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Joseto Romero visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Esta semana visita la Buhardilla de Tierra Trivium Joseto Romero, un escritor polifacético, autor de las obras Nigredo y Naksatra, así como del librojuego ¡Supercoche!, de la obra de teatro infantil La chistera de Abracadán y del libro infantil ilustrado La bruja Maruja y su castillo. En su web josetorromero podéis encontrar más información sobre su obra y enteraros de sus últimas novedades. También le podéis encontrar en Facebook Joseto Romero.

Ignacio J. Dufour García: La pasada feria del libro de Tres Cantos participaste en la charla Lo bueno si breve: el éxito del relato corto en los tiempos de Internet que organizó el Grupo Tierra Trivium y nos hablaste de Nigredo en el que recopilas algunos de tus textos escritos sobre piedras. ¿Cómo surge la idea de escribir sobre piedras?

Joseto Romero: La idea surge en un apartamento en Benidorm durante unas vacaciones de Navidad. En Levante es muy habitual dejar correr el aire en las casas abriendo todo de par en par para generar corriente. Por esta razón, las puertas suelen contar con algún sistema que las mantenga abiertas y que el viento no las cierre de sopetón. En aquel apartamento, el sistema era tan sencillo con una piedra de mar para cada puerta, de un buen tamaño para sujetar la hoja de una puerta frente al viento. Eran piedras redondeadas, bien pulidas por la erosión y, sobre todo, artísticas: estaban decoradas con pintura sobre sus superficies. Pensé que si alguien se había dedicado a pintar aquello sobre piedras, también se podría escribir. Sin embargo, soy de los que piensa que las ideas no son nada hasta que no se traen a la realidad. No fue hasta unos años después, en verano de 2016, cuando tomé una piedra y tracé un microcuento sobre ella con rotulador indeleble. Llamé Almena a la piedra, porque la había recogido cerca de un castillo, y titulé Mantasma al cuento que escribí sobre ella. Ahí empezó todo.

IJDG: ¿Has seguido escribiendo sobre piedras?

Escrito en piedra: Benidorm, navidad 2016-2017. Las 24 piedras que dieron lugar a «Nigredo»

JR: Sí, seguí durante el resto del año 2016 hasta hacerme con la colección original de 24 piedras que dio lugar a Nigredo. Las conservo en casa, guardadas en una caja, como un tesoro. Sin embargo, después de aquello tomé la decisión de no llevarme ninguna piedra más de su lugar. Desde entonces, escribo el cuento en el momento, en el mismo lugar donde encuentro la piedra, y la vuelvo a dejar ahí. Por alguna razón me parece más ético. Por eso suelo llevar siempre un rotulador indeleble conmigo donde quiera que vaya. La última vez que escribí uno de estos microrrelatos fue hace mes y medio, en septiembre de 2019, en una piedra que encontré durante una visita de fin de semana al pueblo madrileño de Chinchón.

IJDG: ¿Qué te lleva a hacerlo?

JR: Me gusta darle importancia a lo tangible, a lo físico, al soporte de la literatura. Se suele identificar el valor de lo literario con su componente intangible, y sin duda es así. Pero la literatura tiene también valor en lo material, en lo tangible. Una piedra con un microrrelato grabado de puño y letra del autor sobre su superficie es un objeto singular, por mucho que el microrrelato sea un contenido que pueda reproducirse mil veces en una pantalla o en papel. Aparte, es divertido. Escribir a mano es una gozada, y hacerlo en el momento es un estupendo ejercicio creativo: desde que capturo la piedra hasta que la vuelvo a dejar en su sitio con un cuento tatuado no pasa más de media hora, y en ese rato me fuerzo a generar un microrrelato completo y con sentido.

IJDG: Si, ya una recopilación de textos escritos en piedra es algo fuera de lo común, después nos encontramos con Naksatra que tampoco es una recopilación de cuentos al uso, ¿de donde surge la idea de Naksatra?

Joseto Romero

JR: Naksatra recoge cuentos que he redactado a lo largo de 17 años, de 1999 a 2016. En un momento dado, alrededor de 2014, tomé conciencia de que tenía un buen puñado de cuentos, algunos premiados, pero que eran inaccesibles a los lectores: varios se habían publicado en ediciones fuera del circuito comercial y profesional, en cuadernillos artesanos, revistas o en los volúmenes que algunos concursos literarios editan con los textos premiados y finalistas. Tenía cuentos desparramados en ediciones muy heterogéneas de tiradas bajas y casi imposibles de encontrar. Así surgió mi intención de publicarlos. Pero, igual que las ideas, las intenciones no valen para nada hasta que no se traducen en acción. Fue tras unas sesiones de coaching cuando comienzo a trabajar sistemáticamente en los cuentos. Al poco tiempo recibí una oferta de una editorial, aquello me ayudó a visualizar la colección como libro y dirigí mis esfuerzos a darle un sentido a todo el conjunto. Tuve que dejar algunos cuentos fuera porque no compartían la atmósfera global, y hasta que no encontré un buen hilo conductor no encajaron todas las piezas para hacer funcionar el libro como un todo cohesionado. Aunque la editorial que quiso publicar los cuentos quebró por el camino, yo me encontré con el resultado entre las manos. Seguía empeñado en publicarlo y así lo hice, opté por Amazon y desde entonces ahí están los cuentos, por fin, al alcance de todos los lectores.

IJDG: Y ya lo que me ha sorprendido por completo es lo de incluir un writing-of, me parece una genialidad ya que muchas veces la historia de como se escribió un libro puede ser incluso más interesante que la propia obra. ¿Cómo se te ocurrió incluirlo directamente en la novela?

Presentación de «Escrito en piedra» en la librería Estudio en Escarlata de Madrid, con el diseñador editorial que trabajó el diseño, Juan Miguel Lorite, 24 de octubre de 2017

JR: Uno de mis cuentos, Linda Pituitaria, de 2001, ya incluía un writing of a modo de los making of de las películas. Por aquel entonces, realicé varios cursos de creación literaria y quise aplicar mucha técnica para escribir Linda Pituitaria. El resultado me encantó y decidí contar el proceso creativo paso a paso. Publiqué Linda Pituitaria en un cuadernillo con la Asociación Editorial Cultural Verbo Azul de Alcorcón e incluí ambas cosas, texto definitivo y descripción del proceso. Aquello gustó mucho. Así es como años después decidí hacer lo mismo con Naksatra y explicar el cómo se hizo en detalle. Tuve muchas dudas sobre la mejor manera de enfocarlo y sobre la conveniencia de incluirlo o no. Escucho atento todas las opiniones porque me interesa mucho saber cómo ven los lectores un writing of: la gran mayoría lo agradecen; unos pocos, incluso, lo ven como una genialidad y otros pocos lo ven negativo. A mí, como lector, me encantaría que todos los libros incluyeran su writing of redactado por el autor.

IJDG: Me sorprende la fuerza de los titulos de estas obras (Nigredo y Naksatra), ¿de donde surgen? ¿es casual que ambos empiecen por N?

JR: Nigredo surge de juntar los dos conceptos principales de la colección de microcuentos: están escritos en piedra y todos son oscuros, malditos, de terror o misterio. Nigredo, como primera y más oscura etapa del proceso de creación de la piedra filosofal, encajaba a la perfección como título. Naksatra es más rebuscado. Significa «constelación» en Nepalí. Al igual que una constelación de varias estrellas, si se miran con una subjetividad determinada, forman un único dibujo, los cuentos de Naksatra componen también una misma escena. El recurso de camuflar significados comunes, como puede ser «constelación», bajo sus traducciones en idiomas exóticos e incomprensibles es algo que aprendí del también escritor y amigo Juan Miguel Lorite.

IJDG: Tras pasar por el cuento infantil y el librojuego, ahora te atreves con una obra de teatro, ¿Vas a dejar algún campo sin tocar?

Cuento a toda máquina: el autor escribiendo un cuento infantil para su hijo en verano de 2018

JR: Es curioso porque, en realidad, pienso que me quedan muchos formatos y géneros por explorar. Me apetece mucho hacer una incursión profunda en la ciencia ficción y, por otro lado, me atrae el formato de la novela corta o novelette. Me doy cuenta de que son exactamente las mismas tendencias de lo que me apetece leer en estos momentos: ciencia ficción y formatos cortos y autoconclusivos. Soy un convencido de que la lectura es mejor si es variada. También creo que la lectura y la escritura son dos caras de una misma moneda. Apostaría a que lo natural en un escritor es tender a hacer cosas muy diferentes. Clasificar y encasillar a los escritores responde, creo, más a criterios prácticos editoriales y de mercados que a la naturaleza creativa de las personas.

IJDG: ¿Cómo surge la historia de La chistera de Abracadán, la obra de teatro que mencionaba?

JR: Por encargo. Mi profesora de creación literaria de la Universidad Popular de Alcorcón necesitaba una obra de teatro para su grupo de animación a la lectura y me propuso escribir algo a medida. Había que tener en cuenta varias cosas: los actores serían un grupo de niños, entre cinco y diez pero sin número exacto a priori. Aquello forzaba unas pautas determinadas: texto sencillo para que lo puedan memorizar los niños, duración corta para poderlo representar de forma ágil, escenario austero para un montaje simple que no requiera de inversión alguna y estructura flexible que permita participar a un número variable de actores. Paradójicamente, en lugar de suponer una barrera, aquellas restricciones me sirvieron para activar un pensamiento mucho más concreto y todo surgió rápido. Aunque la publicamos ahora, La chistera de Abracadán ha evolucionado mucho desde aquella versión inicial, sobre todo con las aportaciones de Alberto García, dando lugar a una obra escrita a cuatro manos.

IJDG: Siguiendo con tus incursiones en la literatura infantil y juvenil, ¿qué nos puedes contar de La bruja Maruja y su castillo?

Joseto Romero creando la bruja Maruja con Iván: 30 de marzo de 2018.

JR: La bruja Maruja y su castillo es un cuento infantil ilustrado dirigido a niños de entre tres y seis años. Lo que siempre destaco es que lo inventamos juntos mi hijo Iván y yo, cuando él tenía cuatro años. Por eso es tan fresco. En realidad, inventar cuentos es una actividad habitual, he creado decenas para mi hijo, pero la gran mayoría se han quedado en versiones contadas de forma oral. Solo algunas de estas historias las he tecleado en un procesador de textos, y solo La bruja Maruja y su castillo ha llegado a publicarse. ¡De momento!

IJDG: Y como parece ser que te gustan los retos en vez de escribir una historia juvenil al uso, decides empezar con un librojuego, ¿por qué esa elección?

JR: Tengo cuarenta años, soy de esa generación que descubrió los primeros librojuegos de niño en los años ochenta, aquella famosísima colección de «Elige tu propia aventura» que editaba Timun Mas. Con diez u once años ya escribía mis propios librojuegos. Sin embargo, dejé aparcada esta afición hasta que en 2015 entré en contacto con la comunidad librojuegos.org. Encontré un grupo de personas apasionados de la ficción interactiva, lectores y escritores, grandes expertos y entusiastas del género. Eso es lo que me activó de nuevo el interés por los librojuegos. Tengo que agradecer especialmente al escritor Jocobo Feijóo por su ayuda. Gracias a él, escribí ¡Supercoche!, un libro que ha sido publicado en la principal colección de ficción interactiva de nuestro país actualmente, «Tú decides la aventura» de la editorial Hidra, que cuenta con una trayectoria de más de diez años y cerca de cuarenta títulos publicados.

IJDG: ¿Qué diferencia hay en el proceso de escritura de un relato o un libro de relatos y un librojuego?

Supercoche bocetos: primeros pasos del «¡Supercoche!» en marzo de 2018

JR: La principal diferencia es que un librojuego requiere diseñar un árbol de decisiones que refleje todos los caminos posibles que la historia puede tomar. Cada autor tiene su forma de hacerlo. Yo trabajo a la vez con un procesador de textos, una hoja de cálculo y un programa de dibujo de diagramas de flujo. Es divertidísimo. Pero si vamos más al fondo de las diferencias literarias, hay una fundamental. Un relato lineal suele seguir una estructura definida en la que el personaje protagonista experimenta un cambio, una evolución o arco de personaje. En la ficción interactiva no es así, hay multiplicidad de finales y no todos tienen por qué completar la evolución del personaje.

IJDG: En vista de la variedad de tu obra desde la espectacularidad de la escritura en piedra a los cuentos infantiles pasando por los libro juegos y el teatro. ¿Qué te lleva a elegir la forma de desarrollar una idea?

JR: La oportunidad, un factor externo. Para La bruja Maruja y su castillo opté por literatura infantil porque era lo que me demandaba mi hijo de cuatro años. Para La chistera de Abracadán hice una obra de teatro con unas características determinadas porque fue un encargo. Para ¡Supercoche! escribí un librojuego infantil-juvenil porque sabía que si me ceñía a un formato determinado tenía buenas opciones de que una editorial importante me publicara. Mi visión es que, como escritor, uno debe tener siempre mucha munición en forma de ideas para disparar en cuanto una oportunidad se pone a tiro.

Presentación «¡Supercoche!», 11 de mayo de 2019 en la librería Libros de Arena de Madrid

IJDG: ¿Tienes algún género preferido?

JR: Como lector, la fantasía de cualquier longitud. Como escritor, el cuento corto con ciertos elementos propios del realismo mágico o con juegos metaliterarios. Por eso diría que Naksatra es mi obra más genuina. Leer Naksatra es leerme a mí.

IJDG: También has participado en algún NaNoWriMo (del que ya han pasado varios participantes por la Buhardilla y que para los que no lo sepan se celebra cada noviembre), ¿qué nos puedes contar de esa experiencia?

JR: Participo pero casi nunca cumplo el reto. Lo que más me gusta del NaNoWriMo es quedar la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre con otros escritores para teclear todos juntos en el pistoletazo de salida del mes de noviembre, el mes de la escritura de novelas. Creo que quedar para escribir en grupo en un mismo espacio físico es algo maravilloso.

IJDG: ¿A la hora de escribir eres más de brújula o de mapa?

JR: De mapa, pero no un mapa muy detallado, soy más de alejar el zoom que de acercarlo mucho. Para los relatos cortos, el mapa está solo en mi mente, no suelo necesitar plasmarlo en papel o en un documento de ordenador. Para librojuegos soy mapa y brújula. Mapa porque hay que controlar muy bien el árbol de decisiones, y brújula porque, al poder desarrollar varias historias alternativas, puedo dejar crecer ramificaciones que, si en vez de ficción interactiva fuera una historia lineal, tendría que podar.

IJDG: Para ir cerrando esta entretenida entrevista, ¿Cuáles son tus referentes?

Fragmento de biblioteca dedicada de Joseto Romero: libros de autores que le han dedicado un libro, «quizá no sean famosos pero sí son parte de mis influencias particulares»

JR: Michael Ende, Roald Dahl, Tolkien, Saramago y Edward Packard, el principal escritor de la serie original de «Elige tu propia aventura». Pero si dijera estos estaría escondiendo a quienes son mis mayores referentes en realidad. Y estos son otros escritores a los que conozco personalmente, y que me importa bien poco si son famosos o no, que hayan publicado o no, y que leo con mucho interés. Por ejemplo, con quince o dieciséis años me intercambiaba relatos con mi amigo Raúl Yebra. No ha publicado nada y, sin embargo, me ha influido muchísimo y me parece el autor más original que he conocido. Mis compañeros de la Asociación Verbo Azul de Alcorcón son también amigos y referentes, en especial Ana Garrido y Juan José Alcolea. Y así podría seguir citando varias decenas. Estos referentes además son los que me dan la sal y la pimienta, los que de verdad me definen y me diferencian porque son muy personales. Debe de haber miles de autores que tengan a Tolkien como referencia común, lo interesante es explorar lo que les hace diferentes.

IJDG: Y por último, ¿que nos puedes contar de tus futuros proyectos?

JR: Si todo va bien, habrá una novedad con la editorial Con Pluma y Píxel dentro de un par de meses. Estoy a mitad de redacción de una ficción interactiva adolescente. Y sigo llevando el rotulador indeleble siempre encima, así que en cualquier momento puedo trazar un microrrelato sobre una piedra que coja desprevenida.

Muchas gracias por dedicarnos este rato, esta es tu casa y estaremos encantados de volver a contar con tu presencia en la Buhardilla de Tierra Trivium para hablarnos de tus nuevos proyectos. Y esperamos con ganas las novedades que nos has mencionado que tiene pinta de que nos volverán a sorprender.

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Al revés (II)

Al revés (II)

abrazos desde el corazón - besos en verso - lo-cura

Si te asusta el matrimonio, ¿te quieres divorciar conmigo? ¿Quieres que digamos “no” a todo lo negativo? Vamos a deshacernos el amor, a ponerle un cinturón de castidad a nuestra pena. A asustarnos del rebose de fortuna con precaución y a no temer que las cosas puedan torcerse. A ser felices en los días más grises. Hagamos las tareas deprisa y también con calma y riámonos de lo que no es apropiado. Atrevámonos a bucear en un monte y, si no sabes cuál, yo te enseño a hacerlo en el de Venus.

Sobre todo, vamos a construir las cosas bien aunque empecemos por el tejado. Pero vamos a hacerlas de una vez.

© Sara Levesque 2019

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Poesía sin títulos: Indignados

Esta semana Alberto Morate nos trae un poema que resulta oportunamente actual en este ambiente postelectoral que nos invade.

Indignados…

…Por los árboles que han talado porque producen alergia a sus señorías
…Por los que se hacen el tonto cuando son pillados, in extremis, habiendo sacado cientos de miles de monedas de plata después de haber vendido a su maestro
…Por las corbatas y los trajes azules que impecablemente alguien regala
…Por esa mujer que se cree alguien y solo es el rostro de un monigote que se cree alguien
…Por aquellos que un día salieron elegidos y ya su sonrisa despectiva no se borró de sus labios
…Por esas peroratas infames que hacen que nos chupen la sangre y encima nos gritan desde la grada «que se jodan» mientras aplauden
…Por el bombardeo tremebundo de prohibiciones y amenazas impidiendo la sonrisa, cortándonos las alas
…Por la prosa famélica de promesas y engañifas que solo se creen ellos delante del espejo por las mañanas
…Por la industria envenenada donde altos cargos no producen nada
…Por los hospitales reconvertidos en hoteles de lujo con maîtres de bata blanca
…Porque el otoño nunca se acaba y da paso a una primavera artificial de isidros y mesnadas
…Por los medios de comunicación que interpretan lo que les viene en gana
…Por el afán de protagonismo de sombras envidiosas de autobombo y soberbia enlatada
…Por estas palabras
que no están sirviendo
de arma cargada de futuro
porque disparan balas
de paz
y eso les da igual
a los que mandan.

Por Alberto Morate

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Los cuentos del bardo: A flor de piel

Esta semana nos vuelve a acompañar Josep Salvia Vidal con uno de sus textos más oscuros y tenebrosos que ha publicado en esta sección y sin desvelaros más para no romper la magia os dejo con A flor de piel.

A FLOR DE PIEL

Un ruido seco me despertó en medio de la madrugada. Abrí los ojos y me quedé inmóvil, expectante durante un tiempo prudencial, bajo la calidez agradable de las mantas. La habitación estaba sumergida en una penumbra extraña. Giré la cabeza. Las velas se habían consumido por completo dejando pegotes de cera reseca en los bordes del candelabro. Al instante y de repente, todo se llenó con la luz blanquecina de un relámpago. Entonces lo entendí. El ruido que me había despertado era el estallido de un trueno. Fuera, una tormenta colérica se abalanzaba encima del mundo. Me levanté despacio, con el paso vacilante por la casi completa oscuridad que me envolvía, y me acerqué a la ventana. La ciudad era una silueta borrosa bajo el manto de la lluvia.

Regresé pronto a la cama, antes de que mi cuerpo empezara a temblar de frío como una hoja recién brotada en la rama de un árbol. Un nuevo relámpago inundó la estancia con su luz casi transparente y al momento otro estallido resonó entre el silencio tenebroso de la noche. Intenté retomar el sueño pero me resultaba difícil volver a dormirme. El ruido sordo y continuado de la tempestad me lo impedía. De todos modos, cerré los ojos y procuré transitar por el sendero de los ensueños.

Y, sin embargo, algo raro y desconocido hizo que los abriera otra vez. Fue un sonido de refriega, como de alguna cosa deslizándose sobre la madera del suelo. Notaba una presencia en mi cuarto. ¿Había alguien? ¿Era todo imaginación mía? ¿Me había dormido al fin y estaba dentro de un sueño? No. No estaba dormido. Gracias a la luz de un nuevo rayo y de la penumbra que provocaba la propia tormenta, pude distinguir una figura humana que me miraba desde un rincón, desde la otra punta de la habitación, casi al lado de la puerta cerrada. Era una mujer joven. El fantasma de una mujer joven y muerta. Me incorporé para mirarla. Llevaba un vestido largo de color burdeos. Tenía la piel blanquecina como la luz de los relámpagos, como si hubiera nacido de ellos, y el cabello rubio que caía en briznas libres más allá de su espalda. Su cuerpo era espigado igual que un junco.

Después de un instante sin moverse, sin movernos, ella comenzó a caminar cruzando la habitación mientras se desnudaba y su vestido cayó al suelo plegado sobre sí mismo como un cuerpo sin virtud. No tenía miedo. Al revés. Extrañamente, sentía una paz confortante. Se metió en la cama conmigo, a mi lado, siempre en silencio, sin decir nada, sonriendo. Me besó y luego empezó a deslizar su mano por mi cuerpo. Afloraron las emociones. Todos los sentimientos del mundo puestos a flor de piel. Reconocí su maestría en amor, sus formas me hicieron ganar confianza y me dejé llevar. Y mientras nos adueñábamos mutuamente el uno del otro, advertí que ella estaba muy viva y que tal vez era yo el muerto.


Por Josep Salvia Vidal

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La vida en las solapas de mis libros: El motín del Caine

EL MOTÍN DEL CAINE de Herman Wouk

30 de mayo de 1972

La primera obra de teatro que leí en mi vida fue gracias a la mili. Para algo tenía que servir. En ese tiempo seguía en la Armería pintando cuadros para el capitán, y dos noches a la semana tenía guardia. En una de esas guardias, a dos meses y poco más de licenciarme, me fui a dormir al pajar de la base y mi compañero se quedó dando vueltas. Sobre las cuatro de la madrugada me despertaron unos desagradables gritos. Al abrir los ojos me encontré con los dos hijos de puta más grandes del cuartel: el teniente Trujillo y el cabo primera Tofol. El primero regortede, feo, calvo y con acento gallego, y el segundo mallorquín, bajito y con cara de mala leche. Me dijeron que me caería el pelo y que olvidara licenciarme. Aquello hubiera podido ser terrible para mí que no veía llegar el día de largarme y no volver, pero tuve suerte porque los dos militares iban borrachos como cubas. Al día siguiente en la formación ni se acordaban de mí. En la guardia siguiente mi compañero me dijo que el brigada Guiscafré del Botiquín buscaba actores para una obra de teatro que iba a montar. Yo siempre había querido ser actor pero no sabía qué camino seguir para conseguirlo. Lo del brigada me pareció una oportunidad. Me tomé tres calimochos que me infundaron valor y me fui en busca del brigada con un sol de justicia. En cuanto me vio dijo: «Tienes pinta de galán.» Serafín Guiscafré era todo un personaje. De estatura media, con aspecto duro y gran bigote, era un mallorquín que amaba el teatro. Me dijo que me presentara al día siguiente en el teatro a las cinco. «¿En qué teatro?» le pregunté yo. «Debajo de las oficinas está el teatro de la Base, ¿no lo sabías?» No, no lo sabía aunque pasaba muchas veces por delante de la puerta. Antes de decirme que podía retirarme me dio un librito. «Mírate el personaje de Philip Francis Queeg, el que hace Humphrey Bogart en la película El motín del Caine. Apréndete dos o tres hojas. Puedes retirarte.» Volví a mi trabajo dando saltitos de alegría, iba a ser actor, y para colmo un papel que había hecho mi admirado Bogart en el cine. Me pasé la tarde leyendo El motín del Caine de Herman Wouk, obra ambientada en la Segunda Guerra Mundial con la que Wouk consiguió el Pulitzer de 1952. Por la noche me dormí agotado de estudiar el papel. Al día siguiente pisé por primera vez un teatro, tenía 20 años y nunca lo olvidaré. Era antiguo y oscuro y olía a humedad. Los asientos eran de madera con respaldo de tela roja desteñida. Debía de haber como ciento cincuenta. Pero lo que más me impresionó fue el escenario. Era enorme con unas gruesas cortinas de terciopelo granate que hacían de telón. El brigada Guiscafré llegó tres cuartos de hora tarde y uno a uno, de los quince que éramos, fuimos subiendo al escenario para hacer una prueba. Cuando me tocó a mí sentí una cosa extraña. Bueno, más que sentir no sentí nada porque de repente me encontraba relajadísimo. Tan relajado estaba que Guiscafré me preguntó si de verdad nunca había hecho teatro. Le dije que no y me dio el papel. Hasta aquí todo bien, pero empezaron los ensayos y la cosa se complicó. El brigada Guiscafré era la persona más informal e irresponsable que había conocido hasta el momento. Parecía que le daba igual todo. De los cinco días de la semana que ensayábamos no venía más de dos y solía llegar tarde. Nos decía cuatro cosas que sentaban cátedra en cuanto a teatro, y daba unas cuantas instrucciones al que hacía de ayudante de dirección. Un tal Perales que no las tenía todas con él. En el momento menos esperado perdía el conocimiento y se tiraba tres o cuatro minutos desmayado. Luego se recuperaba como si nada. Así pasamos dos meses. Llegó el día del estreno y el teatro se lleno de oficiales, suboficiales y soldados. En ese momento yo era consciente de que aquella obra necesitaba como un mes más para ser representada, pero al brigada Guiscafré ya le iba bien. Se abrió el telón y los actores empezaron a equivocarse provocando casi un infarto al apuntador, que estaba dentro de la concha en el centro del escenario, en primer término. Cuando me tocó a mí solté cuatro frases y me quedé en blanco, tuvo que ser mi compañero el que me sacara del atolladero. (Si uno no es actor nunca puede imaginarse lo mal que se pasa cuando te quedas en blanco.) Lo pasé fatal porque no tenía seguridad en el papel. (Cuando estudias un papel y ya crees que te lo sabes, es cuando tienes que empezar a memorizarlo.) Aún no sé cómo coño llegamos al final de la función. Cuando la gente aplaudía vi de reojo al apuntador que estaba llorando. Los asistentes felicitaron efusivamente a Guiscafré por su buen trabajo. Yo no me lo podía creer. Lo único que tenía claro es que aquellos militares no debía de haber visto una obra de teatro en su puta vida, de lo contrario no tenía explicación. «Tienes madera, dominas el escenario, Garrido.» se atrevió a decirme el brigada de pasada, sin mirarme a los ojos y sin dejar de atender a otra gente. No sé cuántos kilos perdí con aquella representación. No podía haber tenido un peor debut. A las dos semanas me licencié. Volví a ver a Guiscafré como tres años después, cuando yo ya era actor y él ya no era militar sino que dirigía el Teatro Principal de Palma. En 1985 le di el papel de malo en mi película Mordiendo la vida en la que yo era guionista y director. Lo hizo muy bien.


Por Martín Garrido Ramis

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Ecos de Tierra Trivium: Noviembre 2019 (I)

ECOS DE TIERRA TRIVIUM

En este domingo de Noviembre que para muchos parecerá que nos encontramos en la película de El día de la marmota desde Tierra Trivium queremos romper con la monotonía y el monotema que copará el día para recuperar las reseñas de nuestros autores, entrevistas, estrenos cinematograficos y eventos varios así como para anunciaros los eventos de la editorial para las próximas tres semanas, que ya os adelanto que vienen cargaditos y repartidos por toda la geografía.

ENTREVISTAS

Entrevista a María Serra en el programa Qué et contes? en TV Intercomarcal.

RESEÑAS

‘Equinoccio’, de Jimena Tierra en Culturamas

Equinoccio, de Jimena Tierra en Entretanto Magazine

Equinoccio de Jimena Tierra en El Cotidiano

Sudor frío, de Mari Carmen Sinti en Letralia

PRESENTACIONES

Grabación de la presentación de El año americano de Jesús Velasco Moro en la Biblioteca Ricardo León de Galapagar (Madrid) por Radio Clístenes de Galapagar.

NOTICIAS

El libro ‘Hasta los andares’, de Laura Orens, se presentó en la Casa de Galicia en Madrid (Crónicas de la emigración, 2019)

La interpretación de Carril y la palabra escrita de Curiel irrumpen en la UIMP (El Diario Montañés 2019)

Jesús Velasco Moro con su novela El año americano en el primer programa de Biblioteca Radio Activa

 EVENTOS

12 de Noviembre de 2019 a las 20:00 y a las 22:00 en el Teatro de las Letras (Madrid) : Estreno de Turbulencia Zombie dirigida por Martín Garrido Ramis.

15 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Librería Agapea (Palma de Mallorca): Presentación de Canción de mayo de Rosa María Mateos.

16 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Biblioteca Pública Cas Metge Rei de Santa María del Camí (Mallorca): Presentación de Canción de Mayo de Rosa María Mateos.

16 de Noviembre de 2019 a las 18:00 en Navalanegra (Navalagamella, Madrid): Presentación de Efecto Transilvania de Juan Ramón Biedma.

17 de Noviembre de 2019 a las 12:00 en la librería Sin Tarima (Madrid): Vermut literario con Laura Orens y Joan Roure.

19 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Casa de la cultura de Colmenarejo (Madrid): Presentación de El año americano de Jesús Velasco Moro.

20 de Noviembre de 2019 a las 17:30 en la ONCE (Madrid): Presentación de Cambio de Rasante de Jimena Tierra.

21 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Valencia: Presentación de Sudor Frío de Mari Carmen Sinti.

22 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Biblioteca Pública de Cabrils (Barcelona): Presentación de La niña de la cajita de cerillas y otras historias de Paco Riera.

27 de Noviembre de 2019 en Valencia: Presentación de Efecto Transilvania de Juan Ramón Biedma.

27 de Noviembre de 2019 a las 19:30 en la Librería Jepi de Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona): Presentación de 21 días de ira de David Casals-Roma.

29 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Librería Alibri (Barcelona): Literatura y Cine por Martín Garrido Ramis, Martín Garrido Barón y David Casals-Roma.

29 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en el Gat Pelut (Barcelona): Presentación de Canción de Mayo de Rosa María Mateos.

29 de Noviembre de 2019 a las 19:00 en la Librería Gigamesh (Barcelona): Presentación de Orbe Dividido de Michel Deb.

Y en diciembre tendremos más presentaciones de Rodolfo Arévalo, Rosa María Mateos, Michel Deb, Paco Riera y Martín Garrido Barón. Estar atentos a nuestras redes para conocer las fechas.

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La Buhardilla de Tierra Trivium

Esta semana no ha sido posible por diferentes razones tener una nueva entrega de La Buhardilla de Tierra Trivium o de El Relato Caleidóscopico, así que me he decidido a publicar un poema que nació hace dos años en una actividad de Órbita Diversa y como se supone que hoy es una jornada de reflexión os dejo con el poema por si os ayuda a reflexionar.

De la oscuridad a la luz

a S. A. R., quien me hizo poeta

 Estaba en las tinieblas
hasta que llegaste
a mí


Fuiste el faro
que me guío
Aquella que me hizo
conocer
mi verdadero
ser


la que me permitió
romper
esta coraza
que tanto
me había costado
construir


que tanto
me había protegido
de todo.


Aquella que me ayudó
a ser
lo que soy
a mostrarme
como soy
a ser libre
al fin.
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Háblame de la lluvia

Háblame de la lluvia

háblame de la lluvia - juegos - arte

Háblame de la lluvia es el mejor libro para desafiar a los días en blanco y negro. Al abrirlo llueven versos recitados desde las nubes. El más lindo temporal, el menos melancólico, la única tormenta bajo la que sí apetece bailar y sumergirse hasta el alma. Poemas nacidos desde un tierno corazón, baladas que invitan a soñar entre sus letras repletas de inspiración. Una artística llovizna nada gris, un chaparrón tan cautivador que parece entonado desde París. La lluvia no suele gustar, pero ésta afirmo que sí. Cada gota caída del cielo susurra un verso peculiar, y todo el aguacero crea el más radiante poemario que jamás se recitará.

Chispas de poesía, de rocío menudo, gotas que resuenan y componen un temporal nada crudo; mucho menos mudo. Un sinfín de versos semejantes a una canción. Un poemario escrito desde y con el corazón.

© Sara Levesque

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Poesía sin títulos: En un momento

Esta semana Alberto Morate nos trae el poema En un momento que da titulo a su poemario que el pasado 18 de octubre fue galardonado con el Primer Premio del III Certamen de Poesía Internacional Maribel Sansano.

En un momento

 En un momento
se pasa de la risa al llanto,
de la vida a la muerte,
del blanco al negro.
 En un momento  
conocí tu universo
y perdí el norte de tus besos.
 En tan solo un momento
me quedé vacío
sin el roce de tus dedos.
 En un momento
se acaba el relato,
se llega al suelo,
se cierran los ojos,
el trago sabe amargo.
 En un momento
las olas se quedan quietas
y la noche no tiene término.
 En un momento
el olvido gana a la memoria
y el muro se resquebraja por dentro.
 En un momento
te equivocas de dirección
y perdido en las sombras
solo entras en el invierno.
 En un momento
la lengua se queda sin labios,
al corazón le da vértigo
asomarse al cariño fugaz
que le dedicaste durante un tiempo.
 Pero también en un momento
el lamento se torna en sonrisa
y veo tu reflejo en cualquier espejo.
 Y por un momento
la realidad es más que un deseo
y el futuro no es incierto.
 Quizás solo sea un segundo,
un momento,
en el que no se apaga el fuego
y no se diluye lo que pienso.
 En el que sabiéndote conmigo
puedo alzar el vuelo
y atravesar el pacífico bienestar
de un te quiero.
 En un momento
puede pasar todo esto
y por eso, en un momento,
te lo cuento.

Por Alberto Morate

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Rosa sobre blanco: Tras la noche, II

Esta semana completamos la publicación del díptico Tras la noche de Rosa García-Gasco, y sin más que añadir doy paso al poema.

Tras la noche, II


Un amanecer tratamos
de empujar el horizonte
con todo el brío
de nuestro aliento.
No cayó. Su luz rosada
era segura. Era cierta.
Fuimos eternos
tras esa noche
que nos hizo emborracharnos
de albas y aromas. Los otros
sólo reían
de nuestra hazaña
–pequeños cíclopes ebrios-
frustrada, porque quisimos
tumbar la aurora,
aunque era firme
su luz tan falsa.
 
Ha roto el alba, ya nunca
vamos a ser infinitos.
El mundo es de cartón piedra.
¿Qué habrá detrás
de aquella noche?
Un soplo leve, una nada,
máscaras huecas.
Luego, el abismo.

Por Rosa García-Gasco