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Familia original

Familia original

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Érase una familia de siete desconocidos. Igual que cualquier otra, contaba con la figura del padre, la madre, y el número de hijos que la Vida regale. En este caso, cinco.

La primera me recuerda a esa colega tan vital que te levanta el ánimo con su risa llena de energía; al verla reír a carcajadas, no puedes evitar contagiarte de su alegría.

La segunda es como esa hermana mayor que te corrige con algo de seriedad porque quiere lo mejor para ti; te acompaña de la mano y acoge tus titubeos con su voz de miel, recordándote que todo saldrá bien.

La tercera siempre te protege con su dulzura. Cada vez que necesitas ayuda, su sonrisa es como un abrazo que transmite una Paz que de verdad dura, desterrando cada una de tus dudas.

La cuarta es la figura más fuerte, como la madre de todos. Esa de palabras firmes y actos inalterables en los días más duros; esa que, con su entereza, te acompaña para salir del apuro; esa de miradas esperanzadoras para que nos sintamos cómodos y seguros.

El quinto es quien más se parece a un padre; de rostro risueño, carácter alternativo y acciones entretenidas, establece ese encanto en el día a día, solucionando los problemas con impecable osadía.

El sexto es como ese amigo que intenta pasar desapercibido, pero en realidad es el pilar que lo sujeta todo. Como el bajo de una canción que casi nunca se oye pero, sin él, la canción no es música. Con ese sosiego y la armonía de sus palabras, regala esa calma tan necesaria en los días en que todos están como cabras.

Y por último, yo. Solo alcanzo a decir que, aunque tenga tropiezos, fallos y algún error, el ambiente que me transmite esta familia original no es de terror. Me sentí tranquila y feliz por trabajar en un lugar que, más que un gabinete, parecía un hogar…

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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