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Dos niños con pinta de pillos con dos bolsos de mujer. Fotografía de Alina Holohan

37º Latitud Norte: Un par de granujas

Esta semana Rosa María Mateos nos trae una historia de pillos con un final que seguro que os saca una sonrisa, tan caras estos tiempos. Así que sin más preámbulos os dejo con este par de granujas, eso si vigilar vuestras pertenencias no vaya a ser que os desaparezca algo importante.

Un par de granujas

Las mujeres de los hermanos Dalton dieron a luz el mismo día, y a la misma hora, a dos varones sanos y hermosos. No tuvieron otra ocurrencia que ponerles también el mismo nombre: George, en honor al rey anterior, que les había enviado un saco de trigo en los malos tiempos de la postguerra. George & George se criaron bajo las enseñanzas de sus hermanos mayores, unos rateros de poca monta que adiestraron a los pequeños para colarse por los butrones y robar la mercancía a la velocidad de un rayo.

Aquella mañana de domingo, los mini Dalton decidieron hacer la guerra por su cuenta. Escucharon un gran alboroto en el parque y se encaminaron entre la multitud hacia la rosaleda. Sobre un escenario adornado con guirnaldas, dos señoras muy cursis atendían el discurso de un caballero que se dirigía al público en un inglés incomprensible, demasiado fino para los dos granujas. Las damas, una más joven que la otra, tenían el dedo meñique levantado sobre los reposabrazos y unos ridículos sombreros encajados en la nuca a modo de casquete polar. Los Dalton, con la visión de un lince, localizaron los bolsos apoyados en la pata del sillón. ¡Esta es la nuestra! Dijeron.

Como un par de lagartijas, los primos se arrastraron por las tablas hasta llegar a los pies de las señoras; agarraron los bolsos y salieron disparados. Nadie se percató del hurto, porque una de las relamidas, la más joven, se levantó en ese momento para saludar a un público enloquecido.

George & George volvieron al barrio con el botín. No había ni un solo penique dentro, nada de valor, tan solo un papel doblado en cada bolso que ninguno de los dos sabía leer. Dedicaron el resto de la mañana a jugar por las calles, emulando ser dos amigas muy finolis que salían a tomar el té por Oxford Street. La señora Dalton y la señora Dalton, dos damas de la aristocracia inglesa con la cara llena de churretes y más remiendos que la capa de un fraile.

Después de comer, los niños cayeron rendidos. Una de las madres abrió el primer bolso y encontró una foto de Gary Cooper con una dedicatoria manuscrita que decía: to Elisabeth, with all my love, y un ridículo corazón dibujado al dorso. La segunda madre hizo otro tanto y halló una curiosa receta para preparar la mermelada de naranja con un buen chorreón de ginebra.

Mientras los dos primos dormían a pierna suelta, la Reina recorría muy nerviosa los pasillos de Buckingham. Había perdido el pequeño bolso con la foto de su amado en el interior. Si la comprometida dedicatoria llegaba a manos de la prensa, correrían ríos de tinta.

La Reina madre andaba más tranquila; se había tomado su cuarto lingotazo de ginebra cuando recordó que tenía que llamar a lady Orange para pedirle otra vez la receta de la mermelada.


Por Rosa María Mateos.

Fotografía: ©Alina Holohan

37º Latitud Norte, Noticias , , , ,

Written by Ignacio J. Dufour García

Madrid, 1984. Ingeniero Industrial por la Universidad Carlos III de Madrid. En 1998 obtiene un premio especial en el concurso literario de la Asociación Cultural El Molino, de Alpedrete, con el relato «Max y el país del centro de la Tierra». Entre octubre de 2007 y diciembre de 2007, realiza un curso de escritura creativa con Domenico Chiappe en la Universidad Carlos III de Madrid. Entre 2010 y 2013, colabora en la organización de las semanas del Día del Libro de la Universidad Carlos III de Madrid. En 2013 publica varias reseñas en la revista ORSAI. En enero de 2014 colabora en la revista digital i3 de la Universidad Carlos III de Madrid con un artículo sobre su experiencia en los clubes de lectura. En febrero de 2014 participa en la antología El enemigo interior, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «¿Y quien es él?» En abril de 2014 participa en la antología El doctor Trelawney, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «Un día de playa». En 2015 participa en el concurso de relatos Ojos de cuentista azul, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «El despertar». En 2016 participa en las antologías Generación Subway (IV, V, VI y HUB); Refugiados; Ángel de nieve; Ulises en la isla de Wight; Crímenes callejeros; No me silencies, Escúchame; El oasis de los miedos; Personajes de novela; Cuentos de Navidad II y Semillas de Bosque, de la editorial Playa de Ákaba. Además, participa en la revista «Esencias de Ákaba» y en el libro de entrevistas Hablar de libros es bueno, de la editorial Playa de Ákaba. En enero de 2017 es finalista del concurso de microrrelatos #NavidadCaoba, del blog «La Vida de Color Caoba». Durante 2017 es coeditor de la antología Cosas que nos importan, de la editorial Playa de Ákaba, y participa en las antologías de la editorial Playa de Ákaba Generación Subway VII Y VIII; Ulises en el Festival de Cannes; Mujeres sin Edén. Además participa en la antología Microcuentos 451, de Kelonia Editorial. En enero de 2018 recibe el primer premio del concurso de microrrelatos #AñoCaoba, del blog La Vida de Color Caoba. En 2018 ha cursado el taller de escritura creativa impartido por Rafa Caunedo en Grupo Tierra Trivium y el taller Erase una vez... de Nona Escofet. En la actualidad, compagina la escritura de un libro de relatos cortos de ciencia ficción con las entrevistas que publica quicenalmente en la Revista Tierra. Tiene dos novelas, una de aventuras y otra negra, en proceso de reescritura.

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