El arco iris: Una tarde de teatro

Cerramos la semana con un homenaje al mundo del teatro de parte de Henar Tejero, y desde el Grupo Tierra Trivium nos unimos a este homenaje a un sector muy afectado por la situación actual de pandemia.

Boca de un escenario con un atril una mesa y una silla. Fotografía de Ignacio J. Dufour García, cedida al Grupo Tierra Trivium.

UNA TARDE DE TEATRO

En estos momentos las actividades culturales, están muy limitadas. Los virus flotan por el aire y salimos menos de lo normal. Pero esta tarde voy a ir al teatro. Llego a la sala temprano. Las luces están encendidas y las butacas rojas están esperando ser ocupadas antes de que empiece la función. Un hormigueo recorre mi estómago como si esperara algo extraordinario. Lo es. Los espectadores comienzan a llegar. Nos hemos despojado de ese fantasma que nos persigue y ansiamos un rato de diversión, olvidando la situación actual. El aforo es limitado, pero me gusta sentir el calor de la gente, los susurros previos antes del comienzo de la obra. Ya es la hora. Se apagan las luces de las butacas y se oye una música, a la vez que el escenario se ilumina. Voy olvidando mis problemas, como una relajante terapia que me impregna de serenidad. La música bulle en mis oídos y me envuelve, con una suave melodía en la que las notas me remontan a otra época, a otro lugar. Es como si dejara de ser yo. Los actores ya hacen su aparición y van contado su historia, con sus atuendos y su maquillaje, enmarcado en un lugar singular. Se sienten libres, inmersos en esa historia en la que todos participamos un poco, adentrándonos con deleite, compartiendo sus risas, sus gritos, sus llantos y donde la exaltación de los sentimientos nos redime de la realidad. Es como flotar en una nube que te hace ver el horizonte en miniatura y donde nada ahora importa. Sólo este momento, aquí y ahora. Los actores se tocan, se abrazan. Quizás hayamos olvidado eso, pero nos parece tan normal que desde nuestra mente nosotros también lanzamos un abrazo a esa persona que tanto deseamos. El escenario es mi pequeño mundo ahora mismo. Mi corazón late con una euforia desbocada. Esa historia ha calado en mis adentros, me he sentido partícipe de esa pequeña historia, que en el fondo es grande, con sentimientos manifestados. El tiempo se ha detenido en ese escenario y he dejado de ser yo, ya no sé quién soy. La alegría me invade. Acaba la función. Se encienden las luces y se oyen aplausos. Vamos abandonando la sala, con el placer de haber pasado un buen rato. La magia que ha invadido el lugar ahora reposa en nuestro corazón, como una brisa cálida que nos recorre y nos llena de energía. Sí, eso ha sido, un trance mágico que me ayuda a sobrellevar la vida diaria. En el fondo, el teatro es magia, que te envuelve y despierta los sentidos, quizás ahora más dormidos.

Gracias por esos momentos mágicos.


Por Henar Tejero

Un comentario en «El arco iris: Una tarde de teatro»

sonsolesmarope

Henar: me he sentado a tu lado, y he sentido la representación a través de tus palabras. ¡Gracias!

14 mayo, 2021 a las 9:27 pm

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