le rondan, vienen y van, pero no logra atrapar ninguna.

Al otro lado, mientras le observan a través de una oculta cámara, las dos mujeres continúan la conversación.

—Es comprensible, Mayda. Son cosas que forman parte de su pasado, de fantasías, no sé, juegos infantiles, pesadillas, miedos… Y el deseo erótico es más normal, si cabe. Lo hemos visto ya en otros. Son pensamientos muy arraigados. Tú lo sabes bien, se ha discutido en el equipo, el propio Plan advertía de algo así. La Gran Transformación en Nuevos Humanos no iba a ser tan sencilla.

—Ya… sí… Lo sé, Alene, lo sé. Pero aquí hay algo más. Éste se resiste, cambia con demasiada frecuencia, lucha incluso con cierta conciencia de ello. Es como si no quisiera abandonar su pasado.

En ese momento, Elíseo gritó.


La semana que viene volverán las entrevistas de La Buhardilla de Tierra Trivium y en dos semanas volveremos a tener un nuevo relato de Elíseo.

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Javier Joya visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Javier Joya visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Esta semana tenemos el placer de contar en La Buhardilla de Tierra Trivium con Javier Joya autor de las novelas Esperanza de Sangre y Paula X, la joven con el síndrome del corazón roto, recientemente publicada por el Grupo Tierra Trivum, así como de relatos entre los que se puede destacar El Pederasta publicado en la antología Premios Literarios Fusionarte. Podéis seguirle en Twitter (@Javi_Joya)

Ignacio J. Dufour García: Es un placer contar con tu presencia en La Buhardilla de Tierra Trivium, para charlar de tu última novela publicada, que formará un biología con tu siguiente novela, y de tu carrera literaria, ¿desde cuándo escribes? ¿Por qué?

Javier Joya: Empecé a escribir en el 2017, más o menos. La verdad es que mi contacto con la narrativa fue algo… digamos que «poético», me inspiró una película: El ladrón de palabras.

IJDG: En relación a la escritura… ¿en qué te beneficia tu profesión actual? ¿En qué te perjudica?

JJ: El ser policía y centrarme a escribir novela policíaca, negra o criminal (de momento), me da muchas ventajas a la hora de crear historias, por el simple hecho de ser conocedor de cómo funciona el sistema policial, judicial y palpar la realidad desde la perspectiva delincuencial.

La escritura ha creado en mí, una especie de adicción, y con ello, la reducción de mis horas de sueño y algún que otro reproche de mi mujer: «¿Otra vez estás escribiendo?».

IJDG: Nos gustaría saber cuál es el libro de literatura española independiente que más te ha gustado. ¿Qué te llevó a su lectura?

JJ: La última raya del escritor Javier Jorge Urbano. El libro me lo dejó un amigo y reconozco que me gustó la historia y el cómo la escribió.

IJDG: ¿Qué motivación necesitan los españoles para leer? ¿Por qué estamos por debajo de la media? Se aceptan ideas…

JJ: Leer tiene este poder: «Ver el mundo con otros ojos y desde otras perspectivas». Así que, la lectura tiene un alto componente empático que a la vez nos hace mejores seres humanos; por ello, me gusta decir que leer nos enriquece en sentimientos y emociones, y, nos aleja de lo analógico, mecánico y digital. ¿Hay algo más motivador que intentar ser mejor persona?

No hay que mirar ninguna estadística para saber que cada vez se le dedica menos tiempo a la lectura, sólo hay que viajar en un vagón de tren para ser consciente de ello. Demasiadas distracciones, un amplio ocio invitando dosis de euforia y… el gran peligro de la humanidad (para mí): el móvil; un «arma» que nos roba tiempo y anula los sentidos.

Creo que una forma amena y divertida de coger el hábito de leer, es apuntarte a un club de lectura, una manera de compartir momentos literarios, de hacer amigos e incluso ser tú mismo el propulsor para leer un libro. De esta forma, al igual que te apuntas a un gimnasio con el objetivo de fortalecer tu cuerpo, haces lo mismo en un club de lectura, solo que haces gimnasia cerebral…

IJDG: En relación a Paula X… ¿por qué una temática tan dura?

JJ: En esta historia me he inspirado en tres palabras: empatía, resiliencia y amor. He querido de esta forma representar a una víctima de acoso escolar, para que todos aquellos que leyeran el libro fueran conscientes que el bullying va más allá de lo físico y emocional… va directo al alma.

IJDG: Inspirada en hechos reales o fruto de la imaginación.

JJ: El acoso escolar, existe; el narcotráfico, existe; la prostitución, existe; la maldad, existe y… el amor, existe. El cóctel final es fruto de mi imaginación.

IJDG: ¿Cuál es la escena que más te gusta de tu libro? ¿Y la que menos?

JJ: Cuando «Javier» lee una poesía en el tanatorio, no es que sea esta la escena que más me guste, sino la que más me emociona. Respecto a la que menos, diré que una escena del capítulo 26, pero por su dureza.

IJDG: ¿Cuánto tiempo tardaste en escribirla?

JJ: Nueve meses, más o menos.

IJDG: ¿Te imaginas escribiendo poesía o comedia?

JJ: Escribo poesía pero es muy cotidiana. Estoy a siglos luz de los genios poetas que fueron bendecidos con el don de escribir con el alma. Sobre la comedia, ni me lo planteo; rotundamente, no.

IJDG: ¿Qué expectativas tienes sobre tu ópera prima?

JJ: El haber sido capaz de escribir este libro, ha hecho que rebosara mi orgullo. Pensar que algún día mis hijas puedan decir «esto lo ha escrito mi padre»… me emociona. Así que, con humildad y sin ser demasiado atrevido, si llegase a vender mil libros, para mí sería un éxito personal…, y no pido nada más que no sea salud.

Tras esta interesante charla con Javier Joya, le invitamos a visitar la Buhardilla de Tierra Trivium para hablar de la segunda parte de Paula X y confiamos en que ese día podamos celebrar que la primera parte haya llegado al millar de ejemplares vendidos.

La semana que viene vuelve el Relato Caleidoscopio con el primer texto tras el primer intermedio.

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El Relato Caleidoscópico Primer Intermedio

Primer Intermedio de El Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Como ya empezaba a picar el gusanillo de volver a tener el destino de Elíseo en mis manos, aprovechando que ya han pasado los primeros veintiún fragmentos de esta poliedrica historia y que el veintidos es mi número, voy a jugar un poco. Y que mejor forma de hacerlo que creando un punto de inflexión en la historia, a partir del cual los autores son libres de tener en cuenta los veintiun textos anteriores, pero necesariamente tendrán que tener en cuenta este texto y los que le sucedan hasta que dentro de veintiun autores lleguemos a otro punto de inflexión como los puntos de salvado de los videojuegos.  En consecuencia este relato no usará el hashtag  sino que inaugurará una nueva serie de hashtag #RCaleidoscópicoPI, que usaremos tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en el Facebook para comentar la entrada de hoy.

Rompiendo la tradición solo voy a recopilar los enlaces a las entradas anteriores, antes de dar paso a mi texto, y las proximás semanas solo se incluirán los enlaces posteriores a este.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)

Día 8 (Juanjo Ramírez Mascaró)

Día 9 (Laura Orens)

Día 10 (Miguel Rodríguez)

Día 11 (Lara Fernández R.)

Día 12 (Paqui Ortega)

Día 13 (Juan Manuel Sánchez Moreno)

Día 14 (Jordi Rosiñol)

Día 15 (Estibaliz Burgaleta)

Día 16 (Marina Ezama Botas)

Día 17 (Eduardo S. Aznar)

Día 18 (Jacobo Feijóo)

Día 19 (Patricia Martín Rivas)

Día 20 (Sara Levesque)

Día 21 (Alberto Blanco Rubio)

Primer Intermedio (Ignacio J. Dufour García)

Elíseo estaba a punto de dormirse cuando una idea cruzó por su mente— si me duermo olvidaré lo poco que recuerdo —hizo todo lo posible por intentar mantenerse despierto sin llegar a conseguirlo.

Se despertó en una habitación deshabitada de paredes que una vez fueron blancas, en las que se intuían las sombras de los antiguos muebles que una vez la poblaron, como los retazos de recuerdos que poblaban su mente de Nuevo Humano.

Recordaba vagamente el despertar del día anterior en la que creía que era su oficina, su vagar por distintos planos de la consciencia sin estar seguro de que había sido realidad y que había sido una ensoñación.

Las marcas en tobillos y muñecas eran lo único que le podía indicar que el encuentro con 223 había sido en este plano de la realidad, pero justo esa parte del día anterior era la que se había corrompido en la mente de Elíseo.

Se levantó y un tintineo le alertó de la caída de lo que tenía en el regazo, eran el bolígrafo y hoja que asía antes de que el sueño le venciese. En el papel se intuían restos de unas palabras, «DOP F/ SU NO?» que no le decían nada.


La semana que viene volverán las entrevistas de La Buhardilla de Tierra Trivium y en en dos semanas volveremos a tener un nuevo relato de Elíseo.

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La cala de Nuria Barnes en La Buhardilla de Tierra Trivium

De Rjcastillo - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=24708664

Esta semana le hemos dado un ligero cambio a La Buhardilla y nos acompaña el Tio Mallo recitando el poema La Cala de Nuria Barnes.

Disfrutarlo y nos vemos la semana que viene con una nueva entrega de El Relato Caleidoscópico con algunas sorpresas. Y os adelanto que en breve tendremos cambios en La Revista Tierra.

https://soundcloud.com/el-tiomallo/la-cala-mp3

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El Relato Caleidoscópico de Alberto Blanco Rubio


Vigesimo primer Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

En esta vigesimo primera semana de El Relato Caleidoscópico el encargado de continuar la historia ha sido Alberto Blanco Rubio. Os recuerdo que podeís comentar esta entrada con el hashtag #RCaleidoscópico21, tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en el Facebook.

Para no romper la tradición, paso a recopilar los enlaces a las entradas anteriores, antes de dar paso al texto de Alberto.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)

Día 8 (Juanjo Ramírez Mascaró)

Día 9 (Laura Orens)

Día 10 (Miguel Rodríguez)

Día 11 (Lara Fernández R.)

Día 12 (Paqui Ortega)

Día 13 (Juan Manuel Sánchez Moreno)

Día 14 (Jordi Rosiñol)

Día 15 (Estibaliz Burgaleta)

Día 16 (Marina Ezama Botas)

Día 17 (Eduardo S. Aznar)

Día 18 (Jacobo Feijóo)

Día 19 (Patricia Martín Rivas)

Volvieron los silbidos. Los silbidos. Los silbidos acusadores de la infancia son los cuchillos invisibles del presente. Los silbidos en la escuela.

[Onomatopeya de un silbido.]

Te silbaban por ser diferente, Elíseo. Por eso ahora estás maniatado. Por eso tu calvicie, estéril y aceitosa. Por eso los panes multiplicados que rodean tu cintura.

[Onomatopeya de todos los silbidos, simultánea, dolorosamente.]

223 miraba con satisfacción resbaladiza los recuerdos hirientes de Elíseo. Sabía que, para los Nuevos Humanos, recordar enladrillaba el camino hacia la sanación.

—No recuerdes, Elíseo. Olvídame. Olvida los indomables fueguitos de los silbidos.

Elíseo se obcecaba pretéritamente, obsesionado con los silbidos, inmovilizado por 223, /silbidos/, ciego, /silbidos/; y se retorcía en la camilla.

—Date cuenta, querido, de que el pasado está solidificando tu presente.

Y entonces los silbidos se agudizaron y se convirtieron en zinc, en tanques de zinc, y 223 carcajeó con malicia, en una risa que se hacía eco entre los silbidos.

—Hasta que no te desprendas de tu pasado, no podrás pasar a la categoría de Nuevo Humano, Elíseo. Borrarte la memoria de poco sirve, pues tu cerebro la recupera. Has vuelto a esta aula como si nada. ¿No te das cuenta?

—¿Y qué puedo hacer?

—Resucitar.

Día 20 (Sara Levesque)

—¿Cómo resucito si no estoy muerto?

—Estás muerto en vida. ¿No lo ves? —Elíseo, cada vez más confuso, observaba a 223—. Esas cadenas te las has acomodado tú sólito. Solo tú posees el valor de abrirlas y liberarte. Pero, por lo que acabo de ver, solo tienes huevos para hincharlos pensando en mis tetas. ¿Me equivoco?

223 se acercó mutando hasta Elíseo. Daba un paso disfrazada de enfermera sexy y, a la siguiente pisada, era su antigua profesora.

Elíseo palideció, no sin sentir una breve punzada de excitación por debajo de la cintura al pensar de nuevo en aquellos pechos repletos de sabores. Abrió la boca, pero su intangible voz le traicionó. No así su expresión.

—¿Quieres respuestas, pequeño? —223 hablaba con una golosa sonrisa satánica mientras le acariciaba la frente.

Elíseo afirmó con la mirada. Al mismo tiempo, asombrado, frunció el ceño al sentir la piel tan avinagrada de 223, de tacto desigual, como si le palpara con papel de lija.

—Esos grilletes son tu pasado. Tú mismo has permitido que te amarren, aferrándote al ayer porque te asusta lo que está por llegar. Por eso creas mundos diferentes. Por eso eres un autor mediocre. Por eso añades eslabones a tu esclavitud con cada tecla que aprietas.

Los ojos de Elíseo intentaban adentrarse en los de 223. Saltaban del derecho al izquierdo y vuelta a derecho, con movimientos cada vez más desesperados. Sentía como si hubiera una barrera entre ellos. No conseguía profundizar en su mirar.

—Dime ahora —223 pegó su tajante nariz a la del muchacho—, ¿para qué tienes huevos?

Día 21 (Alberto Blanco Rubio)

Elíseo se quedó mirando a 223 sin saber qué palabras debía utilizar. Tal vez fuese verdad que nunca había tenido valor para enfrentarse a sus propios miedos. Siempre había jugado a cobijarse entre líneas de tinta sin puntos, pero con muchas comas.

—¿No vas a decir nada, Elíseo? —223 observaba a su interlocutor con el gesto fruncido y un extraño brillo en sus ojos.

—Me vas a perdonar, 223, pero ya que dices que soy un escritor mediocre, tú también deberías mirar en tu interior y aceptar, de una vez, que no eres más que la luz de la imaginación de un genio. Jamás tendrás una forma definida más allá de los libros. —Elíseo hizo una pausa antes de continuar hablando. Poco a poco, comenzaba a recuperar el orgullo que había perdido unos minutos antes—. Y no trates de engañarme con tus disfraces. Tus caricias son los susurros de las hojas al unirse y tu corazón solo entiende de renglones abstractos.

223 guardó silencio. No se esperaba aquella respuesta por parte de Elíseo. El joven puso el capuchón a su bolígrafo, no sin antes haber escrito un punto sobre el papel. Después, dejó que la noche le atrapase en la página 223 de aquella misteriosa obra sobre la vida y la muerte.


La semana que viene volverán las entrevistas de La Buhardilla de Tierra Trivium y en en dos semanas volveremos a tener un nuevo relato de Elíseo.



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El Relato Caleidoscópico de Sara Levesque

Vigesimo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

A modo de celebración de estas veinte semanas de Relato Caleidoscópico, hemos invitado a nuestra compañera Sara Levesque, de la que podeís leer sus colaboraciones cada viernes. Como es costumbre, os invitamos a comentar este relato con el hashtag #RCaleidoscópico20, tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en el Facebook.

Como no iba a ser de otra manera en esta vigesima entrada volvemos a recopilar los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico, seguidas del texto de Sara Levesque.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)
Día 9 (Laura Orens)
Día 12 (Paqui Ortega)
Día 14 (Jordi Rosiñol)
Día 18 (Jacobo Feijóo)
Su dedo pulsó el punto. Quizá el final, quizá el punto y aparte.
— Vaya volada llevas, hermano — le espetó un colega rastafari que estaba tirado en el sofá sacando humo de un cigarrillo de extraño olor.
Elíseo se quedó mirando la pantalla. Eso de hacer una novela caleidoscópica como las de Italo Calvino se le estaba yendo de las manos. Su cerebro procesaba a velocidad de resacoso y lo único que pudo hacer fue rascarse el culo.
—Y encima no has dejado ni un trago de vodka negro — añadió una choni desde el cuarto del fondo, acompañada por una risa de sonido tabernario de dios sabe quién.
Elíseo (cuyo verdadero nombre era Ignacio, pues Elíseo era su nick) miró de nuevo la yema de su dedo, la del punto. Dirigió ese dedo hasta la ventana del navegador que tenía el Twitter abierto y escribió: «Dios es un concepto de bar que mora en todos nosotros». No había terminado de escribirlo cuando ya alguien le estaba llamando fascista, otro le invitaba a unirse a su secta y un tercero amenazaba con denunciarlo.
—Los autores en calzoncillos sois escojonantes —interrumpió al fondo la voz de risa tabernaria justo cuando empezaba una canción de Los Pitufos Makineros.
Elíseo apuró lo que quedaba de vodka negro y le dio el último beso a su petardo de marihuana.
—Joder —pensó—. La que voy a liar ahora pulsando de nuevo el INTRO…

Volvieron los silbidos. Los silbidos. Los silbidos acusadores de la infancia son los cuchillos invisibles del presente. Los silbidos en la escuela.

[Onomatopeya de un silbido.]

Te silbaban por ser diferente, Elíseo. Por eso ahora estás maniatado. Por eso tu calvicie, estéril y aceitosa. Por eso los panes multiplicados que rodean tu cintura.

[Onomatopeya de todos los silbidos, simultánea, dolorosamente.]

223 miraba con satisfacción resbaladiza los recuerdos hirientes de Elíseo. Sabía que, para los Nuevos Humanos, recordar enladrillaba el camino hacia la sanación.

—No recuerdes, Elíseo. Olvídame. Olvida los indomables fueguitos de los silbidos.

Elíseo se obcecaba pretéritamente, obsesionado con los silbidos, inmovilizado por 223, /silbidos/, ciego, /silbidos/; y se retorcía en la camilla.

—Date cuenta, querido, de que el pasado está solidificando tu presente.

Y entonces los silbidos se agudizaron y se convirtieron en zinc, en tanques de zinc, y 223 carcajeó con malicia, en una risa que se hacía eco entre los silbidos.

—Hasta que no te desprendas de tu pasado, no podrás pasar a la categoría de Nuevo Humano, Elíseo. Borrarte la memoria de poco sirve, pues tu cerebro la recupera. Has vuelto a esta aula como si nada. ¿No te das cuenta?

—¿Y qué puedo hacer?

—Resucitar.

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Día 20 (Sara Levesque)

—¿Cómo resucito si no estoy muerto?

—Estás muerto en vida. ¿No lo ves? Elíseo, cada vez más confuso, observaba a 223. Esas cadenas te las has acomodado tú sólito. Solo tú posees el valor de abrirlas y liberarte. Pero, por lo que acabo de ver, solo tienes huevos para hincharlos pensando en mis tetas. ¿Me equivoco?

223 se acercó mutando hasta Elíseo. Daba un paso disfrazada de enfermera sexy y, a la siguiente pisada, era su antigua profesora.

Elíseo palideció, no sin sentir una breve punzada de excitación por debajo de la cintura al pensar de nuevo en aquellos pechos repletos de sabores. Abrió la boca, pero su intangible voz le traicionó. No así su expresión.

—¿Quieres respuestas, pequeño? 223 hablaba con una golosa sonrisa satánica mientras le acariciaba la frente.

Elíseo afirmó con la mirada. Al mismo tiempo, asombrado, frunció el ceño al sentir la piel tan avinagrada de 223, de tacto desigual, como si le palpara con papel de lija.

—Esos grilletes son tu pasado. Tú mismo has permitido que te amarren, aferrándote al ayer porque te asusta lo que está por llegar. Por eso creas mundos diferentes. Por eso eres un autor mediocre. Por eso añades eslabones a tu esclavitud con cada tecla que aprietas.

Los ojos de Elíseo intentaban adentrarse en los de 223. Saltaban del derecho al izquierdo y vuelta a derecho, con movimientos cada vez más desesperados. Sentía como si hubiera una barrera entre ellos. No conseguía profundizar en su mirar.

—Dime ahora 223 pegó su tajante nariz a la del muchacho, ¿para qué tienes huevos?


La semana que viene volverán las entrevistas de La Buhardilla de Tierra Trivium y en en dos semanas volveremos a tener un nuevo relato de Elíseo.