Los cuentos del bardo: A flor de piel

Esta semana nos vuelve a acompañar Josep Salvia Vidal con uno de sus textos más oscuros y tenebrosos que ha publicado en esta sección y sin desvelaros más para no romper la magia os dejo con A flor de piel.

A FLOR DE PIEL

Un ruido seco me despertó en medio de la madrugada. Abrí los ojos y me quedé inmóvil, expectante durante un tiempo prudencial, bajo la calidez agradable de las mantas. La habitación estaba sumergida en una penumbra extraña. Giré la cabeza. Las velas se habían consumido por completo dejando pegotes de cera reseca en los bordes del candelabro. Al instante y de repente, todo se llenó con la luz blanquecina de un relámpago. Entonces lo entendí. El ruido que me había despertado era el estallido de un trueno. Fuera, una tormenta colérica se abalanzaba encima del mundo. Me levanté despacio, con el paso vacilante por la casi completa oscuridad que me envolvía, y me acerqué a la ventana. La ciudad era una silueta borrosa bajo el manto de la lluvia.

Regresé pronto a la cama, antes de que mi cuerpo empezara a temblar de frío como una hoja recién brotada en la rama de un árbol. Un nuevo relámpago inundó la estancia con su luz casi transparente y al momento otro estallido resonó entre el silencio tenebroso de la noche. Intenté retomar el sueño pero me resultaba difícil volver a dormirme. El ruido sordo y continuado de la tempestad me lo impedía. De todos modos, cerré los ojos y procuré transitar por el sendero de los ensueños.

Y, sin embargo, algo raro y desconocido hizo que los abriera otra vez. Fue un sonido de refriega, como de alguna cosa deslizándose sobre la madera del suelo. Notaba una presencia en mi cuarto. ¿Había alguien? ¿Era todo imaginación mía? ¿Me había dormido al fin y estaba dentro de un sueño? No. No estaba dormido. Gracias a la luz de un nuevo rayo y de la penumbra que provocaba la propia tormenta, pude distinguir una figura humana que me miraba desde un rincón, desde la otra punta de la habitación, casi al lado de la puerta cerrada. Era una mujer joven. El fantasma de una mujer joven y muerta. Me incorporé para mirarla. Llevaba un vestido largo de color burdeos. Tenía la piel blanquecina como la luz de los relámpagos, como si hubiera nacido de ellos, y el cabello rubio que caía en briznas libres más allá de su espalda. Su cuerpo era espigado igual que un junco.

Después de un instante sin moverse, sin movernos, ella comenzó a caminar cruzando la habitación mientras se desnudaba y su vestido cayó al suelo plegado sobre sí mismo como un cuerpo sin virtud. No tenía miedo. Al revés. Extrañamente, sentía una paz confortante. Se metió en la cama conmigo, a mi lado, siempre en silencio, sin decir nada, sonriendo. Me besó y luego empezó a deslizar su mano por mi cuerpo. Afloraron las emociones. Todos los sentimientos del mundo puestos a flor de piel. Reconocí su maestría en amor, sus formas me hicieron ganar confianza y me dejé llevar. Y mientras nos adueñábamos mutuamente el uno del otro, advertí que ella estaba muy viva y que tal vez era yo el muerto.


Por Josep Salvia Vidal

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Written by Ignacio J. Dufour García

Madrid, 1984. Ingeniero Industrial por la Universidad Carlos III de Madrid. En 1998 obtiene un premio especial en el concurso literario de la Asociación Cultural El Molino, de Alpedrete, con el relato «Max y el país del centro de la Tierra». Entre octubre de 2007 y diciembre de 2007, realiza un curso de escritura creativa con Domenico Chiappe en la Universidad Carlos III de Madrid. Entre 2010 y 2013, colabora en la organización de las semanas del Día del Libro de la Universidad Carlos III de Madrid. En 2013 publica varias reseñas en la revista ORSAI. En enero de 2014 colabora en la revista digital i3 de la Universidad Carlos III de Madrid con un artículo sobre su experiencia en los clubes de lectura. En febrero de 2014 participa en la antología El enemigo interior, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «¿Y quien es él?» En abril de 2014 participa en la antología El doctor Trelawney, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «Un día de playa». En 2015 participa en el concurso de relatos Ojos de cuentista azul, de la editorial Playa de Ákaba, con el relato «El despertar». En 2016 participa en las antologías Generación Subway (IV, V, VI y HUB); Refugiados; Ángel de nieve; Ulises en la isla de Wight; Crímenes callejeros; No me silencies, Escúchame; El oasis de los miedos; Personajes de novela; Cuentos de Navidad II y Semillas de Bosque, de la editorial Playa de Ákaba. Además, participa en la revista «Esencias de Ákaba» y en el libro de entrevistas Hablar de libros es bueno, de la editorial Playa de Ákaba. En enero de 2017 es finalista del concurso de microrrelatos #NavidadCaoba, del blog «La Vida de Color Caoba». Durante 2017 es coeditor de la antología Cosas que nos importan, de la editorial Playa de Ákaba, y participa en las antologías de la editorial Playa de Ákaba Generación Subway VII Y VIII; Ulises en el Festival de Cannes; Mujeres sin Edén. Además participa en la antología Microcuentos 451, de Kelonia Editorial. En enero de 2018 recibe el primer premio del concurso de microrrelatos #AñoCaoba, del blog La Vida de Color Caoba. En 2018 ha cursado el taller de escritura creativa impartido por Rafa Caunedo en Grupo Tierra Trivium y el taller Erase una vez... de Nona Escofet. En la actualidad, compagina la escritura de un libro de relatos cortos de ciencia ficción con las entrevistas que publica quicenalmente en la Revista Tierra. Tiene dos novelas, una de aventuras y otra negra, en proceso de reescritura.

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