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Pilar Astray Boadicea visita La Buhardilla de Tierra Trivium

Esta semana nos visita la poeta, directora y activista Pilar Astray Boadicea, tras la última edición del Certamen Literario Leopoldo de Luis al que tuve el honor de asistir. Autora de los poemarios El lenguaje de la gravedad, Diez poemas medicina para que papel venza a piedra y de Aquelarre, además ha publicado No estoy hecha para pertenecer, Vengo del agua, Man de Camelle y un jardín marino en el fin del mundo y La Queimada en los que mezcla su poesía con la pintura. También dirige Mundos Flotantes. La podéis seguir en sus redes sociales: Facebook (Pilar Astray Boadicea), Twitter (@Boadiceagarden), Instagram (@boadiceaescribe) y Youtube (Pilar Astray Boadicea).

Ignacio J. Dufour García: Bienvenida Pilar, para dar comienzo a esta entrevista me gustaría recordar la ceremonia de entrega de la XI edición del Certamen Literario Leopoldo de Luis, el pasado 21 de noviembre, ya que una de las cosas que más me sorprendieron y muy gratamente fue que se hiciese una representación de las obras ganadoras tanto en la categoría de relato corto como en la categoría de poesía. ¿Cómo surge la idea de añadir a la entrega del premio una representación dramatizada de la obra?

Pilar Astray Boadicea: Hola Ignacio, muchas gracias por entrevistarme.

Fotografía de Pilar Astray Boadicea realizada por Enrique Rollán, cedida a Tierra Trivium para esta entrevista
Pilar Astray Boadicea (autor: Enrique Rollán)

Cuando obtuve el premio residentes en Tetuán, en la categoría de poesía, que anteriormente se llamaba: accésit Leopoldo de Luis, se me propuso por parte de la organización ser la encargada de poner en escena la obra del poeta que había obtenido el premio Leopoldo de Luis. Ese año fue para Javier Vázquez Losada por su obra Versos portátiles. Se consideró que siendo yo comunicadora audiovisual, habiendo realizado videopoemas y además, poeta, podría poner en escena la obra con garantías de entender el proceso creativo del autor y así, poder plasmarlo en un videopoema. Esta oportunidad para mí fue tan agradable como cuando me notificaron que había obtenido el premio.

Sin embargo, tengo entendido que se llevaba haciendo años anteriores lo de las puestas en escena, lo que no sé es de dónde partió la idea original, ya que diferentes empresas han pasado por la organización del certamen. No sé si fue idea de la Junta de Distrito de Tetuán o bien, de alguien ajeno. No hay que olvidar que esta ha sido la undécima edición.

IJDG: En la ceremonia de entrega de premios también se proyectó un fragmento del documental De aquí no se va nadie que produces y diriges sobre Leopoldo de Luis, ¿Qué te lleva a hacer este documental?

PAB: Cuando decidí presentarme al premio Leopoldo de Luis de poesía, no sabía quién era Leopoldo de Luis. Simplemente iba caminando por el barrio y vi un cartel de la convocatoria del premio. Decidí presentarme en la categoría de residentes en Tetuán, porque soy del barrio y porque no me consideraba preparada para ganar el premio más grande, que sería el que ahora se llama Leopoldo de Luis. En ese momento aún no tenía ni veinticinco años y consideraba que los premios los ganaban poetas consagrados, o que los premios estaban comprados, cómo se suele decir. Yo también había caído en el tópico y me presenté, con muchas dudas, un día que empezó a llover de manera salvaje y tuve que proteger el manuscrito, llegando a duras penas casi cuando estaban a punto de cerrar la junta de distrito. Fue todo muy literario, casi de película.

Fue entonces cuando me empecé a preguntar: ¿Quién es Leopoldo de Luis? Luego, llegaron las buenas noticias y entonces, surgió el conflicto. Asistí a la entrega comprobando como la figura y la historia de Leopoldo de Luis no estaban allí. El certamen se llamaba así, pero nadie contaba su historia, no había logo, ni página web, hasta que cogimos nosotros (Mundos Flotantes) las riendas. La gente recibía un premio meramente nominal, y luego dependía de ellos investigar. Tampoco asistió en esos años (desde que yo descubro el premio hasta que paso a organizar la entrega de premios) su hijo Jorge Urrutia. En definitiva, no me gustó cómo se estaba haciendo, ya que me había encariñado con la figura de Leopoldo, también al ser mi primer premio importante.

Sentía mucha conexión con su vida, algo casi mágico. Y decidí empezar a hacer una serie de vídeos pequeños, de divulgación, tras comprobar también que en el barrio mis vecinos, mis amigos, le desconocían. Cuando estaba enfrascada en estos vídeos, pensé: «Esta historia no se puede contar fragmentada, es necesario que se conozca de otra forma, a otro nivel». Y así, surgió el documental De aquí no se va nadie.

Fotografía de Pilar Astray Boadicea realizada por Enrique Rollán, cedida a Tierra Trivium para esta entrevista
Pilar Astray Boadicea (autor: Enrique Rollán)

IJDG: ¿Cuál fue tu primer contacto con Leopoldo de Luis?

PAB: Como te he contado, el premio. Y precisamente por eso, quise ponerle remedio, por muy ambicioso que suene, quería y quiero contribuir a que su obra y vida sean mucho más conocidas de lo que ya son.

IJDG: Para la financiación del documental creasteis desde Mundos Flotantes (luego entraremos en detalles del porqué de ese nombre tan curioso) un crowdfunding, ¿qué tal ha sido la experiencia?

PAB: Como estrategia de publicidad, no estuvo mal, pero la intención era conseguir fondos para hacer el largometraje sin penurias, y poder dedicarme tanto yo como mi equipo al documental al cien por cien. No tuvimos la acogida esperada, y aunque llegamos al objetivo marcado, no era un objetivo suficiente ni realista, entre impuestos (afectan también a los crowdfunding) y las recompensas a los mecenas, realmente no es viable hacer un documental en el que tenemos que viajar, trabajar muchas horas, con lo obtenido en la campaña de micromecenazgo. Estamos sacrificando nuestro bolsillo, para qué mentir. Aún así, estamos muy agradecidos a los mecenas. Son el impulso del proyecto, nos hizo ver cuánta gente estaba interesada. Pero siendo sincera, y hablando en nombre de mi equipo como directora, necesitamos ayuda de instituciones o alguna subvención. El cine es un oficio caro, lo hemos hecho apenas sin medios, pero lo hubiéramos hecho mejor y más felices de otra forma. Ha sido una lucha, ya que, como Leopoldo, nos vemos obligados a trabajar en otras cosas para financiar este proyecto.

IJDG: Y entrando a fondo en el proceso de realización del documental, ¿qué es lo que os ha producido más satisfacción?

PAB: He conocido a gente maravillosa, a poetas a las que admiro muchísimo como Juana Castro. He aprendido mucho. Jorge Urrutia ha sido un guía estupendo, muy generoso y atento conmigo y con el resto del equipo. Recuerdo que es mi primer largometraje, por lo que pienso que será algo que recordaré siempre, por muchos años que lleve en el oficio.

IJDG: ¿Hay algo que os haya sorprendido durante la creación del documental?

PAB: Todo el mundo nos habla bien de Leopoldo de Luis. Cuando estás pintando un retrato de alguien, al fin y al cabo, un documental es eso, esperas que la figura que pintas tenga aristas, sombras. Con Leopoldo eso no ha sucedido. Y eso ha hecho que le quiera mucho más. Empecé siendo un poco escéptica respecto a este hecho de que nadie dijera nada ya no malo, sino polémico, diferente al discurso habitual sobre su persona. Pero tras años de trabajo en su obra y vida, puedo decir que es real. Leopoldo era una bella persona y por eso, esto merece la pena.

IJDG: Volviendo al tema del nombre de Mundos Flotantes, ¿cómo surge ese nombre tan evocador?

Fotografía de Pilar Astray Boadicea realizada por Enrique Rollán, cedida a Tierra Trivium para esta entrevista
Pilar Astray Boadicea (autor: Enrique Rollán)

PAB: Corriendo por la Dehesa de la Villa, muy cerca de donde vivía Leopoldo. Estaba corriendo allí (es mi deporte favorito) y empecé a pensar nombres para una serie de fanzines que hacíamos mi socio Masles Roy (pintor y montador del documental) y yo. Comenzamos llamando a lo que era una publicación mensual: Pinturas y poemas. Ya que mezclaba sus pinturas y mis poemas. Sin embargo, era obvio que necesitábamos un nombre. Yo ya llevaba años queriendo montar mi propio negocio, y Roy y yo llevábamos años trabajando juntos. Nos hicimos realmente socios en ese momento en la Dehesa de la Villa, cuando empezamos a soltar nombres, y encontramos la chispa, lo que mejor nos definía. Fue un momento muy especial.

IJDG: He intentado encontrar la forma de definir Mundos Flotantes, pero ni es una productora, ni es una editorial, ni es solo un gestor cultural, es todo esto y mucho más. ¿Qué os impulsó a crear Mundos Flotantes?

PAB: Realmente la falta de oportunidades para los jóvenes formados en disciplinas como la nuestra. La falta de oportunidades en general. No podíamos esperar a que alguien nos diera trabajo, o seguir siendo los eternos becarios. Tampoco somos de estar quietos. Decidimos lanzarnos a la piscina. Y está siendo agridulce, aunque estamos donde queremos estar.

IJDG: ¿Cómo podemos definir a Mundos Flotantes, ya que son muchas cosas a la vez?

PAB: Es una agencia de comunicación que genera cultura. Con el añadido de que somos especialistas en el mundo del libro, y tenemos la parte audiovisual, por lo que queremos ser ese servicio que necesitan las editoriales y los autores para que su obra llegue a más gente: a través de planes de medios, estrategias de publicidad, vídeos, eventos culturales.

IJDG: Otra de las cosas que me ha sorprendido de Mundos Flotantes son las obras: No estoy hecha para pertenecer, Vengo del agua, Man de Camelle y un jardín marino en el fin del mundo y La Queimada en las que unes tus poemas con cuadros, ¿cuál es el origen de esta colaboración?

PAB: Roy y yo nos conocemos desde hace once años. Hemos crecido juntos. Nos encontramos en la universidad, cuando yo fundé un grupo de literatura (es una larga historia) y de alguna forma, sabíamos desde que nos vimos por primera vez, que íbamos a hacer algo juntos. Cuando estábamos estudiando, Roy para sorprenderme ilustró un poema mío, casi adolescente, titulado: El lobo estepario. Entonces me di cuenta de que sin decirnos nada había entendido perfectamente lo que yo tenía dentro. Fue sobrecogedor, porque el poema me resultaba doloroso. Entonces supe que, aunque somos muy distintos, como pareja artística conectábamos a un nivel muy profundo, como si fuéramos hermanos de sensibilidad.

Esto se fue cuidando, alimentando, y un día, de forma natural tras tanto recorrido, empezamos con los fanzines, buscando dotar al lector de una experiencia distinta, en la que la pintura y la poesía estuvieran al mismo nivel, fusionadas.

IJDG: ¿Cómo es el proceso creativo de estos libros? ¿Es algo conjunto?

Fotografía de Pilar Astray Boadicea realizada por Enrique Rollán, cedida a Tierra Trivium para esta entrevista
Pilar Astray Boadicea (autor: Enrique Rollán)

PAB: Las ideas: el feminismo, el agua/la Atlántida como metáfora, el fuego o la Queimada, la historia de Man de Camelle. Son cosas en las que ambos estábamos interesados, cosas que nos llamaban. Incluso nos hacían llorar, como la historia de Manfred. Una vez estando de acuerdo en las líneas generales, Roy pintaba por su cuenta y yo escribía. Y de forma milagrosa, todo cuadraba, sin mucho esfuerzo. En Vengo del Agua, yo recibí sus cuadros y luego escribí. Todo esto era muy rápido, porque lo hacíamos mes a mes. En el caso de Man de Camelle, yo me fui a Galicia a investigar su historia de cerca para poder escribir y Roy pintó por su cuenta. Y en La Queimada, Roy recibió el texto y luego pintó. No estoy hecha para pertenecer fue una danza, el origen de la explosión creativa. Esto ha podido hacerse así tras conocernos mucho y años de amistad. No sé cómo hubiera sido con otra persona.

IJDG: Siguiendo con tu obra poética, como nos has mencionado, tu poemario Diez poemas medicina para que papel venza a piedra fue reconocido en una de las anteriores ediciones del Certamen Literario Leopoldo de Luis, ¿te esperabas terminar siendo la directora de un documental sobre Leopoldo de Luis?

PAB: Para nada. Solo quería expresar el dolor que sentía al tener a una persona que quiero en el hospital. Es un canto a la amistad. Es un sentimiento que valoro mucho, y me parece que está menos tratado que el amor en la poesía, se le da menos importancia, y para mí, es algo casi sagrado.

IJDG: Tu obra tiene una fuerte carga emocional y reivindicativa, ¿cuál es tu proceso creativo?

PAB: Cuando era más joven, todo surgía por combustión espontánea y yo me sentía orgullosa de ello. Consideraba que manipular el poema, intervenirlo, era hacer «trampa». Achacaba escribir buena poesía a la práctica y la lectura, pero no me gustaba corregir. Me parecía que le restaba pureza. Veía a gente hacer poesía con el diccionario, por pura estética, como cirujanos, y les detestaba, porque siempre he considerado que un poeta nace, no es algo que se pueda forzar, aunque sí trabajarse.

Con el tiempo, encontré el término medio. Ahora puedo rumiar una idea durante días, incubarla, hasta el momento justo en el que noto que tiene que nacer. Normalmente voy por la calle y me van viniendo los versos, o en la ducha. Porque estoy totalmente conectada al lenguaje poético, pueden aparecer en todo momento. Para pasarlos a papel, ahora prefiero estar en un estado mental más sereno, haber dejado que la idea me reconcoma un poco, y luego sembrarla. Otras veces estudio, investigo, tengo la metáfora de un mecánico y leo cosas sobre mecánica, cuando me he empapado bien, me dirijo al verso con la pasión de la idea, y la información mezcladas. Sin embargo, hay muchas cosas que siguen surgiéndome como si tuviera un volcán dentro, a veces oigo una música con mucho ritmo dentro de mí y no dejo de escribir hasta que esa música no para. Entonces sé que el poema ha terminado.

IJDG: ¿Consideras que la poesía tiene que remover al lector?

PAB: La poesía que a mí me gusta, sí. Si me deja indiferente, casi podría decir que me enfada. No leo poesía para que no me renueva, para permanecer igual. Necesito que el arte me sacuda, me muestre un camino, me toque. Me gusta hacerme preguntas y estar en continuo movimiento. Necesito poetas que me lleven al borde del precipicio mental, necesito conmoverme continuamente, sentirme abrazada con la creación ajena.

IJDG: ¿Cuáles son tus referentes artísticos?

PAB: Estoy muy influida por el simbolismo y la mitología, desde niña. En cine, adoro el trabajo de Maren Ade, Robert Rossen, Godard, Agnès Varda, Jim Jarmusch y David Lynch. También me siento muy atraída por la obra de Almodóvar. Y tengo muchas ganas de ver lo nuevo que harán Paula Ortiz y Carla Simón, ya que también me han fascinado. Consumo mucho cine y muy distinto, creo que es importante que así sea. Lo mismo intento hacer con la música, con la poesía. Me gusta que me saquen de mi zona de confort.

IJDG: ¿Has sentido que se te han ocultado las obras de muchas autoras relevantes solo por el hecho de ser mujeres?

Fotografía de Pilar Astray Boadicea cedida a Tierra Trivium para esta entrevista
Pilar Astray Boadicea

PAB: Por supuesto, recuerdo en el instituto, el colegio. Salvo a Rosalía de Castro no tratábamos a ninguna poeta. En Historia del Arte en Bachillerato, no había pintoras en el contenido para selectividad. Tenías la sensación de que no existían. Por lo tanto, cómo podías tener la esperanza de lograrlo tú. Me di cuenta de lo que pasaba cuando tenía quince años, acababa de ganar el premio literario de poesía y relato del colegio, por segundo año consecutivo y me habían dado un vale para comprar libros. Cayó en mis manos el libro de Las Olvidadas de Ángeles Caso. Era 2005. Nadie me había hablado de Sofonisba Anguissola, Mme. de Staël o Luisa Roldán, mucho menos de Safo. Era un bicho raro por ser feminista en clase, no encontraba a nadie que abiertamente lo fuese. Ahora las cosas han cambiado un poco, las jóvenes tienen contacto con el feminismo por casi todas partes. Saben que existe el movimiento.

No hay que olvidar que las manifestaciones multitudinarias en torno al feminismo son de hace apenas tres años. Cuando yo era adolescente, no teníamos aún redes sociales. No podíamos acceder al contenido feminista tan fácilmente. Fue el libro de Ángeles Caso el que despertó mis ganas de investigar a las mujeres olvidadas, las artistas que me habían negado conocer.

El feminismo me salvó.

IJDG: No sé si has seguido con atención la reivindicación de que hubiese autoras en la Calle Huertas, que como recogimos en La Buhardilla en marzo se puso la primera y a día de hoy contamos con las citas de Emilia Pardo Bazán, Rosalía de Castro y María de Zayas, ¿te parece concebible que se haya tardado tanto en conseguir?

PAB: Fanny Rubio, hablando de la poesía de posguerra, me dijo que cada generación está llamada a hacer lo que está llamada a hacer. Hay cosas que no podían haber sucedido en otro momento, por eso no sucedieron. Lo que quiero decir es que claro que me parece inconcebible que haya tenido que pasar tanto tiempo para que las mujeres estemos cerca de la igualdad, porque la igualdad no la tenemos, ni en nuestro país, ni en el resto del mundo. Esto aún va a tardar, hay que trabajar mucho. Mujeres y hombres tenemos que trabajar por ello. Me pone triste pensar que ni yo misma conoceré esa igualdad de derechos y oportunidades en nuestro país. Pero lucharé para que las niñas del futuro se atrevan a soñar cómo merecen, y puedan lograr sus sueños sin tener que pagar un precio por ser mujeres. Por eso son tan importantes las maestras, maestros hemos tenido muchos. Necesitamos mentoras, mujeres que tiendan la mano a las que empiezan, referentes y por supuesto, rescatar nuestra genealogía y darle el lugar que ha sido borrado.

Espero que sea este el momento de conseguirlo.

IJDG: Volviendo un poco al lado menos mundano de la creación artística, ¿a la hora de crear cómo eliges la forma que vas a emplear, bien audiovisual, bien textual, …?

PAB: Todo es texto. Todo puede leerse. No te sabría decir, supongo que por instinto. Te diría que los guiones los veo, los oigo y los siento, pero la poesía también la veo, la oigo y la siento. La poesía es música, aunque es más que eso.

Fotografía de Pilar Astray Boadicea realizada por Enrique Rollán, cedida a Tierra Trivium para esta entrevista
Pilar Astray Boadicea (autor: Enrique Rollán)

IJDG: Y para ir finalizando, cuéntanos un poco de tus futuros proyectos:

PAB: Mover el documental e intentar llevarlo lo lejos que sea posible. Estoy ensayando un proyecto teatral, creado con una amiga poeta y otra dramaturga. Esperamos que vea la luz muy pronto. También quiero publicar mi tercer poemario, seguir creando eventos culturales como No Somos Musas, Artistas por la Igualdad, o Maestras (en el que me gustaría contar con referentes como Juana Castro, Ana Rossetti, Luz Pichel) y cuando pase todo esto, mi segundo largometraje no será un documental, será ficción. Y hasta aquí puedo leer.

Muchas gracias Pilar por esta entretenida y completa entrevista. Estaremos atentos al estreno de De aquí no se va nadie, y estás invitada a volver a visitarnos cuando te apetezca para hablarnos de todos los proyectos que nos mencionas y de aquellos que se han quedado en el tintero.

Y la semana que viene vuelve el Relato Caleidoscópico, no os lo perdáis.

1 comentario en “Pilar Astray Boadicea visita La Buhardilla de Tierra Trivium

  1. Que gusto leer una opinión convencida, creativa e interesante. ¡Felicidades Pilar!

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