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El Relato Caleidoscópico de Juanjo Ramírez Mascaró

Octavo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Después de conocer a Juanjo Ramírez Mascaró para la entrevista en dos partes (I y II) no me pude resistir a proponerle participar en este juego, que es El Relato Caleidoscópico, y para mi sorpresa aceptó gustoso; así que otro sábado más contamos con su presencia.

Antes de dejar al pobre Elíseo en sus manos, os recuerdo que podéis comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico8.

Como ya es tradición, os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico seguidos de la continuación del relato por Juanjo Ramírez Mascaró.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

En el instante en el que Elíseo leyó aquellas palabras, el suelo empezó a temblar, y con él todo a su alrededor. Asustado, quiso huir de nuevo. Con la sacudida, las estanterías habían caído y bloqueado la puerta. Solo le quedaba la ventana como alternativa para salvarse. Era arriesgado, pero más lo era permanecer allí.

Se encaramó al alféizar con el corazón al galope. Era una altura considerable, pero podía hacerlo. Quería vivir, y descubrir el sentido de nuestra revelación, sobre la que apenas había podido reflexionar. Necesitaba entender lo que sucedía, por qué de repente su mundo se había vuelto tan extraño, y sobre todo, recuperar en su memoria los hechos de la tarde anterior.

Respiró hondo un par de veces, y cuando la propia pared a la que se aferraba comenzaba a resquebrajarse, se dio impulso y saltó al vacío.

Día 7 (Ana Boyero)

Elíseo no se estampó contra el suelo. Con los ojos cerrados, escuchó una voz femenina.

—Tranquilo, cariño.

Elíseo abrió los ojos y se encontró suspendido en el aire, en una especie de gravedad cero sobre la que flotaba ligero. Movió las piernas y dio una brazada que hizo que, en las calles, el reguero de ciudadanos y robots se acelerase.

—Debes encontrar a tu hermana. No nos queda mucho tiempo.

Pero Elíseo estaba demasiado fascinado con su repentina capacidad de volar y no hizo preguntas; ser hijo único tampoco ayudó a que se interesase por la orden. Siguió nadando sobre la ciudad, fantaseando con la posibilidad de cruzar la frontera y, por qué no, ver por fin el mar. Pasados diez minutos, distinguió los famosos tanques de zinc de la Fábrica Nacional de Petróleo. En su interior se cocía una pasta oscura y densa sobre la que creyó ver un par de piernas desnudas de mujer que fueron engullidas entre burbujas pastosas. En ese momento, el volumen del altavoz interno de su cabeza se multiplicó por cinco y un coro de treinta voces gritó al unísono:

— Elíseo, no nos jodas.

Y Elíseo comenzó a caer, a plomo.

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García a Tierra Trivium
Día 8 (Juanjo Ramírez Mascaró)

Intentó aferrarse a cualquier cosa para frenar su caída, pero sus manos sólo hallaron lo que ya estaba en ellas. El papel azotado por el viento, vibrando como ala de insecto. Cuatro únicas palabras en su superficie: EL ORDENADOR EN SUEÑOS.

El suelo se acercaba. La colisión era inminente. Elíseo no tenía tiempo de pensar, y no lo hizo.

Se limitó a rasgar el folio en dos…

… y al hacerlo, rasgó en dos el mundo entero.

Se rasgó el asfalto de esa calzada con la que estaba a punto de impactar, generando una grieta. Se rasgó en dos cada edificio, cada coche, cada tanque de zinc, cada sombra, puede que cada átomo.

Y sintió cómo él mismo, desde sus profundidades más recónditas, también se desgarraba.

Media décima de segundo más tarde (también las décimas se habían fragmentado) Elíseo notó cómo una mitad del mundo se alejaba de su otra mitad. Noto cómo una parte de él mismo se distanciaba del resto de su ser, ensanchando la grieta.

La mitad femenina de Elíseo vio a su mitad masculina perderse en la distancia. En su mano, el trozo de papel rasgado en dos, luciendo dos únicas palabras: EL ORDENA.

La semana que viene no nos vamos de puente. Estibaliz Burgaleta visitará La Buhardilla de Tierra Trivium para hablarnos de su novela Loser, que por estos azares del destino presentó junto a Juanjo Ramírez Mascaró. Y así le damos tiempo a Laura Orens a recomponer a Elíseo después de pasar por las manos de Juanjo.

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El Relato Caleidoscópico de Ana Boyero

Séptimo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Como os comentaba la semana pasada, por temas de agenda, para abrir boca a la presentación de la novela Luces que parpadean de Juan Manuel Sánchez Moreno alteré la frecuencia de La Buhardilla de Tierra Trivium y El Relato Caleidoscópico. Por ello, hoy nos acompaña Ana Boyero con su aportación a este collage en el que se está convirtiendo está sección. Os invito a comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico7.

Sin más preámbulos os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico y el relato de Ana Boyero, que estoy seguro que no os dejará indiferentes.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

El diario que antes había querido comprar pasó volando frente a él, impulsado por un viento sin aire. Las páginas revoloteaban a su alrededor, como queriendo dejarse atrapar, y Elíseo alargó un brazo y tomó suavemente entre sus dedos una de las hojas. Estaba en blanco.

Entonces todos paramos. Todos nos detuvimos, alfombra, personas, la arteria entera. Y empezamos a movernos hacia atrás, rebobinándonos en el tiempo. Él no, sólo nosotros, todo lo demás. Hasta que volvimos a dejarlo en su oficina, el lugar donde en el principio había abierto los ojos.

Y se vio a sí mismo dormido… No, dormido no, desplomado sobre una tecla Intro de un ordenador. El ordenador que, como antes, no estaba.

—¿Dónde está? —preguntó.

—¿El qué? —respondimos.

Él comenzó a mirar (a escuchar) en todas direcciones.

—¿Quién habla?

—Tú eres el ordenador.

—¿Cómo?

—El ordenador eres tú.

—¿Quiénes sois?

—Los que vivimos en tus circuitos de memoria, aquellos a los que tus algoritmos dan vida.

Se sentó en el suelo, la espalda contra la pared. Su voz apenas formaba sonidos al hablar.

—¿Qué está pasando?

—Eso es lo que debes descubrir.

Sólo entonces se dio cuenta de que el papel seguía entre sus manos. Una frase había aparecido en él: “EL ORDENADOR EN SUEÑOS”.

Día 6 (Ana Vigo)

En el instante en el que Elíseo leyó aquellas palabras, el suelo empezó a temblar, y con él todo a su alrededor. Asustado, quiso huir de nuevo. Con la sacudida, las estanterías habían caído y bloqueado la puerta. Solo le quedaba la ventana como alternativa para salvarse. Era arriesgado, pero más lo era permanecer allí.

Se encaramó al alféizar con el corazón al galope. Era una altura considerable, pero podía hacerlo. Quería vivir, y descubrir el sentido de nuestra revelación, sobre la que apenas había podido reflexionar. Necesitaba entender lo que sucedía, por qué de repente su mundo se había vuelto tan extraño, y sobre todo, recuperar en su memoria los hechos de la tarde anterior.

Respiró hondo un par de veces, y cuando la propia pared a la que se aferraba comenzaba a resquebrajarse, se dio impulso y saltó al vacío.

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García a Tierra Trivium

Día 7 (Ana Boyero)

 Elíseo no se estampó contra el suelo. Con los ojos cerrados, escuchó una voz femenina.

 —Tranquilo, cariño.

 Elíseo abrió los ojos y se encontró suspendido en el aire, en una especie de gravedad cero sobre la que flotaba ligero. Movió las piernas y dio una brazada que hizo que, en las calles, el reguero de ciudadanos y robots se acelerase.

 —Debes encontrar a tu hermana. No nos queda mucho tiempo.

Pero Elíseo estaba demasiado fascinado con su repentina capacidad de volar y no hizo preguntas; ser hijo único tampoco ayudó a que se interesase por la orden. Siguió nadando sobre la ciudad, fantaseando con la posibilidad de cruzar la frontera y, por qué no, ver por fin el mar. Pasados diez minutos, distinguió los famosos tanques de zinc de la Fábrica Nacional de Petróleo. En su interior se cocía una pasta oscura y densa sobre la que creyó ver un par de piernas desnudas de mujer que fueron engullidas entre burbujas pastosas. En ese momento, el volumen del altavoz interno de su cabeza se multiplicó por cinco y un coro de treinta voces gritó al unísono:

— Elíseo, no nos jodas.

 Y Elíseo comenzó a caer, a plomo.


Rompiendo las pocas leyes de la física que nos quedaban dejamos a Elíseo cayendo en las manos de Juanjo Ramírez Mascaró con los resultados que conoceremos la semana que viene y que a lo mejor pondrá un poco de cordura en está exquisita narración.

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El Relato Caleidoscópico de Ana Vigo

Sexto Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Esta semana la encargada de dar una vuelta de tuerca al Relato Caleidoscópico es Ana Vigo. Os invito a comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos para el relato caleidoscópico en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico6.

Para no alargar mucho está entrada, voy a dejar los enlaces a los dos primeros relatos y ahora sin más preámbulos,  os dejo con el relato caleidoscópico.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

La tarde anterior era un vacío despeñándose por el hilo de sus pocos años: cuarenta. En el Nuevo Cómputo, eso eran unos diez. Unos diez años de los Nuevos Humanos. Él no era consciente de ello, pero nosotros sí. Elíseo era el nuevo Campo de Experimentación. El borrado de su memoria, la soledad de los pasos recorridos en una mañana que se inauguraba en silencio, solo dejaban espacio a una palabra:

NO

Poco a poco, una lejanía letánica se iba imprimiendo en su cerebro:

No a las armas

No a las almas

No a…

No sabía si tenía que ver con el último vídeo de MorTube, la nueva plataforma de Experimentación que se abría paso en ese mundo alternativo de 2018: nunca nadie habría podido asegurar que en su torpe cerebro cupiera una habitación más.

Nosotros sí.

Desde una orden remota activada por manos desconocidas, Elíseo quiso comprar el diario. El diario. Sí. De papel.

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Ignoraba que el papel iba dirigido a personas que presentaban un analfabetismo digital, y únicamente para casos de primera necesidad. Elíseo estaba confuso. A su alrededor: la ciudad, los hombres y la robótica se entremezclaban maquillados de blanco y negro; colores, que bordaban el paisaje decorado de caras serias marcadas por un pliegue en la frente, y por robots que dirigían el ritmo.

Captaron su atención unos ventanales que difuminaban una luz multicolor. En estos se podían elegir los productos deseados y segundos después, motivados por la presencia de una tarjeta, caían en la cesta.

Elíseo, maravillado, se mezclaba entre la gente y tropezó con una alfombra eléctrica. A su lado, algunas personas permanecían en modo estático y otras en movimiento acelerado. Miró hacia el techo pensando que esa era la entrada a otro Mundo, y atrapado entre las redes míticas de la curiosidad esotérica siguió avanzando, guiado por los de la «Generación Y». Creyó que serían soldados y que debería seguirlos. De esta manera, tomó pie en la arteria central subterránea que trasladaba a cada ciudadano a su destino. Sin rumbo fijo y en soledad, su corazón latía por miedo o por emoción, aún no lo sabía.

Día 5 (José Jesús García Rueda)

El diario que antes había querido comprar pasó volando frente a él, impulsado por un viento sin aire. Las páginas revoloteaban a su alrededor, como queriendo dejarse atrapar, y Elíseo alargó un brazo y tomó suavemente entre sus dedos una de las hojas. Estaba en blanco.

Entonces todos paramos. Todos nos detuvimos, alfombra, personas, la arteria entera. Y empezamos a movernos hacia atrás, rebobinándonos en el tiempo. Él no, sólo nosotros, todo lo demás. Hasta que volvimos a dejarlo en su oficina, el lugar donde en el principio había abierto los ojos.

Y se vio a sí mismo dormido… No, dormido no, desplomado sobre una tecla Intro de un ordenador. El ordenador que, como antes, no estaba.

-¿Dónde está? – preguntó.

-¿El qué? – respondimos.

Él comenzó a mirar (a escuchar) en todas direcciones.

-¿Quién habla?

-Tú eres el ordenador.

-¿Cómo?

-El ordenador eres tú.

-¿Quiénes sois?

-Los que vivimos en tus circuitos de memoria, aquellos a los que tus algoritmos dan vida.

Se sentó en el suelo, la espalda contra la pared. Su voz apenas formaba sonidos al hablar.

-¿Qué está pasando?

-Eso es lo que debes descubrir.

Sólo entonces se dio cuenta de que el papel seguía entre sus manos. Una frase había aparecido en él: “EL ORDENADOR EN SUEÑOS”.

Fotografía propiedad de Ignacio J. Dufour García cedida al Grupo Tierra Trivium.

Día 6 (Ana Vigo)

En el instante en el que Elíseo leyó aquellas palabras, el suelo empezó a temblar, y con él todo a su alrededor. Asustado, quiso huir de nuevo. Con la sacudida, las estanterías habían caído y bloqueado la puerta. Solo le quedaba la ventana como alternativa para salvarse. Era arriesgado, pero más lo era permanecer allí.

Se encaramó al alféizar con el corazón al galope. Era una altura considerable, pero podía hacerlo. Quería vivir, y descubrir el sentido de nuestra revelación, sobre la que apenas había podido reflexionar. Necesitaba entender lo que sucedía, por qué de repente su mundo se había vuelto tan extraño, y sobre todo, recuperar en su memoria los hechos de la tarde anterior.

Respiró hondo un par de veces, y cuando la propia pared a la que se aferraba comenzaba a resquebrajarse, se dio impulso y saltó al vacío.

 


Y así con nuestro protagonista dando un salto a lo desconocido le cedemos el caleidoscopio a Ana Boyero. Y la semana que viene podréis disfrutar de la segunda parte de la entrevista Juanjo Ramírez Mascaró en La Buhardilla de Tierra Trivium.

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El Relato Caleidoscópico de José Jesús García Rueda

Quinto Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Después del puente retomamos El Relato Caleidoscópico con el texto de José Jesús García Rueda. Os invito a comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos para el relato caleidoscópico en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico5.

Sin más preámbulos que las entradas anteriores, os dejo con este nuevo relato.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

El monótono sonido de un ventilador rompía la tranquilidad del edificio. Lentamente Elíseo recuperó el conocimiento. Sentía como si la cabeza le fuese a estallar con cada latido de su corazón y el zumbido del ventilador no ayudaba a superar dicha sensación. Poco a poco fue abriendo los ojos y sintiendo el teclado del ordenador aplastado contra su mejilla derecha, en concreto la tecla Intro del mismo. Se enderezó poco a poco en su silla. No había ni rastro de su ordenador, la pantalla aún estaba encendida. Su cerebro seguía sin regir con claridad, había una laguna en su memoria desde la pasada tarde. La claridad empezaba a filtrarse por entre las cortinas que cubrían el ventanal del fondo de la oficina.

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Se levantó, mirando a su alrededor, y no había nada ni nadie. Solo alguna telaraña en el techo agonizante, un poco de polvo tras las puertas acumulado. Y, de repente, salió corriendo del edificio, bajando de dos en dos las escaleras, golpeándose contra la soledad acrecentada entre tanto silencio. Bruscamente, paró. Un silbido le iba acompañando a lo lejos. Un silbido dulce, suave, de mitológica sirena. Elíseo seguía sin recordar, pero escuchaba el sonido de la lluvia en los silbidos, la verdad en cada escalón no bajado. Quieto, como de piedra, en aquella soledad impertinente, solo sus piernas dirigían su destino.

Día 3 (Rosario Curiel)

La tarde anterior era un vacío despeñándose por el hilo de sus pocos años: cuarenta. En el Nuevo Cómputo, eso eran unos diez. Unos diez años de los Nuevos Humanos. Él no era consciente de ello, pero nosotros sí. Elíseo era el nuevo Campo de Experimentación. El borrado de su memoria, la soledad de los pasos recorridos en una mañana que se inauguraba en silencio, solo dejaban espacio a una palabra:

NO

Poco a poco, una lejanía letánica se iba imprimiendo en su cerebro:

No a las armas

No a las almas

No a…

No sabía si tenía que ver con el último vídeo de MorTube, la nueva plataforma de Experimentación que se abría paso en ese mundo alternativo de 2018: nunca nadie habría podido asegurar que en su torpe cerebro cupiera una habitación más.

Nosotros sí.

Desde una orden remota activada por manos desconocidas, Elíseo quiso comprar el diario. El diario. Sí. De papel.

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Ignoraba que el papel iba dirigido a personas que presentaban un analfabetismo digital, y únicamente para casos de primera necesidad. Elíseo estaba confuso. A su alrededor: la ciudad, los hombres y la robótica se entremezclaban maquillados de blanco y negro; colores, que bordaban el paisaje decorado de caras serias marcadas por un pliegue en la frente, y por robots que dirigían el ritmo.

Captaron su atención unos ventanales que difuminaban una luz multicolor. En estos se podían elegir los productos deseados y segundos después, motivados por la presencia de una tarjeta, caían en la cesta.

Elíseo, maravillado, se mezclaba entre la gente y tropezó con una alfombra eléctrica. A su lado, algunas personas permanecían en modo estático y otras en movimiento acelerado. Miró hacia el techo pensando que esa era la entrada a otro Mundo, y atrapado entre las redes míticas de la curiosidad esotérica siguió avanzando, guiado por los de la «Generación Y». Creyó que serían soldados y que debería seguirlos. De esta manera, tomó pie en la arteria central subterránea que trasladaba a cada ciudadano a su destino. Sin rumbo fijo y en soledad, su corazón latía por miedo o por emoción, aún no lo sabía.

Día 5 (José Jesús García Rueda)

El diario que antes había querido comprar pasó volando frente a él, impulsado por un viento sin aire. Las páginas revoloteaban a su alrededor, como queriendo dejarse atrapar, y Elíseo alargó un brazo y tomó suavemente entre sus dedos una de las hojas. Estaba en blanco.

Entonces todos paramos. Todos nos detuvimos, alfombra, personas, la arteria entera. Y empezamos a movernos hacia atrás, rebobinándonos en el tiempo. Él no, sólo nosotros, todo lo demás. Hasta que volvimos a dejarlo en su oficina, el lugar donde en el principio había abierto los ojos.

Y se vio a sí mismo dormido… No, dormido no, desplomado sobre una tecla Intro de un ordenador. El ordenador que, como antes, no estaba.

-¿Dónde está? – preguntó.

-¿El qué? – respondimos.

Él comenzó a mirar (a escuchar) en todas direcciones.

-¿Quién habla?

-Tú eres el ordenador.

-¿Cómo?

-El ordenador eres tú.

-¿Quiénes sois?

-Los que vivimos en tus circuitos de memoria, aquellos a los que tus algoritmos dan vida.

Se sentó en el suelo, la espalda contra la pared. Su voz apenas formaba sonidos al hablar.

-¿Qué está pasando?

-Eso es lo que debes descubrir.

Sólo entonces se dio cuenta de que el papel seguía entre sus manos. Una frase había aparecido en él: “EL ORDENADOR EN SUEÑOS”.

 


Sin proponérnoslo la distopía toma cuerpo y la próxima entrega vendrá de la mano de Ana Vigo. Y ya sin más retrasos la semana que viene os espero en La Buhardilla de Tierra Trivium con un nuevo invitado.

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Dolores Ordóñez Pérez en el Relato Caleidoscópico

Cuarto Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Esta semana por diversas razones no ha sido posible sacar una nueva entrevista en La Buhardilla de Tierra Trivium, pero en cambio os trago una nueva continuación de El Relato Caleidoscópico, esta vez de la mano de la escritora Dolores Ordóñez Pérez. Os invito a comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos para el relato caleidoscópico en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico4.

Sin más preámbulos que las entradas anteriores, os dejo con este nuevo relato.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

El monótono sonido de un ventilador rompía la tranquilidad del edificio. Lentamente Elíseo recuperó el conocimiento. Sentía como si la cabeza le fuese a estallar con cada latido de su corazón y el zumbido del ventilador no ayudaba a superar dicha sensación. Poco a poco fue abriendo los ojos y sintiendo el teclado del ordenador aplastado contra su mejilla derecha, en concreto la tecla Intro del mismo. Se enderezó poco a poco en su silla. No había ni rastro de su ordenador, la pantalla aún estaba encendida. Su cerebro seguía sin regir con claridad, había una laguna en su memoria desde la pasada tarde. La claridad empezaba a filtrarse por entre las cortinas que cubrían el ventanal del fondo de la oficina.

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Se levantó, mirando a su alrededor, y no había nada ni nadie. Solo alguna telaraña en el techo agonizante, un poco de polvo tras las puertas acumulado. Y, de repente, salió corriendo del edificio, bajando de dos en dos las escaleras, golpeándose contra la soledad acrecentada entre tanto silencio. Bruscamente, paró. Un silbido le iba acompañando a lo lejos. Un silbido dulce, suave, de mitológica sirena. Elíseo seguía sin recordar, pero escuchaba el sonido de la lluvia en los silbidos, la verdad en cada escalón no bajado. Quieto, como de piedra, en aquella soledad impertinente, solo sus piernas dirigían su destino.

Día 3 (Rosario Curiel)

La tarde anterior era un vacío despeñándose por el hilo de sus pocos años: cuarenta. En el Nuevo Cómputo, eso eran unos diez. Unos diez años de los Nuevos Humanos. Él no era consciente de ello, pero nosotros sí. Elíseo era el nuevo Campo de Experimentación. El borrado de su memoria, la soledad de los pasos recorridos en una mañana que se inauguraba en silencio, solo dejaban espacio a una palabra:

NO

Poco a poco, una lejanía letánica se iba imprimiendo en su cerebro:

No a las armas

No a las almas

No a…

No sabía si tenía que ver con el último vídeo de MorTube, la nueva plataforma de Experimentación que se abría paso en ese mundo alternativo de 2018: nunca nadie habría podido asegurar que en su torpe cerebro cupiera una habitación más.

Nosotros sí.

Desde una orden remota activada por manos desconocidas, Elíseo quiso comprar el diario. El diario. Sí. De papel.

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Ignoraba que el papel iba dirigido a personas que presentaban un analfabetismo digital, y únicamente para casos de primera necesidad. Elíseo estaba confuso. A su alrededor: la ciudad, los hombres y la robótica se entremezclaban maquillados de blanco y negro; colores, que bordaban el paisaje decorado de caras serias marcadas por un pliegue en la frente, y por robots que dirigían el ritmo.

Captaron su atención unos ventanales que difuminaban una luz multicolor. En estos se podían elegir los productos deseados y segundos después, motivados por la presencia de una tarjeta, caían en la cesta.

Elíseo, maravillado, se mezclaba entre la gente y tropezó con una alfombra eléctrica. A su lado, algunas personas permanecían en modo estático y otras en movimiento acelerado. Miró hacia el techo pensando que esa era la entrada a otro Mundo, y atrapado entre las redes míticas de la curiosidad esotérica siguió avanzando, guiado por los de la «Generación Y». Creyó que serían soldados y que debería seguirlos. De esta manera, tomó pie en la arteria central subterránea que trasladaba a cada ciudadano a su destino. Sin rumbo fijo y en soledad, su corazón latía por miedo o por emoción, aún no lo sabía.


Fragmento a fragmento nos adentramos por esta senda distópica desconociendo que le deparará a Elíseo en su viaje, pero eso será en unas semanas. La semana que viene os espero en La Buhardilla de Tierra Trivium con un nuevo invitado.

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Rosario Curiel retoma El Relato Caleidoscópico

Tercer Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

En vista del poco interés que ha tomado la posibilidad de que cualquiera pueda ser el que continúe El Relato Caleidoscópico he decidido volver a cambiar las reglas del mismo. De ahora en adelante me encargaré de invitar a un/a escritor/a a ser quien continúe la historia. Y os invito a opinar sobre la historia en el Facebook del Grupo Tierra Trivium en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico3.

Dentro de dos sábados os presentaré al próximo autor, pero antes tengo que dar la bienvenida como se merece a la polifacética Rosario Curiel finalista del Premio Fernando Lara 1996 y del Premio Nadal 2006, entre otras muchas cosas que ha tenido la amabilidad de sacar un rato para escrivivirnos, como ella misma dice, este tercer día de El Relato Caleidoscópico dándole su toque.

Y antes de dar paso a su texto os recuerdo los dos previos:

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

El monótono sonido de un ventilador rompía la tranquilidad del edificio. Lentamente Elíseo recuperó el conocimiento. Sentía como si la cabeza le fuese a estallar con cada latido de su corazón y el zumbido del ventilador no ayudaba a superar dicha sensación. Poco a poco fue abriendo los ojos y sintiendo el teclado del ordenador aplastado contra su mejilla derecha, en concreto la tecla Intro del mismo. Se enderezó poco a poco en su silla. No había ni rastro de su ordenador, la pantalla aún estaba encendida. Su cerebro seguía sin regir con claridad, había una laguna en su memoria desde la pasada tarde. La claridad empezaba a filtrarse por entre las cortinas que cubrían el ventanal del fondo de la oficina.

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Se levantó, mirando a su alrededor, y no había nada ni nadie. Solo alguna telaraña en el techo agonizante, un poco de polvo tras las puertas acumulado. Y, de repente, salió corriendo del edificio, bajando de dos en dos las escaleras, golpeándose contra la soledad acrecentada entre tanto silencio. Bruscamente, paró. Un silbido le iba acompañando a lo lejos. Un silbido dulce, suave, de mitológica sirena. Elíseo seguía sin recordar, pero escuchaba el sonido de la lluvia en los silbidos, la verdad en cada escalón no bajado. Quieto, como de piedra, en aquella soledad impertinente, solo sus piernas dirigían su destino.

Rosario Curiel

Día 3 (Rosario Curiel)

La tarde anterior era un vacío despeñándose por el hilo de sus pocos años: cuarenta. En el Nuevo Cómputo, eso eran unos diez. Unos diez años de los Nuevos Humanos. Él no era consciente de ello, pero nosotros sí. Elíseo era el nuevo Campo de Experimentación. El borrado de su memoria, la soledad de los pasos recorridos en una mañana que se inauguraba en silencio, solo dejaban espacio a una palabra:

NO

Poco a poco, una lejanía letánica se iba imprimiendo en su cerebro:

No a las armas

No a las almas

No a…

No sabía si tenía que ver con el último vídeo de MorTube, la nueva plataforma de Experimentación que se abría paso en ese mundo alternativo de 2018: nunca nadie habría podido asegurar que en su torpe cerebro cupiera una habitación más.

Nosotros sí.

Desde una orden remota activada por manos desconocidas, Elíseo quiso comprar el diario. El diario. Sí. De papel.


Tras adentrarnos en la distopía de la mano de Rosario Curiel os espero dentro de dos semanas para desvelar quien continuará la historia. Mientras tanto os animo a visitar La Buhardilla de Tierra Trivium la próxima semana.

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Jordi Rosiñol Lorenzo abre la nueva temporada de La Buhardilla de Tierra Trivium

Entrevista a Jordi Rosiñol Lorenzo en La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Damos inicio a esta nueva temporada de La Buhardilla de Tierra Trivium con la visita del escritor Jordi Rosiñol Lorenzo, con motivo de su participación en la Feria del Libro de Murcia (Del 21 al 23 de septiembre) con su antología Relatos al límite. Jordi Rosiñol ganó en 2017 el Primer Premio de Relatos Navidad de Molina de Segura y ese mismo año resultó finalista en el I Premio Premio Nacional de Relatos Espacio Ulises. Su twitter es @Gaziel1968.

Ignacio J. Dufour García: Jordi, es un halago contar con tus relatos en el catálogo del Grupo Tierra Trivium. ¿Qué te llevó a elegir el Grupo Tierra Trivium para publicar esta antología de relatos?

Jordi Rosiñol Lorenzo: El halago es mío por la apuesta y la confianza del Grupo Tierra Trivium por mí trabajo, eso sumado al momento que inhalé un aroma a humanidad por encima de simples y espurios intereses empresariales disipó cualquier duda previa.

IJDG: En la antología recoges 30 relatos con los que tocas todos los aspectos el ser humano, ¿cómo surge el título de la antología Relatos al límite?

JRL: Porque todos ellos me trasladan a mundos interiores, que de una manera u otra me llevan al límite de los sentimientos.

IJDG: ¿Qué es lo que que hace que todos ellos sean relatos al límite?

JRL: Igual que decía en la pregunta anterior, todos ellos tienen algo en común, todos están escritos con el alma, y las sensaciones al límite. El teclado fue testigo de risas, lloros y pánico al pulsarlo.

IJDG: ¿Cómo surgió la inspiración de crear esta antología?

JRL: Por la necesidad de compartir diversas emociones con el lector, y desnudar mi alma de encorsetamientos sociales o simplemente liberarme de la timidez que arrastro escondida en una personalidad extrovertida, una coraza que protege mis debilidades.

IJDG: ¿Alguno de los relatos ya lo tenías escrito o los creaste todos para la antología?

JRL: Sí, algunos ya estaban escritos, pero estos están revisados, y como sucede siempre cada vez que relees algún texto siempre cambias cosas en la creencia que lo vas a mejorar.

IJDG: Recuerdo que en una antología que coordiné, nos hablabas de como te picó el gusanillo de la literatura con la lectura de Juan Salvador Gaviota, ¿cuánto queda de ese niño en el escritor en que te has convertido?

JRL: Ignacio, te recuerdo con un cariño especial por tu sensibilidad en aquella antología. Realmente no es que quede el niño, el niño es el que escribe, él es el que medio siglo más tarde ha tenido la valentía de ponerse a escribir.

IJDG: Además de esa primera novela que a todos nos deja su huella, ¿cuáles son tus otros referentes literarios?

JRL: Soy bastante anárquico en mi lectura, muchas veces depende de mi estado de ánimo, me gusta mucho el ensayo histórico o político, la novela histórica, Los episodios nacionales de Pérez Galdos, o la obra de Delibes, Los cachorros de Vargas llosa, la obra de Muñoz Molina, La araña negra de Blasco Ibañez, La madre de Gorky, o Los Durrell de Gerald Durrell, etc.

IJDG: Novela, relato, microrrelato… ¿Hay alguno que te atraiga más?

JRL: No, depende de la historia que el niño quiera contar, hay veces que no hacen falta muchas palabras para hacer llegar el mensaje, y otras veces si.

IJDG: Ahora que ya tienes tu libro en brazos, ¿cuáles son tus futuros proyectos?

JRL: Ahora mismo ando enfrascado en una novela histórica, ambientada en un contexto real y con unos personajes y tramas también bastante reales. Además estoy publicando artículos sobre hechos históricos concretos y muchas veces poco conocidos.

Muchas gracias Jordi por tu visita a esta humilde buhardilla. Te deseamos mucha suerte en la Feria del Libro de Murcia con tu antología y esperamos tenerte pronto de vuelta por La Buhardilla de Tierra Trivium con tu novela histórica.

Por otro lado, os informo de una ligera modificación de las bases de El Relato Caleidoscópico. Hemos decidido que todos los textos presentados hasta el miércoles sean tenidos en cuenta de cara a la elección del texto que continué la historia, así que aún estáis a tiempo a que vuestro texto sea el elegido para continuar la historia de Elíseo el próximo sábado.

Y para estar al día de las novedades del Grupo Tierra Trivium no se a que esperáis para uniros al grupo de Telegram de Tierra Trivium.

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Pilu del Rio visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Entrevista a Pilu del Rio en La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Esta semana visita La Buhardilla de Tierra Trivium Pilu del Rio. Sus primeras apariciones como escritora han sido en los Lookbook de colecciones en empresas de moda, en las que da vida a estas, añadiendo un factor humano e imaginativo para darle sentido. Trabaja en el sector de la moda como diseñadora y comercial. Ha escrito desde siempre y ha recibido varios premios de literatura en los centros donde estudió. Siendo las antologías su primer paso para publicar sus relatos. En la actualidad está preparando su primera obra en solitario. Podéis encontrar sus escritos en Instagram (@pilu_del_rio) y en Facebook (Pilu del Rio).

Ignacio J. Dufour García: Bienvenida a esta humilde Buhardilla de Tierra Trivium. Has participado en varias antologías con relatos cortos de diferente temática ¿Qué es lo que te inspira?

PdR: Buenos días Ignacio y muchas gracias por tan grata invitación, es un honor estar entre vosotros.

Imagen propiedad de Pilu del Rio cedida a Tierra Trivium

Me inspira la vida, en toda su magnitud y complejidad.

Por mi trabajo los viajes han sido y son una constante y el estar en contacto con personas muy distintas y en situaciones muy diversas. No soy capaz de volverme insensible ante lo que tengo delante, paso mucho tiempo sola y disfruto de cada ocasión, que si somos un poco observadores, proporcionan estos momentos que te puedes dedicar, esa es una gran fuente también.

La injusticia, la esperanza y la desesperación, los atardeceres y la lluvia, vital… triste.

Me inspira, creo que lo que más profundamente el amor, ese amor tan intenso hacia mis dos hijos, sus gestos, sus alegrías y problemas, su evolución, me resulta fascinante contemplar como se van transformando, sus pensamientos y razonamientos, los cumplidos que me dedican y esa ternura que ya, no tan niños me siguen regalando.

IJDG: Háblanos de la experiencia de participar en dichas antologías.

PdR: No recuerdo mi vida sin escribir, creo que antes de aprender, ya llevaba historias dispuestas a salir de mi lápiz, pero fue Rosa de Mena, quien me empujó a publicar con ella mi primera participación en una antología.

Fue muy gratificante, pasé del miedo a que me leyeran, al interés porque lo hagan. Saber que tus palabras son capaces de llegar a las personas, que entretienen, divierten, ayudan, intrigan, se identifican con ellas resulta muy satisfactorio.

Conocí a muchos mas escritores, a ti por ejemplo y que ahora son grandes amigos, el destino hizo que se cruzaran muchos hilos en aquellas experiencias y cuando me quise dar cuenta, fui el filtro para que algunos llegasen a ser entrevistados en radio para dar a conocer sus libros y trabar así un vinculo especial.

Así que seguí escribiendo.

IJDG: Como Laura Orens, también vienes del mundo de la moda ¿Como compaginas ambos mundos?

Imagen propiedad de Pilu del Rio cedida a Tierra Trivium
Pilu del Rio participando en la presentación de una de las antologías

PdR: Con esfuerzo, ambos ocupan mucho tiempo y hay que priorizar el trabajo, si a ello le sumas ser padre y madre a la vez, el cóctel es explosivo, también he de reconocer que la escritura me ayuda a relajarme, a desconectar del trabajo y tener una vida paralela fuera del estrés de este mundillo, apasionante, pero muy absorbente.

Durante unos años, cambie la moda por la veterinaria, no podía atender a mis hijos, pequeños aún, con mi trabajo y sin apoyo ni el tiempo que necesitaba para desarrollarlo, opté por hacerme auxiliar veterinaria y fui copropietaria de una clínica, descubrí un mundo fascinante, mas humano que animal.

En ese periodo apenas escribía, estudié Naturopatía y medicinas alternativas, Auxiliar de Geriatría y Quiromasaje, campos en los que tuve experiencia laboral.

Mi vida dio un giro inesperado, con ello, volví a escribir y regresé al mundo de la Moda, compaginando como voy pudiendo, mi pasión por la lectura la escritura.

IJDG: ¿Se llegan a mezclar en algún momento?

PdR: Constantemente, es una especie de simbiosis, casi todo resulta un motivo de inspiración, paso el día grabando notas de audio cuando no puedo escribir y cuando puedo llevo un cuadernillo para hacer anotaciones e ideas, incluso fragmentos o microrrelatos, he de confesar que he llegado a escribir hasta en el reverso de facturas de gasolina, ambos mundos se entrecruzan las palabras son armas fundamentales en cada uno de ellos, al fin y al cabo, todo son historias que merecen ser contadas y escuchadas, compartidas o no, según toca en cada momento.

IJDG: Nos podrías hablar de tus referentes literarios.

PdR: Mi iniciación a la literatura fue con la poesía, mis padres eran grandes lectores mi madre tenía una sensibilidad especial para recitar, Lorca y Machado, así como Becquer y el delicioso sonido de su voz, me hicieron amar los libros, mi padre no ponía ningún reparo en aumentar la biblioteca y mi tío, que trabajaba en Planeta, se ocupaba de que no faltasen títulos que incitasen mi curiosidad.

Si soy sincera, Juan Ramón Jiménez y Espronceda fueron mis primeros referentes, junto a los anteriores, más tarde Dante y Kafka me hicieron profundizar en libros mas complejos, creo que Lope y Shakespeare fueron los que hicieron enamorarme de la lectura de teatro.

Julio Verne y Homero, Miguel Delibes, no podría decantarme por pocos, esto sería una novela llena de historias en lugar de una entrevista.

IJDG: ¿Qué te hizo empezar a escribir?

Imagen propiedad de Pilu del Rio cedida a Tierra TriviumPdR: La necesidad de expresar mis sentimientos, sin duda, me cuesta, me ha costado siempre abrirme a los demás y escribiendo me es tan fácil compartirlos… es, como ir quitando piedras de la mochila que llevo colgada.

Tuve la suerte de tener muy buenas profesoras de literatura, que incentivaban a la lectura y la escritura con concursos literarios a quienes tuviéramos a bien presentarnos y me presentaba a todos.

Con el tiempo, esa necesidad fue creciendo y escribí relatos cortos, cuentos para leerles a mis hijos antes de dormir, capítulos de historia en los que mezclaba mitología, leyendas y cuentos populares, que preparaba minuciosamente y memorizaba, para contarles a mis hijos lo que veían en los viajes que hacíamos, era tan gratificante ver su interés que resultó ser puro egoísmo para los tres esa actividad tan privada e intima.

Una vez que empiezas, es difícil parar, salvo cuando murió mi madre, tenia tanto que decir y era tan intimo que no salía una palabra de mi bolígrafo. Puede ser que en esos últimos días, sin papel, escribiéramos juntas el libro mas extenso que haré nunca y gasté todas mis palabras.

IJDG: Novela, relato, microrrelato, cuento… ¿Alguna preferencia?

PdR: Cada cosa en su momento, vivimos en una sociedad de imágenes, donde la lectura corta se ha hecho un hueco muy importante, puedes encontrar autenticas joyas en pocas líneas, acompañadas de fotografías, condición sine qua non, en un mundo digital se hace imprescindible.

Una buena novela hace las delicias de una noche antes de dormir, o en el tiempo libre, así como un relato, no tengo preferencias.

IJDG: ¿Y algún género en concreto?

PdR: La novela histórica, sin desdeñar ningún género, me gusta leer y variar mi lectura.

IJDG: Por último, ¿nos podrías hablar de tus futuros proyectos?

Imagen propiedad de Pilu del Rio cedida a Tierra TriviumPdR: Sigo escribiendo poemas y relatos para antologías o para mi, ya veré, y he comenzado mi primer libro, estoy disfrutando de ello sin prisa y con la calma de no tener que demostrar nada a nadie, solo por puro placer y puesto que montar en globo me parece más complicado en este momento e hijos ya he tenido, va siendo hora de que escriba mi libro.

Ha sido un placer contar con tu presencia en La Buhardilla de Tierra Trivium, te deseamos la mayor de las suertes en tus futuros proyectos, en concreto con tu primera obra en solitario. Nos ha asombrado conocer tus otras facetas.

PdR: Muchas Gracias Ignacio, por invitarme a compartir este rato en esta encantadora Buhardilla

Y con esta grata visita cerramos la primera temporada de La Buhardilla, pero no por mucho tiempo. A mediados de agosto volveremos con las pilas cargadas y más interesantes entrevistas. Mientras tanto os invito a visitar los blogs de mis compañeros y a apuntaros al grupo de Telegram del Grupo Tierra Trivium.

Hasta pronto.

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Manuel Trigo visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Entrevista Manuel Trigo en La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Esta semana nos adentramos en la fantasía y la ciencia ficción de la mano del polifacético Manuel Trigo Nogales (Madrid, 1969) autor de las novelas La esfera negra, Cronos y Vera Lux, además de ser cofundador de El Globo Sonda, participar en concursos de televisión, en series y cortometrajes tanto como actor como director. Es un honor que haya sacado un hueco en su ocupada agenda para visitar la Buhardilla de Tierra Trivium.

Podéis conocer su faceta literaria en su web Manuel Trigo, otras facetas en Manuel Trigo y otras artes, en Facebook Manuel Trigo y en Instagram su faceta como fotógrafo (@manueltrigo_foto) o su faceta como actor (@manueltrigo_cine).

-Ignacio J. Dufour García: Bienvenido a La Buhardilla de Tierra Trivium. Tu estilo literario es muy característico, ¿qué te lleva a escribir de esta manera?

    -MTN: ¿Característico? Eso sí que es una sorpresa. No sabía que mis escritos llevasen esa seña de identidad. Es todo un halago. Creo que es mi forma natural de expresarme cuando hablo, pero llevada al registro de lo escrito, con esos vocablos más inapropiados en un bar que en una página de papel y esas expresiones y juegos de palabras que quizás más de un lector necesite leer dos veces para descubrir la extensión de su significado, de su trasfondo, de su doble sentido. Cuando hablo con mis amigos también me pasa, que mi retorcido sentido del humor me lleva muchas veces a decir chorradas que luego tengo que explicar. En ocasiones me doy miedo, jejeje.

-IJDG: Tus relatos se mueven entre la fantasía y la ciencia ficción ¿Tienes alguna preferencia por alguno de estos géneros?

-MTN: Cierto, Muchos de mis escritos se mueven en esos mundos, pero sin llegar a las fantasías de magos, elfos y hadas, sino que se quedan en algún personaje «distinto» dentro de un mundo como este que conocemos. Cuando viran a la ciencia ficción, tampoco suelo irme a guerras galácticas ni robots asesinos, más bien, algún vaticinio tecnológico (como el de las fábricas de carne sin necesidad de animales, que ya es realidad) o catástrofes climáticas o geológicas. Quizás Cronos sea la pequeña novela que más encuadre en la ciencia ficción dura, pues sí hay una nave espacial decadente.

-IJDG: Está dicotomía se aprecia claramente entre tu novela La esfera negra y los pocos capítulos que se han publicado de Cronos en la revista THELunes. ¿Que nos puedes contar de la experiencia de participar en THELunes?

-MTN: Sí, Esa primera novela tiene tintes de ciencia ficción y de fantasía, pero tal como decía, dentro de un mundo real y cotidiano. THELunes fue una experiencia maravillosa. Su director y creador, Daniel Cano, me dijo que la idea había nacido tras charlar conmigo y expresarle la dificultad para publicar una novela. Le dije que una de las formas de darse a conocer, de crearse currículo, era participar en concursos de relatos y obtener algún premio. Y eso hacíamos. Nos conocimos en aquella recepción de nuestros respectivos galardones. Cuando llevó a la realidad la idea, fue un periódico cultural donde se publicaban relatos, ilustraciones, fotografías, narraciones de viajes, poesía… Y algo que dijo que no se hacía mucho, publicaciones de novelas cortas entregadas por fascículos. Para eso me pidió la novela Cronos y que por favor, se la «regalase», pues estaban empezando y partían de cero. Por supuesto que accedí, pues el regalo me lo estaba haciendo él a mí al publicar mi novela.

-IJDG: El abrupto final de THELunes provocó que se publicase una pequeña parte de Cronos, como comentaba en mi anterior pregunta ¿Te has planteado publicar la novela completa?

-MTN: Sí, muy abrupto. Nació justo cuando comenzó la crisis del 2008 y desapareció tras pocos números, tal como sucedió con otras muchas publicaciones. Mi novela se quedó a medio entregar, pero yo ya había disfrutado del honor de verla en papel. Respecto a lanzarla en formato libro lo veo complicado, pues tiene unas 60 páginas y creo que eso no vendería mucho como novela. Dudo que la quisiese alguna editorial.

-IJDG: Otra de tus novelas es La esfera negra, de la que es muy difícil explicar nada sin desvelar parte del argumento. En ella mezclas realidad y fantasía de forma tal que casan de maravilla. ¿Como se te ocurrió esta historia?

-MTN: Uf, la Esfera negra nació en una época de instituto Imagen propiedad de Manuel Trigo Nogales cedida a Tierra Triviumcomo una idea de mini historia que iba a ser compañera de otras historias dentro de un libro del que ya tenía hasta título: De dioses, reyes y héroes, de tinte épico, tal como se deduce por ese título. Cuando me decidí a escribir el libro empecé por ese capítulo, pero cuando me dedicaba a organizar en mi mente cada detalle que quería que estuviese presente, descubrí que tenía suficiente entidad propia y era meritorio de convertirse en novela por sí misma. La idea original sí era más épica, pero al hacer un trabajo serio, dejé la parte épica para unos cuentos que narra uno de los personajes.

-IJDG: Con La esfera negra estuviste en La Feria del Libro de Madrid ¿Que te pareció conocer la feria desde el punto de vista del autor?

-MTN: Una experiencia inolvidable, una meta alcanzada por la que jamás me había planteado luchar. Me lo ofrecieron por sorpresa. O me lo esperaba.

-IJDG: Una de tus últimas incursiones en el mundo literario fue con tu relato en la antología solidaria Semillas de bosque, en el que una entidad se cansa de la humanidad y del maltrato al que la tienen sometida ¿Que nos puedes contar de esa experiencia?

-MTN: Bueno, esa ambigua entidad no es más que la respuesta de un planeta que nos estamos cargando, una queja, unos estertores de muerte, algo que no queremos ver, qué si, que todos vemos el cambio climático, pero creemos que tan sólo es pasar un poco más de calor en verano y ya está. No estamos capacitados para entender la gravedad del asunto ni para aceptar que posiblemente hayamos cruzado ya muchos puntos sin retorno. Contarlo en un relato tan breve fue difícil, pero un buen reto. Me encantó que se me ofreciese participar en esa publicación y también fue muy divertido hablar al público el día de la presentación y dirigirme a los asistentes diciéndoles que estaban todos muertos, jajajaja. (Vídeo de la presentación)

Imagen propiedad de Manuel Trigo Nogales cedida a Tierra Trivium
Manuel Trigo y José Castejón, Concejal de Cultura de Leganés en la presentación de La esfera negra en el FNAC de Leganés en 2009.

-IJDG: En la mayor parte de tus relatos aparecen entidades extracorpóreas ¿Cómo consigues que a los lectores nos parezca lo más normal del mundo?

-MTN: Ah, ¿pero no es normal?, jajajaja. No creo en ningún ser paranormal, metafísico o sobrenatural, por lo que me facilita crearlos con la impunidad que otorga saber que no ofendes a ninguno de ellos. Supongo que si aparece un ser fantástico entre gente normal y éstos no se asombran, como sucede en el realismo fantástico, pues puede parecer chirriante. Entonces lo que hago es que le chirríe a los otros personajes, de modo que el lector se solidarice con ellos en una especie de «normal, yo también me habría asustado». En el comienzo de la novela gótica, los seres extraordinarios aparecían y aterraban, pero no había necesidad de explicar su existencia. Al final de ese periodo el escritor justifica su razón de ser. En La esfera negra sí despejo dudas sobre el personaje principal, aunque he de reconocer que tengo algún relato, creo que uno, donde aparece una personajilla que bien podría ser un hada vengativa o una diosa sin que se aclare el origen de sus poderes.

-IJDG: Antes de pasar a tu faceta más audiovisual, no puedo dejar de preguntar por El Globo Sonda, ¿Que nos puedes contar del proyecto literario que se formó alrededor de El Globo Sonda?

-MTN: El globo sonda se podría definir como Carlos Candel, Carlos Lapeña y alrededores. Muchos son los que han estado y dejado de estar, pero ellos dos siguen ahí siempre, al pie del cañón cultural de Parla. Yo estuve casi tan activo como ellos en el momento de su creación, pero tengo tantas aficiones que cada vez he estado más despegado.

-IJDG: Empezaste en el mundo audiovisual participando en concursos de la televisión ¿Tienes alguna anécdota al respecto?

-MTN: Que me divertí mucho y me llevé algo de dinero en dos de los tres concursos en los que participé, pero en Televisión Española ya había salido desde pequeño. Una vez, incluso como crítico literario hablando de «Dóneval» en el programa Robinson.

-IJDG: También has actuado en algunas series de televisión ¿Qué tal fue la experiencia?

Imagen propiedad de Manuel Trigo Nogales cedida a Tierra Trivium-MTN: Eso fue una técnica de espionaje. Participé como figurante en alguna serie de televisión y película de cine para aprender cómo son los rodajes con mucho dinero detrás e intentar reorientar ideas para hacer mis propios proyectos con cero dinero ni detrás ni a los lados.

-IJDG: Siguiendo en el mundo audiovisual, además de actuar has dirigido algunos cortos, ¿Que te gusta más: escribir un texto, interpretarlo o dirigirlo?

-MTN: Me caso con las tres novias. ¿No se puede?

-IJDG: Y como aún te quedaba algo de tiempo libre, también eres fotógrafo. ¿Cómo puedes compaginar todas estas facetas tuyas?

-MTN: Fui fotógrafo creativo de chaval, cuando una buena imagen había que sacarla directamente en la cámara, muuuuuucho antes de que, ahora, cualquiera obtenga resultados mucho mejores con un retoque fotográfico por ordenador. Me cansé de que, al enseñar fotos a amigos, se parasen a ver fotos con caras y comentar si salieron guapos o feos y pasasen rápidamente las fotos que me habían costado un cuarto de hora hacer. Poco a poco fui abandonando las réflex y me pasé a las compactas y luego a los móviles, es decir, olvidé la creatividad y me quedé con la foto de recuerdo. Recientemente compré unos cuerpos de Canon 6D, que van muy bien para vídeo, con el objetivo (valga la palabra) de crear mis cortometrajes; y me he vuelto a animar a sacar fotos que me gustan. Aunque las que publico en Instagram son sólo retratos, casi todos ellos de actores y actrices de mi entorno. ¿Puedo hacer publicidad? @manueltrigo_foto para los retratos que yo hago y @manueltrigo_cine para mostrar mis perfiles y logros como actor.

-IJDG: Para ir finalizando está entretenida entrevista, ¿Cuáles son tus referentes artísticos?

-MTN: Creo que no es bueno tener un referente, pues se corre el riesgo de caer en la comodidad de copiar, sino tomar un poco de aquí, un poco de allá… Y no sólo de artistas famosos, sino de tus conocidos y desconocidos. Luego hay que meter todo en la batidora y dejar a la imaginación que cree algo nuevo con esas piezas usadas.

-IJDG: Volviendo al mundo literario ¿Qué te hizo empezar a escribir?

-MTN: La necesidad de contar algo que crees que mola, como cuando sales a la calle a contar ese chiste nuevo.

-IJDG: Novela, relato, microrrelato, cuento… ¿Alguna preferencia?

-MTN: No. Cada tamaño tiene sus ventajas y desventajas. Una buena historia da pena cuando se termina, por lo que debe ser larga para poder disfrutar de ella durante mucho tiempo, pero, por el contrario, asusta comenzar a leer algo grande sin saber si nos va a gustar y además, asusta el precio, tanto a los lectores, como a los editores. Un relato muy breve es todo magro, frescura, pero no da tiempo a introducirte en la historia y vivir la vida y sentimientos de los personajes. Si tienes poco tiempo para leer, puede que prefieras leer un relato y desconectar hasta la próxima oportunidad de lectura, pero puedes hacer igual con una novela, leer un capítulo y esperar a siguiente oportunidad, igual que cuando vemos una serie de televisión y esperamos una semana por cada capítulo y medio año entre temporadas.

Imagen propiedad de Manuel Trigo Nogales cedida a Tierra Trivium-IJDG: ¿Y algún género en concreto?

-MTN: Sí, el que yo escribo, jajajaja.

-IJDG: ¿Cómo decides que una idea puede ser una novela o un cuento, o un proyecto audiovisual?

-MTN: La propia idea define en un principio el formato final. Hay ideas que son para ver y otras para leer. Luego la extensión… normalmente todo va a más, sea texto o imagen.

IJDG: Por último, ¿nos podrías hablar de tus futuros proyectos literarios o artísticos?

-MTN: Pues el futuro próximo lleva mucho tiempo siendo Vera Lux. Por fin terminé de depurar algunas cosillas en la última reescritura y ya la tengo madura para llevar a papel. Ahora toca mostrarla a editores a ver si a ellos les gusta tanto como a mí. En lo audiovisual, tengo un corto, Fondo, que está terminando de editarse el vídeo. Luego, tocará moverlo por alguna muestra.

Muchas gracias Manuel por este delicioso rato en el que nos hemos adentrado un poco en tu universo artístico. Deseo que hayas disfrutado de esta conversación tanto como nosotros y ya tenemos ganas de disfrutar de tu próxima visita a La Buhardilla de Tierra Trivium, ya que está se nos ha hecho muy corta.

La próxima semana visitará La Buhardilla de Tierra Trivium Pilu del Rio.

Para ser los primeros en conocer las novedades del Grupo Tierra Trivium os podéis unir al grupo de Telegram del Grupo Tierra Trivium y además los suscriptores del Grupo Tierra Trivium tenéis interesantes descuentos en la Librería Tierra.

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Eva María Medina visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Entrevista a Eva María Medina en La Buhardilla de Tierra Trivium

Volvemos a la novela con la visita a la Buhardilla de Tierra Trivium de Eva María Medina con la que charlaremos sobre su novela Relojes muertos. (Madrid, 1971) Licenciada en Filología Inglesa, ha escrito en solitario Sombras (2013) y es coautora de Relatos en Libertad y Letras Adolescentes. Ha recibido diversos premios literarios. Podéis leer sus textos en su blog Relojes Muertos y en Twitter (@EvaMedinae).

Ignacio J. Dufour García: Eva es un placer tenerte de visita en La Buhardilla de Tierra Trivium. Antes de hablar del ilustre prologuista de Relojes muertos, hablamos de cómo se te ocurrió la historia, del germen de la misma.

Imagen propiedad de Eva María Medina cedida a Tierra TriviumEMM: A mí el tema de la locura siempre me ha interesado. Muchos de mis relatos —como «Tan frágil como una hormiga seca» y «Ser el otro»— comparten esta misma obsesión. Me preocupaba, y sigue preocupándome, esa línea tan fina que existe entre cordura y locura, lo fácil que es traspasarla y verse al otro lado. Me inquieta el sufrimiento de los enfermos mentales, el rechazo social, lo difícil que es la convivencia con ellos, el ostracismo al que la propia enfermedad y la sociedad los retrae, la frustración del que quiere ayudar y no sabe cómo. Fue una idea la que hizo germinar un relato que, una vez acabado, siguió dando vueltas en mi cabeza. Por ello, decidí desarrollar la historia con mayor profundidad.

IJDG: ¿Por qué ese título Relojes muertos ?

EMM: El título surgió de una escena que luego solo insinué. Escena en la que Herminia le cuenta al protagonista que durante su última visita a su hijo al psiquiátrico, el pobre, tan preocupado por arreglar el reloj que heredó de su padre —intentándolo dar cuerda para que funcionase—, cuando el mecanismo de su mente estaba mucho más averiado. Esa escena fue una especie de revelación que alumbró el título.

Este título, Relojes muertos, está estrechamente relacionado con la temática principal del libro, la locura. Los locos son esos relojes que ya no funcionan aunque les demos cuerda. Además, genera un campo semántico amplio en la novela —como la historia del viejo que habla al reloj de pared, los cuentos que el protagonista se inventa, una pesadilla sobre una redada de relojes…— que ayuda a crear esa idea de universo cerrado.

IJDG: ¿Cuándo decidiste contar la historia en primera persona?

Imagen propiedad de Eva María Medina cedida a Tierra TriviumEMM: Cuando me di cuenta de que la novela ganaba en fuerza y veracidad.

IJDG: Es difícil tratar un tema como el de los trastornos mentales sin caer en el paternalismo ni en la parodia ¿como construiste los personajes para llegar a que sean tan verosímiles y tan creíbles?

EMM: Para conseguir meterme en la piel del personaje principal, y de algunos secundarios, para crear personajes verosímiles, tuve que documentarme sobre las enfermedades mentales, en especial la esquizofrenia. Me fueron de gran ayuda ensayos como Sobre la locura de Fernando Colina o Genio artístico y locura. Strindberg y Van Gogh de Karl Jaspers, donde su autor desarrolla un estudio comparativo de las trayectorias vitales y artísticas de Strindberg, Swedenborg, Hölderlin y Van Gogh, incluyendo una indagación estricta sobre las relaciones entre locura y creatividad artística. Sin embargo, fueron los libros de ficción que abordaban este tema los que más me influyeron. Grandes novelas como El atestado de J.M.G. Le Clézio, Mi alma en China de Anna Kavan, Huida a las tinieblas de Arthur Schnitzler, Sophia de Colin Thubron, Delirio de David Grossman, Inferno de August Strindberg, Alguien voló sobre el nido del cuco de Ken Kesey, Delirio de Laura Restrepo, y Tierra de David Vann.

Estas y otras lecturas me acercaron al problema subrayando aspectos de su psique comunes en estos enfermos: sus alucinaciones (sobre todo auditivas), el desdoblamiento que pueden llegar a sufrir, su relación directa con un ser superior, que suele ser Dios, llegando incluso a sentir a ese ser superior dentro de ellos («Una especie de religión se ha creado en mi interior», nos cuenta el narrador protagonista de Inferno de Strindberg). Alteraciones en la percepción: objetos que se transforman y les hablan, «una farola canta» en Inferno; «el blanco, al moverse, se animaliza. El negro se negrifica» percibe Adam, el personaje principal de El atestado de Le Clézio, el cual también escucha «el murmullo de una caída vecina de motas de polvo, en alguna parte debajo de un mueble.» Se creen víctimas viviendo un destino prefijado; carteles, señales, anuncios o sueños predicen su destino. Reciben malos o buenos augurios. A veces se sienten dirigidos por otra persona. El loco, al igual que el alcohólico, tiene momentos de una afinada cordura, pero también sufre embotamiento. Manía persecutoria, vértigo, mareos, angustia, insomnio, obsesiones, miedos, premoniciones, ansiedad, ira, tendencia a discutir, violencia y desinhibición (se impone el inconsciente, rompiéndose el encorsetamiento civilizatorio) suelen formar parte de su vida. El psiquiatra y ensayista Fernando Colina en su libro Sobre la locura nos explica: «En su polo esquizofrénico, en cambio, es el temor al contacto con el otro, vivido como invasor y maléfico, lo que le arrastra a la soledad pasiva y al desinterés por el mundo. Pero también el esquizofrénico puede reaccionar en sentido contrario, cuando a veces se agita y se disocia en una vertiginosa movilidad que no encuentra motivación».

IJDG: Una cosa que sorprende al lector es el prólogo de Juan Manuel de Prada. Cuéntanos cómo llegó a ser el prologuista de Relojes Muertos .

Imagen propiedad de Eva María Medina cedida a Tierra Trivium
Presentación de Relojes Muertos con Lorenzo Silva, Eva María Medina y Juan Manuel de Prada

EMM: Conocí a Juan Manuel de Prada en un curso que impartió en Santander. Le pedí que leyera el manuscrito y me diese su opinión. Cuando Noemí Trujillo, editora de Playa de Ákaba, me comunicó que me publicarían la novela, le pedí a Juan Manuel de Prada —quien ya la había leído y le había gustado mucho, comentándome que la inmersión que hacía en los laberintos de la locura era en verdad prodigiosa, y que había creado un personaje memorable de verdad— que me escribiese el prólogo. No solo aceptó sino que además me escribió un magnífico prólogo (poético, profundo, inteligente) mostrando gran entusiasmo y cariño, haciendo una disección de los personajes más relevantes, de la atmósfera de la novela y su significado ulterior.

La verdad es que me sorprendió mucho —si me lo hubieran contado años atrás no lo hubiese creído— que un gran escritor como Juan Manuel de Prada escribiese ese prólogo tan generoso a mi primera novela. Me siento muy afortunada.

IJDG: Hay una escena que me ha sorprendido y que refleja muy bien el sentido de la novela, es cuando el protagonista lee la noticia del preso que desea volver a la cárcel porque esa es su casa. Dicha escena me ha recordado a varias escenas de Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena en los que se comenta cómo los enfermos una vez curados no se sienten seguros en la sociedad. ¿Cómo surgió?

EMM: Es una noticia de prensa que incluí en el texto, seleccionando los datos que me parecieron adecuados a la trama.

IJDG: Para ir finalizando esta entretenida entrevista, ¿Cuáles son tus referentes literarios?

EMM: Miguel de Cervantes, Frank Kafka, William Faulkner, F. Dostoyevski, L. N. Tolstói, Virginia Woolf, Clarice Lispector, Marcel Proust, Miguel de Unamuno, Sándor Márai…

IJDG: ¿Qué te hizo empezar a escribir?

Imagen propiedad de Eva María Medina cedida a Tierra TriviumEMM: Realicé un taller de escritura creativa en el que practicamos las técnicas narrativas. Luego, seguí escribiendo, leyendo, analizando textos de otros autores; todo esto unido a mi propia experiencia vital. Considero que este tipo de talleres acelera el proceso de aprendizaje, ayudándote a ver, de un modo objetivo y profesional, los errores más frecuentes del escritor principiante.

IJDG: Novela, relato, microrrelato, cuento… ¿Alguna preferencia?

EMM: Quizá me fue más fácil comenzar a escribir relatos por ser un género más breve, para ir adquiriendo un dominio mayor del material narrativo (el ritmo, la construcción de escenas, caracterización de personajes, la atmósfera, el tono…), pero no se pueden obviar las diferencias entre estos dos géneros literarios. Mientras que el cuento actúa por condensación, la novela procede por acumulación. El rasgo principal del relato es la intensidad. La novela acepta digresiones y estas pueden ser su sustancia. Una novela admite la creación de atmósferas muy diversas, no así el cuento que debe tener su propia atmósfera.

Yo me siento más cómoda escribiendo novelas, aunque estas sean cortas.

IJDG: ¿Cómo decides que una idea puede ser una novela o un cuento?

EMM: A medida que se va desarrollando la historia, durante el proceso de escritura.

IJDG : Por último, ¿nos podrías hablar de tus futuros proyectos?

EMM: Estoy escribiendo una novela sobre el alcoholismo. Intento adentrarme en la mente de un alcohólico, hacerme las preguntas desde dentro del personaje, y contestarlas, o intentar hacerlo, dejando puertas abiertas para que el lector libremente las cruce.

Muchas gracias Eva por compartir con nosotros esta novela que te atrapa hasta que no la terminas. Deseo que hayas disfrutado de esta conversación tanto como nosotros. Está es tu casa y tienes las puertas abiertas para volver con tu próxima novela que tiene pinta de ser igual de interesante que Relojes Muertos.

La próxima semana visitará La Buhardilla de Tierra Trivium Manuel Trigo Nogales para hablarnos de su obra literaria, entre otras cosas.

Para ser los primeros en conocer las novedades del Grupo Tierra Trivium os podéis unir al grupo de Telegram del Grupo Tierra Trivium y además los suscriptores del Grupo Tierra Trivium tenéis interesantes descuentos en la Librería Tierra.