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Entrevista a Pepe Payá por su novela «Identidad»

pepe payá fotoHoy queremos presentar a nuestros amigos y lectores a uno de nuestros autores más recientes, José Payá Beltrán, más conocido como Pepé Payá. Licenciado en Filología Hispánica y doctor en Filosofía y Letras, actualmente ejerce como profesor de Lengua y Literatura en el IES Professor Manuel Broseta de Banyeres de Mariola (Alicante).

Devorador compulsivo de libros, se ha convertido en un prolífico escritor. En su haber cuenta con nueve obras de ficción publicadas: Castilla o Los veranos (Aguaclara Libros, 2004), Destilando fantasmas (Aguaclara Libros, 2007; Click Ediciones, 2016), La segunda vida de Christopher Marlowe y otros relatos (Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 2011), Puzle de sangre (escrita en colaboración con Mario Martínez Gomis. Click Ediciones, 2012; Aguaclara Libros, 2014), La última semana del inspector Duarte (Click Ediciones, 2015), Morirás muchas veces (Aguaclara Libros, 2016), Un elenco de perros (Playa de Ákaba, 2018), El intranquilo retiro del inspector Duarte (Click Ediciones, 2018) y la novela que desde el Grupo Tierra Trivium hemos tenido la gran satisfacción de publicar recientemente, Identidad.

Tiene además piezas más breves que forman parte de diversas antologías: Con el mar de fondo (Ediciones Levantiscas, 2007), Donde el mar se hace carbón (Playa de Ákaba, 2015) y Generación Subway (Playa de Ákaba, 2015). Ha colaborado también en las revistas El erizo abierto (Granada), El pie restante (Alcoy) y La Lluna en un Cove (Ontinyent), entre otras. Desde el año 2001 colabora como crítico literario en el suplemento «Artes y Letras» del diario Información de Alicante.

En el ámbito académico es autor de una edición crítica de Beltenebros de Antonio Muñoz Molina (Cátedra en 2004), la edición crítica y traducción de La tragedia española de Thomas Kyd (Cátedra, 2008) y el ensayo Alfonso Paso, autor (Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2018)

Grupo Tierra Trivium (GTT): ¿Cuál es tu palabra favorita?

Pepe Payá (PP): Lo cierto es que nunca me he parado a pensarla. No sé. Imagino que en cada situación, en cada estado de ánimo nos podemos sentir identificados con una palabra u otra. Si tuviera que elegir alguna, sería algo así como «mamperlán», «regomello» o «genares»… Palabras que me acercan al pueblo. Siento no ser más concreto.

GTT: ¿Cuál es tu truco para enfrentarte a la hoja en blanco?

PP: ¿Truco? Ninguno. Basta con dejar de lado la pereza… y sinceramente me cuesta mucho: siempre encuentro alguna cosa que hacer que me apetece más que escribir. A pesar de todo lo que he publicado siempre me he considerado un escritor perezoso.

La idea de la novela surge de manera… inexplicable: a veces algo que leemos, o que vemos, o que escuchamos; o todo junto a la vez y entremezclado. Después hay siempre un proceso de documentación que me gusta mucho, y poco a poco empiezo a escribir: sin un orden, la mayoría de las veces, conforme me van surgiendo las ideas.

También es verdad que antes de escribir hay tres libros que suelo releer: París era una fiesta, de Hemingway; El candor del padre Brown, de Chesterton; y Apostillas a El nombre de la rosa, de Umberto Eco. Siempre me han ayudado mucho.

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Fotografía de SaxDigital

GTT: Un referente literario.

PP: Chesterton, sin duda y sin dudarlo. Me ha acompañado desde que tengo uso de razón y siempre acudo a él. Hay otros que me encantan como McEwan, Sciascia o Muñoz Molina. Pero sobre todo y sobre todos: Chesterton. Si hay un autor y una obra que nunca dejan de sorprenderme, que se asemeja mucho a un pozo sin fondo, ese es G. K. Chesterton.

GTT: ¿A qué personaje literario te gustaría parecerte?

PP: Al padre Brown… más que nada para pasar toda la vida dentro de las páginas escritas por Chesterton. Pero también podía ser Jueves o Mr. Pond o el marido —no recuerdo ahora el nombre— que protagoniza El hombre vivo. Es decir, a cualquier personaje del autor inglés.

GTT: ¿Qué dedicatoria te gustaría escribir?

PP: Soy muy malo escribiendo dedicatorias: nunca se me ocurre nada. Me sucede lo mismo que con las felicitaciones navideñas: prefiero ir a lo clásico, y emplear la poca imaginación que tengo en otros menesteres que me parecen más interesantes. Por otra parte, hay una dedicatoria, creo que de Manuel Vázquez Montalbán a Carmen Balcells que me gusta mucho y que a veces he plagiado: «A X, porque me da la gana».

GTT: ¿Cómo fueron tus comienzos como escritor? Tu identidad de escritor, ¿estuvo alguna vez en entredicho? ¿Cuándo fuiste consciente de que eras escritor?

PP: Lo primero: no sé si soy escritor. Sé que escribo, y que publico, y que unos centenares de personajes me leen (o, al menos, compran mis libros). Si soy o no soy escritor creo que es algo que tienen que decidirlo los otros, no yo.

Digamos que sí, que soy escritor. Así puedo responder a tus preguntas.

Los comienzos fueron normales, creo: el niño, el adolescente que sueña con que sus escritos lleguen a ser publicados. Porque de lo que sí me acuerdo es de que mi decisión de escribir fue muy temprana: conservo cuentos escritos cuando tenía nueve o diez años, incluso antes… y desde entonces no he parado de escribir. A esa edad mi madre mi inscribió en una academia de mecanografía. Tardé más tiempo de lo normal en conseguir el título porque, en lugar de mecanografiar los ejercicios, me dedicaba a picar los cuentos que previamente había escrito a mano. Nunca dudé de mis intenciones… Aunque a veces sí de mis posibilidades, claro. Sobre todo cuando pasaban los años y no conseguía publicar nada ni ganar alguno de los muchos premios a los que enviaba mis escritos. En 1997, con 27 años, gané mi primer premio «importante»: el Lituma de cuentos. Y desde entonces las dudas nunca han vuelto… o no han vuelto mucho.

GTT: ¿Cuánto tardas en escribir un libro?

PP: Depende del libro. La idea de Identidad surgió hace casi quince años, y fue creciendo poco a poco. La última novela que he escrito (y que todavía no ha visto la luz) me ha llevado doce años: desde que surgió la idea y comencé a documentarme, y luego a escribir, y finalmente a corregir.

En las presentaciones de mis novelas suelen hacerme la misma pregunta, y últimamente siempre respondo: 49 años, que es la edad que tengo ahora. Porque de un modo u otro cada uno de esos años (de esos días, de esas horas) han servido para crear la obra que ahora publico.

Sé que tu pregunta es más concreta. Te diré entonces que entre dos y tres años. Lo más difícil no creo que sea escribir; lo más complicado para mí es corregir, a lo que dedico mucho más tiempo que al hecho de crear.

GTT: Cuando estás inmerso en la escritura de un libro, ¿te encierras y no sales hasta que lo terminas o vas escribiendo en tus ratos libres?

PP: (Me río, porque no puedo aguantarme) Ya me gustaría encerrarme… Pero he de trabajar (todas las mañanas); ensayar (formo parte de dos grupos teatrales: como actor en uno; como director en otro); investigar (para los artículos académicos que de cuando en cuando confecciono; para las reseñas que aparecen en el diario Información); leer (porque no podría vivir si no lo hiciera), memorizar, ensayar y actuar (porque formo parte de una compañía teatral); hacer cierta vida social (porque me gusta conservar a los amigos); y, sobre todo, estar con mi familia… En pocas palabras: que escribo cuando puedo, y siempre sin testigos. Es una manía como otra: no me gusta que me observen mientras escribo porque cuando creo me siento desnudo.

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GTT: ¿Qué hay de Pepe Payá en Identidad?

PP: Lo mismo que hay en Castilla o Los veranos, en Destilando fantasmas, en Un elenco de perros, en La última semana del inspector Duarte, y en todos mis libros. Desde la primera hasta la última palabra de Identidad es Pepe Payá, al menos el Pepe Payá que existe cuando escribe… que tal vez sea distinto al que imparte clases en el instituto, o está con sus hijos y su esposa, o actúa sobre un escenario, o visita a sus padres. Es curioso, de eso trata también la obra: ¿somos en la medida en que poseemos una función social, un rol?, ¿o podemos ser al margen de ello?

GTT: ¿Cómo surge Identidad?

PP: La idea me la dio un amigo, Sergio Véliz. Tras leer el cuento La segunda vida de Christopher Marlowe me comentó la posibilidad de realizar una serie de historias que giraran en torno a la identidad personal. Ahí quedó la idea —hace de ello unos quince años—, y poco a poco fue fraguándose hasta que se convirtió en Identidad… Pero también en otras cosas más. El proyecto es mayor. Cubre tres fases:

En primer lugar, escribir una novela con otro autor: y surgió Puzle de sangre, con Mario Martínez Gomis. El autor se divide y también se confunde, se diluye: ¿quién escribe qué parte de la obra?

Después, escribir una novela sin autor: y surgió Identidad, cuya idea primigenia era ser publicada anónimamente… ¡Cómo se quedó Jimena Tierra, la editora, cuando se lo dije! ¿Sabes qué es «el sonido del silencio»? Pues eso fue lo que «sonó» al otro lado del teléfono cuando le lancé mi propuesta. Sin embargo, no ha podido ser…

Y finalmente… no digo más. La tercera variante es la novela que acabo de corregir por enésima vez y que, si es posible, espero publicar en 2020, si convenzo a alguna editorial, claro.

GTT: ¿Por qué crees que Identidad le puede interesar al lector?

PP: En primer lugar por lo variado, es decir, porque es una historia que contiene muchas historias y el ser humano es un animal «narrativo».

Otro aliciente habría que buscarlo en la «diferencia». Sé que no hay nada nuevo bajo el sol; soy consciente de que no existe ya la originalidad. Sin embargo, Identidad no se parece a lo que normalmente se encuentra en los estantes de las librerías. Hace un esfuerzo por ser diferente al resto de libros; por buscar lectores diferentes al resto de lectores.

Y, por último, porque es un canto de amor a la lectura: toda la historia tiene como punto de partida la lectura de un manuscrito.

GTT: Muchas historias, ninguna cerrada… ¿es una constante en tu forma de escribir?

PP: Nunca me he parado a pensarlo, la verdad, pero ahora que lo dices me doy cuenta de que en todas mis obras, o en casi todas, se mantiene esa constante del final abierto. No sé muy bien cómo interpretarlo, salvo alegar que también así es la vida… y la literatura copia a la vida. Y si me pongo a pensarlo más quizás haya que buscar su origen en la temprana lectura de algunas novelas de Pío Baroja que narraban fragmentos temporales de vida, no vidas completas…

 GTT: ¿Cuál sería tu consejo para un escritor que quiere publicar su primera novela?

PP: Que se arme de paciencia, por supuesto. Que confíe en sus posibilidades, siempre. Que se deje asesorar por personas ajenas a su entorno (por ejemplo, agencias de lectura). Que acepte las críticas a pesar de que muchas veces son duras de aceptar.

A mí no me gusta dar consejos, y ahora he dado cuatro de golpe. Ah, el último, el que siempre daba (y da) Antonio Machado: «Te doy un consejo: nunca sigas mi consejo».

Muchas gracias, Pepe, por tu confianza en el proyecto del Grupo Tierra Trivium y por concedernos parte de tu tiempo para que nuestros lectores y amigos puedan conocerte. A todos ellos les recomendamos fervientemente la lectura de Identidad, que podrán adquirir fácilmente a través de nuestra página web, en el enlace https://grupotierratrivium.com/producto/identidad/

Entrevista realizada por Jimena Tierra, directora y editora jefe del Grupo Tierra Trivium.

 

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