Rosa sobre blanco: La noche en que se quebró la luna

Esta semana Rosa García-Gasco nos trae un poema sobre la perdida de la inocencia.

La noche en que se quebró la luna

 Tú me llevabas de la mano aquella noche,
pero se te quebró la luna entre los dedos.
Puede que fueras a ofrecérmela
para que la guardara en la buhardilla
como un candil,
debajo de las fotos cenicientas.
Yo, a cambio, te daría
mi silencio de niña,
los dientes apretados,
unas mejillas blancas
y un amor al abordaje.
Querías regalarme la luna
para tapar con ella tu silueta monstruosa,
señor de laberintos y de hachas.
Y yo, que no era nadie
-una niña, una sombra, pies inquietos
tal que la pólvora-,
y yo, que no tenía en mis entrañas el descaro
de una Afrodita Urania,
me quedé gris, transparente,
allí, tendida,
en tu diván de aprisionar incautos
que devoran semillas porque aspiran
a no ser más mortales.  

Por Rosa García-Gasco

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