Un barco de vela visto a través de un arco de hielo de un iceberg (Throgh the ice, Brenna Shoultz)

37º Latitud Norte: La Sequía

Esta semana Rosa María Mateos nos tiene preparado un relato ideal para hacernos reflexionar y a veces las ideas más descabelladas no lo son tanto, o por lo menos la idea del protagonista de este relato ha habido quien la ha intentado llevar a cabo. Así que os invito a disfrutar de La Sequía de Rosa María Mateos.

La Sequía

Hacía dos años, tres meses y catorce días que no llovía.

Los árboles caían vencidos hacia la tierra, buscando la muerte definitiva. Entre las grietas de arcilla, la hierba crujía bajo las pisadas de los campesinos que miraban al cielo oteando las nubes. No quedaba un solo manantial en la isla del que brotara siquiera una lágrima de agua, y la sal del mar se había colado por los vericuetos del acuífero hasta llegar a los pozos del interior.

El Comité de Sabios no encontraba la solución. Habían disparado a las escasas nubes que cruzaban el horizonte, con la esperanza de sembrar la lluvia. Ordenaron reprofundizar los pozos, encontrando extrañas criaturas oceánicas atrapadas entre los filtros. No quedaba un solo santo en las iglesias; desde las primeras horas del día, las imágenes desfilaban en procesión bajo la cantinela de viejas plegarias. Ni la ciencia ni la fe consiguieron hacer frente a aquella tremenda sequía que encarnaba la garra de un desierto al acecho.

El almirante Trinquete lucía cuatro medallas en el pecho y tenía la imaginación de un loco visionario. Había volado por los aires una goleta inglesa en los tiempos de las Malvinas y conocía todos los secretos del mar.

—A poco más de seiscientas millas hacia el sur, navegan sin rumbo los gigantes de hielo —les contó a los miembros de la Comisión. 

Y así era, aquellas enormes reservas de agua dulce «abandonadas a los vaivenes de las olas» estaban al alcance de la mano, a pocos días de navegación.

Se dispuso una tripulación de doce hombres fornidos a las órdenes del almirante Trinquete, y se cargó una enorme soga de amarrar barcos sobre la cubierta de La Perla Negra. Mientras tanto, en la bocana del puerto, los ingenieros comenzaron a construir una pileta gigante donde encerrar al iceberg; un toril de cemento con una puerta abatible y bombas de achique en los cuatros costados.

Al tercer día de navegación, La Perla Negra se topó con su castillo de hielo. Tenía la forma de un arco medieval, con dos gruesos estribos para amarrar las cuerdas. Orientaron las velas con el viento de popa, arrastrando el iceberg sin esfuerzo, en una carrera triunfal de regreso.

Tras apurar el primer café de la mañana, la tripulación divisó las luces del faro y entraron silenciosos al puerto replegando las velas. Sobre la dársena esperaba una multitud, atónita al ver la catedral de hielo con los reflejos azules del amanecer. Fue en ese momento cuando el iceberg se escoró hacia estribor y entonces ocurrió lo inesperado.

Un colosal estruendo retumbó en la bahía, un trueno estremecedor que rodó contra los vidrios de las ventanas para romperlos en mil pedazos. El arco de hielo se giró por completo, levantando una gigantesca ola que arrasó la pileta y los muelles del puerto. La Perla Negra se encaramó de un salto sobre el dique seco, con el valeroso almirante agarrado al mascarón de proa. Después de aquel alboroto, el iceberg se liberó de los amarres, mostrando el culo a todos los allí presentes.

Lo vieron alejarse mar adentro, solitario, con una postura gélida y ceremoniosa.

Y esa misma mañana comenzó a llover… Una lluvia infinita que viene durando dos años, tres meses y catorce días.


Por Rosa María Mateos

37º Latitud Norte, Noticias , , , ,

Written by Ignacio J. Dufour García

Madrid, 1984. Ingeniero Industrial por la Universidad Carlos III de Madrid. En 1998 obtiene un premio especial en el concurso literario de la Asociación Cultural El Molino, de Alpedrete, con el relato «Max y el país del centro de la Tierra». Entre octubre de 2007 y diciembre de 2007, realiza un curso de escritura creativa con Domenico Chiappe en la Universidad Carlos III de Madrid. Entre 2010 y 2013, colabora en la organización de las semanas del Día del Libro de la Universidad Carlos III de Madrid. En 2013 publica varias reseñas en la revista ORSAI. En enero de 2014 colabora en la revista digital i3 de la Universidad Carlos III de Madrid con un artículo sobre su experiencia en los clubes de lectura. En febrero de 2014 participa en la antología El enemigo interior, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «¿Y quien es él?» En abril de 2014 participa en la antología El doctor Trelawney, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «Un día de playa». En 2015 participa en el concurso de relatos Ojos de cuentista azul, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «El despertar». En 2016 participa en las antologías Generación Subway (IV, V, VI y HUB); Refugiados; Ángel de nieve; Ulises en la isla de Wight; Crímenes callejeros; No me silencies, Escúchame; El oasis de los miedos; Personajes de novela; Cuentos de Navidad II y Semillas de Bosque, de la editorial Playa de Ákaba. Además, participa en la revista «Esencias de Ákaba» y en el libro de entrevistas Hablar de libros es bueno, de la editorial Playa de Ákaba. En enero de 2017 es finalista del concurso de microrrelatos #NavidadCaoba, del blog «La Vida de Color Caoba». Durante 2017 es coeditor de la antología Cosas que nos importan, de la editorial Playa de Ákaba, y participa en las antologías de la editorial Playa de Ákaba Generación Subway VII Y VIII; Ulises en el Festival de Cannes; Mujeres sin Edén. Además participa en la antología Microcuentos 451, de Kelonia Editorial. En enero de 2018 recibe el primer premio del concurso de microrrelatos #AñoCaoba, del blog La Vida de Color Caoba. En 2018 ha cursado el taller de escritura creativa impartido por Rafa Caunedo en Grupo Tierra Trivium y el taller Erase una vez... de Nona Escofet. En la actualidad, compagina la escritura de un libro de relatos cortos de ciencia ficción con las entrevistas que publica quicenalmente en la Revista Tierra. Tiene dos novelas, una de aventuras y otra negra, en proceso de reescritura.

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