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La Buhardilla de Tierra Trivium: Relato Bisiesto (I)

Description English: The Leica IIIf 35mm rangefinder camera of 1950, shown with 50mm f1.5 Summarit lens. This was the last Leica Thread Mount (LTM) camera before the M-bayonet M3 of 1954. The IIIf was also the second-to-last Leica LTM, the last being the short-lived (1957–1960) IIIg. Suomi: Leica IIIf -mittaetsinkamera (35 mm) vuodelta 1950 Summarit 50 mm f/1.5 -objektiivilla. Date 11 September 2005 Source Self-published work by Rshino Author Rei Shinozuka (Rshino) Camera Model Kodak EasyShare DX7440. GIMP photo software.

En este día tan especial en el calendario al que volvemos cada cuatro años voy a proponer un juego, o mejor dicho voy a jugar con todos vosotros publicando el comienzo de una historia que tomará cuerpo solo los 29 de febrero. ¿Os atrevéis a estar cuatro años esperando la continuación? Pues seguir leyendo y espero no defraudaros.

Año 1: Leica

El fotógrafo tomó la vieja Leica, que se encontraba cubierta de polvo en la estantería de aquella casa abandonada. Le sorprendió que en todos estos años la cámara hubiese sobrevivido a la rapiña y destrucción que había asolado aquella otrora espectacular mansión de veraneo, ahora convertida en un refugio para parejas de adolescentes en busca de intimidad, en lugar para fiestas o incluso para rituales satánicos. De ello daban muestra las huellas que sus distintos visitantes habían dejado por las paredes y suelos de la casa, así como los restos de las recias puestas de roble macizo y otros imposibles de identificar posiblemente de algunos muebles, así como ese piano de gran cola que yacía convertido en somier.

Al mirar la cámara en detalle, se percató de estaba cargada y el indicador estaba detenido en dos fotos. En ese momento se le pasaron muchas cosas por la cabeza, desde usar de nuevo esa anciana máquina que tenía pinta de estar como el primer día pese a toda la ruina que se había apoderado de su alrededor con el riesgo de romper el carrete y que se perdiese esa misteriosa última foto de su anterior propietario, hasta recoger con mucho cuidado ese carrete para intentar recuperar esa foto.

—¡Estabas aquí! —gritó su compañera al verle a través del umbral, hierático, con la mirada perdida y la cámara aun en la mano.— Ya veo que has encontrado un tesoro. Es hora de irse, está a punto de anochecer y aun tenemos una hora hasta el coche.

Roberto, tardó en procesar las palabras de Nuria, parecía que estuviese a cámara lenta. Se le había pasado el tiempo volando, llevaba más de una hora contemplando la cámara y pese a que no recordaba haber tirado ninguna foto, ahora el indicador estaba detenido en el 12. Guardó la cámara de nuevo en su funda y sin decir nada, casi como un sonámbulo siguió a su compañera fuera de la casa.

[Continuará el 29 de febrero de 2024]


Así que hasta dentro de cuatro años no sabremos que secretos guarda esa misteriosa cámara.

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