Charlas en la Buhardilla de Tierra Trivium: La extensión (parte 2)

Charlas en la Buhardilla de Tierra Trivium: La extensión (parte 2)

Para esta tercera charla voy a profundizar en el tema de de la charla pasada centrandonos en el caso de relatos situados entre el micro cuento y las cinco páginas, ya que la forma de enfrentarnos a ellos es bastante similar. Y próximas charlas ya hablaremos de relatos de mayor extensión.

La extensión: Relatos cortos

Para mi un relato corto es aquel que suele suceder en un solo escenario y una estructura bastante lineal, menciono esto ya que la forma de enfrentarnos es diferente si tenemos varios escenarios y saltos temporales. Este tipo de relatos los dejaré para la próxima charla.

Volviendo al momento de la escritura, hemos decidido escribir un relato con una extensión entre media página y unas cinco páginas. Ya tenemos la idea de lo que queremos escribir, ahora nos toca preparar el escenario donde sucederá la historia, deberíamos esbozar cuantos personajes van a intervenir, es recomendable que no sean demasiados ya que vamos a necesitar al menos una linea de presentación por personaje y tiene que tener una caracteristica que los defina, ya que sino el lector los va a olvidar y cuando vuelvan a intervenir no se acordará de ellos. Si estamos contando una anecdota hay que intentar reducir al máximo los personajes secundarios. En el caso de que este relato fuese parte de una historia coral más grande entonces si que se cuadra que aparezcan fugazmente personajes que o bien ya se han desarrollado o se desarrollarán más adelante.

Un consejo que me dió Hernan Casciari sobre como contar una anecdota y que es extensible a este tipo de relatos es que solo tiene que haber un hecho relevante en el relato, si hay más de uno son dos historias que o bien hay que separar o bien hay que contar de otra forma en un formato de mayor extensión.

En este tipo de historias ya empezaremos a encontrarnos de forma más clara la introducción, el nudo y el desenlace, que en el caso de los microrrelatos suelen omitirse dos de ellas. Eso sí, muy importante no siempre el que estén las tres partes presentes es sinonimo de un buen relato, a veces resumiendo su extensión o eliminando directamente esa parte del texto la historia gana.

Por tanto, para escribir un relato corto, debemos tener presente la idea que nos da un punto de partida para imaginar la historia, que no es lo mismo que un punto de partida para escribir la historia y un breve esquema de lo que queremos contar. Recalco lo de breve, porque a mi me salió ese esquema más largo de un par de páginas y cuando me quise dar cuenta ya me había pasado con creces la extensión limite del relato. Al hilo de esto, muy importante, al podar revisar bien la historia para que no se queden flecos sueltos que pierdan el sentido.

Y lo más importante de todo, aquí vamos a tener que hacer primero un trabajo de escritura y después un trabajo de púlido de la historia, y si los plazos lo permiten lo mejor es que el texto repose entre ambos procesos para que cuando vayamos a revisar el texto nos parezca que no lo hemos escrito nosotros ya que al escribirlo puede pasar que olvidemos poner por escrito algunos detalles que si revisamos al momento no nos saltarán al tenerlos interiorizados y en este caso vuelvo a tirar de experiencia personal recordando cuando escibiendo un cuento me imaginé una bonita escena y se me olvidó escribirla. Cuando fui a leer el texto en publico noté la incongruecia ya que faltaba un párrafo. Esto pasó por no tener tiempo de repasar el texto. Así que hacerme caso y no dejéis las cosas para el último momento que despues vienen las sorpresas y los personajes cuyo nombre cambia cada vez que aparecen.


Y tras la chapa de hoy me despido hasta dentro de quince días cuando hablaremos de relatos cortos con más de un escenario y más de un narrador, donde la línea por la que nos movemos es muchisimo más delgada.

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