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Ha sido un mes movidito y vienen curvas.

En un mismo mes, Barcelona ha estado palpitando por los rincones a golpe de pluma. Las últimas presentaciones de Grupo Tierra, a las que he tenido la enorme suerte de asistir, me han  hecho preguntarme muchas cosas respecto la prosa actual, respecto el concepto de género y, sobre todo, me han hecho reír una barbaridad.

Javier Joya, que presentó en Somnegra el 8 de marzo Paula X consiguió que en una presentación de novela negra estallaran las carcajadas a un nivel surrealista, Hasta el punto en que dijo algo así como “Quiero que cuando veáis una novela de Javier Joya en el aparador penéis que os voy a hacer sufrir”. La mezcla de esto con un posado sencillo y el clima familiar que se genera en la librería Somnegra fueron suficientes para que la magia del humor negro hiciera de las suyas y pudiéramos comentar una novela tan dura con temas tan duros como el bullying, con escenas macabras y e incomodas hasta decir basta con una sonrisa enorme. Fue un placer agridulce, pero un placer.

Joan Roure, fue un poquito más serio, pero solo al principio. La presentación de Cicatrices bajo la piel en Alibri el pasado día 20 de marzo fue una muestra clara de lo que más se valora en la editorial: que los lectores sientan que con una obra les hablan a ellos directamente. Todos sabían muy bien quién era Roure y no sabría decir si estaban más intrigados por la novela que se presentaba o por que Joan siguiera escribiendo y les llenara las estanterías. Impacientes por más, comentamos que un autor no tiene porqué tener de influencia sólo la literatura o la vida, también existe una gran influencia y una hibridación intensa entre artes y Cicatrices bajo la piel es una muestra de ésto, con personajes que son tan polifacéticos que generarían debate sobre cual nos cae mejor o peor, pero que tratan temas tan universales como la amistad, la pérdida y el amor.

Núria es un mundo entero. El día 23, también en Alibri, leímos su emotiva dedicatoria y, parecía que el tono de la presentación iba a ser grave, porque Con alma de gata es una obra personal, hasta en la historia del título, pero tuvimos una suerte espectacular y contamos con un reportero que amenizó la presentación: el sobrino de Núria, que como buen periodista, hizo preguntas interesantes y le sonsacó a la autora que este segundo libro tenía menos de ella que el primero, pero aún así se notaba el orgullo (de tía y de escritora) por un trabajo bien hecho. La conversación derivó tanto que acabamos proyectando un siguiente libro que se podría basar sola y exclusivamente en las anécdotas que nos contó entre pregunta literaria y pregunta literaria. Le pasan cosas extrañísimas a Núria, no es de extrañar que tenga tanto material para cuentos tan sorprendentes como los de Alma de Gata.

Todos ellos son autores más de sentimiento que de palabra, más de mapa que de brújula. Un caos abstracto e intenso.

Esta semana que viene más.

¡Consultad el calendario! En El Gat Pelut tenemos dos presentaciones este mes entrante. Y prometen.

Ah… Y ya no hablemos del día más bonito del año. Sant Jordi ya casi casi está aquí.

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