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Ecos de Tierra Trivium: Octubre 2019 (I)

ECOS DE TIERRA TRIVIUM

Vuelven los Ecos de Tierra Trivium con la primicia de la participación de nuestra autora Laura Orens en la mesa redonda Cosecha Negra del festival de novela negra Getafe Negro, junto con más entrevistas a nuestros autores, premios literarios, reseñas y algunos de los próximos eventos de la editorial.

ENTREVISTAS

Operación Inuit es el título del libro que acaba de publicar Lola Fernández Estévez (Columna Cero 2019)

Joan Roure, autor de ‘Cicatrices bajo la piel’, passa pel ‘Lletres i música’ (cugat mèdia 2019)

Abrasha Rotenberg y su libro “La amenaza” (Radio Sefarad 2019)

RESEÑAS

Reseña de Operación Inuit de Lola Fernández Estévez en Una Imagen vs Mil Palabras

Operación Inuit en ANIKA entre libros

NOTICIAS

Presentación de Zoilo Pollés de Martín G. Ramis en la SGAE

Laura Orens en Getafe Negro:

Cosecha Negra (Instituto Cervantes 2019)

-La “Cosecha negra” de Getafe Negro 2019 (Getafe Negro 2019)

Debate sobre la ‘Cosecha negra’ de Getafe Negro en el Instituto Cervantes (Getafe al día 2019)

Diálogo entre Abrasha Rotenberg y Ana Lavesa de Santiago con motivo del Día Europeo de la Cultura Judía. (Casa de América 2019)

Alberto Blanco Rubio ha resultado finalista del Premio Fenix Internacional Euroamericano organizado por la Asociación Internacional Italiana de Arte Sin Fronteras (Art Senza Frontiere) y cuya ceremonia de entrega se realizó el pasado 6 de octubre en el Ateneo Mercantil de Valencia.

Cómo escribí “Operación Inuit” (Lola Fernández Estévez en Todo Literatura 2019)

Presentación de Canción de Mayo de Rosa María Mateos

Sara Levesque participó el pasado 11 de octubre en el Club de lectura de la librería La Forja de las Letras

EVENTOS

17 de Octubre de 2019 a las 19:00 en la sala Valle- Inclán de la SGAE: Presentación de Zoilo Pollés de Martín G. Ramis

21 de Octubre de 2019 a las 19:00 en el Instituto Cervantes: Laura Orens participa en la mesa redonda Cosecha Negra dentro del festival de novela negra Getafe Negro.

Nos vemos en dos semanas con una nueva hornada de Ecos de Tierra Trivium y mientras tanto para estar al día de los eventos de la editorial podéis seguirnos en Twitter (@TierraTrivium), Facebook (GrupoTierraTrivium) o suscribiros a nuestro canal de Telegram (GrupoTierraTrivium).

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El Relato Caleidoscópico de Alberto Blanco Rubio


Vigesimo primer Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

En esta vigesimo primera semana de El Relato Caleidoscópico el encargado de continuar la historia ha sido Alberto Blanco Rubio. Os recuerdo que podeís comentar esta entrada con el hashtag #RCaleidoscópico21, tanto en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium) como en el Facebook.

Para no romper la tradición, paso a recopilar los enlaces a las entradas anteriores, antes de dar paso al texto de Alberto.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

Día 6 (Ana Vigo)

Día 7 (Ana Boyero)

Día 8 (Juanjo Ramírez Mascaró)

Día 9 (Laura Orens)

Día 10 (Miguel Rodríguez)

Día 11 (Lara Fernández R.)

Día 12 (Paqui Ortega)

Día 13 (Juan Manuel Sánchez Moreno)

Día 14 (Jordi Rosiñol)

Día 15 (Estibaliz Burgaleta)

Día 16 (Marina Ezama Botas)

Día 17 (Eduardo S. Aznar)

Día 18 (Jacobo Feijóo)

Día 19 (Patricia Martín Rivas)

Volvieron los silbidos. Los silbidos. Los silbidos acusadores de la infancia son los cuchillos invisibles del presente. Los silbidos en la escuela.

[Onomatopeya de un silbido.]

Te silbaban por ser diferente, Elíseo. Por eso ahora estás maniatado. Por eso tu calvicie, estéril y aceitosa. Por eso los panes multiplicados que rodean tu cintura.

[Onomatopeya de todos los silbidos, simultánea, dolorosamente.]

223 miraba con satisfacción resbaladiza los recuerdos hirientes de Elíseo. Sabía que, para los Nuevos Humanos, recordar enladrillaba el camino hacia la sanación.

—No recuerdes, Elíseo. Olvídame. Olvida los indomables fueguitos de los silbidos.

Elíseo se obcecaba pretéritamente, obsesionado con los silbidos, inmovilizado por 223, /silbidos/, ciego, /silbidos/; y se retorcía en la camilla.

—Date cuenta, querido, de que el pasado está solidificando tu presente.

Y entonces los silbidos se agudizaron y se convirtieron en zinc, en tanques de zinc, y 223 carcajeó con malicia, en una risa que se hacía eco entre los silbidos.

—Hasta que no te desprendas de tu pasado, no podrás pasar a la categoría de Nuevo Humano, Elíseo. Borrarte la memoria de poco sirve, pues tu cerebro la recupera. Has vuelto a esta aula como si nada. ¿No te das cuenta?

—¿Y qué puedo hacer?

—Resucitar.

Día 20 (Sara Levesque)

—¿Cómo resucito si no estoy muerto?

—Estás muerto en vida. ¿No lo ves? —Elíseo, cada vez más confuso, observaba a 223—. Esas cadenas te las has acomodado tú sólito. Solo tú posees el valor de abrirlas y liberarte. Pero, por lo que acabo de ver, solo tienes huevos para hincharlos pensando en mis tetas. ¿Me equivoco?

223 se acercó mutando hasta Elíseo. Daba un paso disfrazada de enfermera sexy y, a la siguiente pisada, era su antigua profesora.

Elíseo palideció, no sin sentir una breve punzada de excitación por debajo de la cintura al pensar de nuevo en aquellos pechos repletos de sabores. Abrió la boca, pero su intangible voz le traicionó. No así su expresión.

—¿Quieres respuestas, pequeño? —223 hablaba con una golosa sonrisa satánica mientras le acariciaba la frente.

Elíseo afirmó con la mirada. Al mismo tiempo, asombrado, frunció el ceño al sentir la piel tan avinagrada de 223, de tacto desigual, como si le palpara con papel de lija.

—Esos grilletes son tu pasado. Tú mismo has permitido que te amarren, aferrándote al ayer porque te asusta lo que está por llegar. Por eso creas mundos diferentes. Por eso eres un autor mediocre. Por eso añades eslabones a tu esclavitud con cada tecla que aprietas.

Los ojos de Elíseo intentaban adentrarse en los de 223. Saltaban del derecho al izquierdo y vuelta a derecho, con movimientos cada vez más desesperados. Sentía como si hubiera una barrera entre ellos. No conseguía profundizar en su mirar.

—Dime ahora —223 pegó su tajante nariz a la del muchacho—, ¿para qué tienes huevos?

Día 21 (Alberto Blanco Rubio)

Elíseo se quedó mirando a 223 sin saber qué palabras debía utilizar. Tal vez fuese verdad que nunca había tenido valor para enfrentarse a sus propios miedos. Siempre había jugado a cobijarse entre líneas de tinta sin puntos, pero con muchas comas.

—¿No vas a decir nada, Elíseo? —223 observaba a su interlocutor con el gesto fruncido y un extraño brillo en sus ojos.

—Me vas a perdonar, 223, pero ya que dices que soy un escritor mediocre, tú también deberías mirar en tu interior y aceptar, de una vez, que no eres más que la luz de la imaginación de un genio. Jamás tendrás una forma definida más allá de los libros. —Elíseo hizo una pausa antes de continuar hablando. Poco a poco, comenzaba a recuperar el orgullo que había perdido unos minutos antes—. Y no trates de engañarme con tus disfraces. Tus caricias son los susurros de las hojas al unirse y tu corazón solo entiende de renglones abstractos.

223 guardó silencio. No se esperaba aquella respuesta por parte de Elíseo. El joven puso el capuchón a su bolígrafo, no sin antes haber escrito un punto sobre el papel. Después, dejó que la noche le atrapase en la página 223 de aquella misteriosa obra sobre la vida y la muerte.


La semana que viene volverán las entrevistas de La Buhardilla de Tierra Trivium y en en dos semanas volveremos a tener un nuevo relato de Elíseo.