Publicado el 1 comentario

El Relato Caleidoscópico de Ana Boyero

Séptimo Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Como os comentaba la semana pasada, por temas de agenda, para abrir boca a la presentación de la novela Luces que parpadean de Juan Manuel Sánchez Moreno alteré la frecuencia de La Buhardilla de Tierra Trivium y El Relato Caleidoscópico. Por ello, hoy nos acompaña Ana Boyero con su aportación a este collage en el que se está convirtiendo está sección. Os invito a comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico7.

Sin más preámbulos os dejo los enlaces a las anteriores entradas del relato caleidoscópico y el relato de Ana Boyero, que estoy seguro que no os dejará indiferentes.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Día 5 (José Jesús García Rueda)

El diario que antes había querido comprar pasó volando frente a él, impulsado por un viento sin aire. Las páginas revoloteaban a su alrededor, como queriendo dejarse atrapar, y Elíseo alargó un brazo y tomó suavemente entre sus dedos una de las hojas. Estaba en blanco.

Entonces todos paramos. Todos nos detuvimos, alfombra, personas, la arteria entera. Y empezamos a movernos hacia atrás, rebobinándonos en el tiempo. Él no, sólo nosotros, todo lo demás. Hasta que volvimos a dejarlo en su oficina, el lugar donde en el principio había abierto los ojos.

Y se vio a sí mismo dormido… No, dormido no, desplomado sobre una tecla Intro de un ordenador. El ordenador que, como antes, no estaba.

—¿Dónde está? —preguntó.

—¿El qué? —respondimos.

Él comenzó a mirar (a escuchar) en todas direcciones.

—¿Quién habla?

—Tú eres el ordenador.

—¿Cómo?

—El ordenador eres tú.

—¿Quiénes sois?

—Los que vivimos en tus circuitos de memoria, aquellos a los que tus algoritmos dan vida.

Se sentó en el suelo, la espalda contra la pared. Su voz apenas formaba sonidos al hablar.

—¿Qué está pasando?

—Eso es lo que debes descubrir.

Sólo entonces se dio cuenta de que el papel seguía entre sus manos. Una frase había aparecido en él: “EL ORDENADOR EN SUEÑOS”.

Día 6 (Ana Vigo)

En el instante en el que Elíseo leyó aquellas palabras, el suelo empezó a temblar, y con él todo a su alrededor. Asustado, quiso huir de nuevo. Con la sacudida, las estanterías habían caído y bloqueado la puerta. Solo le quedaba la ventana como alternativa para salvarse. Era arriesgado, pero más lo era permanecer allí.

Se encaramó al alféizar con el corazón al galope. Era una altura considerable, pero podía hacerlo. Quería vivir, y descubrir el sentido de nuestra revelación, sobre la que apenas había podido reflexionar. Necesitaba entender lo que sucedía, por qué de repente su mundo se había vuelto tan extraño, y sobre todo, recuperar en su memoria los hechos de la tarde anterior.

Respiró hondo un par de veces, y cuando la propia pared a la que se aferraba comenzaba a resquebrajarse, se dio impulso y saltó al vacío.

Imagen cedida por Ignacio J. Dufour García a Tierra Trivium

Día 7 (Ana Boyero)

 Elíseo no se estampó contra el suelo. Con los ojos cerrados, escuchó una voz femenina.

 —Tranquilo, cariño.

 Elíseo abrió los ojos y se encontró suspendido en el aire, en una especie de gravedad cero sobre la que flotaba ligero. Movió las piernas y dio una brazada que hizo que, en las calles, el reguero de ciudadanos y robots se acelerase.

 —Debes encontrar a tu hermana. No nos queda mucho tiempo.

Pero Elíseo estaba demasiado fascinado con su repentina capacidad de volar y no hizo preguntas; ser hijo único tampoco ayudó a que se interesase por la orden. Siguió nadando sobre la ciudad, fantaseando con la posibilidad de cruzar la frontera y, por qué no, ver por fin el mar. Pasados diez minutos, distinguió los famosos tanques de zinc de la Fábrica Nacional de Petróleo. En su interior se cocía una pasta oscura y densa sobre la que creyó ver un par de piernas desnudas de mujer que fueron engullidas entre burbujas pastosas. En ese momento, el volumen del altavoz interno de su cabeza se multiplicó por cinco y un coro de treinta voces gritó al unísono:

— Elíseo, no nos jodas.

 Y Elíseo comenzó a caer, a plomo.


Rompiendo las pocas leyes de la física que nos quedaban dejamos a Elíseo cayendo en las manos de Juanjo Ramírez Mascaró con los resultados que conoceremos la semana que viene y que a lo mejor pondrá un poco de cordura en está exquisita narración.

Publicado el 2 comentarios

Entrevista a Juan Manuel Sánchez Moreno

Juan Manuel Sánchez Moreno visita La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Sé que esta semana tocaría Relato Caleidoscópico con Ana Boyero, pero como nuestro invitado de hoy en La Buhardilla de Tierra Trivium presenta su novela Luces que parpadean el próximo miércoles 21 de noviembre en la Biblioteca Eugenio Trías acompañando a Paz Mancebo con su novela Las siete caras del Destripador o la venganza de Oscar Wilde, esta semana tendremos entrevista y la próxima volverá El Relato Caleidoscópico. Así que pasaremos del humor oscuro de Juanjo Ramírez Mascaró al humor luminoso y descacharrante de Juan Manuel Sánchez Moreno (Madrid, 1969), de la mano de Nikola Smiljan, de Guido Mandelbrot (protagonistas de Luces que parpadean) y de Washington Jaramillo.

Podéis seguir las desventuras de Washington Jaramillo en su blog Letras sin papeles (Cortoletrajes) y en sus otras redes sociales: Twitter @JMSnchez3 y Facebook (JM Sánchez). También podéis ver el booktrailer de Luces que parpadean.

Cartel presentación Luces que parpadean (Tierra Trivium)

Ignacio J. Dufour García: Muchas gracias JM por visitar esta buhardilla, tan oportuna para hablar de las vivencias de Smiljan y Mandelbrot en el París de finales del siglo XIX. ¿Cómo llegaron estos amigos tan opuestos a tu novela?

Juan Manuel Sánchez Moreno: Veo que es una buhardilla muy acogedora. Ambos personajes llegaron a la novela por la admiración que, por separado y por diversos motivos, les tengo. Mandelbrot se parece mucho a Maupassant, sobre el que hice mi tesis Las mujeres de Maupassant (2007), y Smiljan tiene mucho en común con Nikola Tesla, un científico sin par cuya vida me entusiasmó. Que estén los dos juntos en la novela es pura casualidad, fue saliendo y ya está. En cierto modo representan el humanismo que defiendo en el que no se diferencia entre letras y ciencias.

IJDG: Uno mientras lee Luces que parpadean siente que está paseando por ese París de finales de siglo, ¿cómo fue la documentación para lograr captar esa esencia?

JMSM: Como filólogo, francoparlante y francófilo residente muchos años en Francia, la documentación la tenía al alcance de la mano, especialmente la de Mandelbrot. Sobre Tesla hube de informarme de manera más autónoma, evitando los pormenores técnicos de la corriente eléctrica, que desconozco salvo a nivel de usuario.

JM Sanchéz firmando ejemplares de El Corrido de Washington Jaramillo en la Feria del Libro de Madrid [Fotografía cedida a Tierra Trivium por el autor]IJDG: Según va a avanzando la novela uno le va cogiendo más cariño a Mandelbrot, ¿esta evolución del personaje era algo previsto al iniciar la escritura de la novela?

JMSM: Me gusta pensar que sí, pero al escribir uno va aceptando lo que le viene. Imagino que inconscientemente el autor prescinde de lo más escabroso del personaje para que el lector sea indulgente con los terribles actos que comete. De ese modo, se pide la clemencia mediante el lado más cómico humor negro y mediante el lado heroico, ya que él también es vengativo con los verdaderos villanos de la novela.

IJDG: Esta es tu primera novela, ¿cómo ha cambiado tu proceso de escritura con respecto a tus colecciones de relatos?

JMSM: Creo que voy evolucionando en ambos terrenos, aunque no renuncio a varios principios: realismo, impresionismo y personajes canallas absueltos. En la segunda novela también los sigo, y en los demás relatos trato de hacer lo mismo, pero los microrrelatos a veces se pliegan a pautas o al límite de palabras. De ahí salió el intrépido Washington Jaramillo.

IJDG: Y cambiando de obra para que la gente pueda disfrutar de las aventuras de estos dos protagonistas de la mejor forma posible, que es sin esperarse que va a pasar en la siguiente página ni a que ilustres escritores van a conocer, cuéntanos como surge el personaje de Washington Jaramillo que dio lugar a tu primera recopilación de relatos bajo el título de El corrido de Washington Jaramillo.

JMSM: El honesto bribón Jaramillo nace de un relato seleccionado en Relatos en Cadena, el programa de la SER en el que quedó finalista semanal, y de ahí salió también el despegue de mi blog y de mi obra. Mitad personaje de Gabo y mitad personaje de Netflix, Jaramillo corresponde con el modelo de canalla adorable que me gusta para mis relatos.

IJDG: De este personaje me encanta su atrevimiento y cierta coplilla que le canta a un poderoso, ¿cuánto hay de ti en Jaramillo?

JMSM: Mucho en las ideas, pero poco en los actos. Me gusta protestar de modo más civilizado, tal vez porque soy menos arrojado que el intrépido cantante de boleros.

IJDG: Frente a la luminosidad de Luces que parpadean en tu siguiente novela Herederos y conquistadores vemos un tono más sombrío y a la vez más serio, ¿es algo buscado?

Imagen cedida por Juan Manuel Sánchez Moreno a Tierra Trivium JMSM: Quizás sea una evolución, pero no lo sé, porque en realidad la escribí antes. El caso es que, dado el asunto que trataba, era conveniente cambiar el tono. El enfrentamiento previsible entre un psicópata y un narcisista no se presta a tanta situación delirante.

IJDG: ¿Cómo surge la historia de Herederos y conquistadores?

JMSM: Tras la tesis, que tenía un alto contenido de análisis psicocrítico, me aficioné a la lectura de Freud, pero también a otros libros de neurociencia, de modo que decidí plantear un relato usando perfiles psicopatológicos que pudieran dar un conflicto interesante, aunque sin acabar en la novela negra ni en la persecución policial. Como siempre, la ficción me superó y me plegué a sus caprichos.

IJDG: Cambiando ligeramente de ámbito además de escribir organizas un certamen de microrrelato en colaboración YK Accesorios que este año ha celebrado su cuarta edición, ¿qué te llevó a crear un certamen literario?

JMSM: En realidad siempre quise hacer una cosa así, pero no encontraba un pretexto más fuerte. Un día, hablando de promover actos culturales en Malasaña, salió la idea con la propietaria de la tienda, y allí que nos lanzamos.

IJDG: Supongo que ya estarás preparando la siguiente edición, ¿qué parte es la más gratificante?

JMSM: Este año, el quinto, nos encontramos con que la tienda regresó a Castellón, su ciudad de origen, de modo que lo haremos de la misma manera pero buscando otro local que nos acoja. Pero el sello de YK permanece.

IJDG: Y ya para ir terminando esta entretenida entrevista, ¿cuáles son tus referentes literarios o tus autores favoritos?

JMSM: Aquellos que tengan realismo, humor delirante y canalla, mala leche y estilo vivo me gustan: Maupassant, Marías, Mendoza, Marsé, Nothomb,…

IJDG: ¿Nos puedes hablar de cómo empezaste a escribir? De qué te hizo ser escritor.

Imagen cedida por Juan Manuel Sánchez Moreno a Tierra Trivium

JMSM: Escritor me hizo el hecho de escribir mucho, leer mucho, traducir mucho, enseñar mucho. Pero sobre todo escuchar mucho para inventar historias cruzadas a partir de anécdotas sencillas. Todo eso en un blog, que fue mi maestro, me dio un estilo. Ah, y encontrar una editorial que me publicara.

IJDG: Novela, cuento, relato corto… ¿Tienes algún genero preferido? ¿Alguno en el que te sientas más a gusto?

JMSM: La novela es mi terreno, aunque me exige un tiempo del que no dispongo últimamente. El relato corto, de entre 50 y 200 palabras me adiestra mucho y tiene un formato muy adaptado a las redes sociales. El cuento me gusta para leer, y Maupassant es un maestro.

IJDG: Para terminar esta agradable charla, ¿nos podrías hablar de tus futuros proyectos?

JMSM: Además de seguir publicando mis micros en el blog y en otras antologías en papel, me gustaría volver a la novela con Jaramillo, ya a gran escala, en un engorro de aventura descabellada. Tengo el plan y muchas ideas, pero debo centrarme y tener continuidad.

Muchas gracias JM por este maravillo encuentro, y con ganas de que te tengamos de nuevo por La Buhardilla,  para seguir hablando de tus divertidos personajes y de los lios en los que se meten. Mientras tanto nos vemos el próximo miercoles 21 en la biblioteca Eugenio Trias.

Publicado el 2 comentarios

Tierra Trivium entrevista a Juanjo Ramírez Mascaró II

2ª parte de la visita de Juanjo Ramírez Mascaró a La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Como adelanté hace dos semanas, continuamos con la entrevista al polifacético Juanjo Ramírez Mascaró. Del que os recuerdo donde podéis encontrarle en redes sociales: en twitter (@ramirezmascaro), facebook (ramirezmascaro), instagram (@demasiadovioleta) o en su blog (nanasnegras).

Hoy nos adentraremos en sus facetas más audiovisuales y metaliterarias, así como en los referentes de su obra. Así que prepararos para visitar, como diría Juanjo, su sótano más oscuro y tenebroso.

IJDG: Juanjo, en general todas tus novelas tienen un velo de oscuridad, ¿es algo buscado?

JJRM: Todas ellas tiene bastante oscuridad porque no concibo escribir sin dejar salir cierta oscuridad, es cierto que en algunas hay una oscuridad más densa o menos densa. Creo que lo que al final determina el computo global es la visión del mundo que refleja.

Hay algunas que me han salido creo que bastante devastadoras, desesperanzadoras en cuanto al fin del mundo y a la naturaleza del ser humano; otras por el contrario, son completamente esperanzadoras y optimistas, supongo que todo depende del estado de animo con el que las escribo.

IJDG: Documentando me para esta entrevista he visto que también ilustras.

JJRM: Bueno a veces lo hago, pero obviamente no de manera profesional, eso lo considero más bien un hobbie. Una afición que a veces uso para dar rienda suelta a impulsos creativos, pero sin tener la presión o el respeto que la escritura siempre impone, al dedicarme a ello de manera profesional. Parece que uno acaba cogiendo ciertos vicios, cierta autoexigencia, que cuando dibujo simplemente me olvido de ellos. Cuando dibujo soy un aficionado a dibujar que simplemente dibuja sin someterse a demasiadas presiones internas.

IJDG: ¿Qué surge antes la ilustración o el relato asociado a la ilustración?

JJRM: Normalmente cuando hago dibujos asociados a relatos suelo hacerlos luego ex professo para el relato, muchas veces para intentar mover lo por editoriales de una manera un poco más vistosa. Obviamente como una versión beta de lo que luego podría hacer un ilustrador con más formación y más talento.

Sí creo que a veces en una imagen se puede expresar bien el tono de lo que quieres transmitir a quien normalmente no va a tener el tiempo para detenerse a leer una obra entera tuya. Entonces si consigues hacerles un esbozo de ese tono, de esos sentimientos, que luego van a estar implícitos en una novela o en una recopilación de relatos, creo que a lo mejor facilita que pueda darle más oportunidades dentro de esa montaña de manuscritos que todos imaginamos en la mesa de cualquier editor o de cualquier agencia.

IJDG: A nivel artístico, ¿tienes algún referente?

JJRM: Referentes, pues gente que es inalcanzable para mi. No los cuento como referentes sino que te podría hablar de ilustradores por los que siento especial aprecio, empezando obviamente por el grandisimo Francisco de Goya, sobre todo por su periodo de las pinturas negras, siguiendo por gente como Quentin Blake.

Hay un ilustrador que para mi es de los mejores que hay ahora mismo en activo, tuve la suerte de trabajar con él en un proyecto. Es el danes John Kenn Mortensen, le considero bastante deudor de Edgar Norick, pero llevando las cosas a un terreno completamente suyo.

IJDG: Cambiando de tema, ¿cómo te surge la inspiración para crear los hilos de Twitter?

JJRM: La verdad es que ahora mismo son válvulas de escape. Ahora mismo en mis ratos libres estoy escribiendo una nueva novela y estoy bastante volcado en ella, pero claro lo que tiene hacer este trabajo árido que todavía no puedes compartirlo con nadie hasta que no lo tengas todo armado es que uno tiene mono de escribir cosas que pueda compartir al instante. Y en Twitter encuentro esa relación bidireccional con el lector, ese feedback, esa inmediatez que me permite improvisar historias, muchas de ellas en una tarde. Y en las que muchas veces lo que más tiempo me lleva son los foto montajes ya que no son mi especialidad, .no soy diseñador gráfico.

Al final es una tarde divertida, a veces dos, en las que poder pergeñar una pequeña ficción de juguete y testearla sobre la marcha.

Luego, algunas de ellas voy viendo, según las voy desarrollando, que pueden pertenecer a un mismo universo. Por ejemplo, todo en miniatura. Entonces las voy interelacionando un poco por jugar con ello.

La verdad es que lo hago casi como comentábamos antes sobre el dibujo. Es algo que no considero del todo mi especialidad, ya que es un formato multimedia en el que no domino todas las facetas, que me permite divertirme más y constreñir me menos que al escribir novelas.

A veces bromeo diciendo que escribir novelas era más fácil cuando no sabías escribirlas. Cuanto más experiencia voy adquiriendo en este tipo de escritura más me cuesta parir cada una de ellas, más autoexigente soy. Entonces sigue siendo pasión, pero también tiene algo de sufrimiento o de atrevimiento y eso, a veces, me lo curo con estas válvulas de escape que son las gamberradas de Twitter.

IJDG: Últimamente tus hilos de Twitter están teniendo bastante repercusión. ¿Te lo imaginabas?

JJRM: No, la verdad es que no, de hecho, tampoco han tenido una repercusión altísima, pero si que es verdad que fue inesperada.

El primero que hice de ciencia ficción lo improvisé en una tarde libre, que estaba aburrido y no se, necesitaba jugar. No pensé que lo fuesen a leer tanta gente. A partir de ahí ya uno empieza a encariñarse más con este formato. De momento, creo que tienen una repercusión discreta, pero a la vez satisfactoria para mí.

Me han supuesto contactar y conocer a gente que no conocía antes y sobre todo sentir que esto también les parece importante. Comprobar como algo que sale de tu cabeza le gusta y lo aprecia gente que no te conoce de nada.

En esto hay una cosa que siempre me frustraba al principio, cuando escribía, que era eso de que solo te leyesen tus amigos, porque claro no es un barómetro objetivo. Luego pasamos a una fase más satisfactoria que es cuando hay gente con la que ahora tengo una buena relación e incluso se han convertido en amigos después de leer lo que escribo y encontrar ahí un vínculo. Bueno, para mi el siguiente paso que creo que todo escritor desea o debería desear es cuando tus obras van por ahí, por sitios por donde tu ni imaginas que están deambulando, y que las lea gente que a lo mejor no conoces ni conocerás, ni sabrás su opinión ni falta que te hace.

IJDG: Siguiendo con el absurdo. Tu primer largometraje Gritos en el pasillo está protagonizada por cacahuetes.

JJRM: Con está película tuvimos la suerte de tener más repercusión de la que esperábamos, la cosa fue creciendo sobre una pirámide invertida. De una iniciativa casi anecdótica cada vez se fue sumando más gente y, se fue tomando cada vez más en serio, de tal modo que cuando salió tuvo una repercusión que sin ser tampoco tremenda fue mucho mayor de la que esperábamos. Por lo menos eso me permitió seguir adelante en lo audiovisual. De hecho, al final, con esta clase de cosas he acabado dedicándome más a lo audiovisual que a la literatura pura que era mi vocación inicial.

Yo empecé a escribir relatos y novelas antes de escribir guiones, pero al final uno se va especializando, se va centrando tu vida profesional con aquello que le ayuda a uno a pagar el alquiler.

IJDG: ¿cómo se te ocurrió contar una historia ambientada en un manicomio con cacahuetes?

JJRM: Básicamente era una película que queríamos hacer con muy pocos personajes, principalmente dos, mi socio Alby Ojeda y yo en la isla de Fuerteventura, que es donde los dos nos hemos criado. Entonces nadie hacía cine allí, ahora mismo va a rodar Robert Zemekis, Riley Scott, Terry Guilliam, las películas de Star Wars, Wonder Woman… Por lo que necesitábamos algo que en la peor de la coyunturas pudiésemos hacer nosotros dos solos. Necesitábamos algo sin actores y hacerlo posible con objetos muy muy pequeños y fáciles de manipular.

La primera idea fue hacerlo con Playmovils, pero teníamos miedo a que los derechos de imagen de Playmovil fuesen un obstáculo. Así que tiempo después se me ocurrió el concepto de cacahuete del mismo modo que contaba antes [en la primera parte de la entrevista] me ha pasado con el hipopótamo, de una manera totalmente surrealista y sin ninguna justificación racional. Entonces se empezó a hacer esa historia del manicomio. Por su puesto la historia previa que queríamos hacer no transcurría en un Maní-comio sino que era una historia más de ciencia ficción que nunca llegó a hacerse.

IJDG: Hablanos un poco de tu experiencia como director y guionista de Gritos en el pasillo.

JJRM: Yo primero empecé a escribir y luego quise ser director de cine. Cuando empecé con la comunicación audiovisual me di cuenta de que no tenía estomago para la dirección. Así que decidí que lo que quería era escribir novelas, de ahí acabé escribiendo guiones y luego no tuve más remedio que dirigir de vez en cuando. Al final muchas de las cosas a las que me dedico, lo hago no tanto por decisión personal sino por que la vida me ha llevado a ello.

IJDG: Entrando ya en la recta final de esta entrevista, no podemos dejar de preguntarte por tu colaboración con El Mundo Today ¿Cómo es la experiencia de participar en uno de los medios más conocidos y que más bromas ha generado cuando algún medio se ha tomado en serio sus noticias?

JJRM: Es magnifica, El Mundo Today trabaja de una manera muy orgánica, ahora todo el mundo intenta definir todo lo que está haciendo diciendo que es muy orgánico y creo que casi nadie sabe lo que significa que algo sea orgánico. Yo creo que en el Mundo Today si que se trabaja de una manera muy orgánica. Hay un libro de estilo digamos como una linea editorial muy concreta y muy definida, pero dentro de eso la metodología que es bastante abierta. Yo creo que el gran secreto de El Mundo Today no es otro que son gente con un talento desmedido. Yo me siento allí muy pequeñito y bueno llevo más de un año colaborando con ellos, pero aun me siento indigno de estar ahí. Pienso que a lo mejor estoy allí por que les desgravo en la declaración de la renta.

Vamos es una experiencia muy satisfactoria y de la que aprende uno muchísimo. El Mundo Today tiene una cosa maravillosa que es que intenta huir de la payasada y de la caricatura e intenta que el contenido sea muy delirante, pero la forma sea bastante seria imitando lo que es el periodismo de verdad.

IJDG: Ya hemos hablado de tus referentes artísticos. A nivel literario, ¿cuáles serían?

JJRM: Además de los anteriormente citados, para mí uno de los mas importantes en mi vida ha sido Ray Bradbury, es mi debilidad; también Edgar Allan Poe, Lewis Carroll. Descubrir en la adolescencia El Señor de los Anillos de Tolkien, obviamente, también me cambió la vida. Aquí en España me apasiona Espronceda sobre todo, El estudiante de Salamanca. Además Stephen King, Clive Barker, las cosas que he leído de Alejandro Barico me llegan muy dentro. La verdad es que muchos, también va por épocas, en una juventud más temprana adolescencia disfrutaba mucho a Kafka y a Hoffmann, y ahora no puedo con ellos. En su día Los tres Mosqueteros de Alejandro Dumas fue de los mejores libros que leí y no se como reaccionaría si lo leyese ahora. Creo que cada autor e incluso cada libro tiene su propia época. Y creo que hay algunos que van dejando más poso que otros.

IJDG: ¿Qué te hizo empezar a escribir?

JJRM: Creo que escribir, esto va a sonar un poco pedante, realmente escribía bastante antes de empezar a escribir. Cuando era niño salía a la calle, mis padres me decían a donde vas y yo les decía me voy a pensar. Para mi ir a pensar era corretear por las aceras e imaginaba historias. A lo mejor que estaba en una nave espacial o una historia de piratas, quizás no era el protagonista de la historia sino que me imaginaba historias. Nunca imaginé que yo quería ser escritor ni mucho menos, era inventarme historias, pero yo vengo mucho de esto. Por parte de madre vengo de una familia de científicos y yo siempre asumí que soy científico. De pequeño quería ser paleontologo, de adolescente quería ser astrofisico, fue ya en la última etapa la adolescencia cuando ya empecé a interesarme por escribir primero relatos y después por hacer cortometrajes. Creo que eso cambió un poco mi brújula dentro. Si es cierto que cuando pedían redacciones o relatos o poesía en el colegio era con lo que más disfrutaba, pero nunca me lo planteé como una meta profesional hasta ya casi la mayoría de edad.

IJDG: Novela, relato, microrrelato, cuento, teatro, microteatro, guión, corto, largo… ¿Alguna preferencia? 

JJRM: Depende de para que tipo de historia, pero si es verdad que disfruto mucho escribiendo relato y disfruto mucho escribiendo novela, bueno junto con la poesía, de más joven escribía más poemas y ahora rara vez lo hago. Me gustan esos géneros porque son los únicos en los que puedo hacer lo que yo quiero tal y como yo quiero, sin ceder a otros condicionantes como pueden ser de presupuesto o de opiniones sobre la historia distintas a la mía. Eso no quiere decir, que no me parezca bien, de cuando en cuando, recoger un trabajo en equipo de tu visión mezclandola con la de otros, de hecho, es por lo que me suelen pagar. También es una experiencia magnifica y creo que muchos escritores, de eso tan solitario como la novela o el relato, deberían probar para también saber lo que es acostumbrarse a que la visión de uno no tiene necesariamente por que ir a misa. Si que es verdad que disfruto cuando me tiro todo un ciclo profesional escribiendo a la vera de otro, vomitando ideas que a lo mejor me motivaban y a las que uno renuncia con la profesionalidad y la madurez necesarias, necesita luego tener esa cosita con la que consolarse, que para mi son los relatos y las novelas. 

IJDG: ¿Hay algún género literario o cinematográfico que te atraiga más?

JJRM: Mis dos favoritos son la comedia y el terror, que es en los que suelo trabajar casi siempre, sobre todo cuando de mi depende. A veces, incluso, acabo combinándolos ya que combinan especialmente bien. Y quien dice terror, dice todos sus primos hermanos ya sea el thriller, el misterio, el suspense, o la intriga en general, son los que mas me gustan. En eso sigo siendo adolescente.

IJDG Para ir finalizando esta entretenida entrevista, ¿nos puedes hablar de tus próximos proyectos?

JJRM: Ahora mismo estoy terminando, bueno en realidad llevo el cincuenta por ciento de una nueva novela de ciencia ficción combinada con género fantástico que me motiva bastante. Luego estoy haciendo los guiones de una serie y un par de largometrajes con varios directores, cruzando dedos y tocando madera para que alguno llegue a buen puerto. Mientras tanto sinceramente lo que más me motiva es hacer la novela, que es mi criaturita mimada.

Muchas gracias Juanjo por aceptar nuestra invitación a esta humilde buhardilla, ha sido un placer tener esta preciosa charla de tantos y tan diversos temas. Te deseamos la mayor de las suertes en tus futuros proyectos y seguiremos enganchados a tus hilos de Twitter.

Publicado el 5 comentarios

El Relato Caleidoscópico de Ana Vigo

Sexto Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Esta semana la encargada de dar una vuelta de tuerca al Relato Caleidoscópico es Ana Vigo. Os invito a comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos para el relato caleidoscópico en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico6.

Para no alargar mucho está entrada, voy a dejar los enlaces a los dos primeros relatos y ahora sin más preámbulos,  os dejo con el relato caleidoscópico.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Día 3 (Rosario Curiel)

La tarde anterior era un vacío despeñándose por el hilo de sus pocos años: cuarenta. En el Nuevo Cómputo, eso eran unos diez. Unos diez años de los Nuevos Humanos. Él no era consciente de ello, pero nosotros sí. Elíseo era el nuevo Campo de Experimentación. El borrado de su memoria, la soledad de los pasos recorridos en una mañana que se inauguraba en silencio, solo dejaban espacio a una palabra:

NO

Poco a poco, una lejanía letánica se iba imprimiendo en su cerebro:

No a las armas

No a las almas

No a…

No sabía si tenía que ver con el último vídeo de MorTube, la nueva plataforma de Experimentación que se abría paso en ese mundo alternativo de 2018: nunca nadie habría podido asegurar que en su torpe cerebro cupiera una habitación más.

Nosotros sí.

Desde una orden remota activada por manos desconocidas, Elíseo quiso comprar el diario. El diario. Sí. De papel.

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Ignoraba que el papel iba dirigido a personas que presentaban un analfabetismo digital, y únicamente para casos de primera necesidad. Elíseo estaba confuso. A su alrededor: la ciudad, los hombres y la robótica se entremezclaban maquillados de blanco y negro; colores, que bordaban el paisaje decorado de caras serias marcadas por un pliegue en la frente, y por robots que dirigían el ritmo.

Captaron su atención unos ventanales que difuminaban una luz multicolor. En estos se podían elegir los productos deseados y segundos después, motivados por la presencia de una tarjeta, caían en la cesta.

Elíseo, maravillado, se mezclaba entre la gente y tropezó con una alfombra eléctrica. A su lado, algunas personas permanecían en modo estático y otras en movimiento acelerado. Miró hacia el techo pensando que esa era la entrada a otro Mundo, y atrapado entre las redes míticas de la curiosidad esotérica siguió avanzando, guiado por los de la «Generación Y». Creyó que serían soldados y que debería seguirlos. De esta manera, tomó pie en la arteria central subterránea que trasladaba a cada ciudadano a su destino. Sin rumbo fijo y en soledad, su corazón latía por miedo o por emoción, aún no lo sabía.

Día 5 (José Jesús García Rueda)

El diario que antes había querido comprar pasó volando frente a él, impulsado por un viento sin aire. Las páginas revoloteaban a su alrededor, como queriendo dejarse atrapar, y Elíseo alargó un brazo y tomó suavemente entre sus dedos una de las hojas. Estaba en blanco.

Entonces todos paramos. Todos nos detuvimos, alfombra, personas, la arteria entera. Y empezamos a movernos hacia atrás, rebobinándonos en el tiempo. Él no, sólo nosotros, todo lo demás. Hasta que volvimos a dejarlo en su oficina, el lugar donde en el principio había abierto los ojos.

Y se vio a sí mismo dormido… No, dormido no, desplomado sobre una tecla Intro de un ordenador. El ordenador que, como antes, no estaba.

-¿Dónde está? – preguntó.

-¿El qué? – respondimos.

Él comenzó a mirar (a escuchar) en todas direcciones.

-¿Quién habla?

-Tú eres el ordenador.

-¿Cómo?

-El ordenador eres tú.

-¿Quiénes sois?

-Los que vivimos en tus circuitos de memoria, aquellos a los que tus algoritmos dan vida.

Se sentó en el suelo, la espalda contra la pared. Su voz apenas formaba sonidos al hablar.

-¿Qué está pasando?

-Eso es lo que debes descubrir.

Sólo entonces se dio cuenta de que el papel seguía entre sus manos. Una frase había aparecido en él: “EL ORDENADOR EN SUEÑOS”.

Fotografía propiedad de Ignacio J. Dufour García cedida al Grupo Tierra Trivium.

Día 6 (Ana Vigo)

En el instante en el que Elíseo leyó aquellas palabras, el suelo empezó a temblar, y con él todo a su alrededor. Asustado, quiso huir de nuevo. Con la sacudida, las estanterías habían caído y bloqueado la puerta. Solo le quedaba la ventana como alternativa para salvarse. Era arriesgado, pero más lo era permanecer allí.

Se encaramó al alféizar con el corazón al galope. Era una altura considerable, pero podía hacerlo. Quería vivir, y descubrir el sentido de nuestra revelación, sobre la que apenas había podido reflexionar. Necesitaba entender lo que sucedía, por qué de repente su mundo se había vuelto tan extraño, y sobre todo, recuperar en su memoria los hechos de la tarde anterior.

Respiró hondo un par de veces, y cuando la propia pared a la que se aferraba comenzaba a resquebrajarse, se dio impulso y saltó al vacío.

 


Y así con nuestro protagonista dando un salto a lo desconocido le cedemos el caleidoscopio a Ana Boyero. Y la semana que viene podréis disfrutar de la segunda parte de la entrevista Juanjo Ramírez Mascaró en La Buhardilla de Tierra Trivium.

Publicado el 2 comentarios

Tierra Trivium entrevista a Juanjo Ramírez Mascaró

Juanjo Ramírez Mascaró visita La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Hoy visita La Buhardilla de Tierra Trivium Juanjo Ramírez Mascaró, con la excusa de su última novela El Hipopótamo Mecánico aunque más bien por el placer de charlar un rato con alguien que revoluciona twitter de vez en cuando con sus hilos. Además de escribir novelas, Juanjo Ramírez Mascaró es guionista de cine y televisión, ha dirigido el largometraje Gritos en el pasillo (referencia wikipedia), es ilustrador y colabora con El Mundo Today entre otras cositas. En redes sociales le podéis seguir en twitter (@ramirezmascaro), facebook (ramirezmascaro), instagram (@demasiadovioleta) o en su blog (nanasnegras).

Ignacio J. Dufour García: Muchas gracias por aceptar la invitación a la Buhardilla de Tierra Trivium, para mi es un honor contar con la presencia de alguien tan polifacético y admirador de Douglas Adams. Pero antes de adentrarnos en el mundo del humor, vamos a hablar de tu última novela El Hipopótamo Mecánico. ¿Cómo surge el Hipopótamo Mecánico que construye el protagonista de tu novela, es decir, como surge esa idea?

Imagen cedida a Tierra Trivium por Juanjo Ramírez Mascaró-Juanjo Ramírez Mascaró: Surge porque estaba en un época bastante oscura y justo había terminado de escribir otra novela más corta y bastante más oscura que se titula La Mierda y después de eso tenía ganas de algo que fuese más luminoso y al mismo tiempo más espontáneo, aunque luego se me fue oscureciendo y haciendo más compleja de lo que esperaba. Pero la idea inicial consistía en una huida hacia delante. Partí de una premisa que vino de la manera más surrealista, es decir, directamente del subconsciente, sin procesar: Trata de un chaval que se construye un vehículo con forma de hipopótamo y se lanza a correr aventuras. Todo eso fue surgiendo de una manera muy inconsciente. Luego viene el trabajo de la parte consciente, de ir cogiendo todo eso e ir convirtiéndolo en algo que tenga un sentido y una hilazón dramática.

IJDG: ¿Porqué un hipopótamo?

JJRM: Siempre digo que es el punto más surrealista de la historia precisamente por eso, porque no tiene ninguna explicación. Simplemente estalló en algún lugar de mi sótano ese concepto. Quizás tiene algo que ver con eso de que siempre me ha fascinado esa dicotomía que hay entre lo simpática que resulta la imagen de un hipopótamo y las oscuridades que encierra luego como animal agresivo que es. Bastante peligroso.

Imagen cedida a Tierra Trivium por Juanjo Ramírez MascaróIJDG: Has mencionado tu segunda novela, La Mierda, cuya portada es simétrica a la de portada de La Emperatriz de los Insectos.

JJRM: Sí, porque aunque las escribí por separado y son novelas totalmente independientes en cuanto a sus tramas y personajes, compartían muchas similitudes y género y de tono. Me lancé con ella al experimento de autoedición porque eran tan oscuras que en muchas ocasiones me daba hasta vergüenza enviarlas a editoriales, aunque hice un par de intentos. Llegados a ese punto mi intención fue publicarlas juntas por las razones que acabo de mencionar. Me surgió esa idea de las dos portadas con caras simétricas, se la propuse a Mar Delgado, que fue quien ilustró y diseñó las portadas, tanto de éstas como de la otra que publiqué en su propia editorial (Los vientos que te nombran), que en realidad fue escrita antes de estas dos. Mar hizo su magia con esa idea de la simetría que a mí me venía rondando desde hacía un tiempo en la cabeza.

IJDG: Entonces, ¿tu otra novela es anterior a estas dos?

JJRM: Pues sí. Cronológicamente estaba escrita primero Los vientos que te nombran, aunque no fuese la primera en publicarse. Después de ésa vino La Mierda. Acto seguido empecé El Hipopótamo Mecánico y la dejé a medias. Luego empecé La emperatriz de los insectos, y la terminé, y meses más tarde retomé El Hipopótamo Mecánico. A veces no llevo un proceso demasiado lineal y cronológico, ni en cómo las escribo ni en cómo luego acaban publicándose. Y las que acabamos de mencionar no son, de hecho, las primeras que escribí. Antes de estas escribí otras ocho o diez novelas que probablemente nunca llegue a permitir que vean la luz del sol. Aprendí mucho escribiéndolas, pero ahora mismo me parecen bastante flojas. Con respecto a cuándo acaba editándose cada una de ellas, supongo que muchas veces hay un momento para escribir algo y luego llega un otro en que, por lo que sea, es el momento adecuado para compartirlo. Y muchas veces, aunque queramos decidir eso nosotros, no siempre podemos. No siempre se dan la circunstancias adecuadas, o no tiene uno las fuerzas suficientes cuando ha terminado de escribir algo que le deja exhausto para encima moverlo y defenderlo.

IJDG: Como otros autores que han pasado por esta buhardilla, esta historia es fruto del NaNoWriMo, que cada año se celebra durante el mes de noviembre ¿Qué nos puedes contar de la experiencia?

Imagen cedida a Tierra Trivium por Juanjo Ramírez MascaróJJRM: La primera mitad de la novela fue lo que escribí en el NaNoWriMo, luego me surgieron ocupaciones laborales que interrumpieron mi ritmo de escritura, pero estuve un par de semanas participando en el NaNoWriMo y era fantástico. Siempre digo que se siente uno acompañado como escribiendo en una iniciativa como ésa: Como cuando vas a la biblioteca en épocas de exámenes y ves a los demás estudiando igual que tú o, en este caso, escribiendo ellos también su novela. Ves a todo el mundo compartiendo sus escollos, sus triunfitos… Eso te hace también a ti sentirte más motivado, así que me encantó la experiencia. Luego tuve que cambiar de vida y la novela se quedó hibernando. Cuando la retomé años más tarde fue ya un trabajo más solitario, más pausado, más reflexivo: El trabajo que tarde o temprano no le queda más remedio que desempeñar a un escritor en la mayoría de las ocasiones, supongo.

De un modo u otro, el NaNOWriMo me parece una experiencia magnífica, y se la recomiendo a cualquiera que tenga ganas de escribir y esté poniéndose siempre excusas para postergarlo. Es una opción interesante porque al tener la coartada de «la rapidez» no te juzgas tanto a ti mismo en la primera versión, y sabes que luego tendrás tiempo para perfeccionar lo que en principio has vomitado. Porque muchas veces, sobre todo al principio, lo que necesitamos es eso: vomitar.

IJDG: Tu estilo literario tiene ese punto de absurdo de las obras de Douglas Adams, Terry Prattchet, … ¿es algo buscado o surge de forma natural a la hora de ponerte a escribir?

JJRM: Es lo que me sale de manera espontánea. Obviamente se trata de un tipo de humor y un estilo de redacción que tenemos asociado a cierta literatura inglesa que me llama mucho, MUCHO como lector, así que no es de extrañar que también me influya bastante como escritor. De hecho siempre comento que para mí el referente más confeso de esta novela en concreto es Roald Dahl. Sobre todo sus incursiones en la literatura infantil. Supongo que ése es el aliciente a partir del cuál buscar una voz propia. Pero sí: Siento cierta debilidad por esos autores ingleses que cultivaron géneros como el fantástico, el terror o el misterio. Partiendo de titanes que dejaron su huella antes que Dahl o Tolkien, como Stevenson, Lewis Carroll, Chesterton, Thomas de Quincey… Aunque también adoro a los grandes titanes de la lengua española: Quevedo, Espronceda, Borges, Cortázar, García Márquez… No soy ni seré experto en ninguno de ellos, pero me encantaría morir aplastado entre los unos y los otros, como un insecto entre dos rebanadas de pan de molde.

Imagen cedida a Tierra Trivium por Juanjo Ramírez Mascaró

Tras esta divertida charla nos despedimos de Juanjo Ramírez Mascaró hasta dentro de dos semanas cuando hablaremos de sus otras facetas artísticas. Mientras tanto os invito a la presentación de El Hipopótamo Mecánico el próximo 30 de octubre en la Librería del Centro de Arte Moderno (C/ Galileo, 52) a las 20:00.

Publicado el 2 comentarios

El Relato Caleidoscópico de José Jesús García Rueda

Quinto Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Después del puente retomamos El Relato Caleidoscópico con el texto de José Jesús García Rueda. Os invito a comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos para el relato caleidoscópico en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico5.

Sin más preámbulos que las entradas anteriores, os dejo con este nuevo relato.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

El monótono sonido de un ventilador rompía la tranquilidad del edificio. Lentamente Elíseo recuperó el conocimiento. Sentía como si la cabeza le fuese a estallar con cada latido de su corazón y el zumbido del ventilador no ayudaba a superar dicha sensación. Poco a poco fue abriendo los ojos y sintiendo el teclado del ordenador aplastado contra su mejilla derecha, en concreto la tecla Intro del mismo. Se enderezó poco a poco en su silla. No había ni rastro de su ordenador, la pantalla aún estaba encendida. Su cerebro seguía sin regir con claridad, había una laguna en su memoria desde la pasada tarde. La claridad empezaba a filtrarse por entre las cortinas que cubrían el ventanal del fondo de la oficina.

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Se levantó, mirando a su alrededor, y no había nada ni nadie. Solo alguna telaraña en el techo agonizante, un poco de polvo tras las puertas acumulado. Y, de repente, salió corriendo del edificio, bajando de dos en dos las escaleras, golpeándose contra la soledad acrecentada entre tanto silencio. Bruscamente, paró. Un silbido le iba acompañando a lo lejos. Un silbido dulce, suave, de mitológica sirena. Elíseo seguía sin recordar, pero escuchaba el sonido de la lluvia en los silbidos, la verdad en cada escalón no bajado. Quieto, como de piedra, en aquella soledad impertinente, solo sus piernas dirigían su destino.

Día 3 (Rosario Curiel)

La tarde anterior era un vacío despeñándose por el hilo de sus pocos años: cuarenta. En el Nuevo Cómputo, eso eran unos diez. Unos diez años de los Nuevos Humanos. Él no era consciente de ello, pero nosotros sí. Elíseo era el nuevo Campo de Experimentación. El borrado de su memoria, la soledad de los pasos recorridos en una mañana que se inauguraba en silencio, solo dejaban espacio a una palabra:

NO

Poco a poco, una lejanía letánica se iba imprimiendo en su cerebro:

No a las armas

No a las almas

No a…

No sabía si tenía que ver con el último vídeo de MorTube, la nueva plataforma de Experimentación que se abría paso en ese mundo alternativo de 2018: nunca nadie habría podido asegurar que en su torpe cerebro cupiera una habitación más.

Nosotros sí.

Desde una orden remota activada por manos desconocidas, Elíseo quiso comprar el diario. El diario. Sí. De papel.

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Ignoraba que el papel iba dirigido a personas que presentaban un analfabetismo digital, y únicamente para casos de primera necesidad. Elíseo estaba confuso. A su alrededor: la ciudad, los hombres y la robótica se entremezclaban maquillados de blanco y negro; colores, que bordaban el paisaje decorado de caras serias marcadas por un pliegue en la frente, y por robots que dirigían el ritmo.

Captaron su atención unos ventanales que difuminaban una luz multicolor. En estos se podían elegir los productos deseados y segundos después, motivados por la presencia de una tarjeta, caían en la cesta.

Elíseo, maravillado, se mezclaba entre la gente y tropezó con una alfombra eléctrica. A su lado, algunas personas permanecían en modo estático y otras en movimiento acelerado. Miró hacia el techo pensando que esa era la entrada a otro Mundo, y atrapado entre las redes míticas de la curiosidad esotérica siguió avanzando, guiado por los de la «Generación Y». Creyó que serían soldados y que debería seguirlos. De esta manera, tomó pie en la arteria central subterránea que trasladaba a cada ciudadano a su destino. Sin rumbo fijo y en soledad, su corazón latía por miedo o por emoción, aún no lo sabía.

Día 5 (José Jesús García Rueda)

El diario que antes había querido comprar pasó volando frente a él, impulsado por un viento sin aire. Las páginas revoloteaban a su alrededor, como queriendo dejarse atrapar, y Elíseo alargó un brazo y tomó suavemente entre sus dedos una de las hojas. Estaba en blanco.

Entonces todos paramos. Todos nos detuvimos, alfombra, personas, la arteria entera. Y empezamos a movernos hacia atrás, rebobinándonos en el tiempo. Él no, sólo nosotros, todo lo demás. Hasta que volvimos a dejarlo en su oficina, el lugar donde en el principio había abierto los ojos.

Y se vio a sí mismo dormido… No, dormido no, desplomado sobre una tecla Intro de un ordenador. El ordenador que, como antes, no estaba.

-¿Dónde está? – preguntó.

-¿El qué? – respondimos.

Él comenzó a mirar (a escuchar) en todas direcciones.

-¿Quién habla?

-Tú eres el ordenador.

-¿Cómo?

-El ordenador eres tú.

-¿Quiénes sois?

-Los que vivimos en tus circuitos de memoria, aquellos a los que tus algoritmos dan vida.

Se sentó en el suelo, la espalda contra la pared. Su voz apenas formaba sonidos al hablar.

-¿Qué está pasando?

-Eso es lo que debes descubrir.

Sólo entonces se dio cuenta de que el papel seguía entre sus manos. Una frase había aparecido en él: “EL ORDENADOR EN SUEÑOS”.

 


Sin proponérnoslo la distopía toma cuerpo y la próxima entrega vendrá de la mano de Ana Vigo. Y ya sin más retrasos la semana que viene os espero en La Buhardilla de Tierra Trivium con un nuevo invitado.

Publicado el 6 comentarios

Dolores Ordóñez Pérez en el Relato Caleidoscópico

Cuarto Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Esta semana por diversas razones no ha sido posible sacar una nueva entrevista en La Buhardilla de Tierra Trivium, pero en cambio os trago una nueva continuación de El Relato Caleidoscópico, esta vez de la mano de la escritora Dolores Ordóñez Pérez. Os invito a comentar la historia e ir proponiendo posibles títulos para el relato caleidoscópico en el Facebook del Grupo Tierra Trivium, en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico4.

Sin más preámbulos que las entradas anteriores, os dejo con este nuevo relato.

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

El monótono sonido de un ventilador rompía la tranquilidad del edificio. Lentamente Elíseo recuperó el conocimiento. Sentía como si la cabeza le fuese a estallar con cada latido de su corazón y el zumbido del ventilador no ayudaba a superar dicha sensación. Poco a poco fue abriendo los ojos y sintiendo el teclado del ordenador aplastado contra su mejilla derecha, en concreto la tecla Intro del mismo. Se enderezó poco a poco en su silla. No había ni rastro de su ordenador, la pantalla aún estaba encendida. Su cerebro seguía sin regir con claridad, había una laguna en su memoria desde la pasada tarde. La claridad empezaba a filtrarse por entre las cortinas que cubrían el ventanal del fondo de la oficina.

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Se levantó, mirando a su alrededor, y no había nada ni nadie. Solo alguna telaraña en el techo agonizante, un poco de polvo tras las puertas acumulado. Y, de repente, salió corriendo del edificio, bajando de dos en dos las escaleras, golpeándose contra la soledad acrecentada entre tanto silencio. Bruscamente, paró. Un silbido le iba acompañando a lo lejos. Un silbido dulce, suave, de mitológica sirena. Elíseo seguía sin recordar, pero escuchaba el sonido de la lluvia en los silbidos, la verdad en cada escalón no bajado. Quieto, como de piedra, en aquella soledad impertinente, solo sus piernas dirigían su destino.

Día 3 (Rosario Curiel)

La tarde anterior era un vacío despeñándose por el hilo de sus pocos años: cuarenta. En el Nuevo Cómputo, eso eran unos diez. Unos diez años de los Nuevos Humanos. Él no era consciente de ello, pero nosotros sí. Elíseo era el nuevo Campo de Experimentación. El borrado de su memoria, la soledad de los pasos recorridos en una mañana que se inauguraba en silencio, solo dejaban espacio a una palabra:

NO

Poco a poco, una lejanía letánica se iba imprimiendo en su cerebro:

No a las armas

No a las almas

No a…

No sabía si tenía que ver con el último vídeo de MorTube, la nueva plataforma de Experimentación que se abría paso en ese mundo alternativo de 2018: nunca nadie habría podido asegurar que en su torpe cerebro cupiera una habitación más.

Nosotros sí.

Desde una orden remota activada por manos desconocidas, Elíseo quiso comprar el diario. El diario. Sí. De papel.

Día 4 (Dolores Ordóñez Pérez)

Ignoraba que el papel iba dirigido a personas que presentaban un analfabetismo digital, y únicamente para casos de primera necesidad. Elíseo estaba confuso. A su alrededor: la ciudad, los hombres y la robótica se entremezclaban maquillados de blanco y negro; colores, que bordaban el paisaje decorado de caras serias marcadas por un pliegue en la frente, y por robots que dirigían el ritmo.

Captaron su atención unos ventanales que difuminaban una luz multicolor. En estos se podían elegir los productos deseados y segundos después, motivados por la presencia de una tarjeta, caían en la cesta.

Elíseo, maravillado, se mezclaba entre la gente y tropezó con una alfombra eléctrica. A su lado, algunas personas permanecían en modo estático y otras en movimiento acelerado. Miró hacia el techo pensando que esa era la entrada a otro Mundo, y atrapado entre las redes míticas de la curiosidad esotérica siguió avanzando, guiado por los de la «Generación Y». Creyó que serían soldados y que debería seguirlos. De esta manera, tomó pie en la arteria central subterránea que trasladaba a cada ciudadano a su destino. Sin rumbo fijo y en soledad, su corazón latía por miedo o por emoción, aún no lo sabía.


Fragmento a fragmento nos adentramos por esta senda distópica desconociendo que le deparará a Elíseo en su viaje, pero eso será en unas semanas. La semana que viene os espero en La Buhardilla de Tierra Trivium con un nuevo invitado.

Publicado el 5 comentarios

Rosario Curiel retoma El Relato Caleidoscópico

Tercer Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

En vista del poco interés que ha tomado la posibilidad de que cualquiera pueda ser el que continúe El Relato Caleidoscópico he decidido volver a cambiar las reglas del mismo. De ahora en adelante me encargaré de invitar a un/a escritor/a a ser quien continúe la historia. Y os invito a opinar sobre la historia en el Facebook del Grupo Tierra Trivium en los comentarios de esta entrada o en twitter con el hashtag #RCaleidoscópico3.

Dentro de dos sábados os presentaré al próximo autor, pero antes tengo que dar la bienvenida como se merece a la polifacética Rosario Curiel finalista del Premio Fernando Lara 1996 y del Premio Nadal 2006, entre otras muchas cosas que ha tenido la amabilidad de sacar un rato para escrivivirnos, como ella misma dice, este tercer día de El Relato Caleidoscópico dándole su toque.

Y antes de dar paso a su texto os recuerdo los dos previos:

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

El monótono sonido de un ventilador rompía la tranquilidad del edificio. Lentamente Elíseo recuperó el conocimiento. Sentía como si la cabeza le fuese a estallar con cada latido de su corazón y el zumbido del ventilador no ayudaba a superar dicha sensación. Poco a poco fue abriendo los ojos y sintiendo el teclado del ordenador aplastado contra su mejilla derecha, en concreto la tecla Intro del mismo. Se enderezó poco a poco en su silla. No había ni rastro de su ordenador, la pantalla aún estaba encendida. Su cerebro seguía sin regir con claridad, había una laguna en su memoria desde la pasada tarde. La claridad empezaba a filtrarse por entre las cortinas que cubrían el ventanal del fondo de la oficina.

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Se levantó, mirando a su alrededor, y no había nada ni nadie. Solo alguna telaraña en el techo agonizante, un poco de polvo tras las puertas acumulado. Y, de repente, salió corriendo del edificio, bajando de dos en dos las escaleras, golpeándose contra la soledad acrecentada entre tanto silencio. Bruscamente, paró. Un silbido le iba acompañando a lo lejos. Un silbido dulce, suave, de mitológica sirena. Elíseo seguía sin recordar, pero escuchaba el sonido de la lluvia en los silbidos, la verdad en cada escalón no bajado. Quieto, como de piedra, en aquella soledad impertinente, solo sus piernas dirigían su destino.

Rosario Curiel

Día 3 (Rosario Curiel)

La tarde anterior era un vacío despeñándose por el hilo de sus pocos años: cuarenta. En el Nuevo Cómputo, eso eran unos diez. Unos diez años de los Nuevos Humanos. Él no era consciente de ello, pero nosotros sí. Elíseo era el nuevo Campo de Experimentación. El borrado de su memoria, la soledad de los pasos recorridos en una mañana que se inauguraba en silencio, solo dejaban espacio a una palabra:

NO

Poco a poco, una lejanía letánica se iba imprimiendo en su cerebro:

No a las armas

No a las almas

No a…

No sabía si tenía que ver con el último vídeo de MorTube, la nueva plataforma de Experimentación que se abría paso en ese mundo alternativo de 2018: nunca nadie habría podido asegurar que en su torpe cerebro cupiera una habitación más.

Nosotros sí.

Desde una orden remota activada por manos desconocidas, Elíseo quiso comprar el diario. El diario. Sí. De papel.


Tras adentrarnos en la distopía de la mano de Rosario Curiel os espero dentro de dos semanas para desvelar quien continuará la historia. Mientras tanto os animo a visitar La Buhardilla de Tierra Trivium la próxima semana.

Publicado el Deja un comentario

Tierra Trivium entrevista a Asensio Piqueras

​Asensio Piqueras visita La Buhardilla de Tierra Trivium

 

Con motivo de la celebración de la Feria del libro de Murcia, después de 10 años sin celebrarse, nos visita Asensio Piqueras, presidente de la asociación Palin (http://www.palin.es/).

Ignacio J. Dufour García: Ante todo agradecerte que hayas sacado un momento para visitar La Buhardilla de Tierra Trivium en estos días previos a la Feria del libro de Murcia, aunque en el momento de publicar estás lineas hará unas horas que haya dado comienzo la feria. ¿Cómo surge la idea de recuperar la Feria del libro de Murcia?

Asensio Piqueras: En una reivindicación en abril de 2.016, cuando unos cuantos autores, nos reunimos en Los Soportales de la Catedral para que volviera la Feria del Libro de Murcia, con el lema de una feria del libro para todos. Y ese día se creo la frase de Generación16, vivero de autores murcianos que no cesan de publicar con una calidad muy alta.

IJDG: Me imagino que desde ese día en el que decidís fundar Palin para recuperar la Feria del libro de Murcia, hasta este 22 de septiembre de 2018 en el que al fin da comienzo la feria habrá habido buenos y malos momentos, ¿nos puedes contar alguna anécdota al respecto?

AP: El mismo nombre de la asociación. Palin se significa Plataforma de amigos de la libreta naranja. Ilusión y ganas todas, éramos 10 locos en aquellos momentos y ahora estamos llegando a los 200 socios. Negativas ninguna, solo esfuerzos que superar, abrir puertas, andar caminos, aunar esfuerzos. Dar credibilidad a la constancia de nuestros actos, muchas ideas por llevar a cabo entre todos.

IJDG: En los tres días que va a durar la feria, desde el 21 de septiembre al 23 de septiembre, tenéis mesas redondas, talleres, exposiciones, presentaciones literarias, ¿cuándo empezasteis a planificar esta feria os esperabais esta respuesta por parte de los autores y artistas murcianos?

AP: Esta feria nace en el mismo momento que nos la propusimos allá por enero de 2.017, estuvimos a punto en esa primavera. Teníamos una propuesta firme y decidida de como se debería retomar la feria, sin locura, con los pies en la tierra, y con una clara sensación de hacer las cosas con paciencia y decisión. Después de casi 10 años no podíamos cometer errores graves, hay un gran equipo humano en la asociación.

IJDG: Dejando a un lado la feria del libro, háblanos un poco más de la asociación Palin y del Premio de Novela Palin que ya va por su segunda edición.

AP: Pues este año el ganador ha sido José Antonio Jiménez Barbero con una novedosa novela. La calidad de su autor y obra está más que contrastada y seguimos en ello. Muy pronto, en noviembre haremos la presentación de esa novela, que edita la Editorial Dokusou, en la Biblioteca Regional,  en una fecha que anunciaremos próximamente. Preparando a partir de ese momento la tercera edición del Premio Palin de Novela 2.019.

IJDG: Y por ultimo no puedo dejar pasar la oportunidad de entrevistar al Asensio Piqueras escritor, autor de Cosas de mi Cabeza (2013, Editorial Avance), Dentro, Intimidades (2015, Editorial Disliesind) y 50 Pensamientos, Poemas Íntimos (2016, Editorial Dokusou), así como de relatos publicados en distintas antologías. Por ello, es casi obligatorio preguntarte cómo llegaste a ser escritor o mejor dicho qué te hizo ser escritor.

AP: Me hizo ser escritor el contar las experiencias de una vida llena de vidas. Sí, así es. Leo mucho, y vivo mucho, con pasión e ilusión. Un día se paró de golpe mi vida profesional y me dejó la oportunidad de plasmar en el papel todo aquello que me venía a la cabeza, quería contar a mis hijos y mi nieto las experiencias mías y no darles la lata con batallitas. Y nacieron frases, cuentos, anécdotas, historias cortas, relatos. Un primer libro allá por 2.013

IJDG: Novela, relato corto, poesía… ¿Tienes algún género predilecto?

AP: Todos, me siento muy bien con cualquier cosa que me llega a la cabeza. En la vida me ha pasado de todo, esas cosas las pongo el bloc de notas de mi móvil. Siempre escribo en el móvil.

IJDG: Como suele ser ya tradición preguntarle a todo autor que nos visita. Háblanos de tus referentes literarios.

AP: Pues, cada vez que me hacen esa pregunta mi memoria me lleva al mismo día en que me di cuenta que los tres libros que había en la biblioteca de mis padres juntos eran El Quijote, la Biblia y el libro de la Vida Sexual de López Ibor. Marcaron mucho en mi vida, me dieron la libertad de poder leer cualquier cosa sin miramientos de moral, libertad o represión. Bécquer, Julio Verne, Agatha Christie, etc. Verás la disparidad en los autores, pero es que nunca he renunciado a leer cualquier cosa. Luego estaba mi propio criterio cuando llevaba unas páginas. Alguna vez desistía en las primeras hojas, no eran de mi gusto, pero no por ello no volvía a darle una nueva oportunidad ese libro. Hay una norma en mi vida, No hablo de lo que no me gusta.

IJDG: Para cerrar este pequeño paréntesis, a nivel personal. ¿Cuáles son tus futuros proyectos?

AP: Pues hay escrito un libro de relatos eróticos a medias con una autora, con la que me siento totalmente identificado desde el inicio de nuestra carrera de escritores. No desvelo nombres hasta que no lo haga la editorial. Pero en mi cabeza siguen saliendo poemas, relatos de terror, o anécdotas de la vida.

IJDG: Y volviendo al Asensio Piqueras presidente de Palin, ¿qué ideas tenéis en la asociación para la próxima feria del libro y para los próximos años?

AP: El listón creo que lo hemos puesto en un punto alto, pero no es imposible superar. La Asociación Palin mira muy alto siempre para quedarse en las mejores posiciones. La feria del libro de 2.019 será, sin duda, más ancha y más larga, en cuanto al número de caseta, más expositores, más autores, y más actos culturales que la acompañen. Y siempre tendremos, como este año, con Jardiel Poncela, un buque insignia que la identifique. Solo me queda agradecer a la junta de Palin, a sus socios, al equipo de voluntarios de le Feria, a la administración, local y autonómica, el esfuerzo y dedicación a este evento.

Muchas gracias Asensio Piqueras por la visita, deseamos el mayor de los éxitos a la Feria del libro de Murcia y que se vuelva a convertir en el referente literario de la región. Os recuerdo que la feria se celebra del 21 de septiembre al 23 de septiembre en el Paseo Alfonso X de Murcia y que podéis encontrar más información en la web de la Feria del libro de Murcia (http://www.ferialibromurcia.com/).

Y la semana que viene os invito a conocer el tercer fragmento de El Relato Caleidoscópico.

Publicado el 7 comentarios

Marta Sánchez Mora continúa El Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Ya tenemos continuación de El Relato Caleidoscópico de Tierra Trivium

Como lo prometido es deuda, vuelvo a visitaros este sábado 15 de septiembre para presentaros la flamante continuación de El Relato Caleidoscópico que nos ha enviado la poeta Marta Sánchez Mora.

En esta ocasión tenéis hasta el martes 25 de septiembre para enviar vuestras continuaciones a El Relato Caleidoscópico y el miércoles 26 de septiembre a las 22:00 se cerrará el plazo de votación de los relatos. El hashtag a emplear en esta ocasión es #RCaleidoscópico2. En Facebook los relatos se introducirán como comentarios a la publicación que remite a esta entrada.

Fotografía cedida a Tierra Trivium por Ignacio J. Dufour García

Os recuerdo el inicio de la historia:

Día 1 (Ignacio J. Dufour García)

El monótono sonido de un ventilador rompía la tranquilidad del edificio. Lentamente Elíseo recuperó el conocimiento. Sentía como si la cabeza le fuese a estallar con cada latido de su corazón y el zumbido del ventilador no ayudaba a superar dicha sensación. Poco a poco fue abriendo los ojos y sintiendo el teclado del ordenador aplastado contra su mejilla derecha, en concreto la tecla Intro del mismo. Se enderezó poco a poco en su silla. No había ni rastro de su ordenador, la pantalla aún estaba encendida. Su cerebro seguía sin regir con claridad, había una laguna en su memoria desde la pasada tarde. La claridad empezaba a filtrarse por entre las cortinas que cubrían el ventanal del fondo de la oficina.

Y sin enrollarme más, le cedo el testigo a la siguiente autora:

Día 2 (Marta Sánchez Mora)

Se levantó, mirando a su alrededor, y no había nada ni nadie. Solo alguna telaraña en el techo agonizante, un poco de polvo tras las puertas acumulado. Y, de repente, salió corriendo del edificio, bajando de dos en dos las escaleras, golpeándose contra la soledad acrecentada entre tanto silencio. Bruscamente, paró. Un silbido le iba acompañando a lo lejos. Un silbido dulce, suave, de mitológica sirena. Elíseo seguía sin recordar, pero escuchaba el sonido de la lluvia en los silbidos, la verdad en cada escalón no bajado. Quieto, como de piedra, en aquella soledad impertinente, solo sus piernas dirigían su destino.

Y así con Elíseo sin saber aún que ha pasado os cedemos el testigo para que os animéis a continuar la historia. Para ello tenéis que tener en cuenta las bases que incluyo a continuación.

BASES ACTUALIZADAS A 15-09-2018

  • Los textos participantes en «Relato Caleidoscópico» deberán tener una extensión máxima de 200 palabras, y no serán tenidos en cuenta aquellos textos que sean ofensivos, xenófobos o injuriosos.
  • También serán descartados aquellos textos que presenten errores ortográficos o que no tengan una mínima calidad literaria.
  • Solo se tendrán en cuenta los textos que se publiquen en el muro del Facebook de Grupo Tierra Trivium o en Twitter con el hashtag correspondiente y etiquetando a @grupotierratrivium.
  • El hashtag para los relatos correspondientes al Día 2 es: #RCaleidoscopico2
  • El texto que más guste en las redes sociales se publicará como continuación del relato en la Revista Tierra.