Cima

Cima

cima

Alcanzar la cima de una montaña, ya sea pequeña o faraónica, para mí simboliza muchas cosas. Comprendo que nadie me ha subido en un helicóptero sino que lo he conseguido yo, con mi cadera reumática. Significa también dejar atrás muchos conflictos que ya se resolvieron y tengo que permitir que se olviden las malas emociones para que sobrevivan sus recuerdos más bellos. Representa que se acabó una etapa de mi vida y empieza una nueva con muchísima ilusión. Que toda la rabia y la culpa de un silencio que tardé en romper lo abandoné en lo alto de aquel precioso pico, y descendí con menos bagaje emocional. Para nada me parece que mi siguiente paso vaya “cuesta abajo y sin frenos”.

Siempre he tenido facilidad para vivir mirando más al pasado que al futuro, haciendo mis necesidades en el presente. Eso fue un tremendo error. Completar una cumbre con esfuerzo personal implica, entre otras muchas cosas, hincarle el diente y tragarme todo el dolor antes de que este me reviente.

© Sara Levesque

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

 

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