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Entrevista a Paco Riera por su nuevo libro, «La Niña de la Cajita de Cerillas»

 

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Paco Riera i Vilanova (Barcelona, 1954) estudió Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra y en la Universidad Autónoma de Barcelona. Posteriormente se especializó en marketing y técnicas de venta, lo que le ha permitido ejercer como responsable de este ámbito en diferentes empresas de renombre internacional. La pérdida de su compañera de viaje y de su madre en un corto período de tiempo supuso un duro revés en la vida de Riera y sus dos hijos, y le destinó agónicamente a hacer uso de la escritura como forma de desahogo y de terapia personal.

En 2018 publicó en homenaje a ellas su precioso libro Las mujeres de mi vida (Ed. Grupo Tierra Trivium), desgarradora oda al sufrimiento de un hombre que trata de encontrar algún atisbo de esperanza en medio de su desesperación, y que ha alcanzado ya su tercera edición. Un año después, el autor nos presenta un trabajo distinto, tranquilizador, vital, que permitirá al lector contagiarse de ese optimismo maravilloso que admite ver un rayo de luz en la negrura de la existencia humana. Con La niña de la cajita de cerillas y otras historias, Riera se consagra como ensayista, haciendo uso de un lenguaje accesible y delicado en una colección de historias breves y personales que dotarán de energía positiva a quien las tenga en sus manos.

Hoy, Paco nos ha cedido parte de su tiempo para responder a algunas preguntas acerca de esta nueva obra, recién salida del horno al haber sido publicada hace apenas un par de días.

La niña de la cajita de cerillas

Grupo Tierra Trivium (G.T.T.) ¿En qué momento decidiste que ya habías reunido un número suficiente de relatos como para publicarlos? ¿Habías decidido de antemano que ese momento llegaría cuando alcanzaras el número de 100, o se te ocurrió de repente?

Paco Riera (P.R.) Como expliqué en mi primer libro, Las mujeres de mi vida. Prosa poética cromática, desde el fallecimiento de mi compañera y de mi madre en el año 2009 tuve un colapso en mi afición a la escritura que duró tres años, concretamente hasta el primero de enero de 2012. Ese primero de enero, en casa de mi hijo en Tarancón (Cuenca), decidí que no me levantaba de mi silla frente a mi portátil hasta que no fuese capaz de escribir algo, aunque fuese una sola y triste línea. ¡Y lo logré!

No sé qué escribí, pero escribí. Y desde ese momento me impuse escribir cada día un poquito, como disciplina, como terapia antes mis temores y dolores emocionales, y así, paulatinamente, recuperar mi vida antes de la muerte de las dos mujeres más importantes de mi vida. Los primeros años solo sabía escribir sobre ellas, pero conforme pasaba el tiempo descubrí que empezaba a recuperar la posibilidad de escribir sobre otras cosas: cuentos, relatos, experiencias personales, temas que nacían de mi observación habitual de situaciones de la vida…

Pero intento responder a tu pregunta: no hubo un momento concreto. Observé hace unos meses que de ese período de escritura (2012-2017) existían más de mil escritos, los publicados en Tierra Trivium sobre mi compañera y mi madre (creo que 127), y otros muchos más, y fue entonces cuando decidí seleccionar los que más me gustaban y agruparlos para que conformasen, a ser posible, porque requería del criterio y aprobación de la editorial, este segundo libro. No hay más historia que esta.

GTT. Una pregunta ineludible es si alguno (o varios) de los relatos están basados en vivencias tuyas propias, o en experiencias de personas cercanas a ti o de las que hayas tenido conocimiento.

P.R. Sin lugar a dudas. Algunos de mis relatos nacen de mis propias experiencias, otros de historias que me explican, y el resto son fruto de mi invención, muchas veces basada en la observación y la modificación de la realidad. Yo hablo siempre de historias de tipo 1, de tipo 2 y del tipo 3: las del número 1 corresponden a las que son totalmente fieles a la realidad, las del 2 son las que hay parte real y parte de ficción que invento yo mismo, y las del tipo 3 son totalmente invenciones mías, porque eso que relato nunca ha ocurrido más que en mi mente o, tal vez, en mis sueños.

elefante y mariposa

G.T.T. ¿Escribiste las fábulas con alguna intención más allá de la del simple entretenimiento? Me refiero en concreto a un fin educativo y de transmisión de valores, teniendo en cuenta que el objetivo implícito en las fábulas ha sido tradicionalmente moralizante.

P.R. A ver. Como decimos los catalanes, nem a palms (vamos a palmos). La mayoría de mis fábulas no pretenden tener ningún valor moralizante, ni educativo, ni de valores. Por norma, intento entretenerme, a mí mismo, y por ende entretener a los que me lean, pero tampoco quiero engañar a la realidad: si mientras escribo detecto una posibilidad de moralizar, mostrar valores, evidentemente los que para mí son importantes, o educar, no reniego de ello ni le hago ascos en absoluto. Pondré un ejemplo: el cuento El Elefante que de una Mariposa se enamoró es una clara muestra de cuento moralizante y de transmisión de valores; en ese caso, el respeto por la diversidad, por la diferencia, y por la tolerancia con el prójimo y sus diferencias a todos los niveles. Observé que cuando escribía el cuento tendía a ello, y lo acepté sin más

G.T.T. ¿Tienes algún cariño especial por alguna o alguna de las historias?

P.R. Tengo una preferencia especial por los cuentos o narraciones en las que converso o hablo con animales, como, por ejemplo, mis encuentros con las mantis religiosas. El por qué obedece a que los cuentos con aparición de animales en la obra de Augusto Monterroso me fascinan, y todavía me fascina más el saber que cuando cuento esas historias me obligo a una brevedad absoluta, y ese juego de juntar las menos posibles palabras del amplio diccionario castellano me subyuga y me enamora. Pero este especial cariño por los animales no se traduce en que tenga animales de compañía conmigo: no los tengo. Y de forma consciente.

G.T.T. ¿Por qué elegiste el relato La niña de la cajita de cerillas para dar título al libro?

P.R. Pues no lo sé muy bien, o no estoy seguro, me haces pensar en ello ahora mismo. Pero, como debo contestar, te diré que porque me parece que en esa época de enorme y larga oscuridad que sufrí al fallecer sobre todo mi compañera, y ocho meses después mi madre, ese cuento es como la aparición de una pequeña luz en mi día a día, en mi escritura, es como la esperanza que reaparece en forma de niña y de su lucecita muy pequeñita, un chispazo, una estrellita, un fogonazo que necesitaba en mi alma para recuperar las ganas de vivir y de compartir y de vibrar y de acariciar y besar a los que necesitan más que yo los mimos que todos necesitamos. Y por esa niña, y su cajita de cerillas y sus ilusiones nobles y bondadosas.

niña cerilla

G.T.T. En el epílogo hago mención a la película El guateque, ya que muchas de las situaciones que describes resultan tan delirantes como algunas de las secuencias de aquella. ¿Las ideas para tus narraciones la obtienes de historias contadas o filmadas por otros, surgen de tu imaginación, o quizás, como alguna vez te he escuchado decir y dejas reflejado en el prólogo, provienen de tu aguda observación del entorno?

P.R. Pues un poco de todo. El cuento del Flan…tástico surge de un corto en las redes que rodó mi sobrino Víctor (y que curiosamente nunca vi, pero que me explicó mi hermano, el padre de Víctor) y que yo varío y manipulo a mi antojo porque me inspira y nace una nueva historia; el del Mago Pamplinas es porque me enamoro de una ribereña del Duero con residencia en Pamplona y le dedico la historia a su hijo Víctor…; el de la llama y la Agencia de Publicidad creo recordar que surge de algo que leo en la prensa escrita, que me transporta a mis muchos años de profesional de la publicidad y que nuevamente manipulo a mi antojo (ya no recuerdo cómo era la historia real, si es que era historia, porque tampoco lo recuerdo); el que dedico a mis amiga Cho es simplemente porque mi amiga tiene apodo de china y a partir de ahí ligo una historia algo delirante… y así sucesivamente.

G.T.T. ¿Consideras que tu capacidad de observación se encuentra tan desarrollada como consecuencia del ejercicio de tu actividad como publicista, o era previa a esta?

P.R. Creo que era previa, y que se acabó de consolidar como publicitario. Siempre he sentido curiosidad por todo lo que sucede en mi entorno, y procuro observar, incluso a veces a intervenir, aunque cada vez lo hago menos, porque voy aprendiendo con la edad a guardar silencio cuando la ocasión lo requiere, a pesar de que si hablas con mis amigos te dirán que hablo hasta por los codos, y es posible que así sea.

Una de mis grandes pasiones es la sobremesa, porque allí se observan muchas cosas: disfruto como un loco hablando de forma casi despiadada con mis comensales, y, desde que murió mi mujer y con las enseñanzas de quien mucho me quiere, voy aprendiendo a escuchar, cosa que ya hacía antes pero parecía que no.

Otra de mis características es la hiperactividad, y celebro haber nacido hace ya 64 años, porque entonces ese nombre ni existía, éramos simplemente niños muy movidos, no enfermos, no nos trataban con medicamentos y productos químicos (tal vez con algún guantazo del profesor o del padre) y eso a mí me ayudo a fijarme, a observar, por tanto, muchos detalles que creo que al común de la gente le pasan desapercibidos, y esos detalles, hoy en día, constituyen mi mundo onírico y la base de muchos de mis escritos.

G.T.T. ¿Podrías confesarnos qué te ha aportado la escritura de estos 100 cuentos y relatos? ¿Y cuánto de ti crees que has dejado en ellos al escribirlos?

P.R. Me ha aportado tranquilidad y serenidad por encima de cualquier otra cosa. Me he demostrado que soy capaz de escribir otras cosas que ya se alejan un poco de mis recuerdos trágicos, y que escribir otras cosas no significa que voy olvidando a Susan y a mi madre ni que las voy dejando de querer (va a hacer 10 años que fallecieron), sino más bien todo lo contrario, que escribo porque lo necesito y porque ellas me piden que así lo haga, porque anhelan leerme desde sus almohadas de dulces y blandas nubes.

MAGO PAMPLINAS.jpg

GTT. Por último, ¿sigues escribiendo historias cortas, o te has planteado elaborar una obra más larga, como una novela?

P.R. Este año 2018 he tenido un pequeño paréntesis en mi escritura, y por dos motivos fundamentales, pienso. El primero ha sido que publiqué contigo, con la editorial Tierra Trivium, Las mujeres de mi vida, y jamás supuse que eso llevaría el trabajo que comporta: lectura del manuscrito, correcciones, relectura, diseño de portada y contraportada, creación de prólogo, epílogo y agradecimientos, maquetación, revisión de la maquetación… y mi ilusión fue, era y es tan grande ante ese mi primer libro que me absorbió muchas horas. Y ahora este segundo volumen, al que trato de tratar y dedicarme como con el primero, lo cual también significan muchas horas de dedicación.

Si además a ello le añades el trabajo de dos programas de radio que dirijo y produzco en Ràdio Puigcerdà 107.90, Emisora Municipal, y mis actividades de lector de cuentos en tres escuelas de la misma Puigcerdà, y la lectura diaria de novelas, que es una de mis grandes pasiones, te darás cuenta de que poco tiempo me ha quedado para escribir. Pero para 2019 me he propuesto dos grandes objetivos: escribir, escribir y escribir, y un segundo objetivo de orden personal y que, si me lo permites, deseo guardarme para mí mismo.

Contestando a tu pregunta, me encantaría escribir una novela no excesivamente larga (breve, por tanto, de 200/250 páginas, y tal vez y precisamente por mi hiperactividad, que me empuja a realizar todas las actividades de las que soy capaz y eso resta concentración y dedicación a una actividad concreta), pero creo que estoy más próximo a la historia breve y al microrrelato. Veremos cómo se desarrollan las cosas. Pero escribir, escribiré, no te quepa la menor duda.

Muchas gracias, Paco, por tu esfuerzo y por el tiempo que te has tomado para contestar a nuestras preguntas. Y, por supuesto, te agradecemos que nuevamente hayas depositado tu confianza en el Grupo Tierra Trivium para publicar tus maravillosos cuentos y relatos.

Entrevista realizada por María Morales, editora de Grupo Tierra Trivium.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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