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Violenta masculini generis

Y en los ojos abiertos y anegados,
la quietud del espanto.
(Dionisia García)

I

¡Una más!

Otra mujer

con su vida ya marchita

por el odio que le habita

a quien no sabe querer.

¡Otra más!

Una mujer

víctima de hombre violento

−hijo del resentimiento−

que apuñala la dulzura

tras regalarle amargura,

mucho miedo y desaliento.

II

Aunque no lo sabías, de la tragedia tú te enamoraste: buscabas el amor en tu asesino. Pero no lo sabías.

Hoy toda tu existencia es un cadáver, abalorio de sueños traicionados por un cruel acto violento. ¡Oh marmóreo terror clamando al viento, a un mundo que no supo defenderte!

Si este Caín alguna vez rezara, Dios se apiade de su mente feminicida. Que Dios se compadezca, mas también empiece a llorar, eternamente, sobre tu pobre alma ensangrentada, por los días de vida que Él te dio… y nunca vivirás.

 J. M. Arellano

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