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niños durmiendo en sillas de playa. De Cartier Bresson

37º Latitud Norte: Macondo

En este domingo a pocos días del Día del Libro, y habiendo pasado ya seis años desde que nos dejó Gabriel García Márquez, Rosa María Mateos nos trae esta historia. Se que os gustará y sin decir mucho más para no desvelar ninguna sorpresa os dejo con Macondo.

MACONDO

Los niños de la clase de cinco años adoran a su seño Remedios. Si luce el sol, les organiza juegos en el patio, carreras a la pata coja, cuidan el pequeño jardín de aromáticas y aprovechan para inventar historias bajo el algarrobo. Los días de frío y lluvia, representan obras de teatro en el aula y confeccionan disfraces de animales salvajes, piratas cojos y princesas valientes. Los niños saben más de treinta canciones de pe a pa y recitan los versos de Gloria Fuertes a ritmo de sainete.

Después de comer están cansados, así que la maestra les arrulla con una voz tan dulce y melodiosa que caen rendidos sobre las hamacas. Les lee Cien años de Soledad, una y otra vez, para que sueñen con Arcadios, Aurelianos, Úrsulas, colas de puerco y los ingeniosos inventos de Melquíades. Es el momento de serenar el alma, con el revoloteo de fondo de las mariposas amarillas.

El WhatsApp de las madres y padres se ha puesto en marcha:

—Los del otro curso saben contar hasta cien en inglés.

—Y hacen sumas de dos cifras.

—A mi hijo le obliga a disfrazarse de princesa.

—Pierden el tiempo jugando en el patio.

—Hay que hablar con el director.

Lo que no comentan los mayores es que los niños tienen unos colores que da gusto verlos, que cada mañana tienen más prisa por llegar al colegio y que manejan un vocabulario tan rico que son capaces de expresar con precisión lo que sienten y lo que piensan. Saben el significado de palabras como azogote, marmita, golilla y hedentina, y han sido testigos de la floración del tomillo, el romero y la mejorana.

Después de Semana Santa, la seño Remedios no ha regresado. En su lugar ha venido un palo estirado que les pone muchos deberes y no sabe cantar. Ya no duermen ni salen al patio, y los disfraces han desaparecido del aula junto a las marionetas de cinco dedos. A cambio saben escribir pencil, house and teacher; suman llevándose una y cuentan hasta one hundred and fifty. Los padres se felicitan efusivamente por el grupo.

Hay un precioso lugar llamado Macondo donde los sueños y la realidad se confunden. Es un jardín que solo se puede regar en la infancia, en el tiempo que los tallos son tiernos y el agua clara. En este vergel ya nadie escucha el aleteo de las mariposas amarillas porque la maldita estirpe de adultos ha condenado a los niños a cien años de soledad.


Por Rosa María Mateos

37º Latitud Norte, Noticias , , , ,

Written by Ignacio J. Dufour García

Madrid, 1984. Ingeniero Industrial por la Universidad Carlos III de Madrid. En 1998 obtiene un premio especial en el concurso literario de la Asociación Cultural El Molino, de Alpedrete, con el relato «Max y el país del centro de la Tierra». Entre octubre de 2007 y diciembre de 2007, realiza un curso de escritura creativa con Domenico Chiappe en la Universidad Carlos III de Madrid. Entre 2010 y 2013, colabora en la organización de las semanas del Día del Libro de la Universidad Carlos III de Madrid. En 2013 publica varias reseñas en la revista ORSAI. En enero de 2014 colabora en la revista digital i3 de la Universidad Carlos III de Madrid con un artículo sobre su experiencia en los clubes de lectura. En febrero de 2014 participa en la antología El enemigo interior, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «¿Y quien es él?» En abril de 2014 participa en la antología El doctor Trelawney, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «Un día de playa». En 2015 participa en el concurso de relatos Ojos de cuentista azul, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «El despertar». En 2016 participa en las antologías Generación Subway (IV, V, VI y HUB); Refugiados; Ángel de nieve; Ulises en la isla de Wight; Crímenes callejeros; No me silencies, Escúchame; El oasis de los miedos; Personajes de novela; Cuentos de Navidad II y Semillas de Bosque, de la editorial Playa de Ákaba. Además, participa en la revista «Esencias de Ákaba» y en el libro de entrevistas Hablar de libros es bueno, de la editorial Playa de Ákaba. En enero de 2017 es finalista del concurso de microrrelatos #NavidadCaoba, del blog «La Vida de Color Caoba». Durante 2017 es coeditor de la antología Cosas que nos importan, de la editorial Playa de Ákaba, y participa en las antologías de la editorial Playa de Ákaba Generación Subway VII Y VIII; Ulises en el Festival de Cannes; Mujeres sin Edén. Además participa en la antología Microcuentos 451, de Kelonia Editorial. En enero de 2018 recibe el primer premio del concurso de microrrelatos #AñoCaoba, del blog La Vida de Color Caoba. En 2018 ha cursado el taller de escritura creativa impartido por Rafa Caunedo en Grupo Tierra Trivium y el taller Erase una vez... de Nona Escofet. En la actualidad, compagina la escritura de un libro de relatos cortos de ciencia ficción con las entrevistas que publica quicenalmente en la Revista Tierra. Tiene dos novelas, una de aventuras y otra negra, en proceso de reescritura.

1 comment

  1. Bella historia, amiga Rosa. Quien descubra Macondo, alcanzará la felicidad y el conocimiento. Dichosa la sociedad que consiga hacer un recreo de todo el tiempo en clase. Nuestros adultos siguen empeñados en salir de Edén, en no encontrar Macondo.

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