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Making off de Crónicas de la dinastía atlante

El libro que escribí tiene su inspiración en mi infancia. Los juegos de ajedrez, batalla y estrategia, o acumular cantidades de cosas eran de mis pasatiempos preferidos aún en la pubertad o al día de hoy cierto tipo de ellos. También en esa época los videojuegos de aventura en el llamado tiempo real con una escenificación compleja de la historia y los personajes y elaboradas localizaciones me interesaron más que los que eran de fútbol y coches.Imaginar lugares en el mapa, tierras desconocidas y cómo fueron las civilizaciones de antaño, o aquella arquitectura emblemática, original de construcción esa veces sinuosas me fascinó desde tiempo atrás.

Los muchos viajes de mis padres y la inquietud por conocer bellos vestigios culturales sobre todo de mi madre cultivaron ese interés.

Por lo que la lectura de mitologías como afición no era extraño en mí, además de la de la biblia por pertenecer a una familia con un credo arraigado. Al cabo narra la creación de un pueblo.

La representación de una isla es como la de un mundo en miniatura porque está muy delimitada y la Atlántida es una isla que representa una civilización ficticia y desconocida prácticamente, por lo que hay mucho campo de improvisación para imaginársela fuera de la temática de los comics.

Empecé a escribir sobre ella con intención lúdica, sin embargo, una de mis mayores decepciones sentimentales en un ámbito religioso;porque las convicciones religiosasson de elección libre pero a veces no los lazos personales que las apoyan, me hizo escribir una historia sobre el control de las masas operado por los fuertes o jerarcasque justifican sus actossegún la fe colectiva en tiempos salvajes.

Quise recrear situaciones con trasfondo sectario para dotar la historia de dramatismo, aunque dejando un espacio de comodidad para mí como autor que me permitiese avanzar en la misma sin preocuparme por diluir la trama. A parte del trabajo que lleva una novela, así que a mi entender le di a la obra una forma de epopeya al estilo de la crónica bíblica (con un lenguaje formal que huya de expresiones vulgares) centrándome en las escenas que más me trasmitiesen aun si fueran anecdóticas. Recordando un fragmento de “Las crónicas de las Indias” intenté que pareciera una traducción de unmanuscrito inaudito muy antiguo pero con dosis de realismo. Obviamente también se basa en experiencias personales en un porcentaje de la acción.

El resultado es mi escrito titulado “Las crónicas de la dinastía atlante”, y espero que tenga un cierto guiño a “Cien años de soledad” al que considero un referente en su género.

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