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Especial 25N en La Buhardilla de Tierra Trivium

El lunes pasado fue 25 de noviembre, uno de esos días cuya conmemoración nos recuerda que aún hay mucho por hacer y que podemos hacer más de lo que estamos haciendo. Se que mi aportación de hoy poco va a cambiar, pero cada gesto cuenta y más en estos tiempos en los que se están negando desde ciertos ámbitos la existencia de un problema estructural de violencia contra las mujeres por el simple hecho de haber nacido o sentirse mujeres.

Por eso hoy, en vez de una entrevista quiero recuperar un relato que escribí para la antología No me silencies, escúchame que se presentó el 25 de noviembre de 2016. Y sin enrollarme mucho más os dejo con Huellas Invisibles. Ojalá exista un día en el que no tengamos que añadir más victimas a esta larga lista.

Huellas invisibles

Vivo en otra ciudad, uso otro nombre, visto de otra forma, casi no tengo contacto con mi familia y mis antiguas amistades. Se que no hacía falta ser tan drástica, que el pasará unos años en prisión por lo que me hizo, y tanto me costó comprender y exteriorizar, pero sentía que no había otra forma de rehacer mi vida. Me equivocaba.

Ahora nadie sabe que me sucedió y aun así sigo notando su presencia. Siento que mi comportamiento no es natural, pero ya no recuerdo como era yo antes de que él entrase en mi vida. He intentado engañarme pensando que simplemente tenía que actuar de forma opuesta a como lo hacía con él, pero al final siento que estoy representando otro papel, que tampoco soy yo.

A veces, siento que ya no queda nada de mi personalidad, que soy una extraña para mí, y que la única forma de seguir adelante es comportándome como él me imponía. Me cuesta disfrutar de la lectura de una novela, sigo escondiéndolas en los sitios más inverosímiles e inventando excusas extrañas cuando alguna de mis escasas conquistas encuentra un libro dentro de una caja de galletas, escondido en el cesto de la ropa sucia… Me produce pánico ir de compras con las amigas, así que me invento planes inverosímiles para no ir, y cuando voy me cuesta mucho encontrar algo que me guste y no tenga miedo de ponerme. Entre esas y otras “excentricidades” me es muy difícil tener una relación que dure más de un par de citas. Hay veces que siento como las boicoteó de manera intencionada pienso que por miedo a que mi cita se convierta en él.

Hasta ahora no me he atrevido a contárselo a ninguno de ellos, no se si por miedo a que se piensen que soy una mujer débil o a que se queden conmigo por compasión. Precisamente esa compasión es la que más daño me ha hecho al normalizar situaciones que no lo eran, vejaciones de todo tipo y reforzando mi sumisión a él.

Debo romper este pacto de silencio que me he autoimpuesto ya que no me ha servido para evitar las depresiones periódicas, sentirme la causa de los males de mi alrededor, superar los repentinos cambios de carácter… Solo ha sido una constante huida hacia delante no me ha servido para nada más que para hacerme yo misma más daño del que él me hizo.

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