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Girasol

Girasol

girasol

Un girasol para ti, para que gires el Sol a tu antojo e ilumine tu camino hasta de noche. No tenemos mucho en contra, tan solo un charco. Un bendito charco a base de lluvia y lágrimas que ha inundado parte de la travesía. Una inmensidad que vamos reduciendo a base de morder limones entre ceviche y berrinche. No son bocados ácidos… o sí, pero también muy agradables, porque no somos de dulces salvo en el carácter. Para mí es más acaramelado tu romanticismo del siglo XXI y que, en vez de flores, me lleves a perderme junto a ti a la punta de un acantilado del color de los lobos, mientras las fresas empapan mi calzado y tu risa canta a mi lado.

Me saca una sonrisa tu espontaneidad porque se sale de lo normal. Y es que a mí nunca me ha gustado lo “habitual”, “lo que toca”, lo “predecible” ni nada “corriente”. La única corriente que me atrae es la que eriza mi piel cuando baila tu pelo sobre mi cuerpo.

Mi conclusión es que soy rebelde desde siempre y tú eres un desastre. Y juntas formamos el caos más loco, hermoso, divertido y placentero que jamás morirá.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Rabia de loba

Rabia de loba

rabia de loba 2

La Vida te ha bendecido con un don. El don de la Libertad.

De tus pasos eres la única dueña, aunque a veces su huella duela. Debes ser fuerte y pelear con rabia de loba. Esa loba que se agarra a la esperanza cuando todo es de color miedo y se le escurre el valor. Esa loba que se levanta sacando los dientes cada vez que la duda la aprieta contra el suelo sin compasión. Esa loba que muerde las injusticias y desgarra la sinrazón. Esa loba que aúlla los Orgasmos a la Luna desde el fondo de su ser y a mí me Enamora el Corazón.

Habrá partes de tu batalla en que yo pueda pelear contigo. Otras solo se me permitirá acompañarte desde la retaguardia, ya que deberás luchas tú sola. ¿Sabes por qué? Porque son combates contra tu pasado. Pero no olvides que el Sol siempre estará a tu lado. Y yo también. Sobre todo para recordarte que tu Corazón no es rojo sino blanco, porque guarda todos los colores del arcoíris.

La Vida te ha bendecido con un don. El don de la Libertad. Nunca dejes de luchar con tu rabia de loba, rebosante de bondad.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

 

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Familia original

Familia original

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Érase una familia de siete desconocidos. Igual que cualquier otra, contaba con la figura del padre, la madre, y el número de hijos que la Vida regale. En este caso, cinco.

La primera me recuerda a esa colega tan vital que te levanta el ánimo con su risa llena de energía; al verla reír a carcajadas, no puedes evitar contagiarte de su alegría.

La segunda es como esa hermana mayor que te corrige con algo de seriedad porque quiere lo mejor para ti; te acompaña de la mano y acoge tus titubeos con su voz de miel, recordándote que todo saldrá bien.

La tercera siempre te protege con su dulzura. Cada vez que necesitas ayuda, su sonrisa es como un abrazo que transmite una Paz que de verdad dura, desterrando cada una de tus dudas.

La cuarta es la figura más fuerte, como la madre de todos. Esa de palabras firmes y actos inalterables en los días más duros; esa que, con su entereza, te acompaña para salir del apuro; esa de miradas esperanzadoras para que nos sintamos cómodos y seguros.

El quinto es quien más se parece a un padre; de rostro risueño, carácter alternativo y acciones entretenidas, establece ese encanto en el día a día, solucionando los problemas con impecable osadía.

El sexto es como ese amigo que intenta pasar desapercibido, pero en realidad es el pilar que lo sujeta todo. Como el bajo de una canción que casi nunca se oye pero, sin él, la canción no es música. Con ese sosiego y la armonía de sus palabras, regala esa calma tan necesaria en los días en que todos están como cabras.

Y por último, yo. Solo alcanzo a decir que, aunque tenga tropiezos, fallos y algún error, el ambiente que me transmite esta familia original no es de terror. Me sentí tranquila y feliz por trabajar en un lugar que, más que un gabinete, parecía un hogar…

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Dos puntos

Dos puntos

dos puntos

Hay dos puntos en tu cuerpo que se repiten y me llaman. Tu par de pupilas, las perlas de tus pechos o los dos lunares en tu hombro.

Haremos el Amor con la máxima dulzura, hasta que tu Orgasmo le dé la mano al mío y, juntos, acaricien las estrellas sin quemarse, solo derritiéndose. Mientras duermes esconderé mis versos entre tu pelo para que, cuando despiertes y salgas a la calle, el viento haga su trabajo y tú te vuelvas aún más hermosa, rodeada de poesía.

Hasta en silencio nos amamos. No necesitamos reforzar este Amor con palabras, la calma lo envuelve con el mejor color que existe, el que resulta de mezclar los tonos de nuestras miradas.

Si te quedas en mi Corazón, nunca volverás a enfermar de frío. Nos calentaremos entre apasionados escalofríos. Contigo no existe el punto y final, todos son seguidos.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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El pasado ha pasado

El pasado ha pasado

el pasado ha pasado

No sabía lo muerta que vivía hasta que te conocí. El tiempo llegaba a destiempo cuando intentaba esbozar mi risa exhausta. Mis días eran tan oscuros como buscar una salida con los ojos cegados, como el café más solo o con más mala leche. Y cuando me decidía a levantar mis párpados, el tono marrón de mi mirada parecía mal coloreado, como si la tristeza hubiera echado por tierra mis sueños.

Me gustaría cambiar de papel y escribir mis versos sobre tu piel. Besayunar contigo, sobre todo si llueve, la melodía de las nubes es lo que a mi Alma mueve. Que mi género musical favorito es la canción de los latidos de tu Corazón, que me resbala que se me acuse de haber perdido la razón.

No eres una aguja en un pajar. Eres la flor superviviente de la soledad, la luz que no deja de brillar, la sonrisa que anima a otras a brotar, la mirada junto a la que apetece volar.

Contigo, todos mis inviernos son primavera.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Le daría con un libro en la cara

Le daría con un libro en la cara

le daría con un libro en la cara

Le daría con un libro en la cara a todos los que se ponen gafas solo para aparentar ser más intelectuales.

Le daría con un libro en la cara a quien mira por encima del hombro a los demás y nunca se enferma de tortícolis.

Le daría con un libro en la cara a quien ha cerrado su mente por vacaciones y no sabe dónde dejó la llave.

Le daría con un libro en la cara a los ciegos de Corazón, a los que desprecian al diferente sin razón, a los que viven tan estirados como una exclamación.

Le daría con un libro en la cara a los que caminan por la calle con la cara embutida en el teléfono, como si ansiasen encontrar el sentido de sus vidas.

Le daría con un libro bien gordo en la cara a los que no aprecian el placer de un papel con su olor y optan por el libro electrónico.

Le daría con un libro en la cara a los que viven sin vivir, a los que prefieren ahogarse en una existencia hueca hasta morir, a los que corren por sus días solo para fingir…

¡Qué a gusto me quedaría dándoles con un libro en la cara a todos ellos! Y, a veces, también a mí.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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A tu lado

A tu lado

a tu lado

Tú y yo somos capaces de reinventar las estaciones del año…

Quiero Inviernos a tu lado para hacernos el Amor en una suave alfombra de color níveo al lado de la chimenea y dos copas de vino. Para que cada vez que la lluvia aumente su fuerza, yo me aproveche de ello y robe tus gemidos más profundos, Amándonos muy deprisa para entrar en calor. Sí, quiero Inviernos a tu lado.

Quiero Otoños a tu lado. ¡Imagínatelos! Caminando abrazadas por un sendero lleno de hojas secas que nos invitan a recostarnos sobre ellas para Amarnos con ternura, tan suaves como el vuelo de cada una de ellas cuando regresan a los brazos de su Madre… la Tierra. Sí, quiero Otoños a tu lado.

Quiero Veranos a tu lado. Quiero su calor en tu piel de tono bronceado, en tus pechos sudados, en tu espalda y tus labios censurados, sentir en mi lengua tu sabor salado, viajar entre tus piernas y fundirme con tu fuego rizado, pasar un cubito de hielo y templar tus labios excitados… Sí, quiero Veranos a tu lado.

Quiero Primaveras a tu lado. Serán los días en que más me esfuerce por conquistarte. Días rebosantes de colores en los que nuestros sueños rebrotarán. Aprenderemos a exprimirnos cada gemido lamiéndonos los besos, descubriendo nuestras más íntimas vertientes, bebiendo de nuestra agua más dulce, de nuestro néctar más vivo, haciéndonos el Amor para florecer. Sí, quiero Primaveras a tu lado.

Sí, quiero Amarte todo el año.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Yo, culpable

Yo, culpable

yo, culpable

Haré una confesión de agárrate y no te menees. A veces no puedo evitar alterar mi plano zen y sentir cierta envidia por los Escritores nóveles a los que sí les leen. Por el tipo que crea música con la transpiración de sus pies, sin sudar siquiera una rivera aunque eso suponga que le abucheen, parapetado en el sofá de su casa acariciándose el badajo como un marqués. Por la que narra a gritos sus trapos más sucios, esnifándose el talento de los demás en unas rayas igual de largas que peronés. Por los que pusieron de moda ensalzar a los protagonistas de los vídeos por internet: para calmar la sed el fino libro infestado de clichés, la canción como bocadillo o canapé, y el plato fuerte que sea una película exprés, mientras el resto arañamos migajas por todos los parqués. Eso me tortura, saturando mis letras de estrés.

Soy culpable de la impotente tirria más normal, producto de este revés. Soy culpable por quemarme en casa comiéndome los mocos no una vez, sino cien. Mi condena es arrastrar la sentencia de vagar en un intangible halo de porqués, como el Errante Holandés.

No me gusta ser así. Hoy me hago una promesa de esas que ni te la crees. Hoy me amputo ese traspié. Porque fui culpable ayer y hoy, pero no lo voy a ser después.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Lluvia, café… y tú

Lluvia, café… y tú

lluvia, café... y tú

Amo tu libertad y tu capacidad para desvincularte de manera tan sencilla de aquello que a los demás nos enmaraña el pensamiento.

Esa excarcelación de la niña buena la siento en tu despertar, en el regalo de tu primer “buenos días”, tu primer bostezo, tu primera sonrisa, tu primavera, tu confusión mañanera…

Eres mi amanecer preferido. El Sol brillará más desde tus ojos. Te haré cosquillas hasta que llores de la risa y esa será la lluvia bajo la que querré mojarme. Me besarás y el aire de tu boca será el viento que más me refresque. Sentiré que tiemblo pero será por el terremoto más arrasador –en el buen sentido–: el de los latidos de tu Corazón. Me entrarán ganas de nadar en el mejor mar que existe, el que nace de placer entre tus piernas. El mejor camino para llegar hasta él me lo indicarán los lunares de tu cuerpo. Y si me entrase frío, la mejor manta que podría echarme por encima será la de tu piel. Y, por supuesto, la luz que me iluminará a lo largo de este Gran Viaje será la que tiene forma de media Luna: tu sonrisa.

Compartir un café contigo en silencio, en un día lluvioso… Esa es la mejor libertad que nos podemos regalar.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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¿Que por qué te escribo?

¿Que por qué te escribo?

bastante

¿Por qué te escribo?

No me hace falta una excusa para convertirte en mi musa.

Aunque no nos conocemos tanto como deberíamos, me gustas. Puede que leas esto y me mandes a la mierda, pero eso no me asusta.

Quisiera recitarte al compás del piano, que tu mirada brilla más que el Sol todo el verano. Al soñarte no me siento más sola que la Luna, ¿es muy atrevido si digo que como tú no me hace sonreír ninguna?

Encender el móvil y que me salte tu “buenos días, pequeña”; le basta a esta ilusa para volverse una risueña.

Te escribo por si se pone a llover y quieres calarte conmigo. Darnos un abrazo de esos de “ojalá yo contigo…”. Un arrebato de dos idiotas que se quieren tocar solo para dejar de temblar. O quizá para hacerlo a la par.

Sonrisas, miradas, caricias, sed, quedarse con las ganas o arriesgar por una vez. Reír sin temores, tu pelo entre los dedos; hablar con las manos, callando los miedos. Encendernos los días y acabarlos entre poesías… Ojalá llegue pronto ese momento, ojalá no muera con la silueta de este cuento.

 

¿Que por qué te escribo?

No existe una respuesta. Tú, preciosa, eres el motivo.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.