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Rosa sobre blanco: La rueda

Engranajes de un reloj

Esta semana Rosa García-Gasco nos trae una reflexión sobre el paso del tiempo y este mundo que cada vez parece que va más rápido sin dejarnos tiempo de asimilar lo sucedido para tener que está asimilando otra cosa nueva y sin más preámbulos os dejo con La rueda.

La rueda

 Detente, para
de oír la vida en bucle,
de masticar oxígeno,
de desear tu propio fin y tus gusanos.
Para, si puedes,
De andar girándote en la rueda de las horas,
de descontar y de contar, de hacerte trizas,
de componerte con cristales rotos,
de estar callada porque estás más guapa,
de revivir con el contacto de los viernes
porque estás muerto entre semana.
Detente, para
de hacer sonar el claxon de tu ira,
y de mentir y de escurrir el bulto,
y de vivir a medias y tibiezas,
de que tu tiempo se parezca tanto
a tu esqueleto o a sí mismo,
a tu silueta, doble sombra, en el espejo.
 Un día igual a otro se sucede
y ya te vas, si no te paras, acercando
a la disolución.
                                    Detente.
                                                           Para.

Por Rosa García-Gasco

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37º Latitud Norte: Guerra y Paz

Un militar Ruso sujeta la pierna de otro militar por encima de su cabeza haciendo que sus piernas formen un ángulo de 180º

Este domingo Rosa María Mateos nos trae una historia peculiar con militares haciendo de bailarinas, pero como es mejor leerlo que os lo cuente yo, os dejo con Guerra y Paz.

Guerra y Paz

Nikolay, el hermano pequeño del presidente, tiene el oficio más envidiado del país y —sin duda— el puesto de mayor rango en la jerarquía militar. El distinguido mariscal es el estirador oficial del ejército ruso.

—Quiero un ejército flexible —dijo el presidente en su último discurso. Y su hermano se puso manos a la obra.

Cada mañana, pasa revista a los oficiales y les ordena ejercicios imposibles, más propios de contorsionistas que de guerreros. El mariscal persigue el objetivo de dirigir el mejor ejército de resistencia del mundo y se dedica con saña a dar las seis en punto con las piernas de sus subordinados.

Los militares calientan desde la madrugada en el patio del cuartel y siguen al pie de la letra la tabla de ejercicios de las bailarinas del Bolshoi. Por lo pronto tienen las articulaciones como un chicle y bordan el spagat mirando de frente. Ahora bien, todo aquel que no consigue un ángulo llano con las extremidades inferiores es condenado a leer Guerra y Paz durante las noches. El mariscal Nikoláievich no sospecha que les está regalando el mayor canto pacifista de la literatura rusa.

El panorama internacional es poco halagüeño; mientras los marines americanos echan músculo a base de pesas en los gimnasios, los militares rusos cultivan arabescos, fouettés y splits laterales. El día que ambos ejerciten el cerebro, contemplarán la paz en el horizonte y darán un plié cruzado con los dos brazos a mariscales, gerifaltes, poderosos y mandatarios del mundo.


Por Rosa María Mateos

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Camino Baró visita la Buhardilla de Tierra Trivium

Camino Baró

Hoy, víspera del 8 de Marzo tenemos una visita muy especial, realmente nos visitó en diciembre, pero hemos querido publicar su entrevista en una fecha tan señalada. Ella es Camino Baró, activista Intersex y autora de El club de las pelirrojas. Participa activamente en las asociaciones GrApSIA y Órbita Diversa, ha participado en el grupo de psicología solidaria del CSA Tabacalera de Madrid y en múltiples actividades y congresos como iréis viendo a lo largo de la entrevista. Y si queréis conocerla un poco más la podéis encontrar en facebook como Cami Nito, donde suele difundir otras entrevistas y acciones. Como se que tenéis ganas de conocerla damos paso a la entrevista.

Ignacio J. Dufour García: En junio de este año participaste en el festival Convivencias con la pieza de teatro encuentro El club de las pelirrojas, ¿cómo fue la experiencia?¿qué te pareció el evento?

Camino Baró: Fue muy interesante, más que nada por que era la primera vez que cogía a gente por la calle al azar y que no conocían absolutamente nada acerca de la intersexualidad, como era de suponer, porque la intersexualidad es una realidad muy invisilibilizada. Fue curioso comprobar como la gente respondía. Todas las personas con mucha receptividad, de cualquier edad, de cualquier nacionalidad, de cualquier género… Muy bonito, la verdad. Eso creo que me dio alas para seguir adelante con temas de activismo, visibilización etc. Así acabé más adelante en otras iniciativas todavía más visibles, hasta el momento actual.

Teatro Encuentro (Camino Baró al fondo, de espaldas con el pelo rojo)

IJDG: ¿Qué fue más difícil, escribir el teatro encuentro o el momento de representarlo frente a toda la gente?

CB: Creo que escribir el cuento, pues me surgieron muchos dilemas. Uno de ellos era él de no terminar la historia como la mayoría de cuentos relacionados con la no normatividad. Incluso le pregunté en un congreso a la ilustradora Olga de Dios, bastante conocida por publicar cuentos infantiles ilustrados, cómo podría darle una salida al cuento que no recurriese al final típico: «me asocio con el colectivo y es el colectivo el que me da fuerza, ya que en el colectivo encuentro mi identidad, me empodero por otras personas que han vivido la misma realidad que yo». Yo quise darle un final alternativo. He retocado el cuento en los últimos días y yo también puedo encontrarle un final feliz a mi cuento sin tener que recurrir a los demás.

IJDG: ¿Te costó dar el paso para representar El club de las pelirrojas en la calle?

CB: Nunca había hecho teatro callejero por lo cual eso no me costó nada porque siempre he sido un poco payasa. No he tenido nunca vergüenza y la verdad es que me lo pasé genial. La gente con la que realicé esa actuación era gente de total confianza y disfruté muchísimo la experiencia.

IJDG: ¿Porqué ese título, El club de las pelirrojas?

CB: El club de las pelirrojas viene por el dicho de conoces a más personas intersexuales que pelirrojas. Tengo una obsesión desde que me dijeron esta frase. Cada persona pelirroja que me cruzo por la calle me lo recuerda. El club de las pelirrojas trata también de una anomalía cromosómica: el pelirrojo se corresponde a una mutación genética y guarda cierta similitud con el contenido de mi historia o por lo menos con lo que yo quería transmitir.

Teatro Encuentro (Camino Baró la tercera por la derecha)

IJDG: Además, el primer día que representaste El club de las pelirrojas se estaba rodando un documental, ¿Qué nos puedes contar sobre el documental?

CB: Es un documental que llevo grabando desde hace año y medio aproximadamente. Surgió de una manera azarosa, conociendo a una persona con mucha curiosidad por cuestiones de Género y con muchas ganas de tratar las dificultades dentro del debate desde la perspectiva de personas que hemos vivido una experiencia no normativa a este respecto.

El documental se está terminando de grabar, faltaría el montaje, doy por supuesto que tenemos bastante material y esta es la parte más complicada. Solo falta grabar un congreso al que voy a acudir y a hablar en calidad de afectada por el tipo de intersexualidad insensibilidad a los andrógenos, será en Barcelona en marzo. A partir de ahí, montar e intentar presentarlo a diferentes sitios.

IJDG: Al hilo del documental, ¿Qué te impulsó a convertirte en activista?

CB: Hace poco, lo discutía con una persona, también relacionada con el sector LGBTI, ¿en el colectivo que significa ser activista? Porque para mí activismo es un término que me genera cierto conflicto semántico. Conceptualmente, desde mi punto de vista, activista es una persona que está luchando por los derechos de un colectivo. En mi caso yo no estoy luchando por los derechos de las personas intersex, pero si estoy luchando por su visibilidad. Esta persona con la que discutía me decía que activismo no tiene por qué traducirse como la persona que lucha por conseguir cambios en legislaciones o leyes, modificar códigos penales… ese tipo de cosas, sino en hacer cosas. Precisamente por eso se llama activismo, porque estas invirtiendo parte de tu tiempo personal en hacer cosas, de manera gratuita.

Mi interés por el activismo ha ido creciendo poquito a poco. Iniciativa que me proponen, iniciativa a la que me sumo, pero fundamentalmente con esa meta, la de visibilizar la intersexualidad, siempre con mi mejor voluntad para que la gente se de cuenta de que mi realidad no tiene que ser la misma realidad de otras personas intersexuales. De hecho hay muchísimos tipos diferentes de intersexualidad y yo tengo una de ellas. Mi deseo más primario me pide que la gente que me conozca pueda poner cara al concepto intersexualidad y que no les suene a cuento chino o a mitos griegos, a cosas muy extrañas o poco comunes. Me gustaría que la gente se quedara con que es más frecuente de lo que se piensa y que le pudieran poner una cara. Eso es lo que me motiva en el activismo.

Teatro Encuentro

IJDG: ¿tú condición de Intersexual ha influido en tu activismo?

CB: Por supuesto, sí, sí. Sí, efectivamente. Si yo hubiese continuado viviendo de una manera disociada como viví mi intersexualidad hasta los treinta años, probablemente jamás me hubiera dedicado al activismo.

Sin embargo, sí que hay algo en mi me estoy dando cuenta de que tiraba hacia el activismo más social, porque antes de empezar con todo esto, empecé con el activismo en un centro social autogestionado aquí en Madrid en Tabacalera con un colectivo que ofrece psicología solidaria a personas con bajos recursos. Eso también es una forma de reivindicar y de buscar un poco apoyarnos los unos a los otros, de hacer algo diferente a lo que muchas de las políticas públicas proponen.

IJDG: Otra de tus facetas es el dibujo, ¿en qué te sientes más libre para expresarte, en el dibujo, la escritura o haciendo algún tipo de acción/representación?

Día de la Intersexualidad 2019 en la sede del programa LGBTI de la Comunidad de Madrid

CB: Creo que mi manera de expresarme ha ido variando en función de mi edad. Cuando era bastante más joven, una adolescente, me pasaba día escribiendo, componiendo poemas, creando cuentos, etc. Cuando era muy pequeña también dibujaba, pero el dibujo fue un poquito más mayor, a partir de los veinte-veinticinco años cuando empecé ya a pintar oleos, también algún acrílico. El dibujo siempre me ha acompañado.

IJDG: ¿Nos puedes hablar de tus referentes?

CB:Cuando aún me encontraba muy armarizada buscaba referentes andróginos cuya expresion de género fuera diversa. Me sentía identificada con personas como David Bowie, por ejemplo. Me gustaban (y me gustan) porque rompían los cánones sobre lo que tiene que ser masculino o femenino y jugaban con esas variables de genero. Ahí me sentía muy a gusto.

Cuando ya me he ido metiendo más en temas de activismo LGBTI, me he ido dando cuenta de que las personas que para mi son referentes son personas que se cuestionan todos los esquemas binarios que hemos aprendido desde pequeñas, pequeños, pequeñes. Y principalmente los teóricos fundamentales de esta nueva ola de plantearse el genero desde otras facetas son las personas trans y especialmente ha habido varias personas que me han marcado mucho. Diría que Miquel Missé ha sido el que más, por el tema de no rechazar el cuerpo con el que has nacido y no sentir que tienes que operarlo y modificarlo para encajar en unos roles sociales, preestablecidos con los que no tienes porqué estar de acuerdo. Me ha servido para no demonizarme ni pensar que soy un bicho raro. De ahí te diría que me iría a otras personas que también me han influido después como Paco Vidarte.

Paco Vidarte creo que es, para el colectivo LGBTI, un referente brutal que, lamentablemente, falleció muy joven. Se planteó una mirada LGBTI en su libro Etica marica en el que desarrolla un montón de postulados, de ideas que jamás se me habrían pasado por la cabeza de pensar ni tan siquiera imaginarme que alguien pudiera pensar así. Especialmente, recuerdo que me explotó la cabeza leyendo este libro que nos recuerda que las personas no cisheteronormativas no tenemos que conformarnos con las migajas que nos da la Sociedad heteropatriarcal, que tenemos que intentar defender nuestros derechos desde otro esquema, que no sea el de chupar rueda de los modelos normativos hegemónicos y habla de una ley de la gravedad que padecemos las personas LGBTI, que somos más sensibles a caernos al suelo con una mala mirada, una crítica, un insulto… Para mí su lectura me dio mucha fuerza, mucha garra, para seguir luchando y seguir defendiendo mi visibilidad. Diría Paco Vidarte, Miquel Missé y también me ha influenciado mucho Brigitte Vasallo con sus lecturas ya más relacionadas con temas feministas, poliamorosos, etc. También me ha demostrado otro tipo de feminidad y me ha gustado mucho poder leer su opinión en diferentes obras.

Día de la Intersexualidad 2019 en la sede del programa LGBTI de la Comunidad de Madrid (Camino Baró (i))

IJDG: Tras este año en el que han sido mayoritarias las manifestaciones del 8M y del Orgullo, ¿qué opinas de la situación actual del colectivo LGBTI?

CB: Hace unos meses te respondería con total vehemencia y claridad, te diría sí la cosa esta mucho mejor. Sinceramente ahora mismo [a finales de 2019] me siento confusa para responderte esta pregunta porque por un lado si que veo cierto auge del feminismo sobre todo en las generaciones más jóvenes que vienen con mucha fuerza impulsando diferentes movimientos, grupos sociales… Pero también es verdad que chocamos con determinadas ideologías muy fuertes que están saliendo ahora a la luz. No se en la balanza que es lo que pesa más, la verdad si mi optimismo por esas nuevas generaciones que nos animan a las personas de 36 años como yo, a salir a la calle, a hacer huelgas, a buscar todo lo que sean estímulos que defiendan a la mujer y que redescubramos la labor que ha tenido la mujer a lo largo de la historia y las diferentes obras o el pesimismo por aquellas otras que se están esforzando (y lo consiguen!) por volver a antiguos cánones ya caducos, que sostienen que todo esto del feminismo al final es una moda y que nada tiene que ver con mejorar la Sociedad en la que vivimos.

Quiero pensar que soy optimista, pero las pintan muy mal. Vienen mal dadas.

IJDG: ¿Han influido estas manifestaciones en tu activismo?

CB: Sí, yo con el tema del feminismo creo que siempre tendré una deuda porque a diferencia de muchas compañeras yo he comenzado a involucrarme de una manera más activa hace pocos años. La mayoría de personas feministas con las que me rodeo llevan militando desde la adolescencia. Yo ahora estoy intentando hacer todo lo que puedo, desde mi pequeña esfera, pero teniendo muchas discusiones, muchas peleas con muchas personas a mi alrededor, haciendo pedagogía con personas muy cercanas y reflexionando con figuras tan nucleares como mi propia pareja, que me dice que yo no me he puesto las gafas violeta sino que ya directamente lo mío son lentillas. Pues ahí estamos. Como diría una amiga mía en la lucha, en la lucha.

IJDG: ¿Cuáles son tus futuros proyectos?

CB: Para 2020 lo primero empiezo en un trabajo nuevo que es en un gabinete, dejando 10 años atrás de psicogeriatría. Comienzo en un gabinete de psicología clínica con perspectiva de genero feminista, un Proyecto en el que vuelco una gran ilusión.

Para mi es una gran apuesta no solo a nivel profesional sino a nivel personal, ya que creo que es más coherente con mi momento actual, dedicarme profesionalmente a la psicología clínica y más relacionada con temas de feminismo. Por otro lado estoy también involucrada en diferentes colectivos que tratan de hacer visible la figura de la mujer y todo lo que hemos hecho a lo largo de la historia. Intento que todos los libros que me leo sean escritos por mujeres, prestárselos a compañeras y aliados, organizarme para las citas ineludibles: 8M y 25N.

Proyectos más concretos, seguir militando mucho en el tema de las asociaciones, especialmente en GrApSIA y en Órbita Diversa. También me encantaría hallar la vía para la la publicación del cuento de Andrea (El club de las Pelirrojas).

En el centro donde voy a empezar a trabajar, impartimos formación, me encantaría poder incluir algo relaccionado con sexualidad etcétera. Pero bueno, poco a poco.

Participar también en diferentes congresos. Tengo pendiente solicitar la inscripción para hacer una propuesta en el Congreso Maricorner de 2020, participar en Kaleidos de 2020, en ambos, para visibilizar la I de Intersexualidades.

A nivel de impartición de talleres, seguiré involucrándome en cualquier iniciativa que proponga el programa LGBTI de la Comunidad de Madrid donde colaboro en temas de formación a diferentes colectivos, etc.

Y desde el Colegio Oficial de Psicólogos, coordinando el Grupo de Trabajo de Diversidad Afectivo-Sexual y de Género.

Básicamente, utilizando todas las herramientas que estén a mi alcance para dar visibilidad e intentar sacar adelante el documental junto con las personas que me acompañan en él.


Muchas gracias Camino por este rato tan agradable, te deseamos que pronto veas publicado El club de la pelirrojas y estaremos atentos al estreno de tu documental. Ya sabes que esta es tu casa y estaremos encantados en que nos vuelvas a visitar para seguir hablando de intersexualidad.

La semana que viene y esta vez seguro que sí vuelve el Relato Caleidoscópico. Y estar atentos a nuestras redes que la semana que viene la tenemos llena de presentaciones.

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Poesía sin títulos: A todas las mujeres

Ilustración de Maribel González Rodero

Este jueves Alberto Morate quiere rendir un homenaje A todas las mujeres con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora que se conmemorará el próximo domingo 8 de Marzo. Y para ilustrar este poema ha contado con un dibujo de Maribel González Rodero.

A todas las mujeres

 que por la noche van a oscuras
y oyen el silencio de corazones acelerados.
 Aquellas sin edad
y con pasado denostado.
Las que han roto más de un plato
y en el espejo se descubren cada día
cicatrices de lágrimas que caen despacio.
Las que no se hunden en el mar de un portazo,
y quieren y sienten,
y se acercan aunque llueva,
y pretenden que el aire libre no solo sea el respirado.
 Las que nacen sin lengua
y el viento las ayuda a gritar alto.
 A las mujeres de brazos enormes
que aman, que recuerdan, que musitan entre labios.
Las que dicen aquí estoy,
te estaba esperando.
Mujeres árbol
que dan sombra y paz,
y arraigo.
Que no disimulan el llanto.
Que son capaces de besar
con la misma efusión que dicen ¡basta!
Y las que esperan, desgraciadamente, el zarpazo,
calvario de caminos desandados,
canciones que son rezos,
la sangre en moratones de los costados.
 A las mujeres que dan su pan,
que dejaron su juventud en un armario cerrado.
A las mujeres que son capaces de mostrarse desnudas
en el frío de la memoria
y mostrar pasión, fuego, tormenta.
Que defienden su identidad,
su tiempo, su casa.
Que escriben con desamor una página en blanco.
 Mujeres madres,
volcanes, flores, aire, espuma, roca,…
Todo cabe en ellas
y siempre tienen un beso en los labios.
 A todas las mujeres
prisioneras de un corazón equivocado.
Capaces de elevarse
entre enfermedades y sobresaltos.
 Las que hablan claro,
que no callan, aunque su nombre sea ¡ay!
y vuelven a intentarlo.
 Siguen pasando los años
y seguimos hundiendo las manos en la niebla del maltrato,
en el horror indemne de un energúmeno desgraciado.
Salgamos juntos de las manos
a defendernos no, a hacer frente a frente,
cuerpo a cuerpo, lo que quieren arrebatarnos,
la libertad de sentimientos,
la necesidad de amarnos.
 Maravillosa mujer viva,
no te resignes,
no te quedes esperando,
serás la vibrante respuesta luminosa
de un relámpago.
 Que tu voz, tu cuerpo, tu sonrisa,
suenen y resuenen
por encima de los sueños
que estás esperando.

Por Alberto Morate

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Los cuentos del bardo: Mil Mariposas Azules

mariposas azules

Para este primer miércoles de marzo nuestro bardo nos trae un relato basado en una situación que a muchos nos resultará familiar, el conseguir que las plantas nos duren más de una semana sin pasar a mejor vida, que como en la mayor parte de los retratos de Josep Salvia Vidal tiene un final inesperado y sin desvelar nada más del relato os dejo con Mil Mariposas Azules.

MIL MARIPOSAS AZULES

En el balcón de mi casa no arraiga la vida. Es un lugar inhóspito y mi mujer está desesperada porque se nos mueren todas las plantas dentro de sus macetas, como si los tiestos fuesen sus féretros. El proceso de su deceso siempre es el mismo. De pronto dejan de florecer, se marchitan con una rapidez pasmosa, pierden las hojas y se secan dejando su débil anatomía de tallos inertes inútilmente erguidos. Qué envidia, dice mi mujer al ver que en los balcones de las vecinas florecen los geranios, las petunias y las buganvillas que es un contento. Afortunadas ellas que tienen maravillosos vergeles en sus casas. Nosotros tenemos un páramo de hormigón, losetas y barandilla de hierro forjado.

Lo intentamos de nuevo, por enésima vez, ya he perdido la cuenta de las tentativas. Vamos a la floristería en busca de plantas nuevas que puedan sobrevivir al campo de exterminio floral en el que se ha convertido nuestro balcón. Entre las que nos llevamos, hay una bastante grande que la florista, una señora mayor muy amable, nos deja casi regalada porque es el único ejemplar que le queda y no logra venderla. Nadie la quiere y eso me da mala espina. Tal vez sea una planta carnívora o venenosa o algo por el estilo. Y por un momento me imagino devorado por esa planta que, aunque no tiene mal aspecto, me hace desconfiar. Quizá sea su tamaño, pues es de tallos altos y de un color verde intenso.

Llegamos a casa y colocamos las flores nuevas en el balcón. Lo hacemos despacio, como si fuese un ritual antiguo de exaltación de la primavera. A ver si esta vez tenemos más suerte, dice mi mujer algo esperanzada pero yo compadezco aquellos pobres vegetales que han entrado sin querer en el corredor de la muerte. Están condenados. Su sentencia tiene la forma rectangular de un balcón. Y nosotros seremos, como siempre, los verdugos cómplices de esas muertes. Mi mujer, más optimista que yo, mantiene algo de ilusión y parece convencida de que en esta ocasión será distinto. Yo no.

Las nuevas plantas no duran ni un día. A la mañana siguiente, las encontramos casi todas muertas. La única que ha sobrevivido es la grande, la de altos tallos verdes, la que no quería nadie, la que la florista casi nos regaló. Lo más asombroso es que en una sola noche ha florecido, pero de sus tallos no han brotado flores sino mariposas. Un montón de mariposas de alas grandes y azules que parecen alados trozos de cielo. Y revolotean alrededor de la planta sin cesar para posarse de vez en cuando sobre ella. La situación ha cambiado por completo y ya no tenemos envidia de las vecinas. Desgraciadas ellas porque solo florecen en sus balcones geranios, petunias y buganvillas. En el balcón de mi casa sí arraiga la vida. Ahora es un criadero de mariposas azules.


Por Josep Salvia Vidal

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Brevedades improvisadas: Oscuridad Superstar

Guitarras, batería y microfonos en un escenario

En este primer lunes de marzo tenemos de nuevo con nosotros a Chema Montes, que esta vez nos trae un relato titulado Oscuridad Superstar, que os atrapará hasta el final. Y sin más preámbulos os dejo con la prosa de Chema Montes.

OSCURIDAD SUPERSTAR

Te colocaste frente al micro y no supiste ni tan siquiera qué hacías allí. Todos esos años de seguridad se desvanecieron. El suelo comenzó a temblar y con cada vibración la cabeza te estallaba. Te fallaron las fuerzas, te temblaban las manos, todo tu interior se removía. Menos tu voz, que permanecía apagada, ausente, lejana. Comenzaste a sudar, las luces te cegaban, se te resbalaba de entre los dedos la púa, la guitarra te pesaba, se te había olvidado todo, la letra, la melodía, habías olvidados hasta tararear. Tu mirada no solo estaba perdida, sino que parecía que nunca había estado allí, que jamás te había permanecido, como si todos los años anteriores no hubieran existido. Quietud. Nervios. Silencio. Por primera vez. Silencio.

En esas décimas de segundo que hay entre la lucidez y el desmayo comprendiste que nada quedaba ya de aquel niño que se dormía bajo los acordes que su padre fabricaba con su vieja guitarra. Nada quedaba de aquel adolescente que componía sus primeras canciones llenas de tormento y nostalgia de un futuro que no comprendía ni había vivido, aquellos torpes punteos, aquellas melodías que intentaba, sin éxito, replicar. Nada quedaba de aquel joven que daba sus primeros conciertos a compañeros de instituto, que se encerraba en su habitación por las noches a pulir sus dedos para que no le fallaran, que se dio cuenta de que su voz nunca sería melodicamente perfecta pero que sí sería reconocido por sus letras, como Joaquín, como Krahe, como Vega, Flores o Urquijo. Nada quedaba ya de aquel Dust in the wind que convertiste en himno, del Born to be wild del que compusiste una versión acústica con la que te gustaba terminar cada concierto. Nada quedaba ya de aquello porque de un plumazo, de una sudorosa hostia en toda la cara y con la mano abierta, todo lo que fue ya no era y todo lo que podría ser jamás lo sería. En esas décimas de segundo entre la lucidez y el desmayo comprendiste que habías perdido la pasión por lo que tanto amabas. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo afrontar una pérdida interior cuando ni siquiera uno mismo se conoce por dentro? Con los focos apuntándote y los primeros susurros del público, pensaste en que perdida ya la seguridad en ti mismo no podías hacer otra cosa que no fuera huir, escapar y esconderte hasta que el vendaval pasara, hasta que el tiempo y la gente se olvidara de ti. Salir corriendo hasta llegar a casa, desnudarte y meterte bajo el edredón dejando que el tiempo hiciera su trabajo y al fin, en vida, murieras. Porque nadie, pensaste, te había preparado para el fracaso, porque para eso nadie nos prepara porque desde pequeños nos dicen que tenemos que ser los mejores. Pero nadie nos dice qué hacer cuando dejamos de serlo, cuando nos vencen nuestros miedos, nuestras inseguridades, cuando nos tiemblan las cuerdas vocales o las manos se olvidan de lo que mejor saben hacer. ¿Por qué nadie nos enseña a fracasar? ¿Por qué no sabemos sonreírle al miedo? ¿Por qué nos acojona tanto no ser lo que la gente esperaba que fuéramos? Te preguntabas en qué momento había dejado de importarte y te habías vendido a un público que, con toda seguridad, en unos meses no recordaría tu nombre. De la misma manera en la que tú, en este instante, no te reconocías. ¿Por qué nadie nos enseñó a enfrentarnos a nosotros mismos?

Viste caer todos y cada uno de tus principios, todas y cada una de tus férreas convicciones. Te creíste un cuerdo que en la locura momentánea residía su genio y su fuerza. Cambiaste una y mil veces tu manera de pensar y con el tiempo descubriste que nunca tuviste una manera propia de hacerlo. Te avergonzabas de tus pensamientos pero los necesitabas, acudías a ellos cuando todo a tu alrededor se desmoronaba, cuando todo fallaba y se caía. Cuando tropezabas y te costaba levantarte, cuando ninguna mano se ponía a tu servicio. Perdiste tu personalidad, la poca que podías tener y la poca de la que podías presumir. Porque caíste en el error de creerte un dios, un virtuoso, un pensador, un ídolo. Y ahora, en este preciso instante en que te sientes una mierda, te das cuenta de que nada de lo que creíste existe. Ni siquiera es un espejismo. Ni tan siquiera una quimera. Ni mucho menos humo. No es nada. Simplemente. Nada.

Tuviste un amigo, un viejo cantautor andaluz, que te avisó. Que te dijo que te podía pasar, que podrías verte en esa situación. Que podías perder todo lo que creías ser en el momento más inoportuno, y que si lo hacías era porque jamás habías sido alguien. Lo perderás todo, te dijo, y no sabrás encontrarte de nuevo. No sabrás en qué momento comenzaste a morir por dentro porque no te habrás parado en ningún momento a escucharte, a tomar conciencia de lo que está pasando, nunca te habrás tomado una caña contigo mismo porque siempre tendrás la necesidad del ruido que ofrecen los demás. Porque el ruido no te dejará pensar ni escucharte. Porque te tienes miedo. Porque prefieres creerte lo que otros creen de ti. Por eso te gusta tanto el ruido. Pasarás por la vida, te dijo, pero la vida no pasará por ti. Desaparecerás sin haber tenido presencia, sin dejar un legado, pero creyendo en todo momento que eres alguien y que el mundo te debe un favor. ¿Pero sabes qué? Nunca serás nadie porque creerás serlo todo, sentenció. Y dos semanas después, el viejo cantautor andaluz que tocó el cielo y beso el barro casi a partes iguales, murió de un infarto. Solo. De la misma manera en la que había vivido. Solo y, por primera vez en toda su vida, sin ruido.

Conociste una suerte mejor o, eso parecía. Creíste conocer a la suerte. Creíste tenerlo todo y acabas de darte cuenta de que no tienes nada. Que no tienes amigos, que nunca te quiso ninguna mujer, que confundiste el amor con el miedo a estar solo, confundiste el amor con la necesidad de amar. El dinero salía de la misma manera en la que entraba y tú, que pensabas tener control sobre ti, vivías en un descontrol que otros orquestaban. Los amigos de verdad se fueron, dejaste de componer temas que amabas y sentías para cantar lo que decían que tenías que cantar. Y se esfumaron de un plumazo las versiones de Calle Melancolía, perdiste las llaves de El sitio de mi recreo, te cantaste una y otra vez Déjame. Se cayeron las paredes del Hotel California, perdiste una y mil veces a tu Mary Austin. Creíste que Hurt se había escrito para ti. Se apagó la creatividad, esas ansias por encerrarte en tu estudio y no dejar de componer y recomponer la misma canción una y otra vez. De pensar en si a Bowie le gustaría escucharte, de si Quique viajaría contigo en caravana por todo el país, de si, algún día, tú serías el padre que durmiera a un hijo con canciones tuyas.

Pero no había tiempo para pensar en eso. No, el público esperaba, impaciente, irritado, nervioso. El gerente de la sala se iba acercando poco a poco con una mueca dibujada mezcla entre incomprensión y decepción. El chico que hoy te acompañaba al piano tosió un par de veces e incluso acarició algunas teclas como si con eso pudiera despertarte. Como si todo fuera un sueño, una pesadilla de que la podrías despertar. Pero a ti seguía sin salirte la voz, el cuerpo seguía inmóvil. La vista te seguía fallando y empezaste a oír pitidos, a sentir un mareo frío y seco. En esas décimas de segundo que hay entre la lucidez y el desmayo una persona es capaz confundir con errores cada paso que dio en su vida, olvidando que alguna vez, por muy remota que fuera, acertó e hizo las cosas bien. Y tu, pensaste, jamás habías acertado.

Seguías perenne frente al micro, como si detrás de él nada existiera, como si el tiempo se hubiera detenido, como si nadie estuviera esperando que comenzaras a hablar, a cantar, a moverte, a dar señales de vida. El micro era tu tótem, tu amuleto, tu capa de invisibilidad. Detrás de él te sentías seguro, tranquilo, aun sabiendo que nada marchaba como debía marchar. Entonces, una a una, miles de imágenes empezaron a centellear en tu cabeza. Y te viste de la mano de tu padre, en el regazo de tu madre, en tu cama. Te viste corriendo desnudo por la playa, te viste abriendo regalos en la mañana de Reyes, te viste aguantando la risa para que el profesor no te pillara. Te viste comiéndote un bocadillo de chocolate y otro de jamón York con mantequilla. Te viste viajando en coche mientras en la radio sonaban los Chichos y el Fari. Te viste montando en una BH azul que te venía grande. Te viste estrenando unas Puma blancas, tus primeras zapatillas de marca. Y te viste echándote libros de Chipas. Y poniéndote el Casio negro que te habían regalado por tu comunión. Te viste bebiendo Tang, chupando un flash, comiéndote un Frigopie. Te viste durmiendo la siesta sin camiseta. Te viste a remojo durante horas en la piscina. Te viste contemplando el atardecer, sin prisas, sin preocupaciones, como si fuera lo último que fueras a ver. Te viste siendo un niño, te viste libre, te viste viviendo en esa época en la que lo trascendente era un mundo y lo intrascendente una cuestión vital. Viste cómo se plegaba el tiempo, como cuando eras niño y te daba igual que fuera de día o de noche porque tu única obligación era simplemente ser, estar, permanecer. No buscabas ser trascendente porque para ti nada lo era. Todo era fugaz y relativo, todo olía y sabía a tarde de primavera, a hierba recién cortada, a cloro y crema de sol, a sandía, a tardes que se confundían con la noche y que nunca terminaban. Te viste otra vez siendo lo que fuiste y lo que, hasta ese momento, creíste no echar de menos. Tú pensabas que todo había pasado. Que todo era pasado. Pero no, el único que se había convertido en pretérito eras tú.

Mientras, tu presente seguía mudo, revolcándose entre la mierda de tus decisiones. Te ibas convirtiendo en un punto negro en un vacío oscuro y abismal. La gente comenzó a silbar, arrastrando en el aire lamentos y quejas, miradas de desprecio, de incomprensión. Pasaban los segundos y tú seguías quieto. ¿Eras tú? ¿Quién eras realmente? ¿Quién eres?

Y entonces, cuando alguien te tocó el hombro, comenzaste a llorar. Comenzaste a llorar porque hacía meses que nadie te tocaba, porque habías perdido el contacto con el mundo y con la realidad. Comenzaste a llorar porque creíste que si intentabas correr te fallarían las piernas. Pensaste que si querías tocar, te fallarían los dedos. Que si querías hablar, te fallarían las palabras. Y si quieras sonreír, no recordarías cómo hacerlo.

Comenzaste a llorar porque de un plumazo te diste cuenta de que eres un ser fácilmente vencible, que todas tus fortalezas son en realidad tus debilidades disfrazadas. Comenzaste a llorar porque echabas de menos el cosquilleo que dejan en el estómago los buenos momentos, esa sensación como de estar haciendo una suave digestión después de comerte un buen postre. Y comenzaste a llorar porque echaste la cuenta de los amigos perdidos, de las veces que dijiste a tus padres que otro día les llamarías. Comenzaste a llorar porque ya no podías hacerlo y porque en ese mundo de oscuridad superstar que te habías creado solo había sitio para ti, para nadie más. Todo el mundo que tuviera algo sensato que decirte te molestaba, porque no querías escuchar nada más que halagos. Comenzaste a llorar porque te sentiste realmente solo, porque quisiste buscar tu dignidad pero no recordabas dónde la habías dejado. Cómo buscar lo que abandonas cuando no quieres volver sobre tus pasos. Cómo recuperarte cuando no quieres probar el remedio.

Entonces, el último reducto de inteligente autocompasión que aún te quedaba vivo te impulsó a levantarte. Despertaste de ese momentáneo letargo, de esa espinosa letanía inconsciente que te costaba digerir. Despertaste en el mejor momento, justo cuando la irrealidad te condenaba al sueño eterno. Y te levantaste. Tiraste la guitarra, miraste al frente, te fuiste sin pedir perdón. Y saliste a la oscura noche de Madrid. Oliste el suelo mojado, aspiraste el olor a lluvia, abrazaste al frío, te dejaste embriagar. Y comenzaste a caminar, con el único patrimonio que aún te pertenecía, con tu bien más preciado. De la mano solo te acompañaba el corazón, aquel al que le habías dado la espalda pero que se resistía a alejarse de ti. El miedo desaparecía. Todos tus yoes desaparecían quedando únicamente la verdadera expresión de quién eras. Y quisiste correr, y corriste. Y quisiste gritar, y gritaste. Y quisiste volar, y volaste.

Y tan alto llegaste a volar que por primera vez en años te viste los pies en el suelo. Tanto volaste que no tuviste pánico a las alturas. Tan alto volaste que tocaste todas las estrellas que salieron a saludarte. Tan alto volaste que, por fin, encontraste el lugar donde habías escondido tu vida real. Y te la llevaste junto a ti en el descenso.

Tan alto volaste que volviste a sentirte libre.

Y te sentiste libre porque esa noche aprendiste a volar.

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Ecos de Tierra Trivium: Marzo 2020 (I)

ECOS DE TIERRA TRIVIUM

Damos comienzo al mes de marzo con una nueva entrega de nuestros Ecos en los que ya empiezan a aparecer ferias literarias y novedades imprescindibles.

ENTREVISTAS

Entrevista a Enrique Garza Grau: “No hay cosa más detestable que quienes acaban con tu libertad en nombre de la libertad, creo que hay que luchar cada día por la vida” (Todo Literatura, 2020).

Versografía Maldita, por Paco Goméz Escribano (Zenda, 2019).

Entrevista a Marc Moreno en Radio Sant Cugat (Radio Sant Cugat, 2020).

Entrevista a Martín Garrido Baron en IB3 por El tren de juguete (IB3, 2020)

NOTICIAS

Amantes del crimen, ¿cómo escribir una novela policiaca? (Es Radio, 2020).

Nuestros autores, Enrique Garza Grau, María Isabel Ruano, Paco Goméz Escribano y Pedro de Paz participaran en la V Feria Internacional del Libro de san Lorenzo de El Escorial que se celebrará del 19 al 29 de marzo de 2020 (SAN Fil, 2020).

30 autores confirmados en la IV edición del Festival Black Mountain Bossòst 2020 (Paco Goméz Escribano, Jimena Tierra, Mari Carmen Sinti y Marc Moreno) (Arannoticies, 2020).

Programa del Festival Les Borges Negres (del 9 al 14 de Marzo) con la participación de Ramona Solé, Joan Roure y David Casals-Roma (Les Borges Negres, 2020).

 ACADEMIA TIERRA

Curso gratuito de escritura criminal, por Jimena Tierra del 11 al 13 de Marzo de 2020 de 18:00 a 21:00 en Biblioteca Ricardo León de Galapagar(Necesaria Inscripción previa).

Novela policiaca, por Jimena Tierra del 16 al 27 de Marzo de 2020 en Universidad Europea Miguel de Cervantes [Curso Online](Necesaria Inscripción previa).

Curso de Novela Policíaca, por Jimena Tierra sábados de Abril, Mayo y Junio de 2020 en FCI (Formación Criminalística Integral (Calle  Batalla del Salado, 46. Bajo). (Inscripción abierta hasta el 15 de marzo).

Derecho Criminal y Crónica Negra por Jimena Tierra desde el 8 de Mayo de 2020 al 16 de Mayo de 2020 en El País ( C/ Miguel Yuste, 40, Madrid)(Necesaria Inscripción previa abierta hasta el 30 de Abril).

 EVENTOS

7 de Marzo de 2020 a las 12:00 en la biblioteca María Lejarraga (Madrid): Presentación de Púrpura de Rubén Arnaiz y Tery Logan.

7 de Marzo de 2020 a las 20:30 en la Casa Regional de Castilla la Mancha (Madrid): Presentación del festival de novela negra Black Mountain Bossóst 2020 con la participación de Jimena Tierra y Paco Goméz Escribano.

11 de Marzo de 2020 a las 19:00 en la biblioteca Eugenio Trías (Madrid): Presentación de la Mano Armada de Carlos Pérez Merinero.

14 de Marzo de 2020 en el Festival de Novela Negra Les Borges Negres: Joan Roure, Ramone Solé y David Casals-Roma participan en el varias mesas redondas.

Del 19 de Marzo de 2020 al 29 de Marzo de 2020, V Feria Internacional del Libro de San Lorenzo de El Escorial (SAN Fil), [San Lorenzo de El Escorial, Madrid]: Con la participación de Enrique Garza Grau, María Isabel Ruano, Paco Goméz Escribano y Pedro de Paz.

Con las ferias ya a las puertas nos despedimos hasta dentro de dos semanas donde anunciaremos más novedades y más ferias en las que estaremos presentes este año.

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La Buhardilla de Tierra Trivium: Relato Bisiesto (I)

Description English: The Leica IIIf 35mm rangefinder camera of 1950, shown with 50mm f1.5 Summarit lens. This was the last Leica Thread Mount (LTM) camera before the M-bayonet M3 of 1954. The IIIf was also the second-to-last Leica LTM, the last being the short-lived (1957–1960) IIIg. Suomi: Leica IIIf -mittaetsinkamera (35 mm) vuodelta 1950 Summarit 50 mm f/1.5 -objektiivilla. Date 11 September 2005 Source Self-published work by Rshino Author Rei Shinozuka (Rshino) Camera Model Kodak EasyShare DX7440. GIMP photo software.

En este día tan especial en el calendario al que volvemos cada cuatro años voy a proponer un juego, o mejor dicho voy a jugar con todos vosotros publicando el comienzo de una historia que tomará cuerpo solo los 29 de febrero. ¿Os atrevéis a estar cuatro años esperando la continuación? Pues seguir leyendo y espero no defraudaros.

Año 1: Leica

El fotógrafo tomó la vieja Leica, que se encontraba cubierta de polvo en la estantería de aquella casa abandonada. Le sorprendió que en todos estos años la cámara hubiese sobrevivido a la rapiña y destrucción que había asolado aquella otrora espectacular mansión de veraneo, ahora convertida en un refugio para parejas de adolescentes en busca de intimidad, en lugar para fiestas o incluso para rituales satánicos. De ello daban muestra las huellas que sus distintos visitantes habían dejado por las paredes y suelos de la casa, así como los restos de las recias puestas de roble macizo y otros imposibles de identificar posiblemente de algunos muebles, así como ese piano de gran cola que yacía convertido en somier.

Al mirar la cámara en detalle, se percató de estaba cargada y el indicador estaba detenido en dos fotos. En ese momento se le pasaron muchas cosas por la cabeza, desde usar de nuevo esa anciana máquina que tenía pinta de estar como el primer día pese a toda la ruina que se había apoderado de su alrededor con el riesgo de romper el carrete y que se perdiese esa misteriosa última foto de su anterior propietario, hasta recoger con mucho cuidado ese carrete para intentar recuperar esa foto.

—¡Estabas aquí! —gritó su compañera al verle a través del umbral, hierático, con la mirada perdida y la cámara aun en la mano.— Ya veo que has encontrado un tesoro. Es hora de irse, está a punto de anochecer y aun tenemos una hora hasta el coche.

Roberto, tardó en procesar las palabras de Nuria, parecía que estuviese a cámara lenta. Se le había pasado el tiempo volando, llevaba más de una hora contemplando la cámara y pese a que no recordaba haber tirado ninguna foto, ahora el indicador estaba detenido en el 12. Guardó la cámara de nuevo en su funda y sin decir nada, casi como un sonámbulo siguió a su compañera fuera de la casa.

[Continuará el 29 de febrero de 2024]


Así que hasta dentro de cuatro años no sabremos que secretos guarda esa misteriosa cámara.

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Poesía sin títulos: El balcón abierto

Para terminar el mes, Alberto Morate nos trae un nuevo poema de carácter intimista.

EL BALCÓN ABIERTO

Las plazas están para descansar del ajetreo rutinario.
El balcón se abre para ventilar la estancia.
La noche llega para soñar contigo.
El silencio se pronuncia con tu recuerdo cercano.
Las voces hablan con tu nombre en los labios.
El presentimiento que tengo es para latir con tu corazón
y escuchar tus sonidos.
Se oye una canción en el aire saliendo de algún sitio
sonriendo en tu pensamiento vivo
y prorrumpo en luz
reconociendo tus sentidos.
El cielo es testigo de mi acento,
del eco de tu imagen en mi interior
y agonizo
si no descanso en tus costumbres,
si no miro a tu balcón abierto,
si la noche pasa sin haber dormido contigo.

Por Alberto Morate

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Rosa sobre blanco: Mundo de plástico

Volvemos a estar a miércoles y Rosa García Gasco nos deleita con una nueva poesía, esta vez hablando de este mundo de plástico en el que vivimos.

Mundo de plástico

 Todo es de plástico, menos el plástico. 
Hasta el amor de acero inoxidable
vuelto de roca en agua que me envuelve,
avanza, se retuerce y desbarata
mis huesos en la arena, que es de plástico.
Micropartículas en ondas expansivas
en mares calmos, yermos, cementerios
de peces y de barbies que se agarran
a su cuenta del banco por no ahogarse
en un ciclón de números de plástico.
Es plástico la carne de tu plato,
las historias del instagram, las fotos,
el bótox, el deseo, el tiempo, el aire,
las letras, las canciones,
el arte a fuego rápido
y tus botas a juego con el bolso.
Flotan agonizantes en el plástico
los versos que volcaste en el teclado
de usar y de tirar.
 Todo es de plástico. También el plástico
y hasta la imagen fija de tu espejo.

Por Rosa García Gasco