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El Relato Caleidoscópico de Josep Salvia Vidal

Esta semana el encargado de El Relato Caleidoscópico es nuestro bardo Josep Salvia Vidal. Esta semana usaremos #RCaleidoscópico29 como hashtag para comentar esta entrada, tanto en el Facebook como en el twitter del Grupo Tierra Trivium (@TierraTrivium).

Y tras los enlaces a las entradas anteriores doy paso a la nueva peripecia de Elíseo de la mano de Josep Salvia Vidal.

Primer Intermedio (Ignacio J. Dufour García)

Día 22 (Salvador Ramírez)

Día 23 (Eva Palomares)

Día 24 (Joan Roure)

Día 25 (Haizea M. Zubieta)

Día 26 (Adolfo Pascual Mendoza)

Día 27 (Rosa María Mateos)

Cuando despertó, el reflujo de las olas traía de nuevo el olor -picante e intenso- del aliento de los leones marinos. Supo así que estaba en la barriga de un barco perdido entre la banquisa. Comprendió también que la sirena sonó para avisar del vuelco de la nave hacia estribor, cuando todo se volvió horizontal. De esta forma pudo Elíseo acercarse a la claraboya y romper el cristal de la oscuridad, para asomar la cabeza y sentir el golpe de frío. Absorto contempló cómo se cuarteaban los icebergs, estallando con truenos de hielo. A pesar de no tener recuerdos, jamás imaginó que pudiera ver algo tan bello.

El desierto blanco.

En el silencio eterno de la mañana se acercaron las ballenas jorobadas a merodear por la proa. Gigantes, soberbias, nadando en círculos. Elíseo les hizo señas para que se acercaran. Fue así como se dio cuenta que sabía cantar en la misma frecuencia que los cetáceos, entre los 15 y los 25 hercios, y pudo narrarles su desconsuelo. Las jorobadas arrastraron el barco a mar abierto, para evitar que la presión del hielo hiciera volar la goleta por los aires.

Le estaban regalando un futuro.

Elíseo no fue programado para el agradecimiento, pero quiso cantarles una despedida; algo así como un blues melancólico que hizo llorar a las colosas del mar.

Día 28 (Luisa Gil)

Se oye una Sirena

⸺ATENCIÓN FIN DEL SIMULACRO

⸺REPITO FIN DEL SIMULACRO

⸺Cesa la Sirena

⸺PROCEDAN A DESCONECTARSE DE LA PLATAFORMA

⸺Soy el supervisor número 223. Sigan las instrucciones.

⸺Nuevos Humanos con uniforme caqui, retomen sus actividades.

⸺Aspirantes a Nuevos Humanos, vistan los uniformes amarillos que encontrarán al lado del puesto de conexión y diríjanse a la arteria de movilidad número 4.

⸺Aspirantes a Nuevos Humanos etiquetados con DOP F/SU NO, vistan los uniformes rojos, aseguren el cable a la barandilla de la cinta transportadora y colóquense en la zona marcada en rojo.

Elíseo abrió los ojos, se sentó en la camilla y siguió las instrucciones de manera mecánica. Una etiqueta roja luminosa se mostraba intermitentemente en su display:

DOP F/SU NO HHHHHHHHHHH DOP F/SU NO HHHHHHHHHHH

Se vistió con el uniforme rojo, aseguró el cable en la barra metálica y, sin tener aún muy claro lo que implicaba, se situó en la zona marcada en rojo. La cinta comenzó a moverse llevando a Elíseo por un pasillo cubierto de plástico hasta situarle ante una puerta sobre la cual había un cartel en el que se podía leer:

PELIGRO

ZONA DE DESINFECCIÓN

BORRADO DE MEMORIA

NO PASAR SIN AUTORIZACIÓN

Description 	Mariposa en vaso 1
Date 	6 September 2012, 14:38
Source 	Mariposa en vaso 1
Author 	David Santaolalla from León, spain

This image was originally posted to Flickr by Cebolledo at https://flickr.com/photos/83413162@N00/7944517892. It was reviewed on 11 June 2017 by FlickreviewR and was confirmed to be licensed under the terms of the cc-by-2.0.

Día 29 (Josep Salvia Vidal)

Elíseo salió de la cinta transportadora, abrió la puerta y encontró al otro lado una sala con aspecto de fábrica que olía de una forma peculiar. El aire tenía restos de algún tipo de gas. Siguió las instrucciones que había recibido en la entrada y caminó entre cabinas transparentes, donde había congéneres suyos, hasta la que le correspondía a él. Entró y cerró la mampara. Aquello era como una jaula translúcida, un ataúd de cristal. Al instante, empezó a emanar desde el techo un gas que provocó una especie de niebla que le irritó los ojos y la garganta. Era la desinfección anunciada, un paso más, un trámite más en su proceso de transformación. Y por un instante, tuvo la sensación de ser un gusano de seda metamorfoseándose en mariposa. La única diferencia era que a Elíseo jamás le saldrían alas para volar.

La desinfección borró de nuevo su memoria aunque poco había ya por borrar. Era un desierto de recuerdos. El gas dejó de fluir y se encendió en alguna parte una luz verde que le indicó que ya podía abrir la cabina. Se sintió renovado. Ya era un nuevo humano preparado para vestir el uniforme caqui.

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