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Khandroma: El cura

Esta semana Pilar Astray Boadicea nos trae un poema que nos interpela desde la mente de una niña, con esas verdades que suelen decir los niños y que suelen ir a certeros a lo que los adultos no queremos ver. Con todos vosotros El cura por Pilar Astray Boadicea.

monja con un cartel escrito a mano que pone: «No me dejan ser sacerdote. Marcho por una iglesia que enseñe igualdad y justicia con el ejemplo» Durante una manifestación con motivo del 8 de Marzo.

El cura

 De niña, 
 el cura dominaba mi mente.
 Yo debía ser una pantalla.
 Así lo hice: "Robé un caramelo.
 ¿Qué castigo merezco?".
  
 Y el cura
 con su voz de plomo
 me indicaba cuantas veces debía
 repetir mi ejecución.
  
 Antes de eso,
 sermoneaba mi piano
 ejerciendo fuerte presión en el do.
  
 Mi cerebro era un títere deshuesado
 y a veces 
 tenía miedo de contarle los verdaderos pecados
 y que su rostro de piedra
 me arrancara la cabeza.
  
 Los niños en procesión
 hacia el hombre que los limpia
 y si en la fila otro niño te pegaba
 y respondías con tus pequeños puños cristianos
 ya estabas sucia.
  
  
 SUCIA. SUCIA. SUCIA.
 Y otra vez debías limpiarte.
 Solo el cura tenía el antídoto,
 podrías morir infectada.
  
 El cura
 en su trono de hierro
 deshacía su peso de orangután.
  
 Dígame, señor,
 único habitante impoluto de esta tierra,
 qué castigo estos niños merecen.

Por Pilar Astray Boadicea

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