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Amaneceres

Amaneceres

amaneceres

Te imagino con un vestido paseando por una playa de guijarros. Un fino vestido del color que tanto te gusta: el del mar. Un vestido ceñido a tus curvas. Imagino cómo el vuelo del bajo de tu prenda baila con la brisa marina, cómo me quedo prendada sin compasión de ti, del cuadro que pintas ahí, junto al día.

Llevas puesta tu sonrisa impecable, inmutable, inalterable, inseparable. Ese gesto marca la mejor curva de tu cuerpo. Y yo, cautivada por la estampa que luces junto al inicio del océano, en ese punto en que la ciudad se queda atrás jugando al escondite con su propia sombra, ese lugar en que el mar se besa con el horizonte, ese instante en que el clímax del día es el Sol despertándose… En ese momento llego a la conclusión de que la sonrisa es la prenda que mejor te queda, la que más te hace brillar, la que más me apetece Amar. ¿Existe un beso mejor que el de tu media luna al amanecer?

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

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