LA PASIÓN SEGÚN KARINA KRUNZ

SINOPSIS

Rosario Curiel, filóloga y novelista, se ha ayudado de la música, al igual que hiciera casi tres siglos antes Johann Sebastian Bach en La pasión según San Mateo, para componer La Pasión según Karina Krunz, una obra maestra, de factura manifiestamente barroca y exquisita delicadeza formal, que supone una reflexión sobre la complejidad de las relaciones entre padres e hijos y sobre las ruinas afectivas que llevan a la necesidad de zanjar las dependencias emocionales a fin de poder sobrevivir.

Curiel utiliza con maestría los corsi e ricorsi, expresión italiana tomada de la teoría del acontecer histórico del filósofo de la historia Giambattista Vico, para el que la historia no avanza de forma lineal empujada por el progreso, sino en forma de ciclos que se repiten, es decir, que implican siempre avances y retrocesos.

Esta filosofía es la que impregna toda la armazón de la novela, así como sus frases y diálogos, en los que apreciaremos el extraordinario dominio léxico de la autora, no solo del castellano sino del resto de lenguas romances, su vasta cultura general, y clásica en particular, y sus amplios conocimientos musicales.

Los lectores de La Pasión de Karina Krunz no solamente disfrutarán, sufrirán, llorarán, e incluso a veces reirán con ella, sino que también aprenderán… y aprenderán mucho, por lo cual podemos asegurar que cumple todos los objetivos a los que un buen libro debe aspirar, entre ellos la transmisión de conocimientos y la difusión de la cultura a toda la sociedad.

SOBRE EL AUTOR

Rosario Curiel (Lleida,1964), es Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona, Catedrática de Lengua Castellana y Literatura de enseñanza secundaria y Diplomada en Canto Solista por el Conservatorio del Liceo de Barcelona. Trabajó como periodista de cultura en radio y prensa escrita. Ejerce la docencia en el ámbito de la enseñanza secundaria y universitaria en áreas que abarcan la filología, la escritura creativa y las artes escénicas. Actualmente es profesora de la Escola d’Escriptura y del Instituto Màrius Torres de Lleida.

Tiene siete novelas publicadas, una de las cuales, El Secreto de mi Nombre, fue finalista en el Premio de Novela Fernando Lara 1996, y otra, Memorias de la Salamandra, lo fue en el Premio Nadal 2006. Su penúltima novela, Subway Placebo, ha sido señalada por la crítica como distopía de referencia.

Aunque se define básicamente como novelista, cultiva también la poesía, el relato, el ensayo y el género escénico. Tiene cuatro poemarios publicados, es autora del libretto de la primera ópera del compositor Albert Guinovartz, Azar, representada en 1998, y en 2008 se estrenó en Lleida su obra teatral Manual de Destrucciones, dirigida por Jaume Belló.

En el ámbito de la narrativa breve ha participado y sigue colaborando en la actualidad en diversas obras y antologías colectivas, y es uno de los miembros fundadores de la Generación Subway.

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La adicción al sexo de Humbert, su pasión o su tormento

Por Gabriela Quintana.

Es indudable que la novela “Lolita” de Vladimir Nabokov, una de sus obras más leídas, ha sido objeto de análisis y controversia desde su publicación. Ante el rechazo de cuatro editoriales, solo un pequeño sello parisino especializado en obras eróticas se atrevió a publicarla el 15 de septiembre de 1955, tres años después apareció en Estados Unidos. Aun siendo reconocida ya como un clásico del siglo pasado, se mantiene vigente debido a los temas que aborda. Y es ahí donde muchos académicos, escritores y críticos literarios coinciden en considerarla como una obra maestra de la literatura contemporánea no sólo por su calidad narrativa, sino también por la diversidad de recursos y argucias retóricas. Esta asombrosa novela narra la intensa y obsesiva relación de un hombre maduro con una adolescente precoz, y puede considerarse como un estudio del deseo sexual, del incesto, del amor, de la obnubilación, de la pederastia y en último, de la veneración.

¿Pero quién es el genio detrás del telón?

Nabokov nació en Rusia un 23 de abril de 1899 en el seno de una familia rica y de la  aristocracia de San Petersburgo, entre la suntuosidad y la actividad política de su padre y artística de su madre. Fue atendido desde la infancia por una gran cantidad de criados, que posteriormente serían sustituidos por institutrices y profesores alemanes y rusos.  Su primera lengua fue el inglés, seguido del francés y el ruso, lo que proveyó una variedad lingüística y cultural que jugó un papel  preponderante en su desarrollo como artista e intelectual.  Nabokov es una de las figuras literarias más brillantes y respetadas del siglo XX por su erudición, prosa elocuente y facilidad lingüística. Mostró creación y complejidad literaria de gran estética tanto en inglés como en ruso. Su primera novela Máshenka, fue publicada en 1926 en su idioma natal, pero no fue sino hasta 1955 con la publicación de Lolita, en inglés, que salta a la fama y obtiene reconocimiento internacional aderezado con un caudal de polémica.

El autor presenta en Lolita, una novela atrevida que rompió el cánon de la época, burlándose por momentos de la novela naturalista del siglo XIX,  y con amplio contenido psicológico: obsesión, neurosis, desesperación, celos, delirio y locura, adicción al sexo o satirismo, visto también como pedofilia y representado en el personaje principal de Humbert, quien es el narrador de toda la historia. Escrita en primera persona, aunque por momentos muestra un narrador omnisciente; Nabokov utiliza varias técnicas narrativas de gran riqueza, y durante toda la novela emplea intrincados argumentos que lejos de generar el rechazo del lector, debido a los temas que expone, lo ayudan a crear complicidad en sus anécdotas, gracias a la impecable y fascinante prosa que refleja el buen gusto del narrador, entre otras cosas. Humbert es un hombre europeo, culto, literato(como el mismo se definió), cercano a los 40 años y que vive agobiado por sus propias pasiones y deseos carnales insaciables hacia las niñas preadolescentes de entre 9 y 14 años, a quienes llama nínfulas. Para Humbert, “nínfula” es aquella niña precoz en el umbral de la adolescencia que se sabe consciente del poder seductor que tiene a temprana edad. El término, inventado por Nabokov a través de Humbert, implicaría la conciencia que tiene dicha adolescente de poseer ciertos atributos que pueden ser útiles para el fin de la seducción, ejerciendo su atractivo para lograr lo que desea, sin embargo, cuando habla Lolita, cuando se relaciona en el colegio, en su colonia, en el campamento, con los demás personajes, es una chica común, que lejos de parecer una provocadora, es una víctima de las circunstancias. Situación que veo incongruente en varias críticas literarias, puesto que cuando Lolita se manifiesta, en sus diálogos, es una niña normal y ordinaria, y es en la mente de Humbert donde existen todos esos atributos de “nínfula” y seductora. Humbert lleva al lector de la mano a través de sus emociones extremas, de exquisita sensibilidad justificándolas con gran astucia, pasando de narraciones obscenas sin sexo explícito a relatos de ironía desenfadada. La tragicomedia del hombre sucumbido por sus deseos pero con una declaración de amor exacerbada para inmortalizar el objeto de su locura, a su amada.  El conflicto radica en el amor no consumado de su primera experiencia de pubertad con Anabel, quien lo persigue como una sombra el resto de su vida hasta que conoce a Lolita, quien sublima a Anabel. Lolita es la quintaesencia de las nínfulas, descubierta por total accidente en un pequeño pueblo norteamericano. Para obtenerla,  Humbert está dispuesto a hacer lo que sea,  y eso incluía casarse con la madre, Charlotte, con todas las mentiras y sinsabores que implicaba. Charlotte era una viuda que deseaba el reconocimiento social a través de una pareja. Una vez casados, Charlotte organiza alejar a la hija del hogar para poder disfrutar de la pareja, lo que disgusta a Humbert y lo lleva a planear su asesinato, el cual no sucede y, para su suerte, queda viudo debido al accidente automovilístico de su mujer. El relato oscila en el género erótico, el drama policial y psicológico, el tono confesional con el cual logra convencernos de su discurso, haciéndonos cambiar de postura y ánimo, pasando del escándalo, la reprobación a sus acciones, la impotencia ante la víctima en Lolita,  hasta llegar a sentir compasión por el pederasta, lo cual es una clara muestra de la brillantez de su narrativa que termina por envolvernos.

La fuerza del personaje de Humbert radica en su necesidad de mostrarse a sí mismo como experto o maestro en todo, con cierta arrogancia y superioridad: sobre otras personas, sobre sus propios deseos, en el lenguaje y nivel cultural, así como en su destino. Sus acciones y emociones se ven encaminadas a la necesidad patológica de ganar, de poseer y controlar todo, incluso mofándose de sí mismo con agudeza y mordacidad, tomando una distancia tal que sugiere que habla de otra persona, con esos frecuentes comentarios de humor, que suavizan el tono dramático. Las relaciones de género son simples para Humbert, las mujeres deben ser poseídas y los hombres deben competir por la posesión de las mujeres.  Incluso se refiere a su propia sexualidad como la evidencia de un gusto extremadamente refinado y artístico, que lo lleva a un nivel más alto del hombre promedio y vulgar.  No obstante, es consciente a lo largo de la historia, que su gusto refinado es también una obsesión que lo atormenta, y el cual busca socavar con matrimonios que a la postre resultan fallidos, con la intención de evadir la culpa que lo asalta en ocasiones por saciar su sexualidad con menores de edad. El satirismo que muestra lo persigue como una sombra, que lo hace disfrutar con Lolita, pero cuando no logra consumarlo lo atormenta, tanto física como psicológicamente.  Las decisiones y acciones del atribulado Humbert se mueven por el impulso lascivo de sus deseos a largo de toda la historia, mostrando sus excesos como parte de una personalidad artística y culta, pero se sabe consciente siempre de la transgresión moral que conlleva cuando se trata de niñas. Queda la pregunta al aire que plantea Nabokov, sobre si lo obsceno es la vulgaridad de la sociedad norteamericana en su concepto de cultura o la sofisticación intelectual de un hombre que considera a sus más bajas pasiones como un signo natural de refinamiento libre de esa hipocresía moralista que subyace como tabú en esa misma sociedad que lo envuelve.

Por otro lado, Nabokov ha demostrado que la parodia puede transmitir un elevado arte literario y estético,  y esta textura de parodia figura en cada una de sus obras. No sólo suele parodiar con tal maestría clichés narrativos y estilos literarios, sino que es capaz de mofarse de las técnicas literarias de otros autores sin aludirlos directamente. Un ejemplo es el personaje de Clare Quilty, su alter ego, donde echa mano de esta figura retórica del doble como convención de la ficción moderna, el duo bueno-malo. El tema del doble recuerda sin duda a Dostoievski. Podemos ver también la parodia en Lolita, cuando lejos de culparse Humbert por haber arruinado la infancia de la niña, muestra una Lolita ambivalente, unas veces lo que él llama nínfula: una pre-adolescente sin la inocencia característica de las chicas de su edad, parodiando el puritanismo y el libertinaje en la sociedad norteamericana contemporánea, y en otras ocasiones acepta su responsabilidad por la infancia perdida de Lolita en manos de un pervertido sexual.

Ahora bien, si existe el sarcasmo para convencer al lector, y al jurado, a quien se dirige en última instancia, también es cierto que Humbert reflexiona sobre si ese amor y deseo sexual es más bien un tormento, una maldición, locura, que un placer a gozar, un bienestar, en la medida en que pueda ser satisfecho. Es el lirismo con el que lo narra, que va de un extremo a otro en su reflexión, adelantándose a los juicios del lector. La fusión de la estética y la ética en función del placer, un placer liberal sin moralismo y tabú.
Bibliografía:

http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1603/Vladimir%20Nabokov

https://es.wikipedia.org/wiki/Lolita_%28novela%29

https://es.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Nabokov

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No sé dibujar

No sé dibujar

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No sé dibujar, pero puedo crear el más bello paisaje en tu espalda a besos. Un panorama trazado a base de todos los Orgasmos que te debo. Orgasmos que llevan tu nombre tatuado y explotan con más pasión cuando los bebo al Amanecer. Todos esos que por las mañanas rasguñan mi garganta, deseando volverte a ver. Esos que me patean la mente, provocándome tensión sin compasión. Esos que quieren correr acoplados a tu piel hasta que te duermas al compás de mis latidos y yo al de tus sueños.

No sé dibujar, pero puedo recitarte el más bello poema a besos.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Llámame

Llámame

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Llámame “cariño”, que mi corazón vuelve a la vida. Avísame si tu día es una basura, que me guardo el Sol en el bolsillo y cargo con él hasta tu cara oculta de la Luna.

Llámame a todas horas, aunque esté ocupada. Llámame “ojitos perezosos”, que me resulta de lo más delicioso. Háblame incluso cuando discutimos, porque me resulta más fácil vivir sin aire que sin ti.

Tú poseías poesía, solo que no lo sabías. Eres la suave canción que suena en la radio, la melodía sin voz; la guitarra envejecida que arranca acordes desde el Corazón, la balada repleta de pasión, juntas volvemos a creer en el Amor. Eso es lo que te resumo con mi poema en forma de oración.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Ave del paraíso

Ave del paraíso

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Y entonces la vi. Una mujer diferente a las demás que me hechizaba porque no seguía el jodido guion. Con piernas tan eternas dentro de su pantalón verde tirando a marrón. Aparentaba una silueta angulosa desde lejos, apuñalando el suelo con sus zapatos de tacón. Sus cabellos cobrizos de seda natural, más esponjosos que el algodón, me hicieron creer que era la viva imagen de la pasión. De piel de raso tropical, quise esnifar su aroma por completo aunque, por defecto, me llevase un sonoro bofetón.

Su flor fue lo que más me enamoró. No era de las que se ponen en la solapa o tiesas en un jarrón. Una flor más dulce que el sabor de cualquier pezón. Una flor en la que, cuando hace calor, siempre apetece darse un chapuzón y, si el clima es frío desilusión, reconforta más que atiborrarse en la soledad devorando un bombón. De la que nunca te sacias y se lo expresas gimiendo a pleno pulmón. Aquella flor exótica entre su jardín sin corrupción brotaba brillando con cada lametón. Parecía estar en llamas y resultó ser ese tipo de luz que uno tanto ama sin pedir perdón.

© Sara Levesque

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

Belén Rojas Guardia

brgNací en Venezuela, en un campamento petrolero del oriente del país. Soy la segunda hija de un lote de seis: cinco mujeres y un varón.

Cuando apenas tenía tres años, nos regresamos a Caracas, de donde eran mis padres. Allí viví infancia y adolescencia, con un paréntesis de tres años, cuando estudié en un internado en Hertsfordshire, Inglaterra.

De vuelta a mi país, ingresé en la Universidad Central de Venezuela y obtuve mi licenciatura en Antropología. Una vez graduada, comencé a trabajar en instituciones culturales y de la comunicación: museos, cine y televisión cultural.

A finales de los ochenta, ingresé en la Cancillería y, para ponerme a tono con el resto de mis brillantes compañeros, realicé un máster en Política Internacional. Esa fue mi vida y mi pasión por muchos años.

Estuve en el servicio exterior en Bogotá, Colombia, durante seis años. Luego tres más en San José de Costa Rica, con los periodos normales de servicio interno, donde trabajé en el escritorio Colombia; en Cooperación e Integración, en especial con la la Comunidad Andina y el Mercosur. También fui Directora General de Asuntos Culturales y volví a salir al servicio exterior como Cónsul General de Venezuela en Barcelona.

De regreso nuevamente a mi Venezuela natal, volví al servicio interno, donde trabajé en investigación en el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual, en la sección Asia.
Cuando me retiré de la carrera diplomática, quedé como quien ha perdido un miembro de su cuerpo. Habían sido veintidós años de una apasionante profesión. Sentía que todavía tenía mucho que aprender. Es lo que nos sucede siempre, porque ignoramos que cuando una puerta se cierra es porque muchas otras se abren.

Ahora que me vine a vivir nuevamente a Barcelona, ciudad en la que viven mis tres hijos y mis cuatro nietos, he encontrado una nueva pasión: escribir y diseñar libros. Ha sido maravilloso descubrir que, a pesar de la edad, tenemos siempre sorpresas por delante si sabemos apreciarlas.

El año pasado se publicó mi primera novela Desnuda eres azul como la noche en Cuba y Grupo Tierra Trivium ha publicado mi libro de cuentos La ineludible irrupción de la memoria y otros relatos.

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Así que aquí estoy. Viviendo y disfrutando con mis nietas y sobrinas nietas pequeñas que, sorpresivamente, me han acompañado en la pasión por los libros. Son cuatro pichones de escritoras, ilustradoras e incluso maqueteadoras de libros artesanales.

En mi país, una extraordinaria mujer llamada Conny Méndez, compuso una canción preciosa que tarareo casi todas las mañanas. Dice así:

Señor, ¿qué puedo pedirte, si todo me has dado ya…?

LA TRAICIÓN DEL REY

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SINOPSIS
“La daga entró por la nuca, segando su vida en el acto. Una muerte noble para un hombre noble. Un escalofrío recorrió su espalda… –“un cabo suelto” “no te fíes de nadie”– esas palabras resonaron de repente en su mente, todo tomó una nueva perspectiva. Cogió su petate y salió tan rápido de allí que parecía que hubiera visto al mismísimo Satanás. Montó a Draco y cabalgó como alma que lleva el diablo. La poca luz que daba la luna favorecía su huida. Negras nubes recorrían el firmamento cerniéndose sobre él como un presagio. Ahora, él, era un cabo suelto. ¿Cómo había caído en su propia trampa? Nunca podría volver a sus tierras. Sólo le quedaba un camino: el sur…”

Ramiro I acaba de heredar de su padre, el rey Sancho Garces III de Navarra, el recién formado reino de Aragón. Y busca por todos los medios ampliar sus territorios. Tras algunos intentos fallidos por la fuerza, contratará los servicios de Gastón, un asesino a sueldo. Con su ayuda tratará de adueñarse del condado de Sobrarbe y Ribagorza, que está en manos de su hermano Gonzalo. Sin quererlo Gastón se verá involucrado en una espiral de confabulaciones y traición que le llevará a exiliarse al servicio del príncipe Ahmad de Saraqusta. No podrá evitar convertirse en juez y verdugo de la turbulenta relación que rige la historia de ambos reinos en pleno siglo XI, durante la reconquista hispana. Una novela histórica repleta de pasiones, asesinatos, guerra, traiciones y amor que transportarán al lector a un mundo entre el mito y la leyenda.

SOBRE EL AUTOR
Dave Meler es escritor, Licenciado en Historia por la Universidad de Zaragoza. Realizó estudios en Filología Clásica, Arte Japonés y Arte clásico. Autor del ensayo histórico Los albores de la civilización. Profesor de historia. Finalista del concurso Terra de Blogguers 2012 promovido por la plataforma digital TERRA.

Hoy en día combina sus dos pasiones: escribir y aprender del pasado para mejorar el futuro. Y caminar por la ciudad con extraños.

También disponible en:

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Cena de Navidad GTE

Ayer tuvimos una velada muy especial en el Café 53 de Tres Cantos (Madrid). Entre colaboradores del Grupo Tierra Editorial, autores, lectores y, en general, amantes de la literatura, nos reunimos para celebrar la inminente llegada de la Navidad compartiendo nuestra pasión en común: los libros.

Esta es la primera reunión que hacemos desde el nacimiento de esta editorial independiente. Aunque las nuevas tecnologías facilitan el contacto y la información en diferentes lugares a nivel mundial, el calor humano es insustituible y esencial. Entre risas y agradecimientos, presentamos el sueño desde Madrid y Barcelona, formando parte de una inolvidable velada que confiamos en repetir en más ocasiones.

Gracias a todos por vuestra apoyo y participación.

Crece.

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Vinoteca

Vinoteca

vinoteca

Tengo una colección de vinos.

Un atardecer de sol rosado vino una mujer con la sonrisa más encendida del mundo. Vino con el pelo más oscuro y menos triste que nunca vi, para tintar tanta tontería que se escondía en mí de un tono diferente al gris.

Vino el viento a través del blanco resplandor de su sonrisa y trajo un amor entre su brisa. No uno cualquiera. Un Amor en mayúsculas, de esos que apapachan el alma, de esos que son muy de piel. De esos cuyo soplo te calma, de esos más dulces que la miel.

A cada gota de su vino le doy gracias por la inspiración, por brindar a mis letras acción, por regalarme su porción de corazón, por enseñarme una valiosa lección.

Y también vino el dolor, tan fuerte como el más añejo de los “Gran Reserva”. Un dolor distante, acuoso, tan profundo como el Atlántico. Menos mal que ese no es permanente. Lo que vino para quedarse es mi pasión por compartir una copa de vino, del color que sea, junto al calor de su ternura; derramarnos el alcohol si nuestras heridas supuran, cosernos a besos los puntos de sutura, y empezar a vivir sin ataduras.

Junto a ella, el jugo de la vida saborearé, latiré, gemiré, exprimiré. Y si alguna vez se va, haré una fiesta con sus “vinos” y mis “iré”.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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Voy a hacerte (el) Amor

Voy a hacerte (el) Amor

llueve - desde el nacimiento - a la luz de...

Voy a hacerte el Amor a besos. No sé si te acuerdas de cuando julio dio a luz a esto que no deseamos “etiquetar”.

¿Alguna vez has hecho el Amor al sol?

Tu espalda es poesía para mí. Y cada lunar compone estribillos en los que yo, encantada y dichosa, me enredaría. Cada peca de tus mejillas dibuja la ruta que yo elegiría para perderme en ti.

Tú hablas cuatro idiomas:

El idioma Invernal, en el que deseas dormir “cucharita” escuchando la Lluvia recitar para acabar haciendo el Amor.

El idioma Veraniego, en el que las mayúsculas apuntan al cielo de madrugada, recostadas sobre la cima de una Montaña, haciendo el Amor.

El idioma Otoñal, en el que lo que más nos abriga es caminar de la mano por el manto del Bosque con sigilo, para no despertar a esas hojas que descansan, y tendernos sobre ellas para hacer el Amor.

El idioma Primaveral, en el que lo único que importa es caminar abrazadas y descalzas por alguna Pradera de colores dulces, masajeando nuestros pies con suavidad para así, enlazadas siempre, hacer el Amor.

Y en cada caricia besada llenarnos de pasión y complicidad, como solo dos mujeres saben hacerlo, como solo nosotras nos atrevemos a cumplir. Y saborear el gozo de nuestros intensos orgasmos viéndonos dentro de los ojos. Eso es lo que quiero cuando te haga (el) Amor.

Yo hablo un único idioma, el de los versos, que se adapta a cualquier estación. Voy a hacerte el Amor a versos.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.