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A tu lado

A tu lado

a tu lado

Tú y yo somos capaces de reinventar las estaciones del año…

Quiero Inviernos a tu lado para hacernos el Amor en una suave alfombra de color níveo al lado de la chimenea y dos copas de vino. Para que cada vez que la lluvia aumente su fuerza, yo me aproveche de ello y robe tus gemidos más profundos, Amándonos muy deprisa para entrar en calor. Sí, quiero Inviernos a tu lado.

Quiero Otoños a tu lado. ¡Imagínatelos! Caminando abrazadas por un sendero lleno de hojas secas que nos invitan a recostarnos sobre ellas para Amarnos con ternura, tan suaves como el vuelo de cada una de ellas cuando regresan a los brazos de su Madre… la Tierra. Sí, quiero Otoños a tu lado.

Quiero Veranos a tu lado. Quiero su calor en tu piel de tono bronceado, en tus pechos sudados, en tu espalda y tus labios censurados, sentir en mi lengua tu sabor salado, viajar entre tus piernas y fundirme con tu fuego rizado, pasar un cubito de hielo y templar tus labios excitados… Sí, quiero Veranos a tu lado.

Quiero Primaveras a tu lado. Serán los días en que más me esfuerce por conquistarte. Días rebosantes de colores en los que nuestros sueños rebrotarán. Aprenderemos a exprimirnos cada gemido lamiéndonos los besos, descubriendo nuestras más íntimas vertientes, bebiendo de nuestra agua más dulce, de nuestro néctar más vivo, haciéndonos el Amor para florecer. Sí, quiero Primaveras a tu lado.

Sí, quiero Amarte todo el año.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Yo, culpable

Yo, culpable

yo, culpable

Haré una confesión de agárrate y no te menees. A veces no puedo evitar alterar mi plano zen y sentir cierta envidia por los Escritores nóveles a los que sí les leen. Por el tipo que crea música con la transpiración de sus pies, sin sudar siquiera una rivera aunque eso suponga que le abucheen, parapetado en el sofá de su casa acariciándose el badajo como un marqués. Por la que narra a gritos sus trapos más sucios, esnifándose el talento de los demás en unas rayas igual de largas que peronés. Por los que pusieron de moda ensalzar a los protagonistas de los vídeos por internet: para calmar la sed el fino libro infestado de clichés, la canción como bocadillo o canapé, y el plato fuerte que sea una película exprés, mientras el resto arañamos migajas por todos los parqués. Eso me tortura, saturando mis letras de estrés.

Soy culpable de la impotente tirria más normal, producto de este revés. Soy culpable por quemarme en casa comiéndome los mocos no una vez, sino cien. Mi condena es arrastrar la sentencia de vagar en un intangible halo de porqués, como el Errante Holandés.

No me gusta ser así. Hoy me hago una promesa de esas que ni te la crees. Hoy me amputo ese traspié. Porque fui culpable ayer y hoy, pero no lo voy a ser después.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Lluvia, café… y tú

Lluvia, café… y tú

lluvia, café... y tú

Amo tu libertad y tu capacidad para desvincularte de manera tan sencilla de aquello que a los demás nos enmaraña el pensamiento.

Esa excarcelación de la niña buena la siento en tu despertar, en el regalo de tu primer “buenos días”, tu primer bostezo, tu primera sonrisa, tu primavera, tu confusión mañanera…

Eres mi amanecer preferido. El Sol brillará más desde tus ojos. Te haré cosquillas hasta que llores de la risa y esa será la lluvia bajo la que querré mojarme. Me besarás y el aire de tu boca será el viento que más me refresque. Sentiré que tiemblo pero será por el terremoto más arrasador –en el buen sentido–: el de los latidos de tu Corazón. Me entrarán ganas de nadar en el mejor mar que existe, el que nace de placer entre tus piernas. El mejor camino para llegar hasta él me lo indicarán los lunares de tu cuerpo. Y si me entrase frío, la mejor manta que podría echarme por encima será la de tu piel. Y, por supuesto, la luz que me iluminará a lo largo de este Gran Viaje será la que tiene forma de media Luna: tu sonrisa.

Compartir un café contigo en silencio, en un día lluvioso… Esa es la mejor libertad que nos podemos regalar.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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¿Que por qué te escribo?

¿Que por qué te escribo?

bastante

¿Por qué te escribo?

No me hace falta una excusa para convertirte en mi musa.

Aunque no nos conocemos tanto como deberíamos, me gustas. Puede que leas esto y me mandes a la mierda, pero eso no me asusta.

Quisiera recitarte al compás del piano, que tu mirada brilla más que el Sol todo el verano. Al soñarte no me siento más sola que la Luna, ¿es muy atrevido si digo que como tú no me hace sonreír ninguna?

Encender el móvil y que me salte tu “buenos días, pequeña”; le basta a esta ilusa para volverse una risueña.

Te escribo por si se pone a llover y quieres calarte conmigo. Darnos un abrazo de esos de “ojalá yo contigo…”. Un arrebato de dos idiotas que se quieren tocar solo para dejar de temblar. O quizá para hacerlo a la par.

Sonrisas, miradas, caricias, sed, quedarse con las ganas o arriesgar por una vez. Reír sin temores, tu pelo entre los dedos; hablar con las manos, callando los miedos. Encendernos los días y acabarlos entre poesías… Ojalá llegue pronto ese momento, ojalá no muera con la silueta de este cuento.

 

¿Que por qué te escribo?

No existe una respuesta. Tú, preciosa, eres el motivo.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Amaneceres

Amaneceres

amaneceres

Te imagino con un vestido paseando por una playa de guijarros. Un fino vestido del color que tanto te gusta: el del mar. Un vestido ceñido a tus curvas. Imagino cómo el vuelo del bajo de tu prenda baila con la brisa marina, cómo me quedo prendada sin compasión de ti, del cuadro que pintas ahí, junto al día.

Llevas puesta tu sonrisa impecable, inmutable, inalterable, inseparable. Ese gesto marca la mejor curva de tu cuerpo. Y yo, cautivada por la estampa que luces junto al inicio del océano, en ese punto en que la ciudad se queda atrás jugando al escondite con su propia sombra, ese lugar en que el mar se besa con el horizonte, ese instante en que el clímax del día es el Sol despertándose… En ese momento llego a la conclusión de que la sonrisa es la prenda que mejor te queda, la que más te hace brillar, la que más me apetece Amar. ¿Existe un beso mejor que el de tu media luna al amanecer?

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Bohemia… Te adoro (I)

Bohemia… Te adoro (I)

Bohemia... Te adoro (II)

Respirar aire libre, cantar sin miedo a desafinar, danzar en sentido contrario, soñar dormida, soñar despierta, soñar entre tus piernas, tú creando a la guitarra, tocar los bongos, tocar tus bongos, bailar una conga, inventar melodías con mi lengua y tu campanilla, sexo suave, sexo volcánico, la mirada más orgásmica…

La sonrisa de Zoie Palmer, los ojos de Jeanette Winterson, los pechos de Anabel Alonso, el lunar de Cindy Crawford, el sedoso cabello de Sarah Shahi. Los solos de Carlos Santana, la voz ronca de Mishka, la calma de Carla Morrison, la dulzura de Amaya Montero, la Complicidad de Perotá Chingó. El Grunge de Kurt Cobain, la melancolía de Jeff Buckley, el taciturno Evan Dando, la rizada voz de Jero Romero…

El gran Thoreau y su rebeldía, L’Isle, Edith Warton, Poe, Lovecraft, Hemingway, Horacio Quiroga, Rimbaud y los poetas malditos… La escritura fracasada en vida, los éxitos después de la muerte. El musical “Rent”, el teatro, no seguir el guion. La lluvia, las tormentas, el frío, el invierno, el color gris, la ceniza del tabaco, el calor de una estufa en una cabaña…

Felicidad en estado puro, vino rosado, cigarrillos, marihuana, ¡éxtasis! Desplegar un mapa y señalar un punto al azar, agarrar la mochila y viajar sin lamentar, visitar lugares nada comunes, recorrer la Isla de Pascua, perder mi Norte por tu Sur. Francia y sus calles empedradas, Argentina y su inigualable Cerro Torre. Acampar al pie de una montaña, encender una fogata, sacar tu guitarra y empezar a crear. Cantarle a la noche, mirarnos a los ojos, cosernos las heridas y concedernos un antojo. Olvidar la música y bailar entre nosotras. Follarte la boca a besos, hacernos Amor a versos. Escribir y amar sin importar lo que opinen los demás…

El Sol, la Luna, cada una de las Estrellas, el Amor, el Arte, la Bohemia… Y, por supuesto, lo que más adoro eres TÚ.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Carta a tu Alma

Carta a tu Alma

carta a tu Alma

Querida Alma bondadosa:

Te escribo desde una nube de la que no deja de llover. Eso no es triste, la lluvia me calma. Sentada en este esponjoso nubarrón aprendí a superar el desamor cuando las emociones se me enredaban, y deseaba resbalarme de mi mullido asiento. Me sentí perdida hasta que tropecé con la escritura. A solas conmigo misma, me conocí y dejé de esperar al amor equivocado, ese que mira hacia otro lado.

Te doy la enhorabuena por tu cambio, por tener valor para mirarte al espejo y decidir ser tú misma. Espero que pronto puedas coser los pedazos de tu corazón roto y sonreírle al mundo con más fuerza. No tiembles si tienes miedo, que antes de que enfermes de soledad, te abrazo con mis letras.

Cuando me decidí a cambiar de estilo de vida, mi sonrisa titubeaba de temor. Sentí como si hubiera tomado la decisión a destiempo, pero no. Ahora comprendo que era mi momento, ni antes ni después. Que no estaba preparada para recibirlo porque lo hubiese interpretado del revés. Ya lo dijo Thoreau, no quería llegar a la muerte y descubrir que no había vivido. Esa línea de pensamiento es como un mantra dentro de mi cabeza.

No tengas miedo porque tu trayecto existe, igual que el mío, igual que el de todo el mundo. Lo difícil es ser valiente, como tú, y coger las riendas de tu vida. Lo bonito del viaje de la vida es buscar ese camino, tropezarse y caer, levantarse y aprender, llorar y reír, equivocarse y corregir. Lo bonito de la vida, ¿sabes qué es? VIVIR. Vivir lo malo y lo bueno. Recuerda que no tiene nada de censurable sentirse “desorientado”. No es agradable pero es natural. Es el lado negro que logra que el blanco brille más.

Querida Alma bondadosa, sonríe. No analices tanto y olvida las emociones que estorban. Mira al cielo y acuérdate de mí cuando juegues a dar forma a las nubes. Así se afrontan los problemas con otro matiz pero, además, al sonreír haces mi mundo un poquito mejor y me encoges la cicatriz.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Besar la lluvia

Besar la lluvia

besar la lluvia

Cae en la ciudad una lluvia seca bajo la que nunca nos besamos. En la boca, me refiero –las mejillas no cuentan–. Una lluvia que cala muy hondo y arrasa con todo menos con tu recuerdo. Ese recuerdo no admite cordura. No es locura, sino vesania. Te apropiaste de un pedazo de mi vida sin permiso, a hurtadillas; yo no pude remediarlo porque eres hermosa, única…, pero de pesadilla.

Me golpeaste de verdad el corazón, haciéndole sangrar por donde no debe, rajándolo, abriéndole una válvula extra para que se desangre a tus anchas. Encanto, para que entres en mi interior debes tener talento. Y demostrarlo si quieres salir desde tan dentro.

Yo sigo acumulando libros sobre ti en una mesa de tres patas. Sonrío, aunque el cielo no lo haga. Y cuando llueve beso el agua, me da igual si parezco una tarada. Por si acaso te marchas de nuevo con uno de tus cuentos tan verdaderos, como una cruel repetición de la jugada.

Y cuando tengo ganas de escribir, preciosa, solo hay un poema al que deseo ir. Eres la joven llamada Fe, la no tan joven llamada Sol, la mujer llamada Amanecer, la del apellido Contradicción.

De mil maneras te llego a querer. Desde el despertar del Sol hasta el hundido, taciturno, intenso, acentuado anochecer. Y en todo ese tiempo qué te voy a decir, mujer; escribir sobre cómo se besa la lluvia que me inspiras es lo que mejor sé hacer.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Enfermedad autoinmune

enfermedad autoinmune

Enfermedad autoinmune

Existe una enfermedad. Es la más contagiosa porque concentra en ella toda su maldad. Una pandemia que se presenta en ambos sexos sin importar la edad. Ataca el cerebro y los músculos, pero en especial la bondad. Su naturaleza es más oscura que la soledad. Tan colérica como una insaciable tempestad. Contagiosa y grave en su totalidad.

A día de hoy resulta imposible de curar debido a su complejidad. Lo único que existe contra ella es un destello de piedad capaz de suavizar su perversidad. La terapia consiste en aprovechar el tiempo que te reste con la máxima serenidad mientras avanzas sin dar prioridad a que tú puedas incrementar el índice de mortalidad. Así disfrutarás más de tus días sin agobiarte al recordar que también tienes fecha de caducidad.

¿De qué sirve saturarte el pensamiento con esa toxicidad? Mejor que tus reflexiones floten con total impunidad sin estar atadas a una cadena, en cuya bola pone ANSIEDAD.

Qué malo es enfermar de miedo. ¿Verdad?

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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De mayor, quiero ser feliz

De mayor, quiero ser feliz

de mayor, quiero ser feliz

Ya es bastante duro ser siervo del dinero para vivir.

Quiero ser capaz de no guiarme por la codicia del dinero, sucio dinero. Saciarme de detalles y momentos inmortales, que ese sea mi tesoro y no el dinero, macabro dinero. Alegrar mis oídos al escuchar el eco metálico de aguas manantiales, no el tintineante aullido del dinero, estruendoso dinero.

Pasar con lo justo y beber la sabiduría de la Vida sin ahogarme por la coacción apremiante del dinero, censurable dinero. Prefiero sentir la presión de hacer malabares con calderilla que construir figuras y torres de monedas y billetes, amontonando más y más dinero, absurdo dinero.

Me llena más mezclar mantequilla y harina barata que amasar sin escrúpulos tanto dinero, asqueroso dinero. Escalar una montaña modesta con mis escasos recursos que atesorar montañas de dinero, amoral dinero. Opto por alardear de contar nuestros cabellos plateados mientras nos abrazamos antes que enumerar la plata del dinero, puto dinero.

En el fondo, todos sabemos que la causa de tanta violencia es por culpa del dinero, opresor dinero.

Ya es bastante duro ser siervo del dinero para vivir. Aunque me suponga ser objeto de burla, de mayor quiero ser feliz. No entra en mis planes dar prioridad al dinero, dependiente dinero.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.